A mis lectores:

Por medio de la presente me dirijo a vos para informarle que por motivos de causa mayor y por seguridad de ambos, he decidido cerrar la cuenta con el seudónimo Cielphantomville. Es para mí una gran pena tener que renunciar a dicho perfil, pero siempre he considerado prioritario la seguridad de los míos.

Con esto busco agradecerle de ante mano el apoyo que me ha brindado y hacerle saber que como todo reino que cae, deber volver a levantarse desde los cimientos, pero ahora bajo el sobrenombre de Taylor Espurious.

Espero poder seguir contando con su apoyo y ganarme, una vez más el honor de aparecer entre sus autores favoritos.

Atentamente ANTES Cielphantomville Hoy Taylor Espurious

Felicidad

Resumen:

No valía la pena perder el tiempo en intentar cambiar el mundo; bastaba con evitar que el mundo lo cambiase a uno, autor anónimo.

Bruce Wayne diría, no vale la pena ser uno mismo si eso no ayuda a mejorar el mundo.

Capítulo 1

―Hay cosas por las que vale la pena pelear, y otras que son mejor dejarlas morir en silencio.

―¿Cuál es la diferencia entre una y otra? ―cuestión Dick, en su mirada infantil se podía adivinar la marabunta de sensaciones que asaltaban su pequeño corazón de petirrojo.

El trémulo brillo de las llamas en la enorme chimenea de la sala, apenas iluminaban lo necesario para que pudieran verse a los ojos. Toda la estantería de libros estaba sumida en la oscuridad, así como los contados retratos que adornaban las paredes de la magnífica mansión Wayne.

―En realidad no es tan fácil, y de hecho habrá momentos en los que a pesar de saber que no puedes hacer nada, te aferraras a una esperanza o te engañas pensando que si te esfuerzas quizás…

―Pero mis padres solían decir que si pones todo tu empeño…

―Dick ―tajo Bruce con la mirada herida, con una tristeza tan profunda que él niño de doce años fue capaz de sentir el dolor del joven que era dueño de una de las empresas más lucrativas de América. ―Mírame a mí, no importa cuánto me esfuerce, ni cuan rico pueda ser, nada me devolverá a mis padres. Esa es una de las pelas que sin importar cuanto te esfuerces, no puedes ganar.

Dick bajo la cabeza aceptando las palabras de Bruce como una verdad lacerante. Había peleas que perdías antes de luchar.

Gotham City en la actualidad.

Dick hizo una maniobra demasiado peligrosa. Si hubiera fallado por apenas un par de milímetros el resultado hubiera sido una muerte segura. Después de todo, el hacer acrobacias sobre rascacielos de más de veinte pisos de alto era una actividad poco segura. Pero ya estaba acostumbrado. Era una parte implícita en él y que extrañaría cuando se viera en la necesidad de retirarse.

Sus músculos se relajaron levemente cuando sus pies se plantaban sobre el firme techo del edificio contiguo No así sus sentidos, que se aguzaron en busca de alguna pista. Cualquier cosa que le diera una dirección a su búsqueda.

Al no encontrar nada relevante abrió el canal de comunicación.

―Hood, dime que hubo suerte ―dijo con la garganta seca.

―Nada. No hay rastro del viejo ―respondió Jasón al otro lado.

―Joder, que no pudo habérselo tragado la tierra ―mascullo Dick mirando a la oscura Gotham, esa ciudad cuyo protector había desaparecido hace dos noches.

Alfred emitió la alarma la madrugada del segundo día, los primeros en llegar fueron Demian y él. Unas horas más tarde y solo porque la alerta seguía resonando en el comunicador, Tim, y por la noche y para sorpresa de todos Jasón.

Para este momento prácticamente habían barrido casi toda la ciudad sin encontrar rastro alguno de Batman. Y eso era malo, muy malo.

La última vez que desapareció el resultado fue Demian, sin embargo, algo dentro de Dick le hacía pensar esto era diferente y las consecuencias serían peores si no daban con Bruce pronto.

¡Maldición! No quería perder de nuevo a un miembro de su familia.

―Robín, ¿Cómo vas tú?

El chasquido de labios que recibió como primera respuesta le hizo estremecer. ―Nada ―fue la escueta respuesta del más joven.

―¿RR? ―pregunto Dick al último miembro del cuarteto.

―Estoy en las misma que Robín. Ninguna de las cámaras de la ciudad capto nada. Es como si se hubiera esfumado.

Un silencio incomodo se instaló entre los hermanos.

―Quizás es hora de pedir ayuda ―sugirió Red Robín con pesar.

―No, esto solo nos incumbe a nosotros ―amonesto Demian.

―Pero y si Bruce… ―y ahí dejo la oración, Dick sabía que Batman ahora ya no era solo el vigilante, sino un miembro activo de la Liga. ¡Diantres! que era parte de lo que todos bautizaron como la trinidad. Un pilar indispensable.

Y si lo pensaba detenidamente, los enemigos de la JL no eran precisamente humanos. Así que su radio de búsqueda debía ampliarse a… ¿la galaxia?

―RR tiene razón, es hora de pedir ayuda ―admitió con pesar Dick contemplando lo que muchos nombraban como la Ciudad Maldita. Desde esa distancia, fuera de ruido y lamentos, casi parecía tranquila y hermosa.

―Tsk hagan lo que quieran ―dijo Demian apagando su comunicador.

Dick suspiro sintiendo el peso del mundo caer sobre sus hombros.

Atalaya

La nave fue inmediatamente reconocida por el lector de la Atalaya, el mismo que solicito la clave de acceso con voz robótica y que Dick sabía solo porque Alfred se la dio zanjando cualquier eventualidad.

La estación espacial era maravillosa, una obra de ingeniería robótica que podría dejar boquiabierto a cualquiera. Simplemente era espectacular y para su orgullo fue su mentor era el diseñador y mecánico que la mantenía construyo mantenía funcionando. Nunca lo diría en voz alta pero siempre se sintió deslumbrado por la aguada inteligencia de Batman, de su arrojo y valor, de su fortaleza y sobre todo… de su poder. Muchos dirían que Batman no tenía ninguno, pero él sabía que tenía el más grande de todos, ingenio, convicción y determinación, bien, no eran poderes pero Bruce había demostrado, en más de una ocasión que con esas cualidades podía someter a cualquiera, hasta al más poderoso de los enemigos.

Dick dio un suspiro, sintiéndose pequeño. No iba a ser fácil. De hecho, se había atrevido a llamar a una junta de emergencia a los fundadores desde la Batcave.

Dios, como podía Bruce pararse frente a la Liga sin que le temblaran las piernas, no solo eso, ser un líder cuando ellos podían con un mínimo esfuerzo aplastar a un humano. De hecho se sorprendió al ver que la llamada de emergencia de Batman era tan simple como el símbolo del murciélago en rojo destellando tres veces en los comunicadores. Bastaba eso para que los héroes más grandes del planeta corrieran a atender lo que Batman tuviera que decir.

Así que suponía que era normal ver el rostro de desconcierto al verlo aparecer a él, a Nightwing, en vez de a Batman quien en teoría fue quien los convoco.

La sorpresa rápidamente fue desplazada por el terror en el rostro de dos miembros. Flash quien al parecer comprendió, sorprendentemente rápido, lo que sucedía y Superman. De hecho el rostro del súper hombre mostro algo más, preocupación.

―Y bien ¿Dónde está el señor tenebroso? ―cuestiono Hal mirándose las uñas a pesar de llevar guantes al tiempo en que subía los pies sobre la mesa de forma despreocupada.

―Eso es lo que quisiera saber ―respondió Nightwing con un suspiro derrotado, desinflándose como un globo. Había estado aguantando hasta ahora la preocupación y el miedo. ―Hace tres noches que no sabemos nada de él. Vine aquí con la leve esperanza que de que me dijeran… no sé, que estaba en una misión o algo parecido.

―¿Cuándo fue la última vez que se reportó? ―pregunto Superman con las manos en puños.

―Llamo como a eso de 11:47pm, justo después de una incursión en los muelles. Había estado tras la pista de un proxeneta. Anteayer por la mañana ya los diarios publicaron la detención y desmantelamiento del negocio, pero… ―y sus manos se aferraron al respaldo de la única silla libre, la de Batman. Nightwing ni siquiera había hecho el intento de sentarse, porque ese lugar no le pertenecía, aun no se sentía merecedor de ocupar el lugar de su tutor.

―Pero B no volvió a reportarse ―tajo Superman como queriendo confirmar.

―Las cámaras de seguridad de la ciudad grabaron parte de la lucha ―menciono Cyborg mostrando en la pantalla de la sala los videos que encontró. No había perdido tiempo, apenas escuchar la fecha y la hora se había puesto a trabajar. ―Ahí. Se ve a Batman saliendo del almacén junto con las víctimas. ―la pantalla se dividió en dos mostrando un ángulo diferente que enfocaba mejor la bahía de Gotham. ―Luego las patrullas hacen su entrada, pero…

―Ya no está ―exclamo Flash en un suspiro.

―Red Robín ya había revisado las cámaras, no solo esas, sino de toda la ciudad ―informo Nightwing. ―No hay rastro de Batman y estamos preocupados de lo que eso pueda suponer.

―Entonces supongo que cuando convocaste a esta reunión fue para pedir ayuda ―concluyo Diana cruzándose de brazos en una postura que hizo pensar a Dick que si la enfrentara en una pelea quizás, y solo quizás le provocaría un poco de miedo. ―Una muy buena idea si tomamos en cuenta el tipo de enemigo que actualmente acecha nuestro planeta.

―¿Crees que Darkseid o Brainiac se llevó al murciélago? ―se escandalizo Lantern ante las palabras de la amazona. ―¿Para qué lo querrían? No es una compañía agradable, ni siquiera un buen conversador.

Todos los presentes lo miraron con desconcierto. ¿De dónde sacaba sus comentarios?

―Por ahora no podemos concluir nada. Primero debemos… ammm ―comenzó a decir Superman.

―Se te olvida Big Blue que cuando se trata de seguir pistas o encontrar algún tipo de indicio siempre se lo dejamos a Batman ―argumento Flash un tanto decaído. ―No somos detectives, ni siquiera sé por dónde comenzar a buscar.

―Pues tendremos que hacerlo si queremos hallarlo ―debatió Diana. ―Aunque Flash tiene un punto, nos hemos vuelto muy dependientes de su trabajo.

―Bueno… buscare rastros de energía ―ofreció Hal ―mi anillo podría decirnos si se abrió un agujero de gusano, o si hay residuos de energía de una caja madre.

―Eso suena a un buen comienzo para mí ―dicto Clark. ―Naghtwing, tienes forma de ponerte en contacto con Zatana o Constantin. Siendo B, podría estar metido en cualquier tipo de lio, y la magia no está descartada.

―Supongo que puedo checar en la computadora de la Batcave.

―¡Oh! También podría haber rastros de fuerza de velocidad. No sería la primera vez que nos topamos con alguien que pude viajar en el tiempo ―agrego Flash feliz de aportar un dato.

―Excelente ―se permitió festejar Superman.

―Yo continuare buscando en la red, con el identificador facial podría tratare hallarlo aun si esta de incognito como civil. Es una posibilidad muy remota pero…

―Cualquier cosa que pueda darnos una pista, sirve, gracias Cyborg. Por ahora eso es todo, en cuanto alguien sepa algo háganoslo saber de inmediato.

Bruce intento tragar saliva, pero su boca hacia un rato había dejado de producir saliva, de hecho, todo su cuerpo estaba sufriendo los terribles efectos de la deshidratación. Su mirada apenas lograba enfocar y cada miembro temblaba ante el esfuerzo por sostenerlo o realizar cualquier movimiento.

La oscura y hedionda celda en que lo confinaron desde que llego se mantenía silente, como si se hubieran olvidado de él. Como si del otro lado de la estrecha abertura por donde se colaba un poco de aire no hubiera nada ni nadie. Durante el largo tiempo en que ha estado ahí, ha revisado a conciencia cada una de las cuatro paredes de piedra sólida que lo mantienen preso. Incluso se arriesgó a trepar para averiguar si el techo no era en realidad la puerta de su prisión.

Nada. Es como si hubieran esculpido ese cuarto de un solo bloque de piedra maciza tan grande que no alcanzaba a vislumbrar luz alguna. Pero debía haber una forma de salir, pensaba, de la misma manera en la que lo metieron.

―¡Maldición! ―dijo golpeando con el puño el piso.

No podía morir así, no de esa forma tan humillante. Él era Batman y no pensaba rendirse. Si tan solo tuviera su cinturón. Lo habían desarmado por completo mientras estaba inconsciente y lo introducían en esa caja hermética.

¡Diablos! Ni siquiera recordaba cómo había llegado ahí. Estaba terminado de rescatar a las víctimas de ese asqueroso proxeneta y luego nada. No supo nada.

¡Maldición! Volvió a golpear el piso. Esta vez porque a pesar de negarse a pensarlo cavia la posibilidad de que su captor supiera su identidad. Y luego el miedo comenzaba a ganar terreno al pensar en sus petirrojos, en Alfred y en todos aquellos que eran valiosos para él.

―Tengo que salir de aquí ―se decía mientras sentía como las fuerzas iban abandonándolo.

¿Cuánto tiempo llevaba encerrado? ¿Cuánto más soportaría sin comida ni agua?

―Es como si se hubiera esfumado en el aire ―comento Lantern golpeando con los puños la mesa de la Sala de juntas de la JL. ―No hay rastro, mi anillo ni siquiera registra su ADN, es como si nunca hubiera existido. Como sin nunca lo hubiera conocido. ¡Oh! Y eso es imposible, porque recuerdo cada desagradable y agrio comentario.

―Viniendo de ti suena un tanto aterrador el hecho de que lo digas con angustia ―comento Flash. ―Por otro lado, estoy en las mismas, puedo decir que no hay rastros de fuerza de velocidad.

―Tampoco de energía cuántica. No hay nada que indique que se abrió una caja madre o un tubo de gusano. ―termino Cyborg con pesar

―Zatana, Constantin ― Superman cedió la palabra a los magos presentes.

John solo negó con la cabeza, sus rubios cabellos fueron peinados hacia atrás con la mano derecha de su dueño justo antes de agregar.

―Descarten la magia. La desaparición de Murciélago tiene que tener otro motivo.

―Quizás estamos pasando por alto algún indicio ―comento Zatana con seriedad.

―Puede, pero de entre nosotros ammm… bueno no sabemos por dónde ir ―acepto con pesar Superman sintiendo como la impotencia iba ganando terreno en su sentir.

Un resoplido ahogado se escuchó, seguido de una risa escandalosa que llamo la atención de todos los presentes.

―John ―sanciono Zatana al ver al rubio intentando infructuosamente controlar la risa que amenazaba en convertirse en carcajada.

―Lo siento. De verdad lo siento amor―dijo a duras penas mientras veía las caras de reproche y molestia en los héroes de capas y mallas como él solía llamarlos. ―Es solo que me causo mucha gracia y…

―¿Que nuestro amigo este perdido te causa gracia? ―cuestiono Flash con desazón.

―Basta John ―volvió a intervenir Zatana viendo que en cualquier momento la JL iba a golpear a Constantin.

―Es que… cariño, debes admitir que es gracioso el hecho de que dependan tanto del único miembro sin poderes ―John jalo aire serenando en lo posible su ataque de risa, sus ojos azules viajaron de uno a otro de los miembros de la Liga. ―Piénsalo, súper velocidad, súper fuerza, la armería más avanzada, el poder del océano completo, de surcar el universo… y no sé cuántas cosas más. Juntos, la JL es prácticamente indestructible, pero nada de eso cuenta porque se comportan como cachorros perdidos sin el murciélago.

―Bueno si lo pones de ese modo ―admitió Zatana, luego carraspeo con la garganta. ―Pero estamos aquí para ayudar. Así que dime que tienes algo más que aportar además de tu humor negro.

―Bueno ―dijo Constantin haciéndose el interesante ―quizás yo tengo un amigo que puede ayudarlos.

Un silencio se instaló en la sala, uno bastante incómodo para Zatana pues, al conocer de más tiempo al rubio, se imaginaba lo que iba a seguirle a esa frase. Los demás solo esperaban a que terminara de hablar.

―Pero va a costarles

Superman fue el primero en sentir como la ira iba en aumento. En teoría tanto Zatana como Constantin era miembros de la Liga y que el rubio condicionara su ayuda lo consideraba una afrenta.

―¿Cuánto nos va a costar? ―pregunto Hal colocándose en pie con el ceño fruncido.

―Depende ―respondió Cosntantin mirándose las cutículas de sus manos como si no pudiera notar la ira ir ganando terreno en más de uno en esa sala.

―Cretino ―gruño Flash levantándose de la silla mientras golpeaba con las palmas de las manos la mesa.

Superman los apaciguo con un gesto de su mano.

―Creo hablar por todos cuando digo que no importa el precio, estamos dispuestos a hacer lo necesario por un compañero y amigo.

―Bien, siendo así ―Constantin elevo su mano dibujando en el aire un símbolo brillante que hizo retroceder a la Liga, mientras recitaba un cantico corto en un dialecto extraño.

Superman siempre fue más sensible a la magia, así que fue el primero en percibir el cambio en el ambiente, aún más la explosión de energía que precedió a la aparición de un sujeto que portaba un casco romano y capa dorados como si estuvieran hechos de oro.

―¿Quién llama, quien se atreve a invocar a Destino?

Superman apretó la mandíbula mientras Diana sujetaba el mango de su espada por mero instinto de supervivencia. Flash y Lantern se mantuvieron expectantes al tiempo en que los sistemas de Cyborg zumbaban por la descarga de energía a la que fueron sometidos.

―Les presento a Dr. Destino ―canturreo Constantin con treatalaidad.

―John Cosntantin, porque no me sorprende que seas precisamente tu quien importune al Destino.

John simplemente se encogió de hombros desdeñando con un gesto de su mano lo que parecía ser un reproche por parte del recién llegado.

―Puede que yo te haya llamado, pero la petición es de ellos ―alego el rubio mirando de frente al hombre de casco y capa dorada.

―Hagan su petición y en base a ella solicitare un pago ―respondió Dr. Destino dejando de lado a Constantin.

―Deseamos saber el paradero de nuestro amigo, desapareció hace ya varios días y no tenemos como hallarlo ―conto Superman

―Responde al nombre de Batman ―agrego Flash.

―Uhmmm sí, puedo sentirlo, pero es apenas un aliento de vida. Su amigo está a punto de expirar. Su vida se consume como lo hace una vela en pleno incendio.

Todos los presentes, en mayor o menor medida sintieron miedo y consternación. Batman no podía morir.

―¿En dónde está? ―pregunto Lantern elevándose y sintiendo la necesidad de salir a socorrer al murciélago.

―Alterar el curso de los sucesos es peligros, mi intervención está prohibida, pero un pago equivalente lo compensaría. Piensen bien si lo vale, después de todo, donde hay muerte siempre habrá muerte.

Barry que era el que más experiencia tenía sobre el asunto tras su experiencia con la paradoja del tiempo, en la que casi mato a todos debido a su egoísmo de querer salvar a su madre., comprendió rápidamente la advertencia implícita en las palabras del Dr. Destino.

―Un momento chicos ―jadeo Flash callando lo que sea que Superman estaba por decir. ―Debemos consultarlo primero.

―No hay nada que pensar, no estas escuchando que Batman morirá si no hacemos algo ya ―reclamo Hal con la mirada iracunda.

―También lo escuche, pero… por favor escúchenlo que tengo que decirles.

―Escuchen al velocista, después de todo es de los pocos que han sentido en carne propia un escarmiento del Destino. Volveré cuando hayan tomado su decisión. Solo tienen que llamar.

Barry apenas ver desaparecer al Doctor dejo salir un suspiro, todos los ojos estaban puesto en él así que comenzó a relatar de la manera más fiel posible lo acontecido durante su "viaje", como Clark termino siendo un experimento del gobierno, la muerte de Hal, la pelea a muerte entre Acuaman y Wonder Woman, Cyborg sirviendo como perro fiel al presidente, Shazam derrotado y muerto a manos de Diana… y Bruce.

―Bruce murió en aquel callejón. Su padre Thomas tomo su lugar como Batman, donde hay muerte, siempre habrá muerte. Ni cambiando la línea de tiempo Bruce pudo estar junto a sus padres. Eran ellos o él.

Un silencio incomodo embargo la sala mientras las palabras de Barry se volvían un golpe duro de realidad, la información a asimilar era demasiado amarga.

―Y aunque no había punto de comparación entre padre e hijo puedo asegurarles que nuestro Batman es la mejor versión y… yo… ―Barry golpeo ligeramente la mesa conteniendo las lágrimas. ―Dios cada que lo recuerdo la culpa me carcome. Solo me queda pedirles, suplicarles que no tomen a la ligera la advertencia. Donde hay muerte siempre habrá muerte. Al salvar a Batman estaremos condenando a alguien más, puede que inclusos a algún ser amado y eso podría destruirnos como equipo.

Todos en la sala guardaron silencio sopesando los argumentos expuestos.

Arthur fue el primero en ponerse en pie.

―Le debo mucho a Batman, pero no estoy dispuesto a arriesgar a nadie a su costa. Mi opinión es que sigamos buscando por nuestra cuenta. Algo se nos ocurrirá.

―Pues yo no estoy dispuesto a correr el riesgo ―Hal Jordán apretó las manos en puños mientras le sostenía la mira al rey de los mares. ―No voy a dejar que muera y no me importa si debo pagar por ello.

―Entiendo cómo te sientes, pero… ―comento Diana intentando calmar los ánimos.

―No lo creo ―siseo Hal. ―Estamos perdiendo tiempo valioso. Por lo que dijo el loco de casco dorado Batman puede estar este mismo momento siendo torturado…

―Yo también estoy preocupado ―tajó Superman, ―todos lo estamos, pero no podemos tomar una decisión a la ligera porque si algo sale mal y los afectados son sus discípulos Batman no va a agradecer nuestra intervención. Estoy seguro de que él prefería morir antes de dejar que sus hijos sufrieran algún mal. Sabes que tengo razón Hal.

Jordán bajo la cabeza y golpeo la mesa son el puño cerrado.

―¿Entonces qué? Vamos a dejarlo y ya... ―reto el patrullero espacial.

―Por supuesto que no ―intervino Barry con la mira decidida. ―Negociaremos rezando porque nuestras acciones sean para bien.

La Liga asintió y John Constantin volvió a invocar a Dr. Destino.

―¿Están listos? ―pregunto aun cuando seguramente ya sabía la respuesta.

―¿Cuál es tu precio? ―pregunto Superman que era quien llevaba la batuta. ―Y ahora que comprendemos mejor tus palabras nos gustaría saber si hay alguna manera de saber quién… quién moriría en lugar de Bruce.

El Dr. Destino observo a la JL o al menos ellos creyeron sentir su mirada. Era como si juzgara mirando directamente en lo más hondo de su alma.

―Puedo ver ―comenzó diciendo Dr. Destino. ―Y muy claramente que más de dos en esta sala tiene sentimientos profundos por Batman. Quizás si la vida de ese hombre no estuviera tan íntimamente ligada con la salvación de su planeta el pago hubiera sido mínimo. Pero resulta ser y tras escuchar al velocista saben; Batman por alguna razón es el punto intermedio ente la vida y la muerte.

Barry bajo la cabeza asintiendo. Thomas Wayne, Batman fue quien, al matar a Flash Reverso, al dispararle en la cabeza a Zoom le dio la oportunidad de arreglar su error. Fue Batman quien obligo a Cyborg a buscar a Clark y fue Batman quien los hizo posible reunir un equipo que pudiera hacerle frente a los atlantes y amazonas.

Y no ha sido el único caso.

―Voy pedirles lo único que tendría significado ―Dr. Destino levito a diez centímetros sobre el suelo mientras se formaba sobre su pecho el símbolo del "anj" con un brillo deslumbrante. ―La existencia de Batman.

―Eso no tiene sentido ―reclamo Hal con el ceño fruncido. ―No vamos a pedirte que le rescates para que seas tú quie…

―Nunca dije que lo mataría.

―Pero acabas de decir que… ―Hal sentía que algo no estaba bien.

―Pedí la existencia de BATMAN ―aclaro con voz firme Dr. Destino.

―¿Es decir que a partir de que lo salvemos el dejara de ser Batman? ―pregunto Barry con el miedo subiéndole por pecho.

―No, desde el momento en que acepten el trato él olvidara incluso que alguna vez fue el Caballero de la Noche. Que los conoce.

―Si ese es el precio aceptamos. Aun así, queda por saber quién morirá en su lugar ―cuestiono Superman intentando demostrar una calma que no sentía. Por dentro el corazón le palpitaba como un caballo desbocado. Estaba a unos minutos de perder a su mejor amigo. Al único ser que comprendía su soledad y miedo. Quien lo había visto en su faceta más lamentable y aun así lo consideraba poderoso.

―Eso no puedo decírselos ―respondió Dr. Destino ―porque no está dentro de mis posibilidades. No puedo ver le futuro, solo vislumbrar posibles desenlaces y la línea temporal del presente.

―La voluntad de la casa del misterio quiere negociar ―interrumpió Constantin. ―Dice que le debe un favor al murciélago…

―Hay un objeto dentro de la casa que los Señores del Orden desean. John Cosntantin. Pregúntale a la Casa del Misterio si el mortal conocido como Batman vale el hechizo que le dio vida y voluntad propia.

―Serás un… ―gruño John pelando los dientes. ―Sabes que eso no es… ―y antes de que pudiera terminar el insulto pareció escuchar una voz dentro de su cabeza. Recobro la compostura, se aliso el abrigo y resoplo. ―La casa acepta, te dará lo que solicitas, con una condición.

Bruce levanto el rostro, más bien una mano se lo elevo porque él no tenía fuerzas para ello, el sujeto lo observaba directamente escudriñando en sus facciones como si buscara algún rasgo en específico.

―Es un ser agraciado ―comentaron a su diestra y solo hasta entonces se percató que había más de uno con la atención puesta él.

Estaba demasiado débil como para oponer resistencia mientras lo arrastraban hacía quien sabe dónde, apenas y tenía las energías para continuar respirando. Sus parpados se cerraban y presentía que si se quedaba dormido no volvería a despertar.

Lo habían sacado de su celda sin embargo, no sabría decir cómo porque su cuerpo temblaba mientras sus pensamientos poco a poco se iban volviendo cada vez menos lucidos confundiéndolo a tal grado no saber si lo que estaba viviendo era real o no. Y conforme pasaba el tiempo cada idea y recuerdo se torcían hasta volverse una masa amorfa que no tenía ni pies ni cabeza, y sin embargo, se aferraba a una sola imagen, la del murciélago volando en medio de la oscuridad.

No necesitaba saber nada más, incluso renunciaría a su nombre, a su origen antes que al obscuro ser nacido de su miedo, dolor y tormento. A lo que Bruce consideraba era su verdadero ser y fortaleza, a Batman.

―¿Qué crees que piensa haber con él? ―preguntaron en una voz aguda y molesta a su espalda.

―He escuchado decir que los genes de estos seres pueden acoplarse a casi cualquier raza… supongo que ha elegido uno fuerte para probar si puede sobrevivir después de….

Y ni por más que intento permanecer despierto para escuchar la conversación completa no lo logro. Cayó en la inconciencia. En ese lugar en donde las pesadillas ahora eran palpables.

Estaba luchando, siempre luchaba.

Una patada, puñetazo, esquive. Salto y arremetida.

Defender…proteger.

Una luz apareció, una diminuta esfera que poco a poco iba creciendo mientras un suave susurro ganaba fuerza. Destellaba primero como una vela, luego creció… creció…

Le era familiar, la voz que murmuraba la conocía. Una sensación agradable se instaló en su pecho y renacieron en él las esperanzas. Una vitalidad que pensó ya no tenía volvió emergió con fuerza.

―Aquí estoy ―quiso decir, pero su voz hace tiempo se había apagado. No así sus ganas de vivir.

Un suave y tibio calor lo envolvió justo cuando la esfera luminosa exploto arrasando con toda la oscuridad, dejando solo un espacio blanco y pacífico.

―Ya estas a salvo Bruce ―dijo aquella voz y él le creyó.

―Está despertando ―escucho la exclamación alegre de un hombre joven.

Varios pasos sonaron a su alrededor ¿cuantos eran?, ¿porque se aglomeraban junto a él? No tenía ganas de abrir los ojos y toparse con tanta gente. Lo único que quería era seguir durmiendo, dejar atrás las punzadas de dolor que con la conciencia poco a poco iban ganando fuerza.

―Amo Bruce…

Bruce entre abrió los ojos, esa última voz preocupada le había apretado el corazón a tal grado que sintió la necesidad de aliviarlo. Quería borrar la tristeza y angustia que sentía esa persona.

Un rostro avejentado fue lo primero que lleno su campo visual, uno que le hizo sonreír con ternura mientras el nombre y el quien era iban llegando lentamente a su aturdido cerebro.

―Al ―apenas y logro pronunciar con voz ronca y rasposa. La garganta le dolía y sus cuerdas vocales parecían haber pasado por una secadora pues carecían de la elasticidad necesaria para producir sonidos inteligibles.

Alfred no dudo en tomar la mano que su protegido extendió en su dirección mientras dejaba que sus lágrimas demostraran lo aliviado que se sentía de tener lo de vuelta.

Recorrió a los presentes, ahora con la mente un poco más serena los rostros y nombres de los presentes comenzaban a calzar. Dick sonreía abiertamente desde la silla a la derecha de la cama. Aferrado a los tubos de la piesera Tim lo miraba con anhelo, como si estuviera a punto de lanzarse encima de él para apretarlo en un abrazo de oso. Jasón y Damian solo se mantenían tranquilos, como si no les importara, sin embargo Bruce los conocía lo suficiente para saber que el continuo movimiento del pie de Jasón era debido a que se estaba conteniendo, seguramente espera un momento a solas para demostrarle una pequeña porción de su alivio a verlo entero. Y Damián, bueno suponía que se tendría que conformarse con el escueto; "es bueno tenerte de vuelta padre".

Estaba contento de verlos a todos. De haber sobrevivido a…

Un dolor punzante ataco su psique. Bruce se sujetó la cabeza mordiéndose el labio para evitar soltar un alarido de dolor.

Hubo muchas reacciones, Tim y Dick intentando llegar a él, sin saber exactamente como ayudarlo. Jasón y Damian quienes salieron disparados en busca de algún doctor mientras Alfred apretaba como demente el botón para llamar a la enfermera.

Para cuando el personal del hospital se hizo presente el dolor había dimitido. Solo quedaba un zumbido incómodo.

―Bruce ―nombro en un casi grito el hombre que acaba de entrar detrás de los dos médicos.

Bruce parpadeo varias veces, no recordaba de nada a ese hombre que vestía con un horrorosamente barato traje setentero, y ni que decir de los lentes de pasta gruesa que no hacían más que acentuar su baja autoestima cuando escondía la cabeza elevando los hombros. ¡Dios! Le estaba causado coraje de solo ver como ese hombre, que de solo pararse derecho alcanzaría casi los dos metros de altura, bajaba la cabeza de forma tan sumisa.

¿Qué no tenía dignidad?

―Bruce ―repitió el desconocido dando varios pasos en dirección a la cama con la clara intención de hablar con él.

Y entonces Bruce fijo sus ojos en un pequeño objeto que colgaba de la solapa del traje, un diminuto cuadrito de color azul que tuvo la facultad de hacerlo rabiar.

―Quien dejo entrar a este sujeto ―bramo tan alto como le fue posible, su cara se tornó de un rojo sangre que preocupo a todos los presentes. ―Lárgate ―ordeno haciendo amago de levantarse.

―No lo hagas ―advirtió Dick sujetando a Bruce por los hombros impidiéndole hacer cualquier movimiento brusco porque alcanzo a vislumbrar que en su desesperación Bruce estaba considerando lanzar el florero, único objeto a su alcance.

―Entonces sáquenlo de aquí ―exigió haciéndole un enorme daño a sus cuerdas bucales al obligarlas a gesticular a tal volumen.

Jasón fue el primero en reaccionar casi lanzando fuera de la habitación al pobre hombre que en su sorpresa no supo reaccionar hasta que se vio fuera de la habitación.

―No quiero a nadie de la prensa ―dicto Bruce con la voz afectada y un hilo de sangre escurriéndole por la comisura del labio.

Desde afuera Clark solo pudo mirar el gafete que lo identificaba como reportero del Planet y recriminase mentalmente por su descuido.

Continuara…

N. A.

Espero de verdad volver a ganarme su beneplácito my ladys, my lords.

Quedo de vos.

Atentamente ANTES Cielphantomville Hoy Taylor Espurious