Amor y Destino.

CAPÍTULO I: La forma en que te encontre.

En el décimo piso, del recién remodelado edificio que se ubica en la exclusiva zona de Seúl, se encontraba la oficina del CEO de una de las mayores empresas dedicadas a la metalurgia naval. El reloj de plata finamente tallado en un estilo urbano marcaban las 11:00 de la mañana.

El hombre de 29 años, observó desde su escritorio el cambiante clima de Seúl, el flojo calor de primavera en esa zona del planeta comenzaba a sentirse cada día con más fuerza dejando tras de sí esporádicos días de lo que quedaba del frío invernal. Ese día en particular aunque el sol había asomado desde las primeras horas de la mañana sus rayos aún no eran tan potentes como para calentar la tierra.

Apartó su mirada del ventanal al escuchar la puerta de su oficina abrirse. Sabía de quién se trataba pues existían pocas personas que podían entrar sin ser anunciados antes por su secretaria.

-"Encontré algo que puede interesarte mi estimado director"- El hombre que compartía la misma edad, y que vestía un elegante traje verde botella, entró sin anunciarse agitando sobre su cabeza el periódico del día.

-"Lo leí de camino aquí"- Respondió -"Y no encontré nada interesante"-

-"Eso es porque piensas que solo los periódicos de negocios son importantes. Pero de vez en cuando encuentras cosas interesante en los diarios locales"- Le sonrió con picardía antes de poner el pequeño diario vecinal sobre su escritorio.

Wang So enarcó una ceja antes de mirar el papel frente a él. De inmediato su mirada cambió a una de completa seriedad tomando entre sus manos el cuadernillo con las noticias de esa semana.

-Con poco más de seis meses desde su inauguración, la pequeña y modesta tienda de cuidado personal ha ido ganando un lugar más grande del que ocupa en la periferia del sector principal de Seúl, a tan solo unas cuadras del lujoso barrio de Gangnam el corazón de sus jóvenes y no tan jóvenes clientes.

Decorada de forma sencilla pero esa simplicidad le otorga un aire de completo lujo, en su interior alberga una limitada (en comparación a los gigantes de la cosmética coreana) colección de maquillaje que va desde un simple delineador hasta cofres completos de todo aquello que una mujer necesita en su día a día para maquillar sus rostros.

Si mientras recorres los estantes repletos de cosméticos no encuentras algo que llame tu atención tal vez debas ir a la sección de higiene y limpieza; desde una mascarilla de tela desechable hasta una espuma y milagrosas cremas, seguro hallarás algo para ti.

Te aseguramos que dentro de este lugar hay algo esperando por ti, diseñado especialmente para ti.

Te invitamos a visitar esta tienda que aseguramos una vez entres por primera vez, correras a desechar todo el maquillaje que tengas sobre tu cómoda. Con la atención y guía de sus encantadoras empleadas prometemos que experimentarás una nueva forma de ver el antiguo arte del maquillaje y cuidado facial.-

Terminó la lectura del periódico, haciendo la pregunta con la que terminaba el artículo en voz alta. -¿Alguna vez pensaste en usar los mismos productos que usaban las damas durante la era Goryeo?-

No miró a su amigo de pie a su lado, absorto en lo que acababa de leer y estudiando la imagen donde mostraba una parte de la tienda y de perfil; como si la foto se hubiera tomado sin su conocimiento, se apreciaba una joven mujer.

Su corazón sintió una pequeña estocada que lo golpeaba. ¿Podría ser lo que tanto había buscado desde hace años?

-"¿Y… es esto lo que has estado buscando por tanto tiempo?"- Lo interrogó Baek Ah, su mejor amigo desde la infancia.

-"Eso parece"- Fue su escueta respuesta.

Solo miró a su amigo cuando escuchó su risa irónica.

-"No estarás pensando en crear tu propia tienda de cosméticos ¿cierto So?"-

-"¿Y por qué no debería hacerlo?"- Wang So sonrió escuetamente al ver la confusión en el rostro de su amigo.

-"Porque somos una compañía dedicada a la construcción de flotas navales. ¿Qué se supone que vamos a hacer con una tienda de maquillaje para mujeres?"- Baek Ah lucía de pronto asustado ante la extraña manera de su CEO de mezclar y expandir sus negocios.

-" Creo que ese es tu trabajo. Tienes la nómina más alta en la empresa, así que piensa en algo"- Casi suelta una carcajada al ver como la mandíbula de su amigo se desencajaba de su rostro, ante su extraña petición. -"Saldré a almorzar, estaré aquí antes de la junta de las 2, te encargo que prepares todo por mi"- Palmeó la espalda del hombre junto a él, tomó su saco y salió sin más de la oficina.

Mientras atravesaba el pasillo rió intrigado en como su amigo se las ingeniaba para hacer que una tienda de cosméticos encajara en su negocios. Más tarde se aseguraría de decirle que era broma.

Por ahora debía de conocer por sí mismo ese lugar y comprobar si realmente era ella.

Cuando las puertas del elevador se abrieron todos los empleados que esperaban para usarlo se hicieron a un lado para dejarlo salir, haciendo una ligera reverencia cuando bajo del elevador.

Atravesó las puertas magnéticas que daban el acceso a las instalaciones de la empresa y caminó dando grandes zancadas a la salida.

El chofer casi se atraganta y derrama el té caliente que sostenía en sus manos, su jefe acaba de atravesar las puertas y él no tenía su automóvil frente al edificio dispuesto a llevarlo. Su secretaria siempre avisaba a recepción cuando su jefe iba de salida para darle tiempo al chofer de ir por su auto al estacionamiento y tenerlo listo en cuanto cruzara las puertas giratorias.

Trató de murmurar una excusa, pero So lo detuvo con la mano y le dijo que iría de pie.

Atravesó las concurridas calles del distrito financiero, dobló a la derecha y espero impaciente a que el semáforo cambiara de color para poder cruzar, caminó con paso decidido dos calles más y giró esta vez a la izquierda, tomó esa calle y casi al final de está la vio.

Una pequeña tienda, escondida celosamente entre los imponentes edificios, sólo reconocible por el elegante anuncio con su nombre.

El hombre se detuvo frente al lugar observando cada detalle. La fachada estaba pintada de blanco tan pulcro que parecía que había sido pintada esa misma mañana, los marcos eran de un delicado azul cian y el gran ventanal revelaba parte de lo que lo esperaba en su interior.

Atravesó la puerta, que hizo sonar una campanita anunciando a las empleadas la llegada de un nuevo cliente. Una joven y bonita chica se giró hacia él, colocó sus manos sobre su regazo y lo saludó respetuosamente.

-"Bienvenido. Busca algo en especial"- La joven se ofreció a asesorarlo, aunque no desvió su mirada un poco apenada ante el apuesto hombre.

-"Ahh"- So abrió y cerró la boca pensando hasta ahora que excusa daría al estar ahí. Por suerte la mujer lo salvó.

-"¡Claro!. Busca algo para su novia"- Se congratuló la mujer, pocas pero no extrañas eran las visitas de hombres a la tienda en busca de un regalo para sus amadas, que en la mayoría de los casos no tenían idea de que adquirir.

-"Se exactamente lo que necesita. Solo tengo que ir a la parte de atrás de la tienda y se lo mostraré"- El hombre tuvo que admitir la que joven sabía hacer su trabajo y que además lo hacía con un genuino amor. Sonrió pensando que gente de ese tipo necesitaba en su propia compañía.

Aprovechó la salida de la chica para echar un vistazo a la tienda. El color blanco perla seguía siendo el protagonista de la tienda, pero las molduras y bordes de las paredes estaban pintadas de un color amarillo paja, los estantes que mostraban los productos se intercalaban entre tonos lilas y rosas, todo armonizando entre sí.

Sus pasos lo llevaron sin darse cuenta al área de limpieza y cuidado facial, observó los frascos de cremas y sueros, en otro anaquel había espumas limpiadoras y todo tipo de exfoliantes. Alzó la vista hacía el pequeño espacio que servía para hacer los tratamientos de limpieza.

Y entonces la vio, a tan solo unos pasos de él se encontraba una joven no mayor de 28 años, delgada y de piel nívea, su cabello castaño amarrado en un rodete alto y un rostro amable se dedicaba con ferviente devoción a su tarea.

Él vió como la mujer limpiaba los productos que había usado posiblemente en una clienta, sus manos se movían con destreza sobre una esponja de silicón retirando los restos de agua con una toalla. Entonces levantó la vista hacía la persona que se encontraba a solo unos pasos de ella.

Ambos se observaron por lo que pareció una eternidad que solo fue roto por el torpe movimiento de manos de la mujer. La esponja que sostenía había saltado de sus dedos, ella trato de atraparla moviendo graciosamente las manos, la recuperó y una sonrisa se formó en sus labios regresando su mirada al hombre que tambień sonreía ante sus intentos por impedir que la esponja callera. So vio cómo su bonito rostro se iluminaba con ese sencillo gesto, antes de que ella hablara una voz detrás de él lo obligó a girarse dándole la espalda a la chica.

.Continuara-


Realmente no suelo escribir fics de dramas, pero este en especial me frustró su final y que no existan fics de ellos en español o que son unos cuantos; así que aquí está mi contribución para este fandom, espero les guste.

Gracias por leer.

-Sherrice_Adjani-