Después de que la cuarta guerra ninja terminara todos los Kages regresaron a sus debidas aldeas, mientras que los ninjas de Konoha se dedicaron a recuperarse de todos los daños y bajas que tuvieron, los constructores se dedicaron a reconstruir todos los edificios dañados en la aldea. En el hospital de la aldea se escuchaba a cierto azabache y rubio que estaban siendo curados o incluso por los gritos se podría decir que torturados por una peli rosa.
-¡Ahh Sakura-Chan eso duele-dattebayo!-decía Naruto mientras la peli rosa le curaba una herida en su mejilla y cambiaba los vendajes en su brazo, que solo tenía un par de huesos rotos y graves quemaduras al igual que parte de su abdomen.
-¡Ya Cállate!, Sasuke-kun no se quejó tanto como tú, ahora ya vete de aquí- decía mientras empujaba a Naruto hasta sacarlo de la habitación del hospital.
Después de que la médico-ninja peli rosa lo corriera de la habitación del hospital su habitual estado de ánimo decayó al ver a la única peli azul del clan Hyuuga, la cual se encontraba caminando alejándose del hospital con una triste sonrisa en su rostro, aun no lograba quitar ese suceso tan triste que ocurrió en la guerra, la muerte del gran prodigio del clan y su querido primo, el sacrificio de Neji, a pesar de que muchos digan que su muerte es parte de la vida diaria de un Shinobi, el castaño dio su vida por proteger a Hinata que a su vez trataba de protegerlo a él, es cierto que su vida ya no solamente era suya ya que el deber de un Hokage era velar por todos los aldeanos y ninjas de su aldea, pero no podía evitar entristecer con solo verla y saber todo lo que ella había perdido.
Solo pudo ver como se alejaba en dirección contraria a la que debía tomar, seguramente en dirección a su clan, al dejar de verla emprendió rumbo hacia su departamento, según Sakura debía descansar para que sus heridas sanaran correctamente, al llegar solo pudo tirarse a descansar esperando que con el fin de ese día pudiera disminuir un poco la tristeza que causaron todas las bajas que ocasiono la guerra.
A pesar de que ese día cuando el sol estaba en su máximo punto y las calles de la aldea escondida entre las hojas se encontraban llenas de tanto de personas que reconstruían sus hogares o algunos ninjas que entraban y salían del hospital rumbo a sus hogares, conforme pasaba el tiempo las calles fueron quedando solitarias, dejando solo la presencia de algunos miembros de la aldea que vestían únicamente de negro, todos caminado rumbo al cementerio, a pesar de las perdidas los miembros de cada equipo se acompañaban y apoyaban entre ellos, excepto una peli azul de hermosos ojos perla que se encontraban opacados por la tristeza y las lágrimas que parecían no deja r de fluir por sus ojos, la cual se separó de sus compañeros y camino en dirección al cementerio junto con todos los miembros restantes de su clan.
Se apreciaba a todos los ninjas observando las lapidas de sus queridos compañeros caídos en batalla, la oji-perla no podía dejar de mirar la lápida de su amado primo donde se podía leer perfectamente el nombre de este, logro arrodillarse y deja un girasol sobre esta, logrando contrastar con el resto de flores blancas que ya anteriormente los miembros del equipo del castaño habían dejado. Conforme pasaba el tiempo se fueron retirando dejando solo a algunos ninjas, hasta que llegó el momento en que todo el clan Hyuuga debía retirase por orden del patriarca.
Esa noche fue tan silenciosa y oscura que a pesar de todo lo que se esperaba privo del sueño a cada uno de los novatos, en lo alto de la oficina del líder de la aldea se apreciaba a una rubia y una sombra que parecía hacerle compañía mientras la primera parecía estar contemplando a la solitaria aldea.
-Shizune, déjame sola-
Después de escuchar como la pelinegra se retiraba sin si quiera decir una palabra, aguardo unos minutos para después suspirar y recargarse en la protección que rodeaba lo alto de su hogar, esperando y analizando cada detalle de lo que mencionaba el pergamino que se encontraba en su mano, continuo mirando al horizonte hasta que visualizo el amanecer dejando salir los primero rayos de sol.
-Puedes largarte cundo lo creas conveniente-
-Ni siquiera me ha dado el rango que corresponde-
-Eso lo veremos a tu regreso, ahora solo haz lo que sete indica y cuando todo acabe obtendrás lo que me has pedido-La rubia no espero respuesta pero solo vio como la sombra desaparecía en la noche y suspiro para a continuación llamar a uno de sus ANBU personales el cual se presentó ante ella.–Trae a Hinata Hyuuga-
-De inmediato-
La mujer emprendió camino hacia el interior de su hogar, en dirección a su ofician pero al estar cerca de la puerta tomo un kunai el cual lanzo como si apuntara a un objetivo en particular, pero al entrar en una área que se encontraba cubierta por la oscuridad no se pudo aprecia hacia quien o hacia que fue lanzado, sin esperar respuesta a su ataque se adentró en el edificio solo recibiendo una sonrisa de la persona que se encontraba oculta y después de que la rubia entrara desapareció sin más.
En los territorios del clan Hyuuga se escuchaba como los miembros de la rama secundaria comenzaban con las actividades diarias, recibiendo uno de los miembros de esta rama al ANBU que tenía la tradicional mascara que ocultaba su rostro.
-La Hokage pide la presencia de Hinata Hyuuga inmediatamente-
-¿Por qué Lady Tsunade, desea ver a mi hija?- Dijo el patriarca del clan, mientras el miembro de la rama secundaria hacia una reverencia y se retiraba del lugar.
-No lo ha mencionado, solo pidió su presencia de inmediato-Después de mencionar esto y recibir un asentimiento de cabeza de parte del castaño y realizar una reverencia hacia el desapareció.
-Denle el mensaje a Hinata y pídanle que se prepare inmediatamente-Dijo el patriarca detenido al anterior protector de la peli azul el cual solo realizó una reverencia en forma de respeto hacia su líder y se dirigió hacia la habitación de la anteriormente mencionada.
-¿Hinata-sama?-Dijo Ko mientras esperaba afuera de la habitación de la pelinegra esperando que esta le dé su permiso para entrar.
-Adelante-Dijo la pelinegra mientras se cepillaba su recién seco cabello y tomaba su típica sudadera violeta con blanco, esta respuesta llamo la atención de su guardaespaldas que ingreso la habitación de su protegida y le hizo una reverencia para después mirla.
-Hinata-sama, Hokage-sama pidió su presencia de manera inmediata-
-De acuerdo, gracias por el mensaje Ko-
El castaño realizo una reverencia y se despidió de Hinata para después dirigirse a la salida pero antes de cerrar la puerta miro nuevamente a la peli azul –Hinata-sama si desea hablar estaré siempre para usted-cerro la puerta y dejo a la joven sola, que después de unos minutos salió de la mansión en dirección a la oficina de la Hokage.
Entre al edificio y al estar justo enfrente de la oficina de la quinta Hokage toque y escuche un "pase" detrás de la puerta, tarde unos segundos en reaccionar y entrar para ver a la rubia detrás de su escritorio con los codos sobre la mesa y sus manos entrelazadas en las cuales recargaba su barbilla y cerré detrás de mí, para acercarme hasta quedar a solo unos pasos de su escritorio.
-¿Me mando a llamar Tsunade-sama?-decía mientras la vi a la cara parece que se sorprendió un poco por mi acción ya que yo no era muy dada a mantener la mirada y mucho menos con tanta seguridad en mi voz y en mi expresión.
-Si Hinata- decía mientras quitaba los codos de su escritorio pude ver por su expresión que sería.
-¿Qué es lo que quería decirme Tsunade-sama?-La Hokage se levantó sorpresivamente golpeando su escritorio con las palmas de sus manos, me sorprendió tanto que retrocedí y casi caigo.
-T-Tsunade-sama-ese tartamudeo no lo tuve durante lo que va de la conversación, hasta ahora, la presencia de la rubia en verdad era imponente.
-Hinata Hyuuga, te he asignado una misión en solitario, es de tiempo indefinido y de carácter secreto ya que es una misión de rango S -dijo mientras me apuntaba con el dedo índice.
-Tsunade-sama y-yo, no s-se si podría-dije mientras agachaba la cabeza y comenzaba a jugaba con mis dedos, nunca había realizado ese tipo de misiones, pero aun así una misión justo después de terminar la guerra.
La rubia líder suspiro pesadamente mientras se sentaba de nuevo en su escritorio y se recargaba en su silla -Sé que la muerte de Neji te afecto mucho, te note muy distraída desde que entraste e incluso esa seguridad con la que me hablaste no es propia de ti, pero las cosas son así, la muerte va de la mano con nosotros los shinobis, por lo que te asigne esta misión pero antes quiero que escuches de que tratara- dijo viendo a Hinata recibiendo solamente un ligero asentimiento con la cabeza de su parte.
-De acuerdo Tsunade-sama, pero qui-quisiera que m-me escuchara, yo tengo una petición-Levante la cabeza y tratando se soportar su mirada sobre mí y haciendo uso de todo el valor momentáneo que poseía.
-Está bien Hinata ágamos un trato, concederé tu petición siempre y cuando sea aceptable, pero a cambio deberás aceptar la misión y llevarla a cabo de manera inmediata-
-De acuerdo Hokage-sama- No pude evitar suspirar a manera de rendición ante lo que decía Lady Tsunade.
-Ahora dime, ¿Cuáles es tu petición, Hinata?-
-Tsunade-sama yo...-
-¡¿Que!?- Fue el grito que dio la rubia y que toda persona que se encontraba paseando por la calle de la aldea pudo escuchar, por no decir todo aquel que habitaba en dicha aldea.
