Aclaraciones y advertencias preliminares:
Los nombres están en japones, DSOD no existe, algunos cambios en el horario y calendario del sistema educativo japones, posible OCC.
Capítulo 1: En el que un proyecto de química une personas…
Lunes 2 de noviembre, 6:30 am,
Mansión Kaiba
Siendo la mitad del otoño, la mañana de este día era de un clima fresco. Estando cada vez más lejos de los días calurosos del verano y cada vez más cerca de los días fríos del invierno, la temporada de estas fechas eran especialmente acogedoras, casi nostálgicas por los eventos pasados y por los que vendrán.
Aun con las sensaciones ocasionadas por el clima y el ambiente, no hay nada que impida a los habitantes ya los trabajadores de la mansión Kaiba a tener los ánimos hasta el cielo.
La atareada servidumbre estaba apurada a cumplir con el trabajo que se le había encargado. La cocinera, la chef Naoko Nakamura, se apuraba a preparar los alimentos que estaban a medio terminar, mientras que las sirvientas acomodaban algunos platillos exquisitos sobre la mesa del gran comedor.
Todo este equipo era dirigido por un orgulloso jefe en miniatura de apenas 1.56 metros de altura. Mokuba Kaiba, a sus tiernos 13 años, miraba sonriente el trabajo que les había asignado a la servidumbre. Estaba al tanto de que todo estaba perfecto e impecable. Estuvo desde el inicio de las labores asegurándose de que el desayuno fuera preparado con alimentos de alta calidad y frescura. Se despertó mas temprano de lo normal y se alisto lo más rápido que pudo para no perder apreciado tiempo.
Pero… ¿por qué Mokuba estaba haciendo todo esto?
La respuesta es más sencilla de lo que parece. Por su hermano, Seto Kaiba.
Mokuba preparo todo este evento para poder pasar tiempo con su hermano, además de celebrar el cumpleaños atrasado de Seto que no pudo festejar la semana pasada debido a la excesiva cantidad de trabajo que tuvo que hacer para KaibaCorp. Su hermano mayor se la paso todo el día del 25 de octubre encerrado en su oficina, trabajando con sus ineptos empleados en el nuevo disco de duelo que pensaba lanzar para el próximo año. Lo único bueno de ese día fue el regalo que le dio el menor de los Kaiba, un hermoso estuche para sus cartas. Era de cuero y al frente tenia un bordado de un imponente dragón blanco de ojos azules, la carta insignia de su hermano.
"Gracias Mokuba, lo aprecio mucho". Fue lo que le dijo Seto tras recibir el obsequio, seguido de un fuerte abrazo fraternal.
Mokuba sabía que Seto fue feliz con ese pequeño regalo, aunque su hermano no dijera o expresara más que esas sencillas palabras. Pero también sabia que su hermano mayor se merecía mas que un simple estuche. Después de todo, no todos los días cumples 18 años, llegando así a la mayoría de edad. Y por esta razón, decidió organizar este desayuno.
Desde un día después de su cumpleaños, preparo todo lo necesario para cumplir su cometido. Reviso todos los días la apretada agenda de su hermano para que ninguna junta de negocios interfiriera con lo que quería hacer, además de que le aviso con tiempo a la cocinera Naoko sobre los platillos que se quería que se prepararan, para así poder tener todos los ingredientes necesarios. Pero lo mas importante era que Seto supiera (y recordara) sobre el desayuno.
Se sintió feliz de todo lo que había logrado hacer por y para su hermano.
" 6:35 ... aun hay tiempo". Pensó viendo el reloj de su celular. Como todo plan, siempre se debe considerar un pequeño margen de error. En este caso fue de 10 minutos. Ambos hermanos entraban a la escuela a las 8 de la mañana y de camino siempre se hacían 30 minutos. Siendo un poco egoísta, quería tener a Seto por lo menos una hora, un tiempo exclusivamente para ellos solos.
Dio una ultima revisada a los alimentos ya preparados. Sobre la mesa había platos llenos de panqueques con chispas de chocolate, pan tostado y fruta picada, ingredientes extras como granola, mermelada y yogurth, además de una jarra de jugo de naranja y dos tazas con contenido diferente. Una con café negro para el hermano mayor y otra con chocolate caliente para el hermano menor. A pesar de ya no ser un niño de 11 años, Seto le tenia estrictamente prohibido tomar café, porque si aún se ponía de un modo hiperactivo por comer azúcar en exceso, no quería ni imaginarse como se pondría con el café.
" Bien, hora de llamar a Seto" . Aun faltaban que se sirvieran los omelettes, pero esos podrían servirlos mientras comían los demás alimentos. Y antes de que pudiera siquiera atravesar las puertas del comedor, Seto entro. Vistiendo el típico uniforme azul de bachillerato de manera pulcra y su cabello castaño perfectamente ordenado, entro al comedor con una hoja en la mano derecha a la que iba leyendo con demasiada concentración mientras que en la mano izquierda tenía colgado su maletín metálico.
Ignorando el "buenos días" y la reverencia que le dieron las sirvientas, fue directo a la mesa, justo donde estaba un sonriente Mokuba, sin despegar la mirada de la hoja que estaba leyendo.
"Buenos días, Mokuba. Me sorprende que estés despierto tan temprano". Dijo Seto mientras ponía su maletín sobre una de las sillas del comedor. Este comentario desconcertó un poco al Kaiba menor pero no hizo que su sonrisa desapareciera.
"Buenos días, hermano. Ya que estas aquí podemos empezar a con el que planee, ya está casi todo servido" Dijo Mokuba, frotándose las manos y sin poder evitar que su voz sonara tan entusiasmada.
Esto hizo que Kaiba bajara la hoja que tenia en su mano y pusiera sus ojos cobaltos sobre los violetas de su hermano. Arqueando una de sus cejas, pregunto. "¿Qué planeaste?"
" Ay no…". Su hermano mayor no pudo haberlo olvidado, ¿verdad ?.
"Ahmm si, Seto. Recuerda que te dije que quería hacerte un desayuno por tu cumpleaños". Mokuba trataba de hablar sin que la decepción por lo que se venia se asomara. Pudo haber previsto todo inconveniente, excepto esto.
Kaiba suspiro recordando el plan de su hermano. "Lo siento, Mokuba. Hoy no se podrá. Hubo un incidente en KaibaCorp. Y tengo que ir a atenderlo lo antes posible". Dijo mientras se ponía al nivel de su hermano menor y ponía su mano sobre la espesa cabellera negra de Mokuba acariciándola. "En otra ocasión será"
Hubo unos pocos segundos de silencio absoluto por parte de Mokuba, en los que asimilaba lo dicho por su hermano. Al final puso una sonrisa de compresión en su rostro. "Esta bien, hermano. Lo entiendo perfectamente"
Seto asintió a su hermano y después se dirigió a una de las sirvientas que iba saliendo de la cocina. "Tráeme un termo con café y ¡que sea rápido!". Dijo de manera ruda mientras que la sirvienta asustada asentía e iba a la cocina a atender lo que se le había ordenado.
"Isono te llevara a la escuela, yo iré con el otro chofer. Asegúrate de desayunar bien y ya que estas casi listo, no tienes excusa de llegar tarde. No quiero otra llamada de atención por parte de tu directora". Decía Seto mientras guardaba la hoja en su maletín, para después tomar un pan tostado y embarrarlo de mermelada con un cuchillo. "De por si siento que la vieja nos odia sin motivo alguno y no quiero que tenga un pretexto para molestarnos".
Mokuba rio ante la verdad del comentario de su hermano. "¿Pues que esperabas, hermano ?, el día que me inscribiste la amenazaste con demandarla y quitarle su puesto si no recibía la mejor educación. Creo que es más odio hacia ti por dudar de su trabajo".
"Pues no debería enojarse. Después de todo, le estoy pagando para que haga bien su trabajo. No voy a aceptar la mediocridad en tu educación". Decía mientras rodaba los ojos y se comía su pan con mermelada. Oh si, Seto Kaiba nunca iba aceptar lo peor o lo promedio para el y para su hermano menor. Trabajaba una base de determinación y talento para darle a Mokuba ya el una vida digna.
Poco después llegaba la sirvienta con el termo que Kaiba había ordenado. Seto lo tomó sin siquiera darle una mirada a la joven. "Bueno, Mokuba. Nos vemos en la noche. Portate bien y cuidate". Dijo dándole una sonrisa casi imperceptible para los demás, excepto para Mokuba, y salió por las mismas puertas por las que entro.
"Adiós, hermano". Se despidió el pequeño aún con su sonrisa. Espero unos momentos a que su hermano se haya retirado completamente de la mansión para al final poder sacar el suspiro de decepción que llevaba conteniendo. Mokuba había aprendido muchas cosas observando las acciones de Seto, una de ellas y la que mas usaba es el poder encubrir sus emociones.
No era la primera vez que Kaiba dejaba plantado a su hermano menor. Debido a su ocupada vida empresarial, Seto siempre estaba ausente para Mokuba.
Mokuba entendía la posición en la que estaba su hermano. Desde que tenia 14 años, Seto se volvió en el director ejecutivo de una empresa en millones. Llevaba encima de la responsabilidad de dirigir KaibaCorp., Además de cumplir con sus obligaciones en la escuela y con la crianza de Mokuba. Tuvo que dejar de lado el papel de ser un adolescente normal y un hermano mayor, para ser un adulto maduro y casi un padre para un niño pequeño.
Mokuba entendía perfectamente esto, pero eso no significa que le gustara. Sabia que Seto lo quería, aunque no dijera ni una palabra de sus sentimientos. Para ellos, no eran necesarias las palabras para demostrarse el cariño que se tienen, con los hechos eran más que suficientes. Ambos se preocupaban por el bienestar del otro. Mientras que Mokuba se aseguraba que su hermano mayor no trabajara en exceso y descuidara su salud, Seto estaba al pendiente de las cuestiones académicas de su hermano menor, siempre revisando y asesorando en sus tareas y preguntándole si tenía algún problema con todas las actividades que llevaba un cabo.
Pero eso es algo que hace un padre y Mokuba no quería un padre.
" Quiero a mi hermano ..."
Mentiría si dijera que no extraña los momentos divertidos que pasaba con su hermano. Intento recuperarlos tratando de llamar su atención comportándose mal en la escuela, pero el resultado de eso fue que Seto lo inscribió a 5 actividades extracurriculares. Esto acompañado de un breve regaño y terminando con un "es por tu propio bien". Mokuba disculpándose de su mala conducta, decidió que lo mejor era guardarse sus sentimientos para no causarle mas problemas a su hermano.
Ahora lo único que quedaba era aceptar todo esto.
Les indiqué a las sirvientas que guardan o repartieran toda la abundante comida entre toda la servidumbre y se dirigió a la cocina. Desde lejos, podía notarse por su postura lo triste que estaba.
Adentro de la espaciosa y lujosa cocina, estaba la cocinera Naoko. Llevaba su corto cabello rojizo amarrado en una coleta malhecha y traía puesto un uniforme de cocina. Estaba de frente a la estufa aun preparando lo que faltaba para el fallido desayuno. Le daba la espalda a un deprimido Mokuba.
Mokuba se dirigió a uno de los taburetes que estaban a lado de la isla que estaba a un poco mas de un metro de la estufa. Se sentó y, con su mano, hizo a un lado los diversos ingredientes que acaparaban todo el espacio de la isla. Puso los codos sobre la isla y recargo el peso de su cabeza sobre sus manos
Naoko, sintiendo una presencia detrás de ella, se volteo y vio al joven Kaiba. Por su expresión aburrida, pudo adivinar lo que había pasado, pero aun así decidió preguntar.
"¿Todo bien, amo Mokuba ?, ya casi termino con todo lo que pidió" Le dijo con alegría tratando de subirle los ánimos al chico.
"Lo siento, señorita Naoko. El desayuno se cancela, mi hermano tuvo que atender un asunto en KaibaCorp.". A pesar de que no lo demostrara, para la chica era obvio el estado de animo de su pequeño jefe. "Lo siento por hacerla trabajar mucho para que al final no pasara nada bueno". Continuó Mokuba
"Descuida. Entiendo que el amo Kaiba es un hombre ocupado, pero no dejes que eso te desanime. Anda, come un poco de lo que preparé. No puedes quedarte sin desayunar". Sirvió unos cuantos panqueques que tenia cerca con un poco de fruta sobre un plato grande.
"Como mar ...". Contestó Mokuba triste. Aun teniendo enfrente los esponjosos panqueques que olían y se veían muy bien, no tenía ánimos para más que picar la comida con un tenedor.
La cocinera Naoko se sintió mal por la imagen que tenía enfrente de ella. El muchacho le agradaba y entendía por lo que estaba pasando. No es fácil asimilar que tu único pariente no pase el tiempo que quieras contigo debido a un asunto importante como el trabajo.
Pero esto la entristecía solo un poco. Lo que sintió en mayor cantidad era enojo hacia Seto Kaiba. Como chef principal, aparte de preparar los alimentos para los Kaiba, estaba encargada de administrar los insumos que entraban a la cocina. Sabia hacerlo y lo disfrutaba, pero todo eso se veía arruinado por el Kaiba mayor.
" No estudie tanto tiempo en las mejores escuelas de gastronomía, solo para que llegara un mocoso mimado y apenas y probara de mi comida…"
Trabaja y daba lo mejor de si. Pero Kaiba lo único que hacia era comer algo ligero y con eso se llenaba.
Odiaba que se desperdiciara su talento y estaba llegando a su límite. Si no había un cambio, Seto Kaiba la escucharía.
A la misma hora
En un complejo de apartamentos
El sonido de la alarma sonaba de manera estridente arruinando la paz que iba en la pequeña habitación. El reloj estaba recargado sobre una mesa de noche ya lado había una cama con una montaña de mantas rosadas encima.
Un gemido se escucho desde la cama y de la montaña de cobijas, salió una mano hacia el reloj, apagando el tortuoso sonido.
Un minuto después, la persona que estaba cómodamente acostada se irguió para estar en una posición sentada. Era una muchacha bonita y delgada, con sus hermosos cabellos castaños apuntando a todas partes y tallándose sus ojos azules cristalinos. Aun estaba en el proceso de despertarse.
Anzu Mazaki podrá ser una persona madrugadora, pero eso no significa que le guste despertarse temprano.
Se estiro como un gato y bostezo varias veces antes de estar completamente despierta. Ya con su actitud alegre de siempre, se levanto de la cama y se dispuso a prepararse para ir a la escuela.
A pesar de ser una chica de 17 años, Anzu no se consideraba alguien tan vanidosa. Prepararse y verse presentable no se tomaba más de 30 minutos. Bañarse, ponerse el uniforme, tender su cama y desayunar era todo lo que hacía. Se ahorraba tiempo el hacer su almuerzo una noche antes.
Siempre salía de casa a las 7 en punto, tomándose 45 minutos de viaje hacia la escuela. Sabía que podía salir un poco después, pero era precavida y quería evitar llegar tarde ya sea por el tráfico o por algún otro inconveniente.
Ponía música para evitar sentir la soledad ocasionada por el tranquilo apartamento en donde vive. Le gustaba los momentos de paz que brindaba la tranquilidad, pero a veces el silencio era demasiado abrumador para ella.
Estando lista, agarro su mochila y su bento de la mesa del pequeño comedor. Dio una última revisada a su hogar, viendo que todo estaba en orden. Puso una sonrisa medio triste y salió del apartamento despidiéndose. "Mamá, papá, ya me voy, regresaré pronto"
7:45 am
Escuela Domino
Como se esperaba, Anzu llegó a la hora esperada. Iba pasando por la entrada de la escuela cuando vio a unos metros enfrente de ella dos de sus amigos y les llamó por sus nombres.
"¡Yuugi! ¡Bakura!". Ambos adolescentes se detuvieron y voltearon para ver a su amiga corriendo hacia ellos.
"¡Hey Anzu!, ¿Cómo estás?". Le preguntó el más pequeño de los tres, Yuugi. Bakuro igual la saludo brindándole una cálida sonrisa.
"Estoy muy bien. Gracias por preguntar". Contesto la chica con un tono alegre.
Juntos se dispusieron a ir a su salón de clases.
Aun faltaban 10 minutos para las 8 para cuando llegaron a su salón. Ya había algunos estudiantes dentro. Entre ellos estaba Seto Kaiba, estaba sentado en uno de los asientos de hasta atrás del salón. Solitario como siempre, trabaja centrado en una laptop. Nadie se le acercaba conociendo ya su carácter fuerte, aunque Yuugi y la pandilla han intentado varias veces que se unieran a ellos. La respuesta de su parte siempre era la misma.
" No me interesa ser parte de su tonto grupo de nerds".
Poco a poco fueron aprendiendo que, aunque no hablaran tan seguido con él, las circunstancias siempre los juntaría como grupo, ya sea por un faraón que no recuerda su nombre o por algún demente que quiera conquistar al mundo.
Hubo un pacto silencioso entre todos. Mientras ellos no se metieran con él, él no lo haría con ellos, aunque esto no aplica para todos…
"Ufff ... Llegamos Honda. Justo a tiempo" Katsuya Jounouchi y Honda Hiroto llegaron al salón de clases agitados y cubiertos de sudor debido a la posible carrera a contra tiempo que tuvieron que hacer. Habían tenido ya varios retrasos y no querían uno más. Aún faltaban 5 minutos así que todo estuvo bien
"Si bueno, pudimos haber llegado antes si no fuera por que te detuviste a comprar tu desayuno". Se quejó Honda. Se limpiaba el sudor de la frente con la manga de su chaqueta.
Iban caminando hacia su grupo de amigos mientras discutían. Anzu, Yuugi y Bakura solo reían de la pequeña pelea.
"¿Pues qué querías que hiciera? ¿Morirme de hambre? ¡Por supuesto que no! Ya sabes como me pongo cuando no tengo nada en el estómago…"
"¿Te pones irritante?"
"¿No hay dejas de quejarte en todo el día?"
"¿Babeas como perro?"
Jounouchi gruñó como perro enojado por las burlas de sus amigos. "¡Uy cállense todos ustedes! Con estos amigos para que quiero enemigos ...". Jounouchi sin darse cuenta, iba subiendo su tono de voz hasta casi estar gritando, molestando a cierto CEO.
"¿Podrías dejar de ladrar, perro callejero? Apuesto que eres como el perro de Pavlov, si no te dan de comer a tus horas empiezas a babear". Dijo Kaiba con irritación. En serio los quejidos del rubio podría ser algo irritantes.
Katsuya se volteó enojado por el comentario entrometido del otro joven. "Cierra la boca, Kaiba. Deja de entrometerte en donde no te hablan".
"No es necesario que lo hagan, todo mundo te escucha con tus incesantes ladridos. Tu dueño debería considerar ponerte un bozal, no vaya a ser que una de esas muerdas y le contagies la rabia a alguien". Kaiba estaba tranquilo en la pelea. Aunque no lo dijera, le parecía divertido molestar al rubio. Era tan fácil hacerlo enojar.
"¡Kaiba!". Jounouchi estaba enojado y apunto de ir tras el CEO, de no ser por una pequeña intromisión.
"Sr. Jounouchi, debería bajarle el volumen a su voz, alborota el orden público. Siéntese y guarde silencio antes de que lo mande a detención." Le regañó la profesora de química que acaba de entrar al salón.
Jounouchi refunfuñaba en voz baja mientras le lanzaba una mirada filosa a Kaiba, que tenía una sonrisa arrogante por haber ganado su discusión.
Se sentó en su asiento, estando detrás de él Anzu ya su derecha Yuugi.
La profesora de química, una señora de baja estatura y con su apenas notable cabellera blanca, se dirigió al escritorio que estaba hasta el frente del aula. Por su rostro serio, se podía ver que era una persona estricta y amante del orden y por esa misma razón, odiaba a alumnos desordenados e irresponsables como lo era Katsuya Jounouchi, aunque esto no lo dijera en voz. "Buenos días, clase. Como bien saben, estamos un poco más de un mes de que comiencen las vacaciones de invierno y con lo que hemos visto hasta aquí, considero que es un momento de encargarles un proyecto".
Los quejidos por parte de sus alumnos no tardarán en dejarse escuchar, pero decidieron ignorarlos. "Este proyecto deberá ser entregado el último día antes de irnos de vacaciones y no aceptare ninguno trabajo fuera de tiempo. Ustedes deberán formar un equipo de dos personas y yo les asignare un tema de los que hayamos vistos. El viernes deberá decirme sus equipos. Escojan bien a su compañero ... "
La profesora seguía explicando sobre el trabajo encargado mientras un estudiante rubio resoplaba en silencio.
12:05 pm, hora del almuerzo
Azotea, Escuela Domino
Como tenían costumbre, todos se fueron a almorzar a la azotea de la escuela. Era un lugar agradable, tranquilo en donde había pocos estudiantes, el aire soplaba de forma casi reconfortante. Pero esa paz siempre se veía rota por alguien en específico…
"¡Odio químicaaa! ¡Odio el estúpido proyecto que tenemos que hacer! ¡Odio que mmfgh-!". Katsuya, como siempre, se quejaba de forma escandalosa, pero fue callado por Honda, metiéndole un pan en la boca.
"¿Podrías callarte un solo minuto? Estoy empezando a entender a Kaiba cada vez que se queja de ti"
"A ese idiota ni lo menciones, por su culpa me regañaron". Contestó enojado Katsuya para después darle un mordisco al pan que tenia antes en la boca. Por mas que se lo dijeran sus amigos, nunca podrá olvidar todas las maldades que les ha hecho el director ejecutivo.
En el grupo, había una persona más, Otogi Ryuji, el creador de Dados de Monstruos de Calabozo. El se encuentran en otro salón, así que solo compartía tiempo con el grupo durante el almuerzo y al final de clases.
El joven creador del juego veía y escuchaba los quejidos del rubio sin entender mucho. "¿Qué ha pasado?". Le pregunto a Anzu, que estaba sentada a lado de él.
Ella solo suspiró cansada y explicada. "En nuestra clase de química, nos dejaron hacer un proyecto. Es algo sencillo si pusiste atención, pero Jounouchi tiende a exagerar como siempre".
"¿Disculpa? Tal vez para ti y para Bakura es algo sencillo por que son casi dioses en esa materia, pero no para Honda, Yuugi y para mi que somos simples mortales."
" ¿Y por que estoy incluido ahí?". Pensaba que no tenía las mejores calificaciones, pero eran mejores que las de Katsuya y Honda. Esta vez solo se limitó a comer de su sándwich y no meterle más leña al fuego.
"Tal vez si te esforzaras un poco y no te durmieras en clase, no tendrías tan malas calificaciones. No es tan difícil como crees". Dijo Anzu
"Por más que me esfuerce, nunca voy a tener una buena calificación. Esa profesora me tiene odio".
Anzu sabia de la situación entre Jounouchi y la profesora de química. Desde el primer momento en que puso un solo pie dentro del salón, a la profesora no le simpatizo en absoluto Jounouchi y para acabarla, la actitud de él hacia su clase no aportó nada bueno.
Una idea cruzó por la mente de la chica castaña, sabia que podría arrepentirse después, pero todo sea por ayudar a su amigo…
"¿Qué tal si hacemos equipo?". Los cinco chicos del grupo voltearon a ver sorprendidos a su amiga. "Puede que eso te ayude un poco". Terminó con una sonrisa sincera.
"¿Estas segura? Jounouchi no es el más aplicado de todos nosotros, podría retrasarte". Dudaba Honda mientras levantaba una de sus cejas.
"Pero Anzu si lo es y podría aportar mucho a Jounouchi". Dijo un sonriente Yuugi. El siempre hacia ese tipo de trabajos junto a la chica y sabia de lo que era capaz. Emparejarla con el rubio significaría que debería trabajar con alguien más pero mientras ayudara a su amigo, no debería problem.
"Además de que la profesora adora a Anzu". Aportó Bakura a la conversación.
"¿Harías eso por mí, Anzu?". El rubio se arrodilló enfrente de la chica y la miraba con ojos de cachorro brillantes de esperanza y juntaba sus manos de manera suplicante.
"Claro que sí. Eso sí, trabajaremos mucho. No te quiero de flojo".
"¡Oh si! Gracias Anzu. Al fin sacare una buena calificación. Ya verá esa vieja con quien se mete". Festejaba mientras todos lo miraba extrañados.
"Para eso estamos los amigos ¿no?"
" Espero no arrepentirme de esto…". Pensaba la chica con cierto temor y sin quitar la sonrisa de su rostro
Viernes 6 de noviembre, 8:10 am
Laboratorio de química, Escuela Domino
" ¿Dónde diablos esta?". Pensaba una enojada Anzu.
Todos los viernes, sus clases eran en el laboratorio para demostrar lo aprendido en clase. En el aula, alrededor había varios estantes con los diferentes instrumentos que se utilizaban en los experimentos. En el centro, estaban en fila las mesas en donde los estudiantes trabajaban, en cada una había espacio para dos personas.
Anzu estaba sentada en una mesa ella sola. Yuugi y Honda estaban sentados enfrente de ella mientras que Bakura estaba atrás sentado junto con otro compañero.
Tamborileaba sus dedos con desesperación mientras veía a la puerta del salón, como si con la mirada pudiera hacer aparecer a Jounouchi mágicamente. Un día antes le había pedido que llegara temprano para evitar cualquier inconveniente con la profesora. Pero al parecer no tenía la suerte que el rubio siempre tenía en sus duelos.
" Lo voy a matar…". Veía a la profesora que pasaba en cada mesa para registrar a los equipos formados. Estaba en la de Yuugi y Honda y si no se apuraba en el próximo minuto, todo se iría hacia abajo. "Jounouchi idiota ..."
"Señorita Mazaki, ¿y su compañero de equipo". Pregunto la profesora llegando a su mesa.
" Tal vez si hago un poco de tiempo…"
"Él aún no llega, pero no ha de tardar". Trato de sonreír y actuar amable como siempre. Se sintió mal aprovechándose de que era del agrado de la señora grande pero ante tiempos desesperados, medidas desesperadas.
La profesora entrecerró sus ojos. Ya sabía quién era su compañero. Lo tenía tan bien ubicado que sabía que aún no estaba presente en clase y no le dejaría tener tanta suerte de estar con alguien como Mazaki.
"Señorita Mazaki, lamento decirle que si su compañero no esta presente, tendré que asignarle uno yo misma". Paseó su mirada por el salón hasta que localizó a alguien. Todos sus estudiantes ya tenían equipo excepto esta persona. "Y tengo al compañero adecuado para usted". Sonrió ante su decisión.
Anzu siguió la mirada de la señora y sintió un escalofrío cuando con quien lo estaba asignado.
" Ay no, con todos menos con él…". No se lo creía y para reafirmarlo, la profesora habló.
"Trabajarás con el señor Kaiba". Dijo la profesora malvadamente sonriente mientras se registraba al equipo.
" ¿Por qué tuvo que ser él ..."? Suspiró mientras veía que Katsuya llegaba al salón y la profesora lo asignaba al equipo de Yuugi y Honda.
" Hoy no es mi día…"
Notas de la autora:
¡Hola a todos !, Agradezco que se hayan tomado el tiempo de ver mi fanfic. Lo aprecio mucho.
Este es un pequeño proyecto que tuve la libertad de tomar. Soy estudiante de ingeniería civil y no tenemos muchas clases en donde apliquemos temas de redacción. Así que lo que busco con esto, es poder mejorar mi ortografía y mi escritura.
Sean libres de mostrarme su opinión con todo lo que tengan que decir, desde la redacción hasta la trama de la historia, eso si con respeto siempre.
Amo yugioh y soy una amante del azureshipping. No hay nada de ellos en la serie pero siento que tiene una hermosa pareja!
Gracias y nos leemos en el siguiente capítulo.
