Sinopsis: Esto ocurre después de los eventos sucedidos con el akuma Nivel 4 unos días más tarde. Varasha, es una chica de San Petersburgo Rusia que junto a su madre ha tenido una vida bastante desdichada debido a los abusos y alcoholismo de su padre. Golpes tanto emocionales como físicas han sido su pan de cada día desde que podía recordar. Mas encima aguanta las burlas diarias que recibe en su escuela debido a su fama familiar ya que a que su padre era el sepulturero del pueblo, por lo tanto piensan que los fantasmas rondan a su alrededor. Sus dos únicas amigas son Mishka y Anastasia quienes trata de ayudarla en lo que pueden con su situación familiar. Pero su vida pronto va a cambiar al descubrir que es la portadora de una inocencia y cuando Allen Walker y los demás aparezcan en su vida.

Prologo

Aclaraciones: los personajes no pertenecen sino a su creadora Katsura Hoshino.

El firmamento del cielo se encontraba nublado por espesas nubes grises y negras que amenazaban con soltar sin piedad, una enorme cantidad de agua sobre una aldea cercana. Inmensos truenos de color azul celeste resonaban furiosamente entre aquellas nubes, augurando lo que estaba aconteciendo en esos instantes.

–¡Nos están alcanzando! –dijo una voz grave.

–No puede ser –dijo un ser cuyas dos alas resplandecían de un hermoso color blanco y que se mecían entre la fuerte ráfagas de ese viento al igual que sus cabellos largos color escarlata. Con ambas manos llevaba sosteniendo a un hombre de cabello rojo, piel grisácea y con estigmas en la frente.

–Suelta una de mis manos –ordeno aquel hombre.

–¿Qué... que vas hacer? –pregunto aquella mirándolo dubitativa con sus ojos lapislázuliles.

–Solo hazlo –reitero bastante firme.

–E-está bien –dijo la ángel haciendo lo que le mandaba.

Entonces aquel hombre se volteo hacia atrás para poder ver de lejos a sus perseguidores. Diviso a larga distancia la silueta de un ser regordete, de saco blanco, y sombrero de copa alargado. Aunque su rostro alargado mostraba una gran sonrisa, pero que aun así, tras unas gafas de lente redonda se apreciaban unos ojos inyectados de ira que solo se concentraban en su par de presas.

El que era sostenido por el Ángel, una vez que ya tuvo concentrada la poca energía que le quedaba dado a que ya se encontraba demasiado débil después de haber librado una feroz batalla contra su propia familia lanzo su ataque. De ahí una esfera con cadenas de extraños símbolos salió disparado hacia sus perseguidores. Con lo que no contaron era que para sus sorpresa y horror fue que... el conde logro repelerlo con una fuerza sorprendente hacia ellos, y sin que pudieran hacer nada fueron brutalmente lastimados, cayendo ambos hacia el vacío. Lo único que se escuchó en la nada de aquel bosque fue el ruido seco de ambos cuerpos al impactar contra el suelo. Los ropajes de ambos cuerpos estaban cubiertos de un líquido rojo carmesí que poco a poco iba extendiéndose y más en los blancos ropajes de aquel bello Ángel, mientras que montones de plumas blancas de lo que alguna vez fueron sus hermosas alas, iban esparciéndose a su alrededor. El ángel de inmaculada belleza, que aún se encontraba consciente después del brutal golpe, lo último que vio fue a ese ser acercándose lentamente a ellos con una mirada malévola y burlesca.

–Como ya habrás visto, angelito de pacotilla, este es el castigo que les aplicó a todos los que se atreven a traicionarme –le dijo el conde sin piedad alguna –Así como a tu adorado músico que se atrevió a hacerlo con un asqueroso ángel al servicio de ese dios traicionero tuyo.

–Algún... día –fue lo que alcanzó a decir aquel ser divino con voz apagada y ojos llenos de lágrimas, pero no por el dolor físico de su cuerpo sino de dolor por saber que ese era realmente el final –Pagaras ... por... todas... y cada una... de tus... atrocidades.

El conde tan solo se rio ante lo dicho por el ángel y también de su dolor. Levantó la mano e imitó el ataque que había lanzado contra ellos. El ángel tan solo giro su mirada encontrando a unos metros de distancia, el cuerpo inerte del ser que amo con todo su corazón, su amado pianista. Evocó en su memoria los hermosos momentos que había pasado junto a él, y con un último suspiro que casi no se oyó, tan solo pronuncio: Nea. Después se oyó una gran explosión en medio del verde bosque haciendo huir despavoridos a los animales que se encontraban alrededor. Luego nada.

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