Disclaimer: George es dueño del asoiafverse... ¡excepto de esta generación de Daynes! Ellos son míos para hacerlos sufrir a mi gusto. :)
Esta historia participa en el Certamen de los Originales, del foro Alas Negras, Palabras Negras y cuenta con 750 palabras justas según el contador. Continúo abajo.
Davos Dayne pidió a Dyanne que entrara a sus aposentos.
—Die, ¿eres capaz de adivinar por qué he mandado llamarte tan tarde?
Ella cruzó el umbral.
—Debo suponer que se trata de algo muy importante, señor, o no estaría siendo privada de mi valioso sueño a estas horas.
—Razón no te falta, hija mía. —Le indicó que tomara asiento y Die obedeció—. Algo muy importante es y tu preciado tiempo en cama paga por ello. —Ojeó una misiva y suspiró—. No ha podido aplazarse más, y con el corazón pesado es que debo informarte de que he llegado a un acuerdo con la Princesa de Dorne. Te casarás con uno de sus hermanos. El compromiso ya es oficial.
—¡Un príncipe! No cualquier padre consigue un príncipe como futuro esposo para una hija. Pocas muchachas son tan afortunadas como yo, pues cuento con el progenitor más generoso.
—No bromees, Die, a costa de tu considerado padre. Demasiado bien sabes que no puedo unirme a la diversión a causa de tan amarga noticia, en la que me avergüenza profundamente decir que he estado implicado... Hay otra cosa. La Princesa sugiere que te envíe a Lanza del Sol para que le hagas compañía, y sospecho, conozcas al que me lo robará todo.
—¡Oh, padre! —Conmovida, Die se puso de pie y acudió a su lado. Apretó cariñosamente su mano, reprimiendo una sonrisa—. No podría dejar Campoestrella tan pronto, bien lo sabes. ¿Cómo sobreviviríamos entonces, los dos?
—¡Querida niña! Los dioses parecen empeñados en conseguir que abandones tu hogar ancestral, pues otro cuervo acaba de llegar esta misma noche. Recordarás que te nombramos en honor a un ilustre antepasado, Dyanna. Bien, el hijo, el rey que fue un huevo, ha tenido la consideración de enviarnos una carta en la que muy cordialmente nos invita a Refugio Estival para celebrar el pronto nacimiento de otro Targaryen, que los dioses sean benévolos con nosotros.
—Constituye el más grande honor, padre.
—Que muy pronto tornará en deshonor si dejamos sueltos a tus hermanos cerca de la familia real. Trystane, que gusta de pensar en sí mismo como la siguiente Espada del Amanecer, y Daemon con sus locuras. ¡Y pensar que el atrevido muchacho heredará mi lugar algún día!
Sofocó una risita.
—Mi Trystane es un muchacho talentoso, padre, tienes que reconocerlo. Y Daemon... En su defensa diré que no tiene la culpa de haber nacido primero.
—Pero sí de causarme enormes disgustos y disfrutar con ello. Y ni hablemos de tu amorosa madre, cuyo legendario orgullo Yronwood crecerá aún más al saber de esta invitación. No, Die, no sé cómo me las apañaré sin ti. Hija, promete que acompañarás a tu viejo y desvalido padre. Ya tendrás tiempo para conocer a ese príncipe tuyo después.
—La Princesa comprenderá que no nos queda de otra que someternos a la voluntad de su graciosa Alteza, y que por ningún motivo mi pobre padre puede prescindir de su única hija de momento —razonó, sonriendo—. Además, señor, yo cuento con cierta ventaja. Mi querida Amerei conseguirá darme una idea de cómo es el carácter de mi prometido y puede establecer correspondencia entre nosotros.
—Tu amiga, es cierto. ¡Eso alivia un poco mi viejo corazón! Por la mañana haré saber a tu madre y hermanos sobre esto.
—Procuraré parecer sorprendida, señor.
—Gracias, gracias, querida mía. —Cogió sus manos entre las suyas y apretó suavemente—. Ahora, como toda joven que se precie, una noche de sueño reparador para preservar tu belleza es todo lo que necesitas. Ve, ve a la cama, Die.
—Es una orden que no pienso desoír. Y a ti, padre, te deseo una noche llena de sueños agradables.
Con fingida gravedad él advirtió:
—Lo mismo digo, hija, aunque cuida mucho que no aparezca ningún joven en él.
Ella meneó la cabeza, sonriendo.
—No puedo prometer nada, querido padre, cuando me has metido la idea en la cabeza. Si mañana amanezco rebosante de alegría es porque he tenido un sueño encantador con mi apuesto príncipe.
—Por mi honor, Die, ¡si te vuelvo a oír mencionar a ese dichoso príncipe... ! Como si no le bastara quitarme a la estrella más brillante de mi cielo.
Ella volvió a tomar sus manos y esta vez declaró, seria:
—No lo hará, padre querido, a ti siempre te voy a querer más.
—Y soy muy dichoso, hija. No te sigo reteniendo. Ve a cama, no querrás hacer llorar a tu padre con palabras tan dulces. Ve, mi niña.
Dyanne depositó un cariñoso beso en su frente.
¿Se les hace familiar el título? Lo tomé de una canción que me parte el corazón helado que tengo.
Trici escogió amor para esta ronda... y de inmediato pensé en el amor paternal, yay. La relación más importante que tiene Dyanne es con su padre, Davos —Daemon y Trystane son más hijos de mamá—, y entre ellos existe mucho cariño y se tienen confianza, ya que su carácter es bastante parecido. Aunque esto apunta a tragedia (¿muajaja?) quería dejar de lado el drama y escribir un poco de humor, que es lo que los caracteriza. Espero haberla mostrado de manera correcta. Muchas gracias por leer, abrazos para todos y les deseo que tengan sueños muy agradables, pero esta vez con el dueño de todos los corazones en el foro, Arthur Dayne. :P
