Este fic contendrá TetraxLink y Zelink XD, es un poco complicado y en realidad no tendría gracia explicarlo ahora, pero a medida que avance la historia se entenderá.
ACLARACIONES: Los personajes de esta historia no me pertenecen, son todos propiedad de Nintendo. Esta historia la escribo sólo por diversión, los personajes de este fic no me pertenecen.
Sin más que decir los dejo con la historia…
EL SECRETO DE LA ROSA
.-.-.-. Prólogo .-.-.-.
Sus fuerzas la estaban dejando, el gélido aire que entraba por su boca le hacía daño, raspaba su garganta fuertemente con cada bocanada de oxígeno que probaba, pero con la carrera que llevaba se veía obligada a respirar profundamente ingresando el aire por su boca, no había tiempo para pausas, debía seguir avanzando, el momento en que se detuviera sería su fin, lo sabía, tan bien como sabía que la seguían de cerca. En este crucial instante lo único que le quedaba era su firme determinación, hasta la magia la había abandonado, su cuerpo herido no era capaz de concentrar la energía suficiente para contrarrestar un ataque.
— Por las Diosas —murmuró ahogada deteniéndose de golpe, había conseguido salir del denso bosque sólo para encontrarse de frente con lo que sabía era el final de aquel tortuoso camino.
Una risa macabra hizo estruendo en medio de la tenebrosa noche, los pasos del hombre enterrándose en la nieve hacían un sonido peculiar y le ayudan a determinar cuan cerca se encontraba de ella, porque hasta el momento no se había molestado en voltear.
— Se acabó el jueguito, su majestad —estaba disfrutando cada segundo de este sublime instante, había soñado día y noche con tenerla así… justo frente a él, lejos de su dichoso escolta.
Una ráfaga de aire frío agitó la falda de su vestido hecha girones al tiempo que ella se volteaba. Su profunda mirada se clavó sobre su enemigo, desafiante. En su rostro aún se podía observar el tenue camino que habían hecho las lágrimas surcando sus pálidas mejillas.
Y ahora finalmente después de mucho tiempo estaba allí, detenida justo al borde de ese peligroso acantilado. Su figura grácil era dibujada en medio de la oscuridad, iluminada por esa brillante luna llena que estaba justo a sus espaldas, contorneando sus curvas con un exquisito reflejo blanquecino. Siempre había sido así… perfecta para sus ojos, maravillosa para sus sentidos, aquella mirada severa y provocadora volvía a hacerlo dudar, a hacerlo renegar de aquello que sabía era prohibido, aquel deseo mundano amenazaba con aplacar su verdadero objetivo.
— Eres un maldito —agregó con desdén empuñando con fuerza sus manos, respiraba corta y superficialmente.
— ¿Qué se siente saber que has perdido? —Le preguntó gozando de cada segundo. Su victoria estaba a tan sólo un paso— . Aunque aún podemos… negociar.
Tenía claro que estaba tomando el camino tortuoso, sólo bastaba con que blandiera su ensangrentada arma y podría acabar finalmente con ella, sabía que si esa mujer desaparecía la familia Real sería enterrada junto con ella y él podría tomar su lugar, el lugar que siempre debió pertenecerle. Pero pese a ello, aún sentía la necesidad de conservarla a ella, la joya de Hyrule, la dama más hermosa y hechizante que había conocido.
— Púdrete —si hubiera podido escupir aquellas palabras lo hubiera hecho, verlo ahí delante de ella no era más que un recordatorio de que sus sospechas no habían sido infundadas, pero a pesar de ello… no hizo nada… absolutamente nada. Y ahora no había retorno, aquel sujeto había acabado con cada pieza invaluable en su vida y ni siquiera le había dado tiempo suficiente para asimilar aquel horrendo pesar que se acrecentaba con cada segundo que pasaba.
Pero no lo dejaría disfrutar de su dolor. No lo dejaría gozar de su maltrecha alma.
Aún a pesar de su estado… aún aquí en medio de la fría noche… aún con la esperanza casi perdida… seguiría luchando.
— ¿Será acaso que tan excelsa señorita le tema más a su servidor que a la mismísima muerte?
Dio sólo un paso más, manteniendo su amplia sonrisa.
Era precavido, debía guardar algo de distancia ya que no sabía que jugarreta podría estar planeando su "presa", ahora que él tenía la absoluta ventaja no quería perderla. Era una verdadera lástima que una flor tan joven y hermosa tuviera que marchitarse mucho antes de florecer, pero sus planes se verían truncados mientras ella se mantuviera con vida, a menos que se convirtiera en su esposa, no había cabida para la Princesa, tenía que morir.
— Mi único temor es ver sufrir a mi pueblo —le contestó con determinación, hablaba con una seguridad y una razón muy superior a su edad. Manteniendo ese semblante huraño y desafiante ante su adversario.
El hombre esbozó una macabra sonrisa en su curtido rostro.
— No tiene idea como disfrute ver los últimos segundos de su querido padre —le comentó con el único propósito de deleitarse al observar como la chica se desmoronaba—. Hasta el último segundo rogó por la vida de su querida niña —volvió a sonreír mientras acariciaba con su mano derecha su barba rojiza bien esculpida y corta.
— Mi padre murió con honor, pero esa es una palabra que un hombre sin escrúpulos no puede conocer.
Estaba completamente sola, ni siquiera sabía si Link e Impa habían conseguido escapar al incendio, en tan sólo un par de horas lo había perdido todo, o casi todo, porque aún era dueña de su vida a pesar de que sabía que ésta estaba próxima a extinguirse y junto con ella el sagrado linaje de la familia real.
Su cuerpo tembló ligeramente en medio aquella penumbra irrumpida sólo por el halo que dejaba la luna a su alrededor, probablemente era esa gélida atmósfera invernal la que conseguía estremecer sus músculos de forma involuntaria, pero no le importó la razón, sólo podía pensar en cómo su sangre fluía con fuerza en su interior y su corazón comenzaba un rápido galope con cada centímetro que aquel imponente Gerudo ganaba.
El plan de su enemigo había sido implacable, había tejido su telar con siniestra meticulosidad, y de manera sigilosa había conseguido quebrantar la paz de Hyrule con un único y bien acabado golpe de estado.
— Temo decirle que está en el lado equivocado, mi preciosa señorita, nunca volverá a ver a su queridísimo escolta, acabaré con él tan pronto lo tenga al frente —agregó arqueando sus labios asqueados con el sólo hecho de recordar al muchacho— lástima que no pudieron despedirse, eso habría sido demasiado generoso de mi parte —sonrió, de aquella única forma en la que él sabía hacerlo, con ironía y crueldad.
— Él será tú perdición —lo desafió con desdén, por un segundo había dudado si realmente el chico se encontraba o no con vida, pero ahora, en estos últimos instantes, quería creer que si, necesitaba creerlo.
— ¡Silencio! —Gritó enfurecido, elevando su filosa arma para que ella pudiera deleitarse con aquel desolador brillo metálico marcado con la sangre real de su progenitor— si esas son tus últimas palabras…
Ya no había formalismos que mantener, ahora ella formaría parte de un recuerdo… uno que nunca pudo tener.
Su corazón y su alma estaban destrozados, el vacío que ahora sentía era abrumador. Y fue entonces cuando un indescriptible sentimiento se apoderó de ella, realmente sentía miedo, uno tan aterrador que caló sus huesos, tan profundo como el hielo que los rodeaba.
¿Realmente iba a morir?
— Hasta nunca, Princesa Zelda —se despidió disfrutando aquel instante, respirando profundamente aquel último suspiro de ella...
Y fue poco después cuando un crudo y punzante dolor atravesó su pecho, muy cerca de su hombro, sus ojos de abrieron de par en par y en su mirada sólo quedo el recuerdo de aquella macabra mueca sonriéndole. Enseguida aquel dolor indescriptible aumento al sentir el roce de la filosa arma que dejaba su carne, y luego… un cálido, espeso y oscuro líquido comenzó a brotar de aquella herida abierta, sin pensarlo llevó una de sus temblorosas manos a aquel sitio y ahogó un grito de dolor, su cuerpo se estremeció con fuerza y unas fugitivas lágrimas se escaparon del rabillo de sus ojos.
¿Era eso lo que había sentido su padre al morir?
Las lágrimas surcaron sus mejillas nuevamente, no era el dolor de su cuerpo lo que las había traído de vuelta, sino el recuerdo de su difunto padre y su agonía lejos de sus brazos.
— Hasta… luego… —murmuró a duras penas aun temblando, sintiendo como su cuerpo perdía rápidamente el calor de la carrera y una gélida sensación la llenaba por dentro; poco a poco comenzó a sentirse realmente mareada— Ganondorf —y luego sonrió con un aire melancólico, ya no podía verlo, su vista se había perdido, ahora era Link quien le sonreía dulcemente.
Él, frustrado y enfurecido al ver como la agonizante muchacha le sonreía, agitó nuevamente su espada rasgando parte de la falda del vestido, consiguiendo herir en la pierna a la joven.
Entre el bosque dos siluetas observaban aterrados la escena que se desarrollaba sobre sus cabezas. Estaban muy lejos como para hacer algo, pero estaban lo suficientemente cerca como para ser espectadores de aquel funesto desenlace.
— ¡ZELDA! —Gritó con todas sus fuerzas observando como la figura de la joven caía por aquel acantilado.
No pudo más con el peso de su cuerpo, las dolorosas lágrimas se agolpaban en sus ojos y nublaban su vista, sin más fue a parar arrodillado en el suelo junto a su acompañante.
El dolor, la frustración… la derrota…
Miles de sentimientos se agolparon en su cabeza y rasgaron su alma en ese preciso instante.
Había fallado.
Le había fallado a Hyrule, a su soberano… inclusive a su corazón.
Ella, estaba muerta…
Continuará…
Antes de cualquier cosa… ¡No me maten! XD, a este fic aún le quedan muchas sorpresas y espero que puedan esperar hasta el siguiente capítulo antes de degollarme XD Esto sólo es el prólogo :P
Pueden hacer envío de insultos, tomatazos, amenazas de muerte etc etc etc, pero por piedad no envíen virus XD!
De despide atte Zilia-K
