Hola compañeros, ¿Como estan?

Esta vez les presento este Spin Off de mi Fic "Amor Timido" en este no solo se pantearan los eventos en el Universon Genderbender, si no que aqui tambien plasmare ideas que fueron desechadas para la version Central (Osea, Amor Timido)

Este fic fue Sugerido en Wattpad por los compañeros DarkDragonofCreations y Areusedward, cuando publique unos dibujos que mostraban a Lincoln y Natusha, pero en genderbender.

Les agradeszco por la idea, aunque eso si, planeo que esta historia sea cortita, pero llena del mismo drama y amor que su version central :)

Espero que les guste :D


El sol de la tarde calentaba las calles de la Royal Woods de 1996, un pueblo ubicado en Michigan, en donde una chica de cabellos blancos caminaba calle abajo, estaba algo confundida, aun no comprendía el como un chico tan tímido y lindo a su modo podía hacer algo así.

Ese chico… Nunca había oído hablar de el… ¿Era nuevo en la escuela? Debía de serlo, jamás en su estadía en la secundaria lo había visto, pues ella pensaba que era la única peliblanca de la institución.

Aunque tenía mucho que agradecerle, pues le hizo un gran favor al dejarle en claro a ese canalla que ella no era dueña de nadie, y no podía negarlo, era muy agradable a pesar que era un poco más pequeño que ella.

Ella se detiene en una tienda, con lo calurosa que estaba la tarde no le caería mal algo frio para beber, así que entra y se compra una Coca-Cola de lata solo para sentarse en unas bancas en las afueras de la tienda para consumir su bebida y reflexionar sobre ese extraño día y ese chico misterioso…


Ese mismo día Linka Loud caminaba rumbo a su casillero después de salir de clases, estaba algo fastidiada, pues ese bravucón de Ron no dejaba de cortejarla, aun cuando ella ya le había dejado en claro que no tenía ningún tipo de interés en él.

-Ush… Espero no toparme con ese imbécil hoy…- Dijo en voz baja la peliblanca al cerrar su casillero.

Ella comienza a caminar hacia el patio, en donde la esperaba su grupo de amigas con la que siempre se la pasa. Para acortar camino decidió ir por un pasillo que estaba cerca de la biblioteca, un lugar que si bien acortaba el camino también era un lugar en donde se reunían los fumones de la escuela.

Esto se notaba al instante, con grafittis y dibujos mal hechos en las paredes y un olor fuerte a tabaco en el aire, por suerte ese día no había nadie en ese pasillo… O eso pensaba hasta que se detuvo al ver a ese extraño chico viendo al horizonte por una ventana rota.

Un chico un poco más bajo que ella, vestía un abrigo de manga corta de color blanco y azul, pantalones negros y zapatos rojos tipo Tennis.

Lo que le llamo la atención a Linka fue el color de su cabello, pues este era de color blanco. Si, Blanco como el suyo, blanco como las nubes de un día soleado… Se sintió muy sorprendida al tener al frente a otro albino… Aunque enseguida pensó; Si había otro albino en la escuela ¿Por qué no habrá escuchado nada de el? ¿Sera nuevo acaso?

De cualquier modo u otro prefirió acercarse hacia el para hablar, sentía mucha curiosidad, aunque cabía la posibilidad que aquel color fuera artificial, pero ¿Qué más da? Al fin y al cabo comparten el mismo color de cabello, ¿no?

Parecía que ese muchachito se estaba acomodando una pañoeleta de color verde agua que tenía en su muñeca, la usaba como si se tratase de una pulsera, quizás por estilo… O quizás no…

-Hola.- Dijo la peliblanca al estar atrás de él, sol esperaba que no se fuera a asustar por la intromisión de una desconocida.

-¿Huh?- El chico se voltea, y se sorprende al ver a aquella muchachita con el mismo color de cabello que el suyo-. Hola…

Linka se percató que aquel muchacho temblaba levemente como si estuviera asustado o nervioso su mirada debelaba algo de preocupación, aunque ella no lo podía negar, era muy lindo a su modo.

-Disculpa que te lo pregunte, chico, pero ¿El color de tu cabello es natural? Pregunto Linka para enseguida darse cuenta que tal vez esa no era la mejor manera de iniciar una conversación

-¿Eh? Claro… No tengo motivos reales para teñírmelo.- Respondió el chico-. Curioso que tú también tengas nieve en el tejado.

-Ah si… Es herencia de mi abuelo.- Dijo Linka al señalar su melena-. ¿Eres nuevo por estos lares? Nunca te había visto por aquí.

-Pues… Si, se puede decir que si.- Dijo el muchacho-. Aun no conozco a nadie aquí…

-Bueno… Ya puedes decir que conoces a alguien.- Dijo Linka al extenderle la mano-. Mi nombre es Linka, Linka Loud.

El muchacho la miro con incredulidad, ¿Esa chica de verdad le había extendido la mano? ¿Alguien se había dignado a hablarle o era una alucinación por los Ansiolíticos que había tomado antes de entrar a la escuela?

-M-mi nombre es Nate, Nate Rotterdam para servirle.- Dijo el muchacho de cabellos blancos al aceptarle el apretón de manos.

Linka sintió las manos del chico muy frías, pero suaves, era curioso que tuviera las manos tan frías, pues el sol ya estaba empezando a calentar el ambiente, aunque de reojo vio que de la mochila de su nuevo amigo sobresalía lo que parecía ser una Game Boy.

-¿A ti te gustan los videojuegos, Nate?- Pregunto la chica.

El muchacho soltó una pequeña risa nerviosa.

-Pues sí, me encantan.- Respondió Nate-. Es una afición que me pego mi Hermana.

-¿Ah sí?

-Sip… Cuando está libre de tiempo solemos jugar en mi PSX, y cuando no tengo mucho que hacer suelo jugar al Pokemon Blue en mi Game Boy.- Dijo al momento de sacar su consola portátil de su mochila.

-Curioso.- Dijo Linka al sacar su Game Boy de su mochila-. Yo también tengo Pokemon, pero la versión Red.

-¡Oh! Eres la primera chica que conozco que le gustan los videojuegos… A parte de Mi hermana, claro está.- Dijo el chico.

-¿Crees que nos podremos echar unos combates más tarde?- Pregunto Linka-. Me gustaría probar el nuevo Mewtwo que capture hace unos días.

-¿Tienes a Mewtwo?-Pregunto Nate-. Yo tengo a Mew.

-¿Estuviste en un evento de Japón?

-No.

-¿Entonces como lo tienes?

-Pues… No lo sé, un día estaba aburrido e hice una serie de pasos al azar, y cuando me dispuse a salir de Pueblo Lavanda, un Mew Salvaje apareció.- Respondió Nate.

-Que suertudo.- Dijo Linka-. ¿Y qué vas a hacer después de la escuela?

-Quería ir a la tienda de videojuegos a ver si hay alguno que otro que me llame la atención.- Dijo Nate-. Pero debo admitir que me da algo de miedo ir solo.

-No te preocupes.- Dijo Linka-. Puedo acompañarte si así lo quieres.

-¿De verdad me acompañarías?- Pregunto Nate con algo de incredulidad.

-Claro ¿Por qué no?-Dijo Linka con una sonrisa.

-Pues, de verdad te lo agradezco… Linka, ¿No?- Pregunto el muchacho.

-Si, es Linka. Y no te preocupes, no tienes que agradecérmelo.- Respondió la muchacha.

-Bien… Oh rayos, ahora que lo recuerdo, deje algo en mi casillero que debo llevar a el muchacho de cabellos blancos.

-¿Dónde está tu casillero?- Pregunto Linka.

-Cerca de la entrada principal… ¿Me acompañas?

-Claro, vamos allá.- Dijo Linka-. Quizás de camino me encuentre con alguna de mis amigos.


-En lo personal prefiero a los tipo Lucha-. Respondió Nate mientras rebuscaba en su casillero-. Me parece que tienen movimientos bestialmente potentes y son más fáciles de entrenar… A mi parecer, claro está.

-No sé, yo prefiero a los tipo Fuego.- Dijo Linka-. Me parece que es más fuerte de todos los tipos de Pokemons.

-Eso hasta que los enfrentas contra un tipo Agua.- Respondió el chico.

-Los tipo Lucha son débiles ante los tipo Volador.- Dijo Linka-. Asi que tampoco puedes hablar de a mucho.

-De acuerdo… Aun así creo que el que tiene más debilidades es el tipo Planta.- Respondió el muchacho-. Es decir, es débil al tipo Fuego, Hielo, Lucha, Bicho y Roca.

-Hehe, claro que si.- Respondió Linka-. Pobrecitos los tipo Planta, la tienen difícil.

-¡Ahh! Allí esta.- Dijo el muchacho al tomar una cajita pequeña.

-¿Qué es?

-Es un Cassete de Earth, Wind & Fire.- Dijo Nate-. Lo habia olvidado ayer aquí…

Linka Sonrio, al menos ese chico tenia buenos gustos musicales, pero rápidamente esa sonrisa se fue cuando vio que Ron se acercaba.

-Me lleva la que me lleva.- Dijo la muchachita en voz baja.

-Hey Linka… Como esta, hermosura.- Dijo el chico de tez morena al intentar abrazarla. Nate miraba esa escena de lejos, por la actitud del chico no tardó en darse cuenta que era un cretino de primera.

No sabía que pretendía el chico, pero no hacía falta tener tres dedos de frente para saber que a Linka no le caía nada bien.

-Hola, Ron.- Dijo la peliblanca con algo de enojo e incomodidad en su voz.

-¿Por qué tan ofuscada, preciosa? Si quieres salimos un rato para charlar.- Dijo el joven con una sonrisa.

-¡Ya te eh dicho cientos de veces que me dejes en paz, Ron!- Exclamo la chica-. ¿Cuántas veces debo repetirte que no me interesas de ningún modo?

-Bah.- Exclamo el chico-. Eso es lo que dices, pero sé que algún día terminaras cediendo por las buenas, o por las malas.

-¡Vete de aquí, bastardo!- Dijo linka

El chico intenta tomarla de la mano para acercarla hacia él, pero ella se resistió. Aquello no le gusto a Nate, es cierto que acababa de conocer a Linka, pero no le gustaba para nada que ese cretino intentara forzar una relación con ella… Quizás Linka se enojaría con él, pero era momento en que el debía intervenir.

-¡Oye!- Dijo Nate al separar al chico latino de Linka-. Ella dijo que te fueras de aquí.

-¿Y tú quién eres?- Respondió el latino.

-Me llamo Nate, ahora lárgate.- Respondió el chico peliblanco.

-¡Ha! ¿Crees que voy a tenerte miedo, anciano? – Se burló el chico de piel morena-. ¡Esto es entre Linka y yo! Asi que quítate si no quieres terminar en la enfermería.

-Confiado y egocéntrico… Definitivamente eres la definición de un cretino.- Respondió el peliblanco-. Linka tomo su decisión contigo, y como hombre que eres debes respetarla.

-¿Respetarla? ¡Ha! Ella es mía y de nadie más- Exclamo Ron.

-Linka no es tuya, ni mía… Ella no es de nadie, es una dama que decide con quien quiere estar… Y por lo visto a ti ni te quiere ver en fotos.

El chico de tez morena gruñe de ira, ese estúpido lo hacia enojar de verdad.

-Me estás haciendo enfadar, condenado… Y créeme que no es bonito hacerme enojar.- Respondió Ron.

-Bah… A otro perro con ese hueso.- Respondió Nate.

Esa fue la gota que colmó el vaso, enseguida Ron corrió hacia el con la intención de darle un puñetazo y hacerle tragar sus palabras. Linka vio esto con preocupación y estuvo a punto de interponerse al frente de Nate para recibir el golpe, ese chico se veía muy tierno e indefenso, no parecía que podía lastimar ni a una mosca.

Ha… Que equivocada estaba.

Fue su sorpresa cuando vio que Nate esquivo sin problemas el golpe de Ron, y a su vez uso el impulso para contraatacar, asestándole un golpe fuerte en la quijada al latino, haciéndolo retroceder.

-Novato…- Susurro Nate en voz baja.

Ron era de pelear al estilo callejero, pero Nate no solo practicaba Boxeo desde sus siete años, gracias a que su madre se lo inculco, si no que su hermana también le daba clases de defensa personal.

El estaba bien preparado para este tipo de casos.

El latino se recompone… eso sí que había dolido.

-Hijo de… ¡Me las vas a pag…!

El chico no completo su frase, Pues Nate rápidamente se acercó a él y le dio otro puñetazo, esta vez justo en la Nariz, haciéndolo caer al suelo.

Nate se acerca a su rival, esta estaba intentándose levantar del suelo, su nariz sangraba por el fuerte golpe que él le asesto, el peliblanco le planta el pie en el pecho a Ron para evitar que se levante.

-¡Ahg!... ¿Qué sucede contigo?- Exclamo el Latino-. Nate, relájate.

-Corrección.- Dijo el chico-. Para ti soy Nate Sikolski Rotterdam, degenerado infeliz. Ahora escúchame bien por qué no lo repetiré dos veces; cuando quite mi pie de tu pecho tendrás dos opciones: Te largas de aquí y dejas en paz a Linka y a mí por el resto de tu existencia, o puedes seguir con esta estupidez… Pero de ser así te recomiendo que tengas un buen seguro dental.

-¿Crees que me intimidas, anciano?- Dijo Ron de manera retadora-. Eh estado en peores situaciones que tú.

-¿De verdad crees eso?- Dijo Nate al tomarlo de la camisa del cuello-. ¿Crees que me vas a intimidar, bastardo? ¡Yo estuve al borde de la muerte en varias ocasiones! ¡Literalmente a mí me apuntaron con Fusiles de asalto! ¡Estuve bajo ataques de artillería! ¡Vi como varios de mis compatriotas morían!... ¿Y crees que me va a intimidar un idiota con aires de grandeza hipermimado por su madre?

Por alguna razón, Ron empezó a temer allí… No era posible que hubiera pasado por tanto… ¿Oh si?

-D… De acuerdo, los dejare en paz, pero suéltame por favor.- Exclamo Ron.

Nate simplemente lo suelta y este en seguida sale corriendo de allí. El chico voltea a ver a Linka, esta estaba boquiabierta, no podía creer lo que veía.

-Lo siento, Linka.- Dijo Nate al acercarse cabizbajo-. Entiendo si no quieres seguir hablando conmigo.

-Nate… Eso fue… ¡Asombroso!- Exclamo Linka-. ¿Dónde aprendiste a hacer todo eso? Debes enseñarme.

Nate sonrió, al menos no estaba enojada.

-Bueno Linka…Con gusto te enseñare, pero nuevamente pido disculpas por mis actuares violentos.- Dijo el muchacho-. Es que no soporto que alguien piense que puede tratar a las mujeres así.

-No hay nada que perdonar, Nate.- Dijo Linka-. Más bien debería agradecerte que hayas intervenido. Ese tonto no me dejaba en paz desde hace un buen tiempo.

-A propósito, ¿Quién es?- Pregunto el muchacho.

-Es Ron Santiago, un ex amigo y hermano menor de la novia de mi Hermano Loki.- Respondió la Peliblanca.

-¿Ah sí?... Vaya que era un estúpido.- Dijo Nate.

-Si… Pero bueno, ya tienes lo que buscabas, ¿No?

-Si, está en mi mochila… ¿Vamos ya al Mall?- Pregunto Nate.

-Si… Como que ya quiero cambiar de ambiente por hoy.- Dijo Linka.


Había pasado una hora desde que ambos peliblancos llegaron al Mall de Royall Woods, ambos pasaron por la tienda de videojuegos, en donde Nate se compraría el Crash Bandicoot 1, un juego de plataformas que se veía muy bien, Mientras que Linka se compró dos juegos que se veían muy interesantes; El Twisted Metal y el Resident Evil 1.

Luego de comprar sus juegos, ambos sintieron algo de hambre, así que fueron al la zona de comida para comprar unas Hamburguesas. Mientras degustaban su comida, varias personas los miraban con curiosidad, pues de lejos parecían hermanos gemelos, pero al acercarse quedaba muy en claro sus diferencias fisiológicas.

Después de comer, ambos fueron a sentarse en las bancas cerca de la fuente del centro comercial, Linka sentía que debía hacerle una pregunta más…

-Nate.

-¿Si?

-Cuando estabas intimidando a Ron… Dijiste algo que me llamo la atención.- Dijo la peliblanca.

Nate sabía a lo que se refería su nueva amiga.

-Si te lo preguntas, todo es cierto.- Dijo el chico al mirar al suelo.

Linka pensó en el nombre del chico; Nate es un nombre que se escucha normalmente, pero ¿Sikolski? Quizás en Norteamérica no, ese nombre sonaba más de Europa…Quizás Ruso…

-¿De dónde eres, Nate?- Pregunto la peliblanca-. Porque tu segundo nombre no suena de estos lares.

-Yo… Vengo de un lugar al que tú nunca has ido, Linka.- Dijo Nate sin despegar su vista del suelo-. Un lugar cercado por la noche.

Linka solo lo veía detenidamente… ¿A qué lugar se refería?

-La noche en este caso es la miseria… Yo soy de Bosnia Herzegovina.- Respondió el chico.

Ahora Linka lo comprendió, Bosnia Herzegovina… Ese lugar ah estado inmerso en un conflicto civil desde 1991; La guerra de los Balcanes.

-Vaya, Nate… No sé qué decir…- Dijo Linka.

-No importa, señorita.- Dijo Nate al voltear a mirarla-. Aún sigo intentando vivir con todos esos traumas… He, si no fuera por las coincidencias, quizás ni estuviera aquí.

-¿A qué te refieres?- Pregunto Linka.

-Bueno… Es difícil de explicar.- Respondió el peliblanco-. Lo siento.

-No importa, quizás en un futuro me lo cuentes.- Dijon Linka al ponerle una mano en el hombro-. En lo personal no puedo imaginarme las cosas horribles que debiste haber visto allá…

-Si… Quizás así sea mejor para ti-. Dijo Nate-. Sabes, eres alguien muy interesante.

-Gracia.- Respondió la peliblanca con una sonrisa-. A decir verdad, tú eres alguien muy diferente… Quizás es por eso que me caes bien.

Ambos peliblancos cruzan sus miradas para regalarse mutuamente una sonrisa, quizás ese era el comienzo de una gran amistad…O de algo más allá.


Después de terminar su bebida decide ponerse en camino a su casa. Su hogar era tan ruidoso como siempre, paso a la cocina para saludar a sus padres y luego subió a su habitación, en donde tiro su mochila a la cama y ella se sentó en la silla de su computador.

Se sentía bien, no solo por fin estaba libre de ese Bravucón de Ron, sino que también había conocido a un chico muy lindo y genial, no solo compartían el color de su cabello, sino que también compartían varios gustos, como el amor hacia los videojuegos y la buena música.

Aunque luego se sintió muy preocupada, ya que ese chico tuvo que vivir uno de los conflictos más sanguinarios de Europa, después de la 2da Guerra mundial. ¿Qué horrores habrá visto u vivido allá?

El solo pensar en eso le revolvía el estómago a Linka, solo esperaba que su amistad le sirviera a él para no pensar en esos traumas.


Esa noche el chico peliblanco estaba de pie frente a la puerta de su querida hermana, otra vez había tenido una de esas pesadillas… No le gustaba molestar a su hermana, de verdad.

Ella se esforzaba mucho en su trabajo como policía y siempre llegaba agotada. Y aun así a ella no le importaba pasar tiempo con él, a pesar que su cansancio era visible… Pero, esas pesadillas eran tan reales que de verdad lo asustaban

Así que con una mano temblorosa toca la puerta.

-Pase.- Dijo una voz femenina del otro lado.

El chico abrió la puerta, y allí estaba su hermana, Charlene Rotterdam. Una mujer de 21 años de edad, de cabello color naranja y ojos azules. La figura bien esculpida de su cuerpo denotaban lo bien que se cuidaba, después de todo era necesario que estuviera en forma, pues su trabajo lo exigía.

Por su vestimenta, era lógico que se preparaba para dormir, porque de hecho estaba acostada en su cama viendo la televisión.

-¿Pasa algo, hermanito?- Pregunto la mujer al ver a su hermano entrar en la habitación y detenerse al lado de ella.

-Nada, hermana… Es solo que…

El no tuvo que completar la frase para que Charlene se diera cuenta de lo que pasaba.

-¿De nuevo?- Dijo la mujer.

-Lo siento… No lo puedo evitar.- Dijo Nate al mirar al suelo-. De verdad lamento molestarte tanto.

La mujer lo abraza, y el chico solo le corresponde. Cielos ¿Qué haría el sin su querida hermana?

-Nate… Ya te eh dicho que no me molestas para nada-. Respondió la mujer-. Ven, acuéstate a mi lado.

La mujer hizo un espacio y el chico se acuesta.

-¿De verdad no te molesto para nada?- Pregunto el muchacho de pelo blanco.

-¡Para nada!- Respondió la mujer al acariciarle el cabello a su hermano menor-. Como eh dicho varias veces. Tú no eres una molestia. Eres mi hermano.

El chico sonríe y voltea su mirada al televisor.

-"Ay hermano… Cuanto dolo te causaron en Los Balcanes"- Pensó la mujer-."Pero yo hice la promesa de protegerte y cuidarte. Promesa que pienso cumplir a cualquier costo"


(Continuara)