Disclaimer: Ninguno de los personajes aquí mencionados me pertenece. Todos son propiedad de JK Rowling.


Rose Granger –Weasley estaba enojada.

Estaba más que enojada cuando tomó la pluma y el pergamino para ponerse a escribir la carta. Se había desquitado como con diez personas distintas en lo que iba de ese día. Le había gritado a su hermano, a dos de sus primos, a varios alumnos de segundo e incluso, para cuando se sentó en su sillón favorito frente al fuego en la sala común, le había bufado a su gato.

Pensó que tenía que ser fría y distante, porque hacia exactamente doce días y seis horas que no se hablaban por decisión de los dos, así que con un trazo muy parecido al de su madre garabateó una sola oración.

Ronald: Feliz cumpleaños.

Bien, así lo haría, en esta tarjeta sólo le desearía un cumpleaños feliz y no diría nada más. Ni una palabra.

- Espero que hagas algo mejor que eso si no quieres enfadar realmente a mamá.

Rose levantó la vista y vio a su hermano que prácticamente se tiró al lado de ella ocupando el resto del sillón.

- No te metas en esto Hugo. No tienes idea.

- Mira, sólo digo que tendrías que dejárselo pasar – y añadió al ver el ceño fruncido de su hermana – por esta vez y porque es su cumpleaños.

- Precisamente le escribo porque es su cumpleaños – exclamó mientras sujetaba el mechón de pelo que se le había escapado de su torcido moño.

- No puedes hacerle esto a papá, le romperás el corazón, por lo menos agradécele por todo lo que hizo por nosotros. Lo estoy diciendo en serio Rose, no me obligues a no estar de tu lado.

Y diciendo esto se dirigió al retrato de la dama gorda para salir de allí, dejándola sin entender bien cuándo fue que su pequeño hermano había crecido para convertirse en alguien tan parecido a su padre en lo físico y con ese difícil carácter suyo.

Así que respiró hondo y volvió a tomar la pluma.

Papá:

Espero no te sorprenda esta carta, y que no estés tan enfadado conmigo ahora que llegó a tus manos. Intenté escribir una nota fría pero tu hijo al parecer ya es todo un hombre y no me lo permitió. Dice que por lo menos debería agradecerte así que aquí voy…

Gracias por todo, por las cosas más mínimas, porque cuando la noche amenazaba y los monstruos se escondían debajo de la cama, no me soltaste. Porque entre todas las pesadillas y días de llanto, tus ojos azules (esos, más claros que los míos) me dieron confianza para seguir. Estoy orgullosa de haberte elegido, porque sigo con ese pensamiento de que los hijos eligen a los padres (¡claro que sí!) y yo, entre tantas equivocaciones cometí el más grande de los aciertos al elegirte. Gracias por todo Papá, gracias por tenerme, y gracias por soltarme (aunque ese "soltar" te esté costando un poquito). Hoy descubro que eres el hombre de mi vida, hoy, que soy lo suficientemente alta para alcanzar la lata de galletas del último estante, hoy, que ya no lloro de noche por tener pesadillas, hoy que nadie me da la mano para cruzar la calle.

Hoy te amo, como hace tantos años, y aunque quizás ya no seas el joven atlético que recuerdo corriendo tras de mi mientras montaba la escoba de juguete, eres el mejor hombre, el hombre que me enseñó a vivir.

Nunca dejes de ser quien eres, y nunca permitas que yo deje de serlo. Tenme presente siempre, como lo haré yo, en las mínimas acciones del día, recuerda que tu hija es feliz simplemente por ti.

Hace unos días discutimos por lo mismo de siempre, (¡es que ese chico no es bueno Rose!), podría tratar de explicarte que el amor no puede planificarse, pero sé que lo que yo sienta ahora por alguien no es el problema, sé que estás enojado porque tienes miedo a que sufra, y lo entiendo Papá, lo entiendo. Simplemente sé lo que sientes porque nosotros nos entendemos con solo mirarnos, nosotros que nos amamos a primera vista, y que prometimos que tú y yo seríamos para siempre.

Gracias por todo Papá, nunca me iré por completo de tu lado, te lo digo cruzando una mano sobre mi corazón y gritando una promesa silenciosa.

Con amor, la hija que quizás hoy te esté haciendo sufrir, pero que es la misma que te ama con locura.

Rose.


Re-editado en época de cuarentena.

Gracias por llegas hasta acá.

~Helen