Capítulo 1. Introducción.
Harry suspiró frustrado por quinta vez este día. Hace menos de una semana había causado la muerte de Voldemort y las personas no dejaban de buscarlo para agradecerle.
Hermione lo había arrastrado fuera de su habitación temprano en la mañana y lo obligó a hablar con las personas una y otra, y otra vez.
Harry solo ideó el plan que mató a Voldemort porque quería que lo dejarán en paz. ¿Quién iba a saber que todo iba a ser peor que tener una guerra en marcha?. Apenas y podía tener un momento de paz con tanta gente buscándolo.
—¡Amigo!.
La puerta de su habitación se habló de golpe, la pelirroja cabellera Weasley entró sin ceremonias y el viento del exterior voló todos los papeles que tenía esparcidos por el suelo. Harry suspiró impotente y empezó a recoger todo ignorando a su compañero.
—Ron, quiero dormir.
—¡No puedes dormir!. Le prometí a las gemelas Patil, ¿No me vas a quedar dejar mal con ellas?.
—Ese es tu problema, si me hubieras preguntado-.
—Si te hubiera preguntado me hubieras dicho que no, como siempre lo haz hecho. ¿De verdad prefieres estar rodeado por estos estúpidos papeles?. —Robó los papeles que tenía en la mano y se rascó la cabeza. —Ni siquiera los entiendo.
Harry se enfado, le arrebató los papeles de vuelta y gritó: —¡Vete!.
Ron levantó los brazos y finalmente, rendido, se fue. Harry revisó los papeles que tenía en la mano, se habían arrugado, pero seguían siendo legibles, los colocó en su escritorio y siguió recogiendo su cuarto.
Harry finalmente terminó de recoger el resto de los papeles, todos eran proyectos a medio construir, había pasado un año desde la última vez que pudo idear algo nuevo. En algún punto incluso había llegado a odiar tener un papel frente a sus ojos.
¿Cómo es que la guerra lo afectó de una manera tan profunda?.
Eso es porque él era algo especial, claro, todos lo son a su manera, pero no todos pueden darse el lujo de presumir sus logros ante todo el mundo, y no logros que pasarán a los libros de historia.
Él nunca sería el más fuertes de los magos, su incapacidad para hacer magia normal es la más fuerte muestra de ello. Tampoco iba a ser el más osado o el más capaz, pero tenía algo en lo que era bueno, y eso eran sus ojos.
Podía ver magia de una forma que el resto de personas jamás lo haría, y gracias a su visión era capaz de manejar la magia de formas completamente nuevas. Eso era todo, no tenía nada más que lo hiciera sentir orgulloso.
Desde que era un niño se le podría llamar un genio, pero no fue hasta la edad de 11 años cuando alguien finalmente se dio cuenta. En el año en que entró a Hogwarts sus maestros se dieron cuenta de su peculiaridad, y lo ayudaron a resaltar.
Fue llevado ante el ministerio con el propósito de servir, y a él le encantaba presumir. Se podría considerar el inventor de magia más joven del que se tengan registros.
Fue elevado con la ayuda del ministerio, siempre dispuestos a confirmar en sus capacidades. La escuela y los recursos eran flexibles con él. ¿Por qué motivo?. El hecho de crear un nuevo lenguaje para usar la magia, arcaico, sí, pero efectivo.
Pero su vida empezó a cambiar a la edad de 14 años, cuando el nombre de Voldemort resonó por primera vez causando un disgusto masivo. El ministerio fue empezado a ser visto con malos ojos, y las personas empezaban a exigir respuestas.
Harry se convenció de que los asuntos de Voldemort no tenían nada que ver con él, el ministerio lo apoyó y con su ayuda, y el disgusto de sus padres, consiguió seguir trabajando. Pero todos a su alrededor lentamente se prepararon para una guerra.
Finalmente, 2 años después de la primera gran conmoción, estalló la guerra.
Su familia se encargó de mantenerlo a salvo, después de todo él era importante. No pasó un día en que Hermione, Ron, sus padres o los amigos de estos no lo acompañaran. Desde los 16 a los 18 años siempre tuvo a alguien a su lado.
Finalmente se cansó y ayudó en la guerra.
Y ahora quería irse. Todos ya lo habían obligado a participar en una guerra en la que no quería participar, y ahora quería estar solo, pero no lo dejaban. Sus padres hablarían con él para que entendiera la importancia de lo que hizo, la gente no lo dejaría en paz.
Mientras se dirigía a su cama a descansar un papel olvidado voló desde debajo de su cama. Cuando lo levantó, recordó lo que era.
Basado en los últimos avances de la ciencia, se le designó un proyecto para investigar posibilidad de un universo alternativo. Sus experimentos fueron concluyentes, existía ese universo, pero antes de poder reportar nada empezó la guerra.
Tenía una idea de lo que tenía que hacer, ya lo había formulado hace tiempo, pero nunca había hecho un experimento real. Hasta cierto punto confiaba en sus datos, pero sabía que todo trabajo tiende probabilidades de error, y él no era la excepción.
Pasó varias horas de la noche tallando una runa en cada superficie de su habitación, la forma más exacta posible.
Finalmente por la mañana había terminado, todo estaba listo.
—Es esto o la muerte.
Se dio ánimos por última vez, se aferró con fuerza del collar alrededor de su cuello buscando valentía. Se aseguró de que empacó todas sus cosas en su inseparable baúl, y cuando por fin estuvo listo, contuvo fuertemente el alimento y activó la sala.
En la mañana del año 1998, en el octavo día después de la muerte de Voldemort, Harry Potter, el mago que fue causante de su muerte, desapareció sin dejar rastro. Todas esas runas talladas en la superficie de su habitación desaparecieron con él.
Cuando Harry abrió los ojos el primer sentimiento que tuvo fue el alivio, seguía vivo. Miró a su alrededor, estaba en un callejón, al parecer no había llamado la atención de nadie. Todo bien.
Lo siguiente que sintió fue, libertad.
Aquí nadie lo estaba buscando, aquí ya no era Harry Potter, y su homólogo debería ser el único encargado de llevar ese peso sobre sus hombros.
Nota de autora:
1 mil palabras. Demasiado corto. (︶)
