NA: La creación de esta historia fue hecho para fines exclusivamente de entretenimiento, espero que cumpla su objetivo dicho esto, ahora unas pequeñas aclaraciones:

Si bien los personajes del anime Kamisama Hajimemashita Nanami y Tomoe forman parte de la historia, la pareja principal es SesshxRin por lo tanto las demás parejas son secundarias, debido a esto esta historia es un fanfic de Inuyasha.

Los derechos de estos personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi y Julietta Suzuki respectivamente, el resto de personajes salieron de mi imaginación únicamente.


Sesshomaru ...

Su nombre atraviesa mi mente quisiera que estuviera aquí, desearía que las cosas no hayan acabado como lo hicieron de esa forma al menos debería el consuelo de verlo por última vez antes de caer en manos de algo que desconozco, al menos me podría perder por última vez en el dorado de sus ojos y en la tranquilidad de su mirada, pero no es así él no está aquí, hace mucho ya no lo está.

No tengo ni idea de lo que me espera, pero dudo que alguna vez lo pueda volver a ver. Mientras estoy aquí tendida las personas que más adoro me rodean he intentan en vano mantenerme a su lado cuando mi mente ya no estaba del todo presente con ellas ya estaba en otro lugar que yo aún no podía ver.

-¡NO! ¡No nos puedes dejar, Senpai! - decía Nanami que se mantenía mirándome con esos profundos ojos cafés que normalmente reflejaban una alegría que contagiaba a todo el mundo, ahora solo reflejaban tristeza.

-Es verdad, no nos puedes dejar solas prometimos estar juntas- decía Sakura la cual se negaba a soltarme.

-Perdónenme ... aunque se los haya prometido ... esto no está en mi poder, lo siento- observe a Misaki la cual estaba a un lado de mi al igual que Sakura y Nanami ella no decía nada simplemente tenía la vista fija en mí, no necesito que me hablara con su simple presencia me bastaba.

Mis ojos captan una melena plateada y por un segundo me convenzo de que Sesshoumaru se encuentra aquí y aunque sea por última vez lo voy a poder ver.

Mi mente estaba distante, escuchaba lo que me decían y las comprendía yo tampoco las quería dejar sin embargo no puedo hacer nada, quisiera decirles tantas pero no puedo, mi mente poco a poco se va aislando pero no aparto la mirada de la esquina donde el fantasma de Sesshoumaru me acompaña, hasta que finalmente ya no hubo nada a mi alrededor solo quedan mis memorias, miles de recuerdos, que solo me envuelven en una extraña sensación de melancolía, supongo que lo mejor que puedo es revivir tanto los buenos como los malos recuerdos, recordar los tiempos en que una mirada dorada era lo único que necesita para sentir que respiraba.