Hola, espero se encuentren segurxs y sanitxs en sus casas, les cuento que tenía muchas ganas de escribir alguna historia sobre IwaOi, y esta idea me ha alegrado la mañana taaaanto que no he podido aguantarme a terminar mi BokuAka pendiente para publicarlo. Espero que les guste tanto como a mí, quizás me demore un poquito en actualizar pero las líneas generales de esta historia ya están trazadas en mis "notes" así que si o si la completaré. xoxo.
Capítulo I – "Hogar"
Oikawa estaba ansioso por retornar a casa, es la primera vez en cinco eternos años que podría quedarse una larga temporada, después de recorrer el mundo representando diferentes banderas, colocando para los más poderosos y hábiles jugadores, podría descansar y recuperarse de aquella lesión de ligamentos que le ha pedido que se detenga a la fuerza, y esta vez no puede hacer oídos sordos porque el entrenador le había amenazado con dejarle en la banca hasta que esta fuera una extensión de su cuerpo si no descansa y asiste a terapia física. La temporada estaba próxima a comenzar y aunque se declarara en abierta rebeldía , el mercado de pases ya estaba cerrado, así que tampoco podía amenazar con tomar alguna de las jugosas ofertas de quienes darían un riñón por tenerle en su equipo.
El vuelo de Oikawa Arribó a Tokio a las 2:00 am de un día martes de Mayo
Oikawa extiende los brazos e inspira con fuerza — Ahhhh! cómo te extrañé Japón, que guapo que estás— cuando estaba a punto de humanizar a su país para ponerse al día y charlar sobre los últimos acontecimientos que no se han contado, una vibración conocida lo saca de sus cavilaciones
— Moooooooom—
A pesar de que Oikawa religiosamente llamaba a su madre casi todos los días, y la sesión de FaceTime jamás se negaba entre ellos cuando los cambios de zona horaria coincidían, hablar con ella ubicándose en la misma patria lo envolvía en una sensación abrazadora, estaba volviendo a casa… finalmente.
— Cariño cómo estuvo tu vuelo? Pudiste dormir algo? Tus piernas cupieron en los asientos? Pediste up-grade? Cómo está tu rodilla? — La emoción brotaba a cada palabra a pesar de que aún faltaban algunos días para que el abrazo se concretara.
—Mi vuelo estuvo terrible, no pudo ser peor, me negaron el up-grade a pesar de tener la tarjeta titanium, y es que nadie me ha dicho que para acceder al up-grade tenía que comprar los boletos con ella, y los míos han sido un regalo del equipo entonces no pude intervenir en la compra…, y después cuando me colé a primera clase, un asistente de cabina me amenazó con esposarme, a lo que le dije que si él mismo me podía mover no tendría problema, pero cuando nos reencontremos te contaré como terminé con champagne de cortesía … — Oikawa sonreía, no sólo por la anécdota sino por lo cercano que se sentía a todo lo que sus ojos podían recorrer mientras sostenía el móvil contra su oído.
— Pero cariño… — entre sollozos
— Mamá? estás llorando?, prometo contarte todo ahora, por favor no llores, que me vas a hacer llorar a mi también.
— No es eso cariño, es que tu voz… te siento tan cerca— Oikawa oye como sorbe su nariz para componerse— No me hagas caso
— Te mandaré la selfie que nos tomamos con la tripulación! y ahora tengo que correr al parqueadero o Iwa-Chan me matará si lo hago esperar a estas horas
— Cariño abraza a Hajime de mi parte, los esperamos este fin de semana, conduzcan con precaución, te amo.
—Te amo más!, abraza a Takeru por mi.
Esperó ver a Iwaizumi en el parqueadero, pero sus ojos no encontraban aquella cabellera anárquica a combinación con ese semblante de pandillero que tanta gracia le hacía, Oikawa era despistado, muchas veces su personalidad podría considerarse encantadora como también desconsiderada y hasta cruel… en medio de este análisis donde repasaba lo tarde que llegó a la repartición de empatía recordó que jamás coordino esperarlo en el estacionamiento, Iwaizumi había tenido una vida difícil, y a pesar de que el mismo le ofreció ayuda económica muchas veces, este nunca la aceptó… — Iwa-Chan me debe estar esperando en la zona que conecta con el subte, nunca mencionó nada sobre tener coche o moto, bravo Oikawa te faltó preguntarle cómo está su familia para terminar de cag…
Una suave bocina lo saca de su mea culpa y al voltear nota un precioso mercedes C 300 Coupé, negro como la noche, Oikawa nunca fue un hombre de autos, prefería siempre ir de copiloto, pero incluso él sabe apreciar una belleza como esa, lo que no se imaginó fue que quien conducía era su Iwa-Chan
Estas nervioso? es la primera vez que se ven desde que él se fue, y eso fue meses antes de que… bueno tu sabes a lo que me refiero— Alex siempre parecía mucho mayor cuando hablaban de cosas más trascendentes que el trabajo.
— Si… supongo que son nervios lo que siento… no sé… no sé que decirle
— Cuando note que vives en un piso de varios millones y conduces un auto de un par más?
Iwaizumi tenía la cabeza bajo sus hombros, evitando el contacto visual, limitándose solo a asentir como si fuera un niño avergonzado de sus travesuras.
— Hajime… eres libre de decirle o no decirle lo que tú quieras
— No quiero mentirle, no puedo mentirle a él
— Me vas a decir que en todo este tiempo?, el tema nunca ha salido entre ustedes, si hablan siempre Hajime por Dios… — Alex no puede evitar reírse
— Hablamos una vez a la semana — Iwaizumi nota la decepción de su propia voz— Y como le encanta hablar y a mi escucharle, nunca hemos llegado a los detalles de mi vida actual, y supongo que si me va a rechazar por eso, prefiero arrancarme la bandita de una vez y ... Seguir adelante sin él.
— Es el peor consejo que te puedes dar, ¿Seguro que escogiste bien tu carrera?, Como casi psicólogo no vas a sacar de la depresión a nadie Hajime-Kun— Alex no duda de la capacidad de su pupilo, nunca lo ha hecho, ni cuando lo rescató de ese restaurant al que llamarle irregular sería elogiarlo, ni cuando Hajime se negó a aceptar su ayuda hasta el cansancio, ni cuando casi se matan a golpes para hacerle entender que debía sobreponerse a la vida que les tocó.
— Cállate no necesito que me insegurices sobre mis habilidades intelectuales idiota— Iwaizumi le lanza un golpe flojito y ya parece recuperado.
— Ouch!— Alex hace un intento por parecer dramático — ¿Qué hemos dicho de la violencia Hajime?
— "Sólo si nos pagan extra por ello" — Ambos repitieron en un coro aprendido por años de camaradería y la voz de Hisa resonando en sus cabezas.
— Wow Iwa-Chan …sólo Wow … yo no sabía que contrataran chóferes tan poco agraciados… salúdame a tu jefe por autorizarte a venir por mí.
— Quieres caminar hasta el primer hotel que encuentres Idiotikawa? y baja los pies del tablero que el dueño de este auto te va a romper la cara.
— Iwa-chan yo también te he extrañado mucho, y estoy muy agradecido de que hayas venido por mi — Oikawa ha estado en demasiados lugares del mundo como para cortarse al dejar un beso en la mejilla de Iwaizumi.
—¿Qué haces? Que no estamos en Francia Oikawa — Hajime espera que Oikawa no note lo encendido de su rostro
— Toda la razón Iwa-Chan en Francia son dos, así que me debes otro, ven…
Iwaizumi se fija que no venga ningún auto tras ellos, y frena de golpe teniendo la certeza que Oikawa nunca usa cinturón de seguridad pues le gusta desparramarse de mil formas en los asientos… el golpe en su cabeza resuena dentro de su burbuja de asientos de piel.
— Iwaaaaachaaaaaan… si no me querías besar podrías decírmelo, yo entiendo con palabras no sé porque siempre me quieres domesticar como a un perro — Oikawa termina la frase haciendo la mímica de unas garras más de gato que otra cosa — Guauf
Iwaizumi está concentrado en mantener su postura pero aún no entiende cómo todo lo que sale de la boca de Oikawa le suena a provocación.
—Estate quieto que vamos a entrar a la autopista, y si tengo que frenar para darte otra lección nos matamos los dos.
— Eres un romántico Iwa-Chan, caballeros como tú ya no quedan— dijo cerrando sus labios con un zipper imaginario
El silencio pactado duró 30 segundos y fue roto por el joven de cabello castaño y ojos de sonrisa.
No se veían hace casi cinco años, hablaron de todo y de nada, repasaron cada uno de los equipos en los que ha jugado Oikawa, cuál ha sido su menos favoritos (porque siempre hablaban de lo feo primero), de sus lesiones, de sus amores, Oikawa le contó todas sus aventuras con una lista interminable de modelos, y una que otra fanática de las que se cuelan en la habitación y se desnudan frente a ti y no te dejan sin otra cosa que hacer… Oikawa buscaba cierto grado de validación en la opinión de Iwaizumi, pero eso no llegó — Tú estás loco? pero de remate, Es peligroso Oikawa por Dios, te podrían haber matado, secuestrado, vender tus órganos que sé yo… dime que por lo menos usas preservativo
— Pero claro Iwa-Chan, el único niño en mi vida es Takeru y no quiero que eso cambie nunca jamás
— Takeru ya no es un niño Oikawa, está más alto que tu
— Más alto que tu tal vez Iwachan, que te quedaste bien chiquito, pero a Takeru le deben faltar unos cuantos centímetros para alcanzar al bombonazo de su tío.
— Ya ya ya… me refería a que te cuidaras de las ETS, pero por el motivo que sea me alegro que te cuides Tontikawa
Estaban en un terreno sexual, Iwaizumi súplica que Oikawa saque el tema a colación y él pueda deslizarlo mientras conduce y no tenga que enfrentar su mirada. Pero Oikawa es Oikawa e Iwaizumi no le va a pedir peras al olmo, la conversación continua y sólo se centran en lo que ha comido, vestido y visitado Oikawa en estos últimos 5 años, quizás otras personas se molestarían con lo satisfecho de sí mismo que pueda resultar Oikawa, pero Iwaizumi es inmune a todo ello, y de corazón extrañaba sentir su voz, su risa, su aroma y toda su humanidad a centímetros de él, ahogándolo por completo, Hajime ha estado en lecciones de nado para el mar tormentoso de emociones que es Oikawa desde que era niño. No puede recordar la primera vez que gastó sus deseos de cumpleaños pidiendo un beso de su mejor amigo y no de Haruka, la niña con la que lo molestaban y le cantaban canciones embarazosas. Una parte de Iwaizumi cree que si aún celebrara su nacimiento la cosa no sería distinta.
Oikawa revisa y rebusca cada compartimiento del auto de Iwa-Chan mientras le cuenta una anécdota de juerga muy intensa que partió en Argentina y acabó en Brasil — Caminamos por el puente de los amigos o de la amistad, no recuerdo bien Iwachan … pero íbamos desnudos!... de ahí en adelante todo es un blackout porque entiendo a medias el español, pero el portugués definitivamente me ganó, al otro día visitamos las cataratas y …
— IWACHAN ! Por Dios!, no te conocía esta faceta ... qué es esto... ¿Qué eres? ¿una maquina? o ¿una especie de señor de las artes amatorias? — Oikawa está pálido por la cantidad de sobres metalizados en la guantera frente a él – Ni si quiera los puedo contar!
— Si
Oikawa lo mira como esperando que continúe y le dé una explicación más allá de sólo "si"
— Iwachan, las bromas las hago yo… no me vas a decir que eres así de popular con las mujeres —Oikawa le señala con los ojos los preservativos
— Me va mejor con los hombres…
