Mi Sueño En El Mundo Ninja
Los personajes de Naruto no me pertenecen. Son obra y creación de Masashi Kishimoto.
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Capítulo 1: ¿Qué me han elegido?
Cada vez, en la vida de una persona normal, se presentan sucesos que podrían cambiar por completo lo que hará desde ese momento hasta sus últimos días… pero nunca sabremos si estos acontecimientos futuros serán buenos o malos para esa persona, eso ya dependerá de la forma en que el individuo vive su vida.
Normalmente cuando una persona se encuentra en un lugar o una persona o un objeto que sea desconocido, lo común que sienten todos es confusión, pero la gran mayoría de esas personas por la falta de conocimiento que ellos pueden poseer, llegan al punto de sentir miedo.
Pongamos un ejemplo: si tu estas caminado y encuentras, digamos… un artefacto de procedencia desconocida, de 0,5 metros de largo, que brilla ya sea con la luz del sol o que en la noche se refleje la luna, en otras palabras, un artefacto que por su forma atraiga fácilmente las miradas de las personas.
Algunas personas solo lo ignoran y siguen con lo suyo, otras personas son mucho más curiosas e investigan aquel artefacto sin saber que puede hacer semejante cosa, pero si aquel objeto realmente es un tipo de arma que pueda desintegrar a cada persona que este a 30 centímetros de distancia, esto normalmente no pasa por la cabeza de todas las personas que con toda la curiosidad que pueden tener, no pueden pensar en una probabilidad como esa.
Aunque si es cierto que algo como esto es demasiado exagerado para que pueda pasar, ante lo desconocido no podemos darnos el lujo de pasar por alto detalles tan pequeños y ridículos como esos, pero ya saben lo que dicen… la curiosidad mató al gato.
Ahora, pongamos un segundo ejemplo: cambiemos el artefacto desconocido a una persona desconocida, que no conozcas y que no hallas visto jamás en tu vida. Esta persona te estará ofreciendo un trato: tú le donas… 20 dólares o 20 euros… de la preferencia que les parezca mejor, para que él pueda hacer el logro de su vida o quien sabe qué.
Las personas comúnmente hacemos la vista gorda y simplemente ignorarían este tipo de cosas, creyendo que aquel hombre se hubiese vuelto loco por decir algo tan increíble como eso. Pero; ¿Y si realmente lo que el hombre este diciendo sea verdad? Las personas al pensar esto solo se ríen de ellos mismos al pensar tales cosas de tal magnitud.
Pero somos humanos, y casi nunca creemos que cosas tan improbables como estas no pueden pasar. Claro, habrá sus excepciones que solo le dan lo que aquel hombre pide y ya.
En todo caso, se estarán preguntando: ¿Y esto que demonios tiene que ver con la historia que están a punto de leer?
Yo en todo caso, solo diría "Conoces este tipo de historias, ¿No? Siempre estas introducciones pesadas tienen un propósito" y esta no es una excepción. Bueno, en todo caso los más inteligentes y más astutos pronto entenderán todo lo que escribí hace unos instantes… ¿Quién sabe?
Ahora solo pueden esperar y ver cómo va avanzando todo esto… claro, siempre y cuando ya de comienzo con este fic… ¿O tal vez ya inicié y no se dieron cuenta?...
Pero bueno, ya cambiando de tema, ahora nos situamos en una ciudad normal, habitada por gente normal… para resumir un poco, todo lo que debería ser una vida normal.
Pero ahora, específicamente nos centramos en la vida de una de todas esas personas… que se le podía ver un poco somnoliento, se notaba que acaba de despertar no hace mucho. Estaba caminando a lo que podría ser la terraza de aquel departamento en el que se encontraba, dejando ver su forma física.
Podría ser un adulto o un adolescente en su última etapa, ya que aparentaba tener unos 20 años… aunque no me sorprendería si tuviese menos que eso. Tenía la piel bronceada y el cabello de castaño oscuro y un poco ondulado y medianamente largo que llegaba hasta su cuello, unos mechones de su frente lograron tapar un poco sus ojos marrones un poco claros… y también se notaba una barba mal afeitada, o que yacía poco tiempo de la última vez que se afeito.
Su cuerpo con una buena forma atlética, sus músculos no resaltaban tanto como para llamar la atención. Su estatura era de 1,81 metros, una altura promediamente alta. Actualmente llevaba puesto una franelilla de tirantes de color blanco y unos shorts de color azul con una franja roja a cada lado de este.
Esta persona alzaba sus brazos, estirándolos junto con todo su cuerpo para luego bostezar lo más fuerte que podría hacerlo, tratando de dejar ir todo el cansancio que le quedaba en su cuerpo, parecía muy agotado de alguna u otra cosa que anduvo de hacer el día anterior. Luego se quedó un momento contemplando las vistas que tenía en frente y ver todo lo que le rodeaba.
Estaba viendo todas y cada una de las casas y edificios que podía ver en aquella zona, algún que otro árbol por ahí y por allá, los pocos autos que pasaba de un lugar a otro en la carretera que estaba en frente del conjunto de departamentos en donde estaba actualmente. Se dedicó un momento para seguir viendo hasta que luego soltó un gran suspiro.
- Y aquí vamos de nuevo – dijo en voz baja para luego ir al baño a asearse. Mientras iba hasta la puerta de su terraza, se detuvo un momento a ver el reloj grande que estaba colgado a un lado, dando las 7:53 AM, entrecerró los ojos un momento para luego volver con su expresión común, una expresión aburrida. Después de todo, era un vienes por la mañana, ¿Quién quisiera ir a trabajar un día como lo son los viernes?
- Supongo que tengo algo de tiempo - se dijo a si mismo mientras llegaba al baño. Abrió la puerta, entro y se colocó frente al espejo del lavamanos por un momento para mirarse a sí mismo por unos breves instantes antes de abrir la llave del lavamanos y mojarse la cara y luego entro en su bañera para darse una ducha rápida.
Unos minutos más tarde salía con una toalla atada en su cintura dejando ver su marcado pecho, de todo el trabajo duro que hacia entrenando cada vez que tenía tiempo de sobra.
Unos pasos más tarde, se detuvo al escuchar el sonido de lo que era su tono de llamada del celular, con toda la pereza del mundo fue hasta donde sonaba y llegar hasta la puerta de lo que parecía ser la habitación de aquel joven.
Al abrir la puerta, observo todo cada rincón de su habitación intentando detectar el sonido del tono de su celular, una de sus canciones favoritas. Viendo en la mesa de noche que estaba al lado de su cama, encontró lo que buscaba.
Agarro su celular que se encontraba en aquella mesa a un costado de su cama y sin prestarle atención quien era la persona que lo estaba llamando contesto.
- ¿Si? – fue lo único que dijo antes de escuchar una voz que le hizo suspirar de fastidio por un segundo – Supongo que llegare tarde… de nuevo – pensó antes de que una persona empezase a hablar por el altavoz del celular.
- Llegaras tarde de nuevo – fue lo primero que se escuchó del celular lo que se reconocería la voz de una mujer, haciendo que el castaño gruñera un poco – Aunque no te culpo. Si hubiese sabido que algo como esto nos iba a pasar… – decía con un claro suspiro mientras de fondo se lograba escuchar más voces, por lo visto un viejo gritando algo sobre ser más cuidadosos con su mercancía y cosas por el estilo.
- Ya te acostumbraras. A demás, ayer te había dicho que era mejor que llegaras una hora más tarde - dijo con un poco de diversión en esa última parte, lo que logro un gruñido de parte de la mujer – Tengo más experiencia que tu cuando se trata de los trabajos que nos da el viejo – dijo mientras hacia lo posible por colocarse un pantalón de color negro que saco de su vestidor que estaba al otro lado de la habitación.
- Bueno, ya no hay tiempo para lamentarse. De todas formas, te llamaba para decirte que hubo un cambio de planes – esto detuvo en seco al hombre mientras paraba de colocarse una camisa sin mangas de color blanco con una franja de color negro en la parte izquierda.
- ¿Y ahora que hicieron? – dijo sentándose a un costado de la cama para luego sacar unos calcetines negros y un par de zapatos de color negro con franjas blancas.
- Nada nuevo, solo que los demás para matar el aburrimiento decidieron jugar sus juegos de siempre, y el viejo los vio y los castigo dejándoles todo el trabajo a ellos – decía la mujer, que a medida que lo decía, se le notaba un poco más animada.
- Entonces eso significa…
- Que tendremos otro día libre gracias a sus payasadas – dijo sacando una pequeña sonrisa del joven, se le notaba que necesitaba unos días libres para relajarse del trabajo – A demás, ya tengo el pago por el trabajo que nos tocó la semana pasada, y ahora que también me dieron el pago de esta semana, tenemos más de lo que suponíamos que nos darían.
- Ya era hora – dijo dirigiéndose a la cocina para agarrar dos panes y un poco de jugo de naranja que estaba en la nevera – ¡Ahora si voy comprarme el tomo del Manga que me faltaba! – decía ya un poco animado con la boca llena del pan que se comió en un instante.
- Es genial ¿No? – decía más animada al escuchar lo dicho – también te hice el favor de que me dieran tu parte del pago – decía de forma burlona haciendo que el joven mientras se bebía el jugo se atragantara por un momento.
- ¿Supongo que tendremos que vernos donde siempre? – decía tosiendo un poco cosa hizo que se escuchara una leve carcajada de la mujer.
- Llegare en 10 minutos. Trata de no llegar tarde – y se cortó la llamada dejando al castaño sin responder la pregunta, lo único que pudo hacer en ese momento fue esbozar una pequeña sonrisa burlona al recordar lo primero que dijo.
- Claro, repítetelo hasta que te lo creas – dijo antes de agarrar unas llaves y salir de aquel lugar.
Todo esto siendo observado por una persona que no se podía distinguir por la falta de luz en una de las esquinas del departamento, salvo sus ojos que brillaban tanto como la luna en medianoche, esos ojos de color blanco sin pupila.
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En lo que parecía ser un lago con una noche obscura e infinita, debajo de la luz de la luna y unas pocas estrellas que iluminaban aquel lugar, a duras penas se veía la silueta de una persona que se encontraba con sus ojos cerrados meditando en medio de este. Lo raro de esto es que aquella persona se encontraba levitando en posición de loto con un bastón rustico a un lado de este.
Si alguna persona pudiera sentir el aura que emanaba el sujeto en ese momento, diría que sentía la mayor paz que nunca pudo sentir en toda su vida, además de no solo eso, sino de esa sensación de estar protegido en todo momento, sin contar lo poder y sabiduría que esta emanaba en gran cantidad.
Su momento de paz fue interrumpido cuando de lo que parecía ser un portal apareció otra silueta que empezó a caminar por el agua de aquel lago, debido a la falta de luz tampoco se podría reconocer de una mejor manera salvo por una cosa: Sus ojos; ojos perla que no necesitaba ningún tipo de fuente de luz para darse cuenta de esos ojos.
- Haz llegado antes de lo que anticipaba – dijo tranquilamente y con una voz que notaba la vejez de ese hombre que estaba meditando, y ahora abriendo sus tres ojos dejando ver como brillaban en el lugar, esos ojos morados con circunferencias a su alrededor, y en medio de su frente otro ojo de color rojo con las mismas circunferencias rodeándolo con lo que parecían ser 3 comas... o en este caso, tomoes alrededor de cada circulo.
- Ya he visto todo lo que tenía que ver – dijo la otra silueta, al igual que el primero, la vejez en su voz fue clara como también la tranquilidad en la forma de hablar de este otro hombre – Y estoy seguro de que he hecho una buena elección, Ni-san.
- Si ese es el caso, no tengo ninguna razón para dudar de ti, Hamura – dijo el hombre de los ojos anillados, revelándonos la identidad del individuo de los ojos perla, Hamura – Entonces no pierdas más tu tiempo hablando conmigo y ve a hacer todo lo que tengas que hacer – finalmente dijo cerrando sus ojos nuevamente sus ojos para volver a meditar.
- Hai – fue lo único que dijo el ojiperla para después formas otro portal e irse, dejando solo al viejo de los ojos anillados.
En ese momento, volvió a abrir los ojos solo para soltar un leve suspiro que denotaba cansancio y un poco de estrés acumulado, quien sabe la razón de esto – Estoy demasiado viejo para lidiar con los problemas de ese parasito – finalmente dijo para volver a meditar sin ningún tipo de interrupción momentáneamente.
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Unas horas más tarde, el castaño ya había vuelto a su departamento con una bolsa llena de comida, y otra con un pequeño libro de color rojo un poco grueso. Cabe destacar que su ropa estaba hecha girones y tenía alguno que otro raspón por ahí y por allá.
- Hmp – fue lo único que dijo mientras miraba en su muñeca la hora que daba el reloj que tenía puesto, 6:42 PM, para después ir a la cocina para almacenar sus compras – Mujeres… - maldecía mentalmente al recordar los eventos sucedidos en el día.
En resumen, luego del llegar a aquel lugar que él y su compañera solo conocían, espero solo 5 minutos antes de sus instintos gritaran que se agachara para no recibir un puño de una rubia, al parecer, por llegar tarde.
Recibió su pago no antes de que la rubia presentada como la mujer que la había llamado, le pidiera un favor a cambio al castaño… si piensan que fue algo en lo que tuvo que ir a buscar dando todo un tour por toda la ciudad, están muy equivocados.
Fue un pedido muy simple… tener una pelea amistosa.
Desde luego, ¿Qué clase de mujer le pediría a un hombre que pelear? Un pedido poco común para muchos, excepto para estos viejos amigos, que ya se hacía una rutina semanal. Sería una rutina diaria si no fuese por lo ocupados que estaban ambas personas.
Bueno, después de todo ella era una de las artistas marciales femeninas más fuertes y talentosas de su ciudad, además de ser una de las campeonas nacionales.
Como tal la pelea dura casi una hora entera, peleas como estas ambos las llamaban "calentamientos", y siempre este tipo de cosas terminan en un rotundo empate. Bueno, esta era la posible razón por la cual el castaño estaba casi hecho polvo.
Ya dejando ese asunto de lado, luego de recibir su pago de la semana junto con el que se le había atrasado, se dirigió al supermercado más cercano para comprar algunos alimentos y cosas así.
Ya, por último, se dirigió a la tienda favorita en donde compraba cada mes el manga que llegaba importado desde Japón ese mismo día. Y además de que le sobraba bastante dinero, decidió por fin comprar uno de los tomos del manga que le hacían falta hace mucho.
Y ahora, llegamos al momento actual, donde el castaño ya había acomodado sus compras y se dirigía con los tomos a lo que parecía ser su "oficina", si se podía llamar de esa forma.
En la pared que estaba en frente de la puerta había una mesa que ocupaba la mitad de la pared y encima había una laptop mediana, también había una de estas típicas sillas con ruedas, una biblioteca que estaba justo al lado de la mesa que en mayor parte tenía la gran colección de mangas del castaño, en la pared que restaba, estaba casi repleta de cuadros con algunos dibujos, algunos a color y otros en blanco y negro, y un sofá mediano, como para que como mínimo se sentaran dos personas.
Se hecho en el sofá, listo para comenzar a leer el manga de cada mes, si no fuese por el hecho de que en la puerta apareció una figura que al decir por las arrugas que había en su cara era un viejo, piel pálida y su cabello blanco... o tal vez de color gris, largo que llegaba hasta sus hombros. Llevaba un kimono blanco con cuello alto de color negro, además de una banda de color verde atada en su hombro derecho, además poseía en su pecho unas magatamas marcadas en la piel. La figura presente se le hacía muy familiar al castaño, pero lo más importante, sus ojos, como si la luna misma estuviese dentro de ellos, brillantes ojos perla sin pupila alguna.
- … - el castaño no dijo nada, un poco impactado pero con un rostro que no mostraba nada se le quedo mirando por un tiempo, intentando recordar en donde había visto este rostro que se le hacía tan familiar - ¿Hola? – fue lo único que se le ocurrió decir en estos momentos, después de todo, nunca estuvo relacionado con actividades paranormales ni mucho menos, pero por la sorpresa que pasaba por su cabeza, no podía procesar bien la información que estaba recibiendo de sus ojos - ¿será que estoy soñando o este viejo es un fantasma o algo parecido? – en efecto, tenía que pensar algo como esto.
- Por fin tengo el placer de hablarte en persona, joven Yagel… - dijo finalmente el viejo, sorprendiendo en gran manera al castaño, el hecho de que alguien conociera su nombre era algo muy raro, y que este viejo lo sepa, se le hace muy raro, así de un segundo a otro su expresión de sorpresa se desvaneció y entrecerró un poco los ojos mirando al viejo que tenía delante de él.
- Es realmente sorprendente que alguien sepa mi nombre, pero me intriga mas ¿Cómo fue que entraste a mi casa? – midió cada palabra con mucho cuidado, con un todo de diversión para enmascarar un poco ese preocupante hecho de que alguien había entrado en su hogar y él ni se dio cuenta de cuando no como paso algo como esto. Por otro lado, el viejo no hizo absolutamente nada, dejando aún más intrigado al castaño al no encontrar reacción alguna a sus palabras.
- Eso tiene una simple respuesta, joven Yagel. Yo siempre estuve aquí – dijo calmadamente el viejo, dejando aún más intrigado al castaño por una respuesta como esa. Sabiendo de antemano que este sujeto no iba a soltar tanta información ahora, decidió dejarlo para otro momento y entender lo que estaba pasando en este momento.
- Bueno, supongamos que es así – dijo ladeando su mano de un lado a otro para restarle importancia – ¿Pero al menos me puedes decir tu nombre? Digo, ya sabes el mío, no veo el punto malo en que me digas el tuyo – dijo despectivamente cosa que hizo alzar una al viejo en frente de suyo, cosa que puso a pensar al castaño - ¿Por qué alza la ceja? ¿Significa que yo ya debería saberlo? – pensó rápidamente.
- ¿Así que todavía no te has dado cuenta? – dijo con intriga el viejo, a lo que Yagel con el ceño fruncido negó – La razón por la cual no me presente, es porque tú, al igual que se el tuyo, tu sabes mi nombre – dijo impactando al castaño, ya en este momento puso su mente a trabajar lo más rápido que puso al escuchar las palabras de aquel sujeto – Busca en lo más profundo de tu mente, y encontraras la respuesta – dijo observando al joven que ya estaba haciendo lo que dijo antes de que él lo dijese, pero el ceño del castaño se frunció más que antes, cosa que indicaba que no tenía respuesta aun – O también puedes utilizar esos libros de ahí y descubrir la respuesta – dijo señalando a la biblioteca llena de mangas de Yagel, cosa que lo descoloco por un momento.
- ¿Qué quiere decir con eso? – pensó hasta que su mente conecto uno de los puntos - ¿Quiere decir que él no pertenece a este mundo, sino a "ese" otro mundo? – pensó lo más rápido que pudo aturdiéndolo un poco por una posibilidad como la que estaba pasando por su cabeza.
Ya sin dar más giros, se centró en el mundo del manga que muchos conocen, pensado que tipos de personajes tenían un cabello y ropa como el, hasta que se detuvo a pensar en algo – Sus ojos… ¿Y si este tipo en vez de ser ciego, sea algún tipo de ojo especial?... – dejo de pensar por un momento al recordar a un Dōjutsu en específico – Byakugan – susurro por un momento sin creer lo que estaba viendo delante, a lo que el viejo dio una pequeña sonrisa.
- Parece que ya lo has resuelto – decía mirando la sorpresa notoria en el rostro del castaño.
- Byakugan… Túnica blanca… Piel pálida… Cabello blanco - en su mente solo había tres personas con esa descripción, pero descarto dos de ellas al instante, una por ser una mujer y otra por ser demasiado joven, dejando solo una posible respuesta – Ōtsutsuki Hamura… - dijo el castaño sin poder creer que algo como esto le estuviera pasando. Por otro lado, el viejo conocido como Hamura asintió lentamente.
- Así es, joven Yagel. Hiciste un buen trabajo deduciendo mi identidad… pero esperaba que me reconocieras en el momento en el que me presente ante ti….
- Oye, oye, no es como si este tipo de cosas me pase a menudo, es decir… tu vienes de un lugar que hasta ahora, pensaba que era "ficticio" – decía el joven haciendo con sus manos unas señales de comillas – y ahora que tu estas aquí… ya no sé si está realmente bien considerarlo algo ficticio – decía agarrándose la cabeza con una mano, en señal de todavía no haber recopilado del todo lo que había acontecido.
- Entiendo este tipo de reacciones, después de todo, no es la primera vez que alguien actúa de la misma forma que tú al haber sabido de mi existencia – decía mientras recordaba las charlas que tenia de vez en cuando con su hermano mayor, Ōtsutsuki Hagoromo, el Rikudō Sennin (Sabio De Los Seis Caminos).
- Si, si… Espera, ¿Estás diciendo que hay más personas que saben de esto? – decía incrédulo el castaño, que ahora hallan más personas que sepan sobre estas cosas… realmente estaba muy curioso por saber los nombres de cada una de esas personas con las que Hamura había hablado, incluso paso por su cabeza la posibilidad de que también hallan hablado con Rikudo Sennin, esto realmente agrandaría el número de personas que él pensaba que sabían la "verdad".
- Así es, pero me estoy desviando de mi trabajo en este lugar – dijo el viejo cambiando su semblante tranquilo a uno serio, cosa que también puso completamente atento al joven a lo que el viejo tenía que decir - como ya te habrás imaginado, no estoy aquí solo para socializar contigo… -
- Estoy muy consciente de ello – respondió el castaño haciendo que Hamura tenga una expresión de curiosidad – Para que una persona como usted se haya tomado la molestia de contactar conmigo, debe de ser que paso, esta, o estará pasando algo malo al punto de que tengan que pedirle ayuda a un simple humano como yo – decía divertido sacando una sonrisa notable al ojiperla.
- Estas casi en lo correcto muchacho – decía sacando un suspiro del castaño – digo "casi" porque no eres un simple humano a la vista de ni-san y de mi -
- Vamos, tampoco hay que exagerar con algo como eso – decía el castaño agitando su mano perezosamente – Pero ya pasando de eso… - cambio de tema rápidamente - vallamos con la verdadera pregunta ¿Qué está ocurriendo? – dijo colocando una mirada seria al ojiperla en frente de él.
El viejo lo miro por unos instantes, sus ojos perla mirando fijamente a los ojos marrones, una mirada seria y madura, tanto que haría temblar hasta al shinobi más experimentado de las cinco grandes aldeas ninja, también notando algo de frialdad, algo que un buen estratega debería tener a la hora de tomar decisiones difíciles.
Se quedaron así por varios segundos hasta que finalmente el ojiperla suspiro y procedió a hablar – Bien ¿Sabes lo que le paso a Zetsu Negro? – pregunto al castaño haciendo que inclinara la cabeza a un lado.
- Hasta donde tengo entendido, estaba en una de las mangas de la túnica de Ōtsutsuki Kaguya, cuando fue arrancada esa parte en donde se encontraba, termino aplastado por un montón de rocas con una técnica del Rinnegan, si no estoy mal – respondió y el viejo asintió con la cabeza rápidamente.
- Así es, exactamente como paso. Pero la cosa no termina ahí… - dijo haciendo sobresaltar al castaño temiendo saber lo que paso.
- ¿Entonces pudo escapar de la muerte? – dijo y el ojiperla volvió a asentir.
- En efecto, con lo escurridizo que siempre ha sido, no me sorprendería que siguiera vivo después de eso… - dijo hasta ser cortado abruptamente.
- Pero si ese es el caso ¿Por qué no pedirle a Uzumaki Naruto y a Uchiha Sasuke que se encarguen de él? – decía solo para recibir un gesto negatorio del ojiperla.
- Créeme, que, si las circunstancias fuesen las correctas, le hubiésemos dicho esto hace mucho tiempo a ellos dos – dijo pillando desprevenido al castaño, pensado en las posibilidades para que se diese tales circunstancias – El problema radica en que ya Zetsu Negro no se encuentra ni en la dimensión ni en el mundo que tú conoces – dijo serio a lo que el castaño entendía poco a poco lo que estaba pasando – Zetsu Negro utilizo una habilidad desconocida para viajar de la dimensión en que estaba, pero las cosas salieron mejor para él, porque ahora tiene la habilidad de alterar la línea temporal conocida por todos –
El castaño no daba crédito a lo que estaba escuchando. Desde siempre creyó que Zetsu Negro no servía para nada, a pesar de lo manipulador que puede llegar a ser, no esperaba que pudiese tener unas habilidades tan aterradoras como para cambiar el destino que el mangaka, admirado por todos, había creado.
- Esto se vuelve muy problemático… – decía el ojimarron acariciándose el puente de la nariz – Realmente ese tipo es un parasito muy peligroso – decía en voz alta, a lo cual el ojiperla se rio para sus adentros. Esta reacción le hacía recordar un poco a una persona en específico - ¿Hace cuánto ya que Zetsu está haciendo esto? – pregunto cansado el castaño.
- Esto comenzó hace unos meses atrás, ni-san y yo llegamos tarde para poder hacer algo – lamentó el ojiperla – Zetsu Negro ya estaba haciendo de las suyas dando su esencia a cada una de las líneas temporales para alterarlas y así, el tener la victoria, lo que sería el fin del mundo ninja – termino de decir e ojiperla.
El castaño ahora sabiendo la gravedad del asunto todavía tenía dudas al respecto de la historia contada por el ojiperla – ¿Hamura-san? – dijo captando la atención del mencionado - ¿Por qué usted y Hagoromo-san no van y borran la esencia de Zetsu Negro de cada línea temporal? –
- Eso se debe a que nosotros solo podemos estar en una línea temporal… La línea original – decía con calma Hamura – Es por esa razón que buscamos a personas que puedan ser capaces de enfrentarse a la esencia de Zetsu y salvar de la destrucción a los ninjas de esa línea –
- ¿Eso quiere decir que no soy el primero al que contactaron? – pregunto astutamente el castaño a lo que el ojiperla sonrió.
- Muy astuto, joven Yagel. Es cierto que no eres el primero, pero la cantidad de personas a las que hemos llamado solo se pueden contar con los dedos de las manos – respondió el Ōtsutsuki menor sacando un suspiro.
- Entonces esto quiere decir que ustedes me han elegido, ¿no es así? - dijo solo para recibir el asentimiento del ojiperla – ¿Puedo preguntar por qué? –
- Eso es simple, siempre te estuvimos observando, Yagel. Sabemos de todo lo que eres y serás capaz de hacer, tu intelecto sobrepasa al de muchas personas, si hubieses nacido en el mundo ninja podría decir que eres uno del clan Nara, además de tener una determinación inquebrantable. También tienes una fascinación por la lucha, como demuestras cada vez que peleas contra aquella mujer y el saber perfectamente el significado de lo que es ser un verdadero ninja. Aunque también tienes tus defectos como todos, estoy seguro que estas lo suficientemente capacitado para cumplir con el favor que te pido.
- Hay basta, que me sonrojo – decía divertido con un abanico cubriendo su cara. ¿De dónde lo saco? Nadie lo sabe. Hamura solo se limitó a entrecerrar un poco los ojos ante la respuesta dada – Aunque es cierto de que me siento alabado por todo lo que has dicho, en serio se me hace raro escucharlo de otra persona – decía mientras se rascaba la cabeza – Pero qué más da – decía ya terminando con la broma – así que dime, Hamura-san ¿Cuándo comenzamos? – finalmente dijo el castaño.
- Ya está todo preparado para que hagas tu viaje – dijo sorprendiendo al castaño, esto realmente iba demasiado rápido para el – En cualquier caso, te daré algo de tiempo para pensar en lo que harás al llegar – dijo al viejo lo que saco una leve carcajada contenida del castaño, cosa que lo confundió.
- Bien, bien – decía mirando el reloj de su muñeca y viendo la hora actual – 7:13 PM – dijo en su mente – ¿Qué tal si te llamo a las 8:15 PM? – dijo a lo que el viejo dio a entender que estaba de acuerdo apenas desapareció y en su lugar había un reloj de arena, que indicaba cuando se habría terminado el tiempo que le quedaba, asombrando al castaño – Perfecto – fue lo último que dijo antes de agarrar su manga para empezarlo a leer.
1 hora y 1 minuto más tarde…
Ahora vemos a Yagel bebiendo una taza de té, quería disfrutarlo lo más que podía, después de todo, pasaría un buen tiempo para volver a beber de su t favorito. Ya tenía planeado todo lo que haría al llegar al mundo con el que, desde muy joven, siempre soñó estar. Y ahora, aunque las circunstancias no fuesen las mejores, podría cumplirlo.
Pero antes de tener ese sueño, nunca había pensado en las posibilidades que vendrían una vez que el estuviese en un lugar que desconocía casi en su totalidad, pero aun con todo y eso, se sentía más emocionado que nunca. Podría aprender a utilizar la energía conocida como "Chakra", podría hacer esas cosas tan geniales como caminar por los árboles, o también, si hubiese sido en el mundo actual, asustar un poco a la religión católica caminando en el agua.
Ahora, su cabeza se centró en la persona que quería destruir el mundo ninja, el mundo en el que formaría parte y tendrá que proteger con su vida, y un parasito como Zetsu Negro quiera destruirlo… de solo pensarlo, estaba imaginando mil y un maneras de como humillarlo en ese instante.
Ya dejando todo eso de lado, vio a un lado que el reloj de arena ya se había vaciado en su totalidad, para en ese mismo instante en un destella de luz reapareciera el viejo ojiperla.
- ¡Hamura-san! Llegas justo a tiempo – dijo animadamente el castaño, extrañando un poco al Ōtsutsuki frente a él, no por el hecho de hablar de esa forma, si no por ver una taza de té al otro lado de la mesa en donde estaba el joven – mira, te prepare una taza de té – dijo anunciando lo evidente – antes de que me valla al nuevo mundo, necesitaba hacerte unas preguntas más que surgieron mientras más le daba vuelta al asunto… no creo que tarde mucho, pero quiero que te sientas lo más cómodo posible – dijo apuntando a la silla, dando a entender al ojiperla que podía tomar asiento.
- Interesante gesto de tu parte, muchacho – dijo amablemente el viejo luego de sentarse – Y entonces, ¿Cuáles son tus dudas? – decía mientras tomaba un sorbo de aquella taza, que al se sorprendió en gran medida, aunque supo ocultarlo muy bien. Hace mucho tiempo que no tomaba un té tan delicioso como el que acababa de probar.
- Dijiste que ya habías mandado a personas antes que yo para limpiar el desastre que estaba causando Zetsu Negro, ¿No? – dijo para recibir un gesto de asentimiento del viejo ojiperla – Y también que el número de personas a las que ustedes han contactado solo se puede contar con los dedos de las manos; ¿Me equivoco? – el viejo entrecerró los ojos, tratando de adivinar lo que decía el joven y volvió a asentir – Basado en estos datos, ¿Esto quiere decir que el solo puede atacar una línea de tiempo a la vez? – pregunto haciendo atragantar al viejo por un instante con el té.
- Este joven es sorprendente, creer que dedujo como atacaba Zetsu Negro las líneas temporales con tan poca información… - pensó el viejo antes de asentir a lo dicho antes por el castaño – Eso es correcto – fue lo único que dijo antes de obtener una sonrisa de satisfacción por parte del castaño – Puedo preguntar ¿Cómo llegaste a esa conclusión? – pegunto intrigado el viejo.
- No es tan difícil de observar – empezó al castaño, agarrando la tetera que estaba en medio de la mesa, llenando nuevamente su taza – Si se piensa mejor, dices que Zetsu Negro llevo su presencia a cada línea temporal – agarro un plato que tenía varios cubos de azúcar – Pero, sabiendo ya de antemano la cantidad de líneas temporales que existen son relativamente infinitas, sería algo asombroso que llegara a extender su presencia de tal manera – agarro un cubo de azúcar y echándolo desde la altura de su cara hasta la mesa, haciendo que salpicase un poco de té – A demás de que me dijiste que el número de personas elegidas como yo es bastante más reducido al que yo pensaría que es, por ende concluí que solo puede atacar una a la vez – decía echando otro cubo de azúcar, pero esta vez un poco más cerca de la taza, haciendo que casi salpicase nuevamente – Aunque eso no quita el hecho de que tenga su presencia en cada línea, por lo que puedo decir que cada vez que Zetsu termina de destruir la línea actual en que se encuentra, lleva su existencia a la siguiente y así continuamente. A menos de que este lo suficientemente acorralado como para seguir, si ese es el caso, solo saltaría a la siguiente línea – terminó, echando otro cubo de azúcar a su té, pero esta vez mucho más cerca de la taza haciendo que ni salpicase un poco, agarrando la pequeña cuchara que estaba a un lado para empezar a mezclar el té – La última parte solo es una mera suposición que me base en el tiempo que tienen las personas elegidas, es decir, ¿Cómo es que en tan poco tiempo pueden terminar con los Zetsu Negros? Así que pensé que, aunque si el número de elegidos fuese solamente uno, sin contarme a mí, no creo que las cosas que hagan pudiesen durar tan poco tiempo, a menos de que sepas alguna forma de congelar el tiempo aquí y el de allá solo siguiera – dijo tomando u sorbo de té – eventualmente, uno de estos elegidos tendrá que volver al mundo que pertenecen, ya sea o para pedir ayuda o para tomar un breve descanso y asimilar lo que han hecho de ahí hasta donde llegaron.
Un sorprendido Hamura no lo dejaba de ver, descubrir en su totalidad el modo en que Zetsu juega con las líneas temporales, además de revelar una parte sobre las personas elegidas como si se tratara de niños jugando a ser detectives… Se recuperó un poco sorbiendo un poco del té, para darse cuenta que se le había acabado, maldiciendo en voz baja.
El castaño, que se había dado cuenta, solo se limitó a sonreír y tomar la tetera, a lo que el viejo entendió rápidamente y acerco su taza para ser nuevamente llenada agradeciéndole al joven, que le había pasado el pequeño plato con los cubos de azúcar.
- Bueno, ya pasando de la pregunta anterior, ¿Cuándo llegue al otro mundo, tendré que hablar nuevamente con el Ōtsutsuki Hamura de esa línea de tiempo? -
- No – respondió rápidamente el ojiperla – En el momento en que un tu llegues a esa línea temporal, los recuerdos que tengo los tendrá el Hamura de aquella línea.
- Entonces la única forma de que se puede lograr esto es, que con un agente externo no perteneciente a ese mundo en general, mandado por ti o por Hagoromo-san llegue a ese mundo – concluyo el castaño recibiendo un asentimiento del viejo.
- Mi otra pregunta, ¿Cuándo yo llegue a ese mundo, podre llamar a otras personas de mi mundo? –
- Así es – dijo el viejo, pero antes de continuar, vio al castaño haciendo un gesto de que su pregunta no acababa allí.
- ¿Eso puede incluir a las personas que ya están dentro de ese mundo en otra línea temporal?
- En ese caso, solo tu podrías hacer algo como eso – dijo seriamente el viejo – En el momento en que un elegido entra a una línea temporal, se vuelve parte de esa línea y, a menos de que tu o algún elegido lo permita, no pueden ir a otra línea temporal.
- Eso también aplicaría para ti Hamura-san; ¿Cierto?
- Efectivamente, aunque no necesariamente tendrías que llamarme a mí en específico ya que el Ōtsutsuki Hamura de aquella línea tendrá también mis recuerdos.
- Ya veo – decía acabándose de tomar la taza de té, para luego recoger la taza vacía de Hamura y llevarla a la cocina, junto con la tetera, la cuchara y el plato vacío donde estaban los cubos de azúcar; lavarlos y almacenarlos.
Estirándose un poco el castaño vio su muñeca el reloj para ver la hora, 8:25 PM – Tomo más tiempo de lo que creí – decía el castaño abriendo la puerta que daba a su terraza e indicarle al ojiperla que lo siguiera.
Ya estando ahí, el castaño empezó a hablar para sí mismo – Bueno, supongo que es aquí donde me despido por un tiempo del mundo que conozco – decía un poco nostálgico, pasaría mucho tiempo hasta que pudiese volver a leer sus preciados mangas – Oye, Hamura-san – dijo captando la atención del viejo - ¿Sabes? Antes de conocerte, yo siempre tenía en mente 1000 supuestos escenarios diferentes para que nada me tomara por sorpresa – dijo antes de suspirar – Pero ahora, con que tu hallas aparecido ante mí, me doy cuenta de que todavía me falta mucho por aprender – decía mientras que con su mano izquierda agarraba parte de los mechones de su frente para llevaros hacia atrás, dejando ver mejor sus ojos, y en su ceja izquierda una pequeña cicatriz que iba del medio de la ceja y no llegaba a atravesarla por completo.
- Es muy cierto que todavía tienes que aprender mucho, después de todo, todavía eres muy joven como para que la vida no te sorprenda con cosas como estas – dijo ver como fugazmente se contrajo el ojo derecho del castaño – Con el tiempo aprenderás mejor como serán las cosas. Recuerda muy bien lo que voy a decir, joven Yagel: "Cada dolor te hace más fuerte, cada traición más inteligente, cada desilusión más hábil y cada experiencia más sabio".
- Entiendo… - dijo pensativo el joven, comprendiendo el largo camino que tendría que recorrer – Supongo que ya es hora de ir – dijo llamando la atención del ojiperla.
- Es cierto, después de todo, creo que ya te has tomado el tiempo suficiente para mentalízate y liberar tus dudas – decía para luego abrir un portal en frente de él que lo llevaría a su nuevo destino.
Ya estando a pocos pasos para entrar al portal, se detuvo un momento extrañando al viejo – Hamura-san, creo que no te conté cual era el plan que tengo en mente – dijo un poco avergonzado rascándose la mejilla por pasar por alto semejante detalle.
- ¿En serio? Entonces, dime; ¿Qué es lo que has planeado? – Pregunto, curioso por saber lo que pasaba por la mente del muchacho.
- Es algo en lo que estaba pensando cuando mi dijiste de lo de la esencia de Zetsu… - dijo cruzándose de brazos haciendo intrigar aún más al ojiperla – Si no estoy mal, su esencia llego al principio de la línea temporal… el día en que el Yondaime (Cuarto) Hokage sello al Kyūbi (Nueve colas) dentro de su hijo recién nacido, Uzumaki Naruto – decía dándole al ojiperla una idea de lo que estaba tramando - ¿Qué pasaría si yo llegase a esa línea temporal antes de que Zetsu impregnase su esencia? – pregunto sorprendiendo nuevamente al ojiperla, debería empezar a acostumbrarse a este tipo de cosas.
- Ya veo por donde vas – decía el viejo con su mano derecha en el mentón en una pose pensativa – Probablemente la esencia de Zetsu se activará el día en que nazca Uzumaki Naruto, por lo tanto, no hay problema en que llegues antes de lo previsto – decía acelerando su cabeza para pensar en lo que había planeado el castaño.
- Exactamente, así poder darle una pequeña sorpresa cuando la esencia se active y modifique los recuerdos del Zetsu Negro – decía con una sonrisa de suficiencia – además de que la verdad es que quiero vivir mi propia vida en el mundo Shinobi – dijo extrañando un poco al ojiperla.
- ¿Tu propia vida? – preguntó, llamando la atención del castaño por la pregunta hecha.
- Así es. Entre nosotros, esto que voy a decir puede que suene un poco egoísta de mi parte, pero es parte de la vida que siempre soñé vivir una vez que estuviese en ese mundo – dijo, esperando a que el ojiperla dijese algo, pero se mantuvo callado dando paso para que el continuara – Yo siempre tuve muchos sueños sobre estar en algún lugar, así como lo es el mundo de "Naruto", así que aprovechando que tengo una oportunidad como esta, me gustaría aprovecharla lo mejor que pueda, aunque puede que las probabilidades no lleguen a estar a mi favor… – decía, pero antes de continuar, el ojiperla levanto la mano para que el castaño se detuviera.
- Lo entiendo perfectamente, joven Yagel. Y aunque no lo creas, esa es una de las cosas que mi hermano y yo queremos que hagan cada uno de los elegidos a defender las líneas temporales – decía el ojiperla, sorprendiendo un poco al castaño, pensando en que debía haber visto venir algo como esto – Eso, dicho en mejores palabras, es el pago por haber tomado su tiempo en creernos y ayudarnos a defender la línea temporal del mal creado por Zetsu Negro.
- Ahora comprendo, desde siempre había sido así… - dijo sintiéndose un poco aliviado por lo que había escuchado – Me alegro mucho de haber sabido esto ahora que después, quien sabe cómo hubiese reaccionado en un futuro… pero no hay tiempo de pensar en eso – decía ya cambiando de tema, listo para contarle su plan al ojiperla, que se dispuso a escuchar atentamente – Pues quiero que me envíes justo en el momento de la creación del equipo 7… el equipo comandado por Namikaze Minato – esto sorprendió en gran manera al ojiperla.
- ¿Estás seguro de lo que me estas pidiendo, joven Yagel? – le pregunto al joven frente a él, encontrando en su mirada lo que estaba buscando, determinación.
- SI. Si quiero acabar con los planes de Zetsu, la mejor forma de hacerlo es ir al lugar y al momento justo para hacerle la vida una mierda – decía divertido, pensando en cuál sería la reacción de Zetsu al ver los cambios que iba a hacerle a la historia – además, me deja en un buen momento para salvar a muchas de las personas que, a mi criterio, no vivieron la vida que yo creo que merecían.
- Entiendo – dijo el viejo – un acto noble de tu parte, aunque sabes muy bien los cambios que significa esto.
- El hecho de que yo llegue a ese mundo, es un cambio muy grande a la historia – dijo tocándose la frente con el dedo índice repetidas veces – pero ahora el cambio más importante para que todo lo que planee pueda pasar, solo lo puedes hacer tu, Hamura-san.
- ¿En serio? ¿Y cuál sería ese cambio que dices que yo solo puedo hacer?
- Dime, ¿Tu podrías alterar mi edad hasta tener nuevamente 13 años?
- ¿Cómo? – de verdad, esto no se lo esperaba para nada – Si puedo hacer tal cosa, pero… - se cayó por un momento entendiendo a donde quería llegar el joven.
- Excelente – dijo el castaño – además, necesito que me entrenes en todo eso de ser un ninja y esas cosas… realmente se medianamente lo que significa ser uno y tampoco tengo la practica necesaria para serlo – dijo rascándose la mejilla avergonzado.
- Bien, pero todo esto no lo podemos hacer ahora, esto lo haré una vez que te envía a la línea temporal – respondió tranquilamente en ojiperla.
- Entonces; ¿Qué estamos esperando? – dijo agarrando al ojiperla de la manga de alguno de los brazos de la túnica para correr directamente hacia el portal en frente de él, pero antes dejo un cronometro activado en la mesa que empezó a contar los segundos que pasaban desde que se fue.
Tiempo más tarde…
Llegaron a lo que parecía ser un claro con pocos arboles alrededor… pero lo más importante, a unos pocos kilómetros se lograba divisar las puertas de una de las cinco aldeas ninja más importantes del continente shinobi… Konohagakure no Sato (Aldea escondida entre las hojas).
Estaban parados el uno enfrente del otro, con una mirada tranquila por parte de ambos, pero lo raro de todo esto es que ahora, el castaño ya no parecía ser como antes, ahora su apariencia era la de un niño de 13 años que medía 1,57 metros, ciertamente mucho más bajo de lo que esperaba. Su apariencia física era más juvenil que antes, notando como primer cambio que ya no había rastro de algún vello facial en su rostro, pero conservaba su cabello como lo tenía desde un principio; además de que su ropa no era la misma que llevaba puesta en el momento en que llegaron al mundo, ya que ahora tenía una camisa blanca y por debajo una camisa de malla y encima de todo llevaba puesto un suéter de color verde con los costados de color blanco, también llevaba unos pantalones ninjas de color negro, vendas que iban desde más debajo de sus rodillas hasta llegar a sus tobillos y sandalias ninja estándar de color negro. Como había dicho el ojiperla, pudo "rejuvenecerlo" al llegar al mundo no tan desconocido para el joven.
- ¿Qué es lo primero que sientes que sea diferente? – dijo el viejo, mirando como el asombro y la fascinación eran las expresiones que se leían en la cara de joven castaño.
- ¿Qué quieres que te diga? Esta es una sensación que no puedo describir, una sensación que no podría comparar con alguna parecida que haya tenido en mi mundo – no podía dejar de mirar hacia todos lados, sintiendo como todo lo que le rodeaba, arboles, plantas, animales, insectos, incluso el aire a su alrededor; todo estaba lleno de la energía que tanto hablan los ninjas, el Chakra.
- Me alegra mucho escucharlo – decía con una pequeña sonrisa el viejo mientras iba acercándose paso a paso al castaño para colocar su mano en la cabeza para que esta luego brillase en un tono blanco.
- Pero que… - dijo antes de que en su cabeza se hallaran los conocimientos que él quería: la manipulación del Chakra, las afinidades elementales, los clanes, el continente elemental, las cinco aldeas con poder militar más importantes de cada región… lo principal que debía saber para, por lo menos, sobrevivir en este nuevo mundo.
- Como habrás notado, el tiempo nunca fue algo que estuviese de mi lado – dijo antes de abrir un portal – Admito que me hubiera gustado haberte entrenado yo mismo, pero mi labor aquí ya termino – decía mientras veía como el castaño se decepcionaba por el hecho – Solo espero que lo que tengas planeado hacer salga tal y como esperas… prepárate muy bien, joven Yagel, no sabemos de lo que puede ser capaz Zetsu Negro una vez que se dé cuenta de que tu estas aquí… así que ten mucho cuidado muchacho. A partir de ahora, en cualquier caso, te comunicaras quien sabe cada cuanto tiempo con el Otsutsuki Hamura de esta línea temporal – decía mientras empezaba a caminar hacia el portal - ¡Ten una buena vida y mucha suerte en tu nuevo hogar! – y así desapareció de aquel lugar sin dejar rastro alguno.
- Vaya… no dejo que me despidiera – decía un poco divertido, aunque era un poco decepcionante el hecho que tendría que esperar un poco más para poder empezar a entrenar seriamente – Bueno... mejor voy pensando en que le diré al Sandaime Hokage para que me deje vivir en Konoha, después de todo, la guerra todavía sigue en curso – le dijo a nadie en particular mientras empezaba a caminar en dirección a su destino.
Mientras caminaba, pensaba en todas las cosas que ahora podía hacer con la nueva energía que recorría todo su cuerpo en estos momentos, Ōtsutsuki Hamura le había dado a través de esa extraña luz, lucro y detalle de lo que era capaz de hacer ahora… técnicamente, en toda palabra era solo un simple Genin.
No tenía doujutsu alguno o un Kekkei Genkai de algún clan conocido, sabia unos pocos jutsus que, en cierto modo, no servían para matar a un ninja, quizás a alguno que otro bandido, pero nada más. En resumen, todo lo que quiera hacer, lo tendrá que aprender por su cuenta, cosa de la cual estaba muy agradecido con el ojiperla, es decir… ¿En dónde está la diversión ser el más fuertes sin la necesidad del entrenamiento? Un fetiche que aprendió de la artista marcial rubia de su mundo.
Pero aparte de eso, el margen de mejora que tenía era ridículamente alto, con una mente tan prodigiosa y una actitud… un tanto… peculiar, posiblemente, con mucho esfuerzo, podría convertirse en uno de los Shinobis más fuertes que tal vez se hayan podido conocer, después de todo, esa era una de sus metas.
Hablando de metas, como bien se sabe, la principal era, e sus propias palabras "Mandar a Zetsu Negro al chorizo", aunque actualmente no fuese capaz de hacer eso, de hecho, esa sería, mejor dicho, una meta a largo plazo… por ahora sería algo que tendría que pensar luego con más calma, ahora lo que tiene que hacer es llegar a Konoha y convertirse en un ninja de dicha aldea.
Tan perdido en su pensamiento iba que no se dio cuenta que ya había llegado a la entrada de la aldea, al percatarse de esto, el castaño se maravilló de lo majestuosa que eran las puertas de la aldea. Una cosa era verlo en los capítulos de los mangas y en el anime y otra cosa muy diferente era verlo frente a frente… fue una maravilla a la vista de un fanático como lo era el joven.
Ahora que había llegado a la aldea, por fin empezara la nueva vida del joven castaño de nombre Yagel. Tendría que empezar lo más pronto posible los preparativos para sorprender a Zetsu Negro cuando su esencia se active en la línea temporal actual, por lo cual tendría que ser muy cuidadoso a la hora de cambiar actos muy importantes que, por consiguiente, tendrán consecuencia, ya sean buenas o malas, para el nuevo futuro que tendrá este mundo.
- Que comiese la diversión… - con una sonrisa desafiante, se dirigió a las colosales puertas para comenzar su primera aventura en el mundo ninja.
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Fin del capítulo.
¡Hola! Gracias por leer el primer capítulo de este, que es el primer fic que publico. Espero que no les moleste lo largo que fue este capítulo, pero realmente no quería dejar tantas cosas por fuera, aunque todavía quedaron algunas cosas, pero, por ahora, no son tan importantes y en un futuro revelare más detalles sobre esto.
También si quieren pueden dejar un comentario de que tal ven la historia, cosas que les haya gustado de este capítulo, cosas que tenga que cambiar a medida que avanza el fic… sobre todo lo último, ya que como dije antes, es mi primer fic y soy nuevo en esto de hacer mis propias historias.
Pero bueno, espero que se hallan entretenido de la mejor manera leyendo mi primera obra.
Muchas gracias nuevamente por leer y aviso que espero sacar el próximo capítulo antes de que termine este mes, o si no, en los primeros 4 días del próximo mes.
Sin más nada que decir… ¡Cuídense y hasta el próximo capítulo!
Atte.: Yagel0601
