Capítulo 1: Recuerdos.
La campana sonó, anunciando el tan ansiado fin de semana, todos estaban contentos de por fin tener unos días para "descansar"; Zoro se dirigía al gimnasio pues para él aun no terminaba el día, la práctica de Kendo le esperaba, su andar era despreocupado a pesar de que iba con retraso, cuando llego al gimnasio pudo ver que sus compañeros estaban listos para irse, lo cual le pareció extraño ya que los entrenamientos casi nunca eran cancelados, vio a Kuina, su mejor amiga alistar sus cosas para irse, se acercó a la chica y le pregunto.
- ¿Por qué se van?
-Ah…Zoro, Hola, el sensei está un poco "indispuesto" si sabes a lo que me refiero- dijo con una sonrisa cómplice
-Eh…no, no sé a qué te refieres, no entiendo tus "referencias extrañas"- contesto con su tono habitual de irritación
Kuina soltó un suspiro por la lentitud de su amigo- quiero decir que el sensei y el profesor Akagami tuvieron una muy pero muy buena reconciliación anoche, ¿lo entiendes ahora?
Un leve rubor subió por el rostro de Zoro ahora sabia a que se refería su amiga- ¡Kuina! No deberías de decir esas cosas de los maestros
-Vaya que eres un despistado, todo el mundo aquí se ha dado cuenta de su relación, solo basta con verles el rostro de amor que se cargan esos dos, en fin…el punto es que nos dio el día libre- tomo su bolso de entrenamiento y se encamino hacia la salida, antes de salir se volvió hacia su amigo- ¿te vas?
-Eh…no yo me quedare un rato ejercitándome
-Eres un aburrido, solo piensas en entrenar- dijo haciendo un mohín
Zoro sonrió por la actitud infantil de su amiga, se despidió de ella y se fue hacia un extremo del gimnasio en donde se hallaban unas pequeñas pesas. Había pasado un rato cuando escucho las puertas del gimnasio abrirse, no le tomo mucha importancia hasta que un particular olor a tabaco llego a su olfato.
-Aquí estas, pensé que te habías ido como tus demás compañeros
-Ya vez que no, pero es inusual que estés por aquí a estas horas Sanji, ¿no tienes trabajo hoy?
- No, el viejo me ha dado el día y pensé en hacer un maratón de películas con los chicos en mi casa ¿Qué dices?
-No sé, no tengo muchos ánimos
-Anda no seas aburrido
-No soy aburrido
- ¿Irías si te digo que compre tu Sake favorito?
- ¿Porque siempre utilizas esa artimaña?
-Porque sé cuánto amas el sake y que no puedes resistirte a una oferta como esta, entonces que dices ¿vienes?
Zoro lo pensó un instante, la oferta sonaba tentadora, pero…aun necesitaba perfeccionar algunas cosas de su nueva técnica si quería ganarle a Kuina y ser elegido como representante de la escuela en el concurso de kendo, aunque un poco de distracción no le haría del todo mal, además los maratones de películas en la casa de Sanji siempre eran divertidos.
-Está bien, solo si prometes que no me utilizaras para echar a los chicos de tu casa, como la última vez
Una sonrisa se estableció en el rostro de Sanji-Trato hecho
Pasaron unos minutos para que Zoro recogiera sus cosas y ambos se dirigieran a la entrada de la escuela, en donde sus amigos ya los esperaban, Luffy como siempre con su habitual buen humor y demasiada energía se encontraba junto a su novio Law, Nami tenía cara de querer asesinarlos por malgastar su "valioso tiempo", junto a ella se encontraban Usopp y Chopper bromeando, un poco más apartados estaban Robin y Franky envueltos en un ambiente muy "romántico", Luffy fue el primero en verlos y todos se aproximaron a ellos con entusiasmo. Una vez reunidos emprendieron la marcha hacia la casa del rubio que quedaba solo a unas cuadras de la escuela. Al llegar a la casa de Sanji, lo chicos se apoderaron de la sala, donde comenzaron a discutir sobre qué películas ver, mientras el rubio estaba en la cocina preparando bocadillos y bebidas.
La tarde transcurría agradable y el maratón de Harry Potter era todo un éxito. Eran las 11 de la noche y los chicos satisfechos con el gran maratón que habían visto, pensaban que no existía mejor manera de comenzar el fin de semana que pasando tiempo con los amigos, aunque en el transcurso de las películas Zoro y Chopper se habían quedado dormidos.
-No tienen remedio- dijo Nami al verlos
-No puedes culparlos, ambos ponen demasiado entusiasmo en sus actividades, además de estudiar sobre manera- respondió Usopp
- Es cierto Nami-san, el marimo ha estado entrenando hasta tarde para perfeccionar una técnica y Chopper ha estudiado como loco para tener los mejores resultados del siguiente examen- apoyo el rubio a su amigo de cabello negro
Nami no dijo más, pues sabía que era cierto lo dicho por sus amigos, se levantó del sillón en el cual se encontraba, se estiro un poco y finalmente dijo que ella se retiraba, pues su madre no estaría muy contenta si es que se retrasaba más y seguro recibía un castigo, aunque su hermana abogara por ella, Robin y Franky se ofrecieron a acompañarla, la chica acepto encantada, pues su madre consideraba a la morena como una figura de responsabilidad y si Robin la acompañaba posiblemente no sería castigada, al vivir en el mismo edificio que Sanji, Usopp, Law y Luffy solo se limitaron a despertar al chico de cabello castaño para llevarlo a su apartamento, cuando Chopper despertó, se despidieron de su amigo rubio no sin antes preguntar sobre el destino del peliverde.
-Sanji-kun ¿seguro que no quieres que despertemos a Zoro y lo llevemos a su casa?
-Está bien Nami-san sabes que cuando duerme no existe poder humano que lo despierte, le hablare a su padre y le diré que se quedara en mi casa, así que no te preocupes
-Está bien Sanji-kun, bueno entonces nosotros nos vamos
-Claro, nos vemos, que tengan una linda noche
Cuando sus amigos se fueron, recogió todo el desorden que había hecho Luffy; al ver tanto desastre y aun después de dos años se preguntaba ¿cómo es que Law aguantaba la hiperactividad de su novio?, esa era una excelente pregunta ya que el chico de ojeras era completamente opuesto a Luffy, quizá eso de que los "polos opuestos se atraen" era verdad; terminando de ordenar todo se dio un baño con la esperanza de que cuando terminara Zoro despertara para que pasara la noche en el cuarto de visitas, pero eso no sucedió.
Minutos después de ponerse la pijama, Sanji acondiciono un poco el sillón donde se encontraba el moreno y lo observo un momento…Zoro era muy atractivo debía de admitirlo, sus pendientes le daban un aire de chico malo y aunque no era completamente amable tenía una gran sinceridad, no temía decir las cosas que le desagradaban de los demás, era un gran chico, el mejor amigo de Luffy desde la primaria y aquel que ocupaba un lugar especial en su corazón, ¿Cómo fue que ese chico tan descuidado rompió las barreras de su corazón? no lo sabía, pero así era, desde hacía más de dos años, él había caído enamorado por ese chico de aspecto rudo.
Los recuerdos regresaron a él, claramente como si hubiesen pasado el día anterior, Zoro llego a la universidad una semana después del inicio de clases, era el chico nuevo, su padre se había mudado por cuestiones de trabajo y pronto el peliverde fue muy popular entre todas las chicas, aunque también llamo la atención de algunos chicos, Luffy no creía que su mejor amigo de infancia estuviera de vuelta después de tantos años fuera de su ciudad natal. Los días pasaron y Zoro había presentado su solicitud al club de kendo, después de reencontrarse con su mejor amiga Kuina, quien fuera su rival de habilidades desde hacía unos años, fue toda una sorpresa que entrara al club de kendo, pues el profesor Mihawk tenía una fama de ser exigente para con los que pretendían ser nuevos miembros del club. Dos semanas habían pasado desde la llegado del peliverde cuando Luffy, lo presento con sus amigos más cercanos de la universidad, los chicos le habían recibido como si le conocieran de años, aunque cierto rubio no se fiaba de él, algo en su mirada lo hacía sentirse inquieto, era como si aquel chico nuevo pudiese ver en su interior así que prefería guardar su distancia, total él estaba enamorado de una chica y su prioridad era conquistar a Violet, una de las chicas más populares de la escuela, era muy linda pero todos los chicos que se le declaraban eran rechazados, corría el rumor de que aquella chica salía con un hombre mayor, pero el rubio no era desalentado por esos rumores y fue en una tarde de primavera cuando la chica lo había rechazado, que Sanji cruzo palabras con aquel chico nuevo por primera vez.
-Eres patético-había dicho Zoro
- ¿Disculpa? - Sanji no creía lo que le había dicho el amigo de Luffy
- Eres patético- repitió el peliverde; quedo en shock ¿Quién se creía ese imbécil para decirle eso?, antes de poder responder de una manera mordaz, el moreno agrego- no quizá no seas patético, tal vez eres demasiado idiota, si eso es, un idiota que persigue hermosas mujeres, pero sabes no deberías gastar tu tiempo en mujeres que no valen la pena por muy hermosas que sean la mayoría solo busca romperte el corazón, además ¿no has visto que esa chica llevaba un collar de pareja?, eres demasiado despistado o solo querías omitir el hecho de que esa chica ya tiene a alguien especial. Sabes…cuando buscas a esa persona especial no debes de guiarte por el físico, siempre tiene que existir una razón por la cual quieras estar a su lado o por la que aparece en tus pensamientos, no importa que sea un chico o una chica porque los estereotipos solo son basura, si es tu destinado nada te importara claro que eso no te obliga a esperarlo para siempre, puedes experimentar estar en relaciones, pero nunca sentirás la armonía perfecta hasta que estés con esa persona, no te desanimes porque una chica te rechazo cejas de diana, existen miles de ellas y seguramente una te está buscando- una sonrisa sincera adornaba el rostro de Zoro, transmitiéndole tranquilidad, pero…¿Cómo aquel chico podría decir tales cosas, si parecía un imbécil?, y lo más importante ¿porque esa sonrisa le transmitía tranquilidad?, las respuestas no las tenía, pero desde ese día el rubio cambio su forma de ver a aquel chico peliverde, el paso del tiempo los llevó a convertirse en amigos muy cercanos, tan cercanos que…inevitablemente uno de ellos se enamoró del otro.
Su amistad era sincera, aunque todos pensaban que se llevaban mal por las continuas "peleas" que tenían, pero lo cierto era que ellos se llevaban bien y sus riñas solo eran como lo decía Nami "juegos de niños", cosas sin importancia, sonrió ante los recuerdos que aparecían es su mente. Tomo una manta y arropo con ella a Zoro, el moreno se movió un poco, nunca cambiaria, era tan descuidado, rudo, en ocasiones un patán, pero eso no le quitaba lo noble y lo leal que era con sus amigos, así era él y con todos sus defectos y virtudes Sanji lo quería, no querer no era la palabra adecuada, amar, lo era, Sanji amaba a Zoro y deseaba fervientemente ser correspondido, aunque dudaba que eso fuera posible.
