Años habían pasado de aquella guerra, todo lo que tenía que ver con organizaciones criminales y locos en busca de su mundo ideal se había acabado.
Las aldeas convivían como nunca antes en sus años pasados, ya no había que andar de puntitas de pie para no ocasionar una guerra, ya no había misiones ninja de nivel S, ni tampoco genins forzados a madurar rápidamente (ya no había ninjas como ellos). Por supuesto la vida no era más fácil pero por lo menos había tranquilidad y prosperidad.
Eso es lo que pensaba Hinata todos los días.
Su rutina diaria consistía en levantarse a las 7 am a preparar el desayuno, a las 7:30 levantar a Boruto para que fuera a la academia, seguido por una Himawari recién despierta, con pasos torpes y bostezos exagerados.
A las 9:00 se despedían en las puertas de la academia, y las dos Uzumaki iban a comprar los ingredientes del almuerzo de ese día, luego pasaban por el puesto de flores de los Yamanaka para pedir el mismo ramo de flores de todos los días, para finalizar su recorrido en el cementerio. En el Hinata veía como su pequeña hija hablaba con su preciado hermano Neji, mientras ella los observaba con una sonrisa, dependiendo del día podía ser una feliz o una de amargura, pero siempre con una sonrisa.
Al llegar a casa Hima iba directamente al televisor de la sala a ver su programa preferido mientras Hinata cocinaba.
Llegando las 12:00 Hina iba a buscar a Boruto y almozarban los tres juntos, con la siempre ocasional pregunta "¿Papá vendrá hoy?" y la siempre paciente respuesta de Hinata "No querido, tiene mucho trabajo ya lo sabes" (había días en donde Hina sólo podía negar con la cabeza, las palabras dolían después de todo), Boruto se molestaría pero comería de todas formas. Luego de comer, limpiaban entre los tres, repartiendose el trabajo, para seguidamente dormir un poco, al despertarse los tres se alistarian e irían al parque central para jugar unas horas, luego volverían a casa, cenarian viendo un programa de preguntas y luego dormirian (o eso le gustaría a Hina pero a veces es tan fría la cama y sus pensamientos tan ruidosos).
Y así se repetía el bucle una y otra vez, a los chicos no les importaba mucho, después de todo la pequeña Himawari de tres años y el gran problemático Boruto de 5 no les molestaba está rutina, pero a Hinata sí.
¿Como culparla? Meses reviviendo la mismas escenas cansarian a cualquiera, más cuando estás sola. Porque el problema podía ser sólo la monotonía, pero no lo era, Hina siempre había pensado en que tendría un matrimonio en donde los esposos se ayudarían, se despertarían cada mañana juntos y cada uno se vería esporádicamente por el día. Todas esas creencias se rompieron hace años porsupuesto, ella ya lo había aceptado, pero todavía dolía, dolía despertarse sola, dolía ver cómo sus hijos preguntaban todos los días por su esposo, dolía ver cómo este ni siquiera se esforzaba por verlos, por verla. Aunque ella lo entendía, sabía que luego de la guerra todas las naciones quedaron desequilibradas, con economías rotas y miedo en el aire, Kakashi había hecho todo lo que podía y había ayudado en gran parte a la recuperación de Konoha, pero Naruto y Shikamaru habían soldado todos los huecos que quedaban, habían afianzado alianzas, ayudado a reconstruir varios lugares afectados, y ayudado en el crecimiento de la aldea.
Ella lo sabía, pero como dolía.
Se despertó culpa de los rayos de sol que atravesaban su ventana, con un bostezo giro al lado derecho de la cama para ver cómo nuevamente había pasado la noche sola, suspirando se dijo "Hoy viene Kurenai, ojalá traiga a Mirai".
Entre bostezos y suspiros se levantó dirigiéndose al baño, al salir fue directamente a la cocina a preparar el desayuno, al terminar fue a despertar a Boruto que se encargaba de Himawari, los sentaba y los tres comían en un silencio cómodo.
Al mirarlos sólo un pensamiento cruzaba su mente "por ellos vale todo" y así se pasaba la mañana Hinata reflexionando sobre su amor por sus hijos y ellos alistandose para el día.
Llegando a la academia Hinata agarrando la mano de Hima se despedían de un feliz Boruto que corría por el patio con Shikadai "se llevan muy bien ¿No, mamá?" y Hinata se reía y decía "son casi hermanos para este punto" y con la conversación terminada se dirigían al puesto de Ino Hima pensando en los lindos girasoles de hoy y Hina pensando en que chisme le diría la Yamanaka.
Si, este era otro día como siempre.
Pasado el día había ocurrido algo que no estaba en los planes, mientras Hinata se levantaba de su tan añorada siesta un Boruto nervioso la esperaba en la sala, conste decir que Hina estaba muy dormida para darse cuenta que Boruto siempre se levantaba una hora después que ella.
Acercándose a el le dijo "Boruto, ¿Necesitas algo?" este sólo llegó a abrir la boca porque antes de que pudiera decir algo empezaron a golpear la puerta, Hinata extrañada le dijo "Me lo puedes decir después corazón, tengo que abrir la puerta" pasando de las quejas de Boruto se encaminó hacia la entrada y abrió la puerta, ahí enfrente suyo estaba Shikadai con un leve sonrojo y que apenas pudo decir "Buenas tardes Señora Uzumaki"
Buenas! Espero que les haya gustado el capítulo(? jaja. Está historia básicamente la hice porque sólo hay 5 shikahina activos actualmente y me parecía una injusticia asi que hice uno por mi misma, así que ya saben si alguien lee esto sepa que es mi primer fic así que no esperen acá un Shingeki por que lo más que llegue capaz sea un Doraemon.
Saludos! recuerden tomar agua y comer cada tres horas. Bon Voyage.
