Disclaimer: Nada me pertenece todo es de J.K Rowling
Capítulo 1 Un buen nombre
Lucius Malfoy estaba en su despacho leyendo la versión vespertina del profeta, el mortifago tenía el ceño fruncido mientras repasaba las hojas del periódico, una noticia en particular le desagradó, veía con asco la página principal en ella aparecía famoso el trio dorado de Gryffindor delante de él sonriendo discretamente, Potter, Weasley y la sangre sucia.
El encabezado rezaba "el trío dorado Gryffindor en el octavo baile de la victoria contra de quien no debe ser nombrado"
Harry estaba en el centro de la foto, el chico no había cambiado casi en nada salvo que ya se veía más maduro , como un adulto, Ron Weasley estaba a su lado derecho el joven había ganado más altura y músculos desde que se había unido cinco años atrás a los Chundley Cannons el pelirrojo guiñaba un ojo hacia la cámara gesto que lo hacía lucir patético más que atractivo, a la izquierda de Harry estaba Hermione Granger la joven era a la que el tiempo había favorecido más, dejo de ser una insignificante muchacha para convertirse en una hermosa mujer, su cabello enmarañado había desaparecido dejando tras de sí hermosas ondas, su figura ahora era de le una mujer había desarrollado sus curvas y dejado atrás ese cuerpo de niña que tenia antes,
En el artículo mencionaban los logros de cada uno de ellos y elogiaban su trabajo altruista en especial el de Hermione con la promulgación de una ley de defensa de los elfos domésticos
Lucius no termino de leer el ridículo artículo al contrario gruño molesto al verlos, los odiaba y quería verlos muertos, en su cabeza ellos eran los responsables de que la desgracia cayera sobre la familia Malfoy, si era cierto que la ayuda que Narcisa le dio a Harry durante la batalla los había librado de azkaban eso no impidió que el ministerio les quitara toda su fortuna, el muy idiota de Kingsley les dijo que tenían que resarcir el daño hecho a la comunidad mágica así que no le quedo de otra a Lucius más que entregar su fortuna la cual fue a parar en la reconstrucción del colegio de Hogwarts, para las viudas y huérfanos de la guerra y para ellos.
Por si fuera poco, su fortuna junto a la de otros mortifagos se usó como recompensa para Harry, Ron y Hermione, Cuando se les otorgo la orden de Merlín tercera clase el ministerio había incluido una muy fuerte cantidad de dinero a cada miembro del trio dorado de Gryffindor.
Ahora el trio dorado volvía a ser noticia, hace poco se había anunciado el compromiso de la sangre sucia con Weasley donde por supuesto indicaron Potter sería el padrino de la pareja, arrugo el ejemplar del profeta y lo arrojo a la chimenea, como si con eso lograra acabar con todos sus males. Se sirvió más whisky en su vaso cuando tocaron la puerta.
-¿quién?- pregunto oscamente
- soy yo, Prune me dijo que me querías ver – dijo Draco desde el otro lado de la puerta, Lucius abrió la puerta con una floritura de varita dejando pasar a su hijo esos ocho años habían hecho maravillas en el joven rubio, alto, fuerte y muy guapo Draco se veía como el sueño de toda chica, parecía un príncipe de cuento de hadas.
-pasa y cierra la puerta – ordeno con autoridad Draco hizo lo que su padre dijo y se sentó enfrente de el
-¿que eso urgente que no puede esperar?-
-Draco- suspiro Lucius poniéndose de pie y caminando por el gran despacho de la mansión Malfoy – la situación es precaria- sentencio con un tono de preocupación, el rubio asintió sin atreverse a interrumpir a su padre pocas veces lo había visto así de desconcertado – los últimos negocios que emprendí en Brasil no resultaron y temo que ahí estaba el resto de nuestro patrimonio-
-aja- dijo Draco aun sin entender el punto de su padre
- lo que quiero decir es que… hemos quebrado – dijo con la voz quebrada, como si estuviera derrotado, era muy difícil para Lucius admitir que ya no era parte de ese exclusivo grupo de millonarios al que se jactaba de pertenecer.
-perdón, ¿cómo que quebramos? - preguntó Draco
-así es, estamos virtualmente sin un galeón en nuestras bóvedas, tenemos un poco en la cámara de tu madre, pero eso no nos va a durar mas que unos cuentos meses-
- ¿por qué no me dijiste antes? - preguntó el rubio – sabia que la situación era precaria después de que le diste toda nuestra fortuna al ministerio, pero no imaginaba que estábamos tan mal-
-pues lo estamos Draco- farfullo Lucius tomando un gran vaso de whisky – estamos en la ruina total, mis negocios en Brasil no prosperaron-
-no importa, podremos salir adelante, trabajar – empezó a decir el joven
- que inspirador Draco, dime… ¿en qué piensas trabajar si no sabes hacer nada? – pregunto Lucius falsamente interesado en las ideas de su hijo
-claro que se hacer cosas, fui de los mejores de mi casa, se de leyes y no me da miedo trabajar, podríamos vivir de una forma menos ostentosa claro - Lucius lo miro con repulsión, decepcionado por escucharlo hablar de una manera que no era compatible con la imagen de un Malfoy
- ¡te has vuelto loco! - vocifero molesto- ¿qué pretendes? ¿que perdamos la casa? ¡vender todo esto!, ¿que tú madre termine de dependienta en alguna insignificante tienda del callejón Diagon? ¿Eso quieres Draco? ¿que nuestro prestigio quedé en el pasado? que todos se burlen de nosotros –
- ¿qué propones padre? –
- solo nos queda una carta Draco, un buen apellido, para suerte nuestra el apellido Malfoy aún pesa entre los sangre pura- Lucius saco del cajón central de su escritorio u folder lleno de papeles le aventó el expediente a Draco en sus piernas, el chico lo tomo y comenzó a hojearlo
- no entiendo que haces con los estratos bancarios de los Parkinson, ¿cómo los conseguiste? –
- esta es nuestra única salida – mascullo Lucius -hoy por la mañana fue a ver a David Parkinson para en tu nombre pedir la mano de Pansy -
-¿Qué?– respondió Draco
-ambos hemos acordado que seria lo mejor para todos, una alianza así de poderosa, los Malfoy y los Parkinson-
-no voy a casarme con Pansy –
-¡no! ¡basta! No tienes derecho a decidir con quien me tengo que casar, la época en la que manejabas mi vida se acabó –
- no te estoy preguntando si quieres o no hacerlo, te casarás con Pansy Parkinson y así vas a asegurarnos, ¿que no lo ves? cuando David se retire tu manejarlas su emporio recuperaremos nuestra vida –
- eso jamás –
- no tienes opción Draco es tu deber-
- no soy tu maldito elfo doméstico, tu no me puedes ordenar soy un hombre – Lucius soltó una carcajada delante de Draco burlándose de su elección de palabras
- un hombre- repito con fingido orgullo – eres un inútil la única manera de que hagas algo con tu vida es cazándote con ella –
-No, te demostraré que no necesito nada de ella o de ti, buscaré un trabajo saldré adelante por mis propios medios, se te acabó tu títere-
- no te puedes negar Draco, te vas a casar con Parkinson quieres o no –
- primero muerto, prefiero vivir modestamente que volver a complacer algún capricho tuyo si me caso va a ser con alguien que ame, por lo que soy y no por mi apellido ni por mi estatus de sangre-
-amor el más viejo cuento que le dicen a los imbéciles y a los niños, el amor no existe Draco – sentenció Lucius - no te atrevas a desafiarme, no sabes la clase de enemigo que puedo ser-
-si claro un maldito mortifago de porquería que está vendiendo a su hijo solo por qué el no pudo conservar su fortuna – escupió con rabia el chico, Lucius lo tomo del cuello del saco y lo azotó contra la pared después lo abofeteo provocando que el rubio sangrara de la boca.
Draco salió del despacho a toda prisa no estaba dispuesto a ser un peón más en el maquiavélico juego de su padre, le demostraría lo equivocado que estaba, conseguiría un trabajo, el que fuera y probaría que no necesitaba depender del dinero de los Parkinson para vivir dignamente, en el pasillo se topo con su madre
-¡oh por Merlín Draco! ¿estás bien? - exclamó la bruja acariciando el rostro de su hijo - ¿Qué paso? Estas sangrando-
-nada madre- dijo esquivando a la rubia
-volviste a pelear con tu padre- afirmo ella – Draco entiéndelo, esta preocupado-
-si madre, lo siento no me puedo quedar- el chico deposito un beso en la frente de su madre y se desapareció tan pronto como dejó los terrenos de la mansión Malfoy
Instantes después apareció en un oscuro callejón en el barrio de Whitechapel en el Londres muggle, no se había dado cuenta pero las lágrimas resbalaban por sus mejillas sin parar estaba tan herido qué hacer de su vida, pero en definitiva casarse con alguien a quien no amaba no era opción, camino por una calle paralela al tren elevado "underground" le pareció que así le decían los muggles, siguió por dos calles más y giro a la izquierda hasta llegar a una pequeña casa de dos pisos de ladrillo rojo, para su suerte había luz dentro de ella eso quería decir que sus amigos estaban en casa se sintió tranquilo y tocó la aldaba
-voy- gritaron desde dentro de la casa, un alto moreno y delgado chico abrió, el joven se quedó paralizado al ver a su mejor amigo delante de él, se veía en verdad muy mal traía el labio roto y lucia desalineado además sus ojos rojos e hinchados solo indicaban algo estaba llorando Blaise no pregunto nada solo abrazo al rubio y lo invito a pasar.
