Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, sino a Yamaha Corporation.
Capítulo 1: Reflejos.
El clima era agradable, la temperatura no era muy alta ni muy baja. El viento soplaba suavemente de vez en cuando, provocando una placentera sensación sobre la piel. La chica de catorce años de edad y cortos cabellos rubios que se encontraba tendida boca arriba sobre el césped soltó un prolongado suspiro.
—Qué bien se siente, ¿verdad? —murmuró sonriendo con los párpados cerrados.
—Mmm… —respondió asertivamente su hermano, quien se encontraba tendido a su lado.
—Sería genial si pudiéramos permanecer así para siempre. Sin preocupaciones, ajenos al mundo real…
—A mí realmente me da igual el mundo, siempre y cuando esté contigo —afirmó el rubio al cabo de unos segundos, provocando que su gemela soltara otro suspiro—. Además… —se giró hacia su dirección acortando la distancia, acostándose de lado colocando uno de sus brazos doblado debajo de su cabeza, y luego acercó su mano libre a la mejilla contraria que se encontraba más alejada de él— sabes que no puedes escapar de la realidad por siempre —agregó en un dulce tono de voz mientras acariciaba su rostro con suavidad.
—Mmm… Lo sé, pero sería lindo —sonrió de lado girando su rostro hacia él.
Se quedaron mirándose a los ojos durante un rato, luego la chica volvió a cerrar sus párpados.
—En todo caso, ¿por qué quieres escapar del mundo, Rin? —preguntó el muchacho envuelto en la misma tranquilidad— ¿Acaso te parece un lugar tan horrible?
—No es eso, Len… Es que a veces es muy agotador, ¿no crees?
—Mmm… Entonces tengo que esforzarme más… para hacer que tu mundo sea un lugar más bonito —besó su mejilla, la cual se encontraba a pocos centímetros de sus labios.
—Joo, Len… Haces suficiente —le sonrió con ternura.
—Quiero hacer más que suficiente por mi princesa —sonrió de vuelta, un poco más juguetón.
—Jeje, siempre te pones tan meloso… —le tomó el pelo.
—No puedo evitarlo, porque te quiero mucho —estiró sin demasiada fuerza la mejilla que estaba acariciando.
—¡Auch! —se quejó brevemente la pequeña, más por la molestia que por dolor— ¡Len, maldito seas…! —se incorporó un poco, con intenciones de atacarlo.
—¿Qué, quieres comenzar una pelea de cosquillas? Sabes que siempre terminas perdiendo… —la contuvo con sus brazos.
Aquello fue suficiente para hacer a Rin desistir, recordando los últimos tortuosos encuentros, ya que Len casi nunca tenía piedad cuando de cosquillas se trataba. Además, la pereza en la que se encontraba envuelta contribuyó a ello, provocando que se volviera a lanzar de espalda contra el suelo.
Se mantuvieron allí tendidos nuevamente, contemplando el cielo durante breves segundos. Súbitamente, la campana del instituto sonó.
—Argh… —emitió Rin con molestia— No quiero volver a clases~ —se refregó los ojos.
—Vamos, Rin… —Len se levantó primero del suelo, luego le tendió la mano a su gemela para ayudarla a levantarse.
Rin soltó un pesado suspiro y tomó su mano de mala gana, siendo prácticamente levantada por completo por la fuerza de Len.
—Hum… Las horas de almuerzo deberían ser más largas —continuó quejándose mientras caminaban a su respectivo salón.
—¡Jaja! No es que el mundo sea un lugar muy agotador, es que tú te quejas demasiado —le revolvió el cabello, sonriente.
—¡Ah, no, Len, detente! —exclamó Rin mientras su peinado quedaba hecho un desastre— ¡Argh, maldición! —arrugó el ceño mientras se quitaba las horquillas de su cabello.
—No te preocupes por pequeñeces, siempre te ves bonita sea como sea, incluso cuando estás en pijama en la mañana —le sonrió de una manera frustrantemente dulce.
"Maldita sea, ¡¿cómo poder enojarse con esa sonrisa?!" cruzó por la mente de la rubia. Len siempre encontraba la forma de que le fuera incapaz enfadarse con él cuando la molestaba. Aquello le era realmente fastidioso, pero en cuestión de segundos olvidaba de que se encontraba molesta y volvía a reír alegremente con su hermano gemelo.
—¡Ah~! ¡Por fin acabó! —exclamó Rin estirándose en el salón de clases, mientras su hermano se acercaba a ella con su bolso ya listo colgando en su brazo— Ahora, ¡al coro, al coro! —celebró entusiasmada.
—Vaya, qué energética te pusiste de repente —rió él brevemente.
—Es que me encanta cantar~ —alargó la frase sin dejar su entusiasmo de lado, mientras que Len le ayudaba a guardar sus cosas en su bolso con calma.
—¡Rin-chan! —una voz aguda llamó al interior del salón desde la puerta.
—¡Miku! —exclamó Rin de vuelta saludando a su mejor amiga ampliamente con el gesto de su mano.
—¡Hola, Rin-chan! ¿Ya estás lista? —la chica de largas coletas aguamarina se acercó a ella dando saltitos, sonriéndole radiantemente.
—¡Sí! ¡Casi…! —se apresuró en guardar sus cosas restantes.
—¿Cómo estás, Len-kun? —le sonrió Miku cordial.
—Bien, Miku, muchas gracias —le respondió él de la misma forma.
—¡Ya está, vamos! —anunció la rubia.
Los tres salieron del salón y se dirigieron hacia la sala de música en amena conversación.
—Jajaja, realmente lo encontré estúpido, pero me hizo reír muchísimo de todos modos…
—Es que tú te ríes de las cosas más absurdas, Rin —comentó su hermano sonriendo. Antes de que ella alcanzara a responder, agregó— Mira, ahí viene Mikuo…
—Ah, ¡hola, Kuo-kun~! —se distrajo la rubia.
—Hola, nii-san —le sonrió Miku—. Ah, y también Gumi-chan.
—Buenas —saludó la última aludida con una leve reverencia y con una sonrisa sobre sus labios.
—Buenas a los dos —se incorporó Len—. Vamos, entremos al salón —propuso sonriendo un poco.
Rin no dejaba de parlotear con Miku, como era usual, mientras se adelantaban dejando a Mikuo y Gumi un par de pasos tras de sí al pasar a través de la puerta.
—Vamos, Gumi, no te pongas siempre tan tensa… —la alentó su amigo y compañero de clase.
—Mmm… es que siento que es como si no me vieran —torció el gesto con pesar.
—No seas tonta, es tu imaginación, por supuesto que no es así.
—Dices eso porque tú los conoces a todos, Kuo-kun.
—Eso no es verdad, tan sólo a Rin y a Len…
—Y también a mí y a tu hermana menor, por supuesto.
—Ya, pero a los dos mayores tampoco los conozco bien, los conocí este año recién al entrar al coro junto contigo, ¡así que estamos iguales! —sonrió de forma infantil.
—Jeje, ¿qué clase de igualdad es esa? —sonrió socarronamente la chica.
—¡Hola, Kaito y Meiko! —la alegre voz de Rin los hizo reincorporarse.
—¡Ah! Hola, chicos —saludó el joven de cabello azul.
—Hola a todos —sonrió Meiko.
—Hola, Meiko-senpai y Kaito-senpai —respondió Mikuo, a lo que Gumi realizó una tímida reverencia.
—¿Aún no ha llegado Luka-sensei? —señaló la rubia en tono de queja.
—Así es, extrañamente se ha retrasado… —comentó Kaito.
—Me pregunto qué le habrá pasado, es raro que sea impuntual —agregó Meiko.
—Desde luego… —todos los presentes realizaron comentarios unánimes.
Y casi como si la hubieran invocado, la mujer de largos cabellos rosados se asomó por la puerta del salón.
—Lamento la tardanza, chicos, ¡pero les traigo una noticia que va a encantarles! —anunció emocionada mientras sus alumnos se aproximaban y organizaban, sentándose en el semi-círculo habitual— En primer lugar, tengo el agrado de presentarles a su nuevo profesor en práctica, quien nos ayudará con el coro y es un excelente profesional —hizo una señal con su mano para que se acercara.
Desde la puerta, apareció un alto hombre de elegante talante con una larga y violeta cabellera recogida en una alta coleta, quien caminó hasta donde se encontraba Megurine Luka de pie, frente a sus estudiantes.
—Mucho gusto —pronunció con una voz grave y varonil—, mi nombre es Kamui Gakupo, pueden llamarme simplemente Gakupo-sensei si lo prefieren, espero que nos llevemos muy bien —esbozó una sonrisa encantadora, haciendo a todos los integrantes del coro sonreír de vuelta—. Luka-san me ha contado que son todos muy talentosos, me gustaría mucho conocer sus voces y registros.
—¿Hay alguno que quisiera ser voluntario para mostrarle su voz al profesor primero?
Después de una tímida pausa, la castaña chica se levantó de su lugar sonriendo con seguridad. Luka se acercó sin perder el tiempo al piano del salón para acompañarla, y después de que Meiko le comunicara el título de la canción que interpretaría, comenzó a cantar. Su voz se dejó escuchar fuerte y clara, con una potencia y belleza tan propias de ella. Después de aproximadamente dos minutos, se detuvo y todos los presentes aplaudieron, especialmente Gakupo, quien esbozaba una cálida sonrisa y no disimulaba la emoción en sus ojos.
Seguido de Meiko, Kaito tomó su lugar, y acompañado también de Luka en el piano, entonó su grave y melodiosa voz, inundando el salón de una agradable sensación de tranquilidad.
Una vez el muchacho hubo terminado de cantar y a falta de voluntarios, Luka estableció como criterio de participación la edad de forma decreciente, por lo que la siguiente persona en pasar adelante fue Gumi. Se acercó un poco insegura, pero luego cerró sus ojos y comenzó a cantar con una suave y dulce voz, creando una mágica atmósfera a su alrededor,
Después de Gumi, Mikuo se acercó hacia adelante y cantó con calma y seguridad con su juvenil voz, provocando en todos las ganas de sonreír con su alegre canción llena de vitalidad.
Tras los respectivos aplausos, había llegado el turno de su hermana un año menor. Pero ella, en lugar de dirigirse inmediatamente hacia al frente, fue en busca de una guitarra. Luka se desconcertó por unos segundos, pero al mirar a los ojos a la Hatsune, comprendió perfectamente la canción que quería interpretar. Miku, como buena alma de diva latente en su interior, cogió una silla y la colocó frente a todos. Se sentó y esperó a que Luka comenzara a tocar la pieza en piano primero. Cerró los ojos, con los dedos listos sobre las cuerdas de la guitarra. Una vez comenzó a tocar y a cantar al mismo tiempo, la habitación se sumió en un intenso trance. De rato en rato, la chica levantaba la mirada y posaba sus ojos sobre su rubia mejor amiga, sonriéndole cálidamente con éstos al igual que lo hacía ella, envuelta por el hechizo de su música.
Cuando Miku volvió a su lugar, Rin y Len se levantaron juntos, naturalmente. Gakupo levantó las cejas sorprendido y le dirigió una mirada a Luka, quien amplió su sonrisa bajando sus ojos hacia las teclas del piano. Gakupo sonrió a su vez, en sus ojos se podía leer claramente un "no exagerabas".
—Chicos, quisiera pedirles que por favor canten "Dreaming Little Bird", ¿está bien? —solicitó su profesora con la intención de mostrarle a Gakupo la perfecta armonía de sus voces que se podía apreciar cuando cantaban ese tema, que era el último que habían estado trabajando todos en el coro.
Ambos gemelos asintieron con una sonrisa y a continuación hicieron algo que dejó perplejo al hombre de cabellos morados. Si creía que había sentido magia ese día escuchando a los demás miembros del coro cantar, se quedó absolutamente sin palabras cuando Rin y Len Kagamine, idénticos como dos gotas de agua, se tomaron de las manos entrelazando sus dedos, colocando sus frentes en contacto, y comenzaron a deleitar sus oídos con la perfecta sincronía de sus voces. Aquello no era sólo magia, era algo surreal, algo completamente fuera de este mundo. Sintió sus ojos humedecerse mientras una sensación surgía desde su estómago. El resto de los mortales de la habitación sentía algo similar cada vez que los gemelos cantaban. Luka soltó un profundo suspiro mientras sus gráciles dedos se concentraban en tocas las teclas sin error alguno, envuelta en la armonía que estaba formando parte en construir.
Cuando acabaron la canción, los aplausos de Gakupo se intensificaron, dirigiéndolos a todos los alumnos del salón y Luka incluida.
—¡Maravilloso! —exclamó— ¡Tenías toda la razón, Luka-san! ¡Absolutamente toda la razón, eres increíble! —continuaba aplaudiendo mientras le hablaba.
Luka no pudo evitar reír ante los halagos. Se levantó de su lugar y se incorporó a su lado para luego dirigirse a sus alumnos, quienes cuestionaban la escena con la mirada.
—Escuchen, chicos. Estuvimos organizándonos con Gakupo-kun con respecto a lo que será el proyecto musical del coro del año. Quiero que escuchen atentamente. Participaremos como grupo en la Competencia Interescolar de la Voz de Primavera —todos los alumnos se mostraron sorprendidos, algunos mirándose entre sí con asombro—. Quizás hayan escuchado sobre ella, pero no es muy fácil conseguir un cupo para participar en la competencia, sobre todo porque nuestro coro no incluye solamente alumnos de preparatoria. He de reconocerle con alegría ese mérito a nuestro nuevo profesor, Gakupo-kun —esbozó una amplia sonrisa—. Les explicaré más sobre el proyecto. Constamos como grupo de quince minutos como tiempo límite de presentación. Como queremos que participen todos, hemos decidido seleccionar 4 canciones que serás distribuidas de la siguiente forma —se acercó al pizarrón y comenzó a dibujar un diagrama con tiza—. Primero, tenemos pensado que abra la presentación Miku con la canción "Starduster" adaptada con una duración máxima de tres minutos y medio. Luego, la segunda canción será interpretada por un dueto entre Gumi y Mikuo con la canción "Dreaming Little Bird" adaptada en tres minutos. La tercera canción será un dueto entre Kaito y Meiko con una adaptación de tres minutos de la canción "Paired Wintry Wind". Y por último, para el cierre de la presentación tenemos figurado que los gemelos canten una canción llamada "Corrupted flower", adaptada en los últimos cuatro minutos y medio restantes —terminó de anotar el diagrama en la pizarra—. Hemos organizado esta propuesta en función del tiempo, sus voces y los trajes que la academia de teatro tiene disponibles para nuestro uso.
—Nos hemos organizado con la academia de teatro —cooperó con la explicación Gakupo—, y ellos van a desarrollar en grupo como proyecto creativo una propuesta coreográfica musical para nuestras canciones, por lo cual en algún punto trabajaremos juntos. Sus propuestas serán pensadas a partir de la temática de la canción y de los trajes que accedieron a proveernos, los cuales están en concordancia según lo planeado.
—De esta forma —la mujer de cabello rosa volvió a coger la tiza para seguir anotando datos—, Miku usará un traje de ángel. En la academia aparentemente se ha realizado en algún momento una obra de épocas, por lo cual hay una variedad de kimonos y yukatas que serán usados por Meiko, Kaito, Gumi y Mikuo. Para Rin y Len hemos hallado trajes elegantes de menor talla. De todos modos, sería ideal que todos vayan a probarse sus trajes con anticipación y verifiquen que efectivamente sean de un tamaño que les acomode.
Luka soltó la tiza y se detuvo a observar los absortos ojos de sus estudiantes.
—Lamentamos bombardearlos con tanta información, y espero de todo corazón que estén de acuerdo con las canciones que hemos elegido para ustedes. Pero de no ser el caso, saben que pueden acercarse a nosotros y juntos intentaremos buscar alguna alternativa que coincida con los demás factores a considerar —dirigió estas palabras con especial énfasis hacia Gumi y Mikuo, ya que fue a los únicos que les dio una canción previamente trabajada, ya que, a pesar de que aún no la dominaban del todo, ellos eran sus más recientes estudiantes y no quería que se quedaran demasiado atrás con respecto a sus compañeros, pero igualmente quería que se sintieran cómodos con su tema—. Sé que para varios son canciones que quizás no conozcan, pero estamos aquí para ayudarlos en todo lo que podamos, ¡hay mucho que trabajar!
—No está de más mencionar que la academia de teatro se encargará de los efectos como parte de la propuesta que van a desarrollar —agregó Gakupo—. Ustedes enfóquense en el canto y esfuércense en poder realizar la coreografía que les presenten…
—Y no se asusten, nadie es bailarín profesional, así que no será muy difícil. Además de que las coreografías deberían de estar pensadas para poder cantar y bailar al mismo tiempo —le restó importancia Luka.
—De todos modos y secundando lo que dijo Luka-san, estamos aquí para ayudarles en todo lo que nos sea posible, no duden en consultar todo lo que les preocupe —sonrió con calidez.
—En fin, procederemos a mostrarles las canciones ya adaptadas para que las conozcan y se comiencen a familiarizar desde ya con ellas. Pero antes, quisiera saber qué piensan sobre todo esto. ¿Están de acuerdo? —preguntó con una irresistiblemente persuasiva mirada hacia sus alumnos.
Todos se encontraban aún intentando digerir el asunto. Se notaba a leguas de que aquello había sido minuciosamente organizado con mucho esmero, y nadie se atrevía a estropear la perfección del plan de su calculadora y entusiasta profesora. Sin embargo, no dejaba de ser sorprendente el hecho de que recién habían conocido al profesor en práctica, Gakupo, y que ya tuvieran todo un proyecto prometedor tramado. Aquello se trataba de una excesiva eficiencia, motivación y determinación. Todos los estudiantes estaban de acuerdo de que aquello era algo admirable.
—¡Sí! —exclamaron contagiados de su entusiasmo, levantando casi al mismo tiempo cada uno de ellos un brazo en alto.
—¡Uwah! ¡Fue una excelente idea venir al parque de diversiones! —exclamó Rin emocionada— ¡Es la primera vez que vengo a uno!
—A que es lo máximo, ¿no? —le respondió su mejor amiga.
—¡Qué alta es la rueda de la fortuna!
—¿Quieres subir? —le sonrió ella con dulzura.
—¡Sí! ¡Vamos, Len! —la rubia tomó de la mano a su gemelo y lo arrastró corriendo hacia la fila de la atracción, dejando a Miku con la mano estirada hacia su dirección.
—Hee~ —emitió un quejido ésta, con cara de disconformidad.
—Jaja, sube con nosotros, Miku —le sonrió Meiko, quien se encontraba al lado de Kaito.
—Sí, creo que se puede subir hasta de a cuatro personas —secundó el muchacho con simpatía.
—A-Ah, pero… —Miku miró hacia atrás de ellos con incomodidad, puesto que Gumi y Mikuo también los habían acompañado.
—Argh, esos gemelos… Pudieron haber esperado un poco —mencionó Kaito, sin querer excluir a los nuevos miembros, pero consciente también de no poder dejar a Miku sola.
Miku lanzó una mirada interrogante a su hermano.
—Ah, no se preocupen por nosotros, pueden subir los tres si quieren, no tenemos ningún problema con ir solos —afirmó Mikuo, procurando hacerlos sentir tranquilos.
Frente a esto, la chica de corto cabello verde a su lado sonrojó sus mejillas, clavando su mirada al suelo y jugueteando con sus dedos. Kaito giró su cabeza en dirección a ellos, notando la reacción de Gumi. A pesar de que aquello no pudo dejarlo impasible, centró su atención en el adolescente, observándolo durante breves segundos con detención. "Qué amable de su parte" pensó examinando su talante.
—¡Entonces está decidido, vamos! —exclamó la castaña, haciendo reaccionar a sus compañeros— De lo contrario, Rin y Len nos tomarán mucha ventaja y no queremos separarnos, jaja…
—¡Wow, es súper alto! —la rubia chica miraba impactada a través de la ventana.
—Jajaja, pareces una niña —le tomó el pelo su gemelo.
—Cállate, Len —le respondió molesta, lo que tan sólo provocó que él estallara en carcajadas.
—Te ves tan linda cuando te enojas…
—Pues te encanta hacer que me ponga linda entonces —realizó una mueca de molestia con sus labios.
Aquello tan sólo provocó que sus carcajadas aumentaran aun más, provocando que la rubia le diera un puñetazo en el pecho de molestia, el cual pareció no haberle dolido a Len en absoluto.
—Oye, Len… —dijo Rin al cabo de que su risa se hubiese apaciguado, con un semblante más serio y levemente preocupado— ¿Estás seguro de que está bien? Digo, darnos el lujo de gastar dinero viniendo a un parque de diversiones…
—Sí, no te preocupes.
—O sea, sé que no es muy caro, pero, ¿alcanza con el dinero que envía ese sujeto…?
—De momento, sí…
—Siempre… me da miedo que un día no lo envíe más.
—Igual a mí… Pero no tienes de qué preocuparte, pronto cumpliremos la edad suficiente para poder trabajar, y no necesitaremos más del dinero de ese sujeto.
—¡Ya llegué a casa! —una ronca y varonil voz se hizo presente en el cómodo departamento— Myriam, ¿estás ahí?
El rubio hombre de ojos verdes caminó hasta su dormitorio, donde se encontraba una mujer de cabellos de un rubio más claro que el de él, y con sus celestes ojos mirando hacia algún lugar lejano a través de la ventana.
—Querida, ¡adivina qué! La señora Lola se ganó en un sorteo de la empresa de su marido un paquete grande de pañales para recién nacidos y decidió regalárnoslos. Dijo que realmente necesitaríamos muchos de ellos, jaja. Mira, ¿qué te parece? —preguntó el hombre, señalándoselos con sus manos.
La mujer no se inmutó en lo más mínimo.
—¿Myriam…? –insistió él—. ¿Amor, estás bien?
Al seguir sin obtener respuesta, el hombre dejó el paquete de pañales sobre la cama matrimonial y se acercó a su esposa.
—Myriam… —dijo al momento de apoyar su mano sobre uno de sus hombros.
—¡Ah, Leon! —se sobresaltó, con el rostro pálido y unas ojeras muy pronunciadas— Bienvenido…
—¿Cómo están los gemelos?
En ese momento, se escuchó desde la habitación contigua el llanto de un bebé, seguido inmediatamente de uno segundo. Leon suspiró pesadamente.
—Para qué pregunto… —mencionó para sí mismo, a la vez que se dirigía hacia el origen del ruido.
—Lo siento… —rompió en llanto la rubia madre— No puedo. De verdad que no. Sé que soy una pésima madre, no sirvo para nada —sollozó desconsoladamente.
—Pero cariño, ¿qué te sucede? Sólo están llorando, puede ser por cualquier cosa…
—¡Lloran todo el día! ¡No sé cómo detenerlo! ¡Lloran a pesar de que han comido y les he cambiado el pañal!
El llanto de los bebés, sumado al de la mujer en aparente histeria, no hacía sino volver la situación aún más caótica, de modo que Leon no sabía de cual encargarse. Decidió rápidamente contener a su esposa, acercándose a ella y sujetándola desde los hombros.
—Myriam, por dios, tranquilízate, podemos manejarlo.
—Sin ti, no puedo controlarlo, y no puedes estar en casa todo el día conmigo. Y eso que dejé el trabajo para encargarme de ellos. ¡Soy un fracaso! A veces lloran y ni siquiera los escucho. Len tiene el trasero lleno de coceduras, y Rin acaba de sanarse hace poco. ¡¿De quién crees que es la culpa?! —vomitaba las palabras hiperventilando mientras sus manos temblaban descontroladamente, comenzando a rasguñarse entre ellas, mientras las lágrimas que corrían por sus mejillas no dejaban de empapar su rostro— Intento darles pecho para alimentarlos, pero a veces no puedo ni acércame a ellos. ¡Y no entiendo por qué! ¡Simplemente soy una inepta! Y no, no puedo permitir que gastes dinero para que alguien venga a ayudarme.
—Pero si lo necesitas…
—¡De ninguna manera! ¡No voy a convertirme en un gasto, menos ahora que no genero ingresos!
—Myriam, realmente creo que deberías acudir a ayuda psicológica, ¡¿has visto el aspecto que tienes?!
—¡¿Y con qué dinero?! ¿Con el tuyo? Lo siento, pero no puedo aceptarlo, mis hijos lo necesitan más.
—Pero querida, si nos sobra dinero, la empresa está en su mejor momento. Deberías intentar poner de tu parte también, realmente temo que empeores…
—¡Son tus hijos los que van a empeorar! ¡Todo por tener una incompetente madre! —Myriam se libró bruscamente del agarre de su marido y prácticamente corrió a encerrarse al baño de la habitación de un portazo, aún hiperventilando y con cascadas de lágrimas inundando sus mejillas— Todo estaría mejor si yo no estuviera aquí, todo es mi culpa, no sirvo para esto, no sirvo para nada… —murmuró agarrándose la cabeza entre las manos, enterrando sus uñas en su cuero cabelludo.
—¡Myriam! —exclamó Leon en su dirección en el momento de su huida.
Dudó si seguirla o hacerse cargo del insufrible llanto de los gemelos, pero optó por lo segundo, dejando a su mujer llorando violentamente en soledad.
—¡Ya llegué a casa! —anunció Leon desde la entrada de su hogar— ¿Myriam…?
Se dirigió a la habitación de ambos, ansioso de contarle la noticia de que consiguió un plan de ayuda psicológica gratuito las primeras seis sesiones. Mantenía la esperanza de que gracias a este beneficio, ella decidiese aceptarla finalmente. En la habitación se encontró no sólo con la ausencia de su esposa, sino que también con una nota sobre la cama, la cual tenía tan sólo una línea escrita con bolígrafo, con la torcida y extraña letra de su mujer: "Lamento no ser suficiente. Te amo".
Aquello no pudo haber confundido más al hombre, hasta que se imaginó lo peor y el color huyó rápidamente de su rostro. Corrió hacia el baño, donde yacía el cuerpo de su esposa tendido en una bañera llena de sangre, cuyos antebrazos se encontraban profundamente abiertos de manera vertical.
—Leon, tus hijos no dejan de llorar…
—Pues si quieres que se callen, ve a ver por qué —respondió secamente, con la cuarta lata de cerveza dirigiéndose hacia sus labios.
—Eehh… dicen "popó" entre los dos —explicó la joven complicada.
—Cámbialos, entonces.
—Nunca he cambiado un pañal…
—Entonces es una excelente oportunidad para aprender, Merli.
—Soy Ann… —protestó la chica.
—Ah, por supuesto, eso quise decir, mi Sweet Ann —se corrigió intentando endulzar su tono.
—Al menos no me llamaste de nuevo como a tu esposa muerta… —masculló para sí misma.
—¡¿Eh, qué has dicho?! —levantó la voz con violencia, la cual ya empezaba a hacer notar los efectos del alcohol.
—N-Nada… —respondió sumisamente la rubia.
—Más te vale. Ahora ve a hacerte cargo de los niños si quieres que te folle esta noche. Si te portas bien, te invitaré a comer a algún lugar caro la próxima vez.
—Ah, Leon-san, ¡eres lo máximo! —exclamó encaprichada, corriendo hacia la habitación de los gemelos para cumplir con su labor voluntariamente aceptada.
La puerta de la entrada se abrió de un portazo, seguido por la risita de una mujer y el susurro en su oído de un hombre en estado de alcoholización.
—¡Rin, Len, la comida! —gritó Leon desde la entrada, dejando una bolsa de comida rápida sobre la primera mesa que localizó, para luego tomar la pierna de su acompañante, la cual sostenía con uno de sus brazos desde la cintura.
La puerta de una habitación se abrió lentamente, asomándose con cautela los rostros de dos pequeños rubios de aproximadamente cinco años de edad. Vieron pasar por el pasillo a su padre con su acompañante casi arrimada a él, en dirección a su habitación.
—Ah, Sonika, te encanta que te lama aquí —le susurró con lascivia antes de cerrar la puerta de un portazo.
Los gemelos salieron temerosos después de eso, rápidamente en busca de la cena. No era lo primero que comían en el día, solían almorzar los fines de semana donde Meiko, su amiga del barrio. Para los días de semana, almorzaban en la escuela el menú del casino.
Se apresuraron en cerrar la puerta de su habitación antes de que los ruidos raros comenzasen, rogando que al dormir juntos, protegidos por los brazos de su respectivo gemelo, no los despertase un grito o el sonido de algo golpeándose.
Los días pasaron, Leon aparecía cada vez con menos frecuencia en el departamento. Los gemelos Kagamine tuvieron que aprender a cuidarse por sí mismos. Con su padre apareciendo una vez por semana dejándoles mucho dinero y con el desastre que había en su hogar, los gemelos aprendieron, junto con el apoyo de Meiko, a hacer los quehaceres, las compras, a cocinar, etc.
Un día llegó por correo una cantidad mucho mayor de dinero, junto con la permanente ausencia de su progenitor. Aquel dinero comenzó a llegar cada mes, por lo que Rin y Len tuvieron que aprender a administrarlo. Con el tiempo, perdieron la esperanza de que Leon volviera algún día a casa, después de los primeros cinco años de ausencia.
—Hey, cambia esa cara larga —le dijo Len a su hermana antes de un ataque de cosquillas en la rueda de la fortuna, provocando que ella explotara en risas.
—¡Jajaja, detente! ¡Por favor, te lo suplico! —rogó Rin.
—¡Dame una buena razón para hacerlo!
—¡Jajajaja, ya verás! —contraatacó con sus dedos, causando que Len se uniera a su sinfonía risueña.
Cuando su guerra de cosquillas hubo finalizado, ambos suspiraron sonriendo.
—Ah, no entiendo, Len…
—¿El qué?
—Que conmigo eres tan divertido y me alegras tanto… Pero con los demás te muestras como más serio y distante, como si… como si tuvieras un escudo, o algo así.
Len realizó una pausa meditando un poco antes de responder.
—Siento como si mi sonrisa fuera sólo para ti, Rin… No es que quiera ser amargado con los demás ni nada parecido. Pero… no lo hago a propósito. Es que… eres la única con quien puedo ser como realmente soy.
Rin no estaba segura si se sentía afortunada de ser la única de poder conocer al verdadero Len o si deseaba que los demás lo conocieran en serio también. Sin embargo, simplemente se limitó a sonreír y tomar su mano entre la suya. Siempre iba a apoyar a su hermano, como siempre lo habían hecho el uno con el otro. Su protección y amor eran incondicionales, más allá de por el hecho de ser gemelos, sino por lo que les había tocado vivir. Su unión era tal, que si no fuera porque eran idénticos entre sí, la gente daría por hecho de que eran una pareja muy empalagosa. Casi parecía que, en lugar de ser dos personas, era una sola que se había dividido en distinto género.
—Así que, "Corrupted flower", ¿eh? —Len relajó la postura.
—Es una canción bastante hermosa, ¿no te parece? —sonrió ella.
—Ciertamente. Pero algo inquietante.
—¿Inquietante?
—O mejor dicho, misteriosa.
—Aahh, te refieres a lo prohibido de su amor, ¿verdad?
—No fue ni necesario aclararlo —sonrió él de lado.
—Jajaja, también es algo que me intriga un poco.
—¿Por qué podrá ser? —miró hacia el exterior pensativo.
—Quizás… ¿por la diferencia de clases sociales? —propuso Rin.
—Era una bailarina y un oficial, no creo que haya sido muy escandaloso, no es como si se tratara de un noble o algo así…
—Un oficial podría ser un noble también, ¿o no?
—No estoy seguro —admitió dudoso.
—Entonces… ¿habrá estado comprometido?
—Quizás eran hermanos que nunca se conocieron —la cortó de repente, mirándola seriamente a la cara.
Rin se quedó turbada ante su sugerencia, sin saber bien cómo reaccionar.
—Jaja, qué torpe —rió Len incómodamente—, tienes razón, Rin. Un matrimonio arreglado tiene mucho más sentido.
—Eh… jeje, ¿verdad que sí? Es una buena idea —secundó de la misma forma, intentando no pensar mucho en el asunto.
Sin embargo, el rubio no consiguió esto último con mucho éxito, cuestionándose la raíz de su ocurrencia, y avergonzándose un poco cuando sus ojos se encontraban con el semblante de su hermana gemela.
Hola lector bonito :3 Espero que hayas disfrutado el primer capítulo de esta nueva historia, la cual vengo empollando, puliendo y goteando desde 2012 dfhshgs ¿Qué pasó? La vida misma, seguro a todos les ha pasado. Pero he avanzado suficientes capítulos como para comenzar a subirlos al fin, dado de que la pandemia, la reciente cesantía y el fin de mi periodo universitario simulan otorgarme el tiempo para escribir más, junto con la suficiente estabilidad emocional que voy alcanzando cada vez más. Entonces, lo que queda pendiente de ello sería la motivación, y subo este capítulo en busca de un aporte con su preciada opinión en formato de review, por favorcito uwu De este modo, aspiro a ir avanzando y actualizando a un ritmo mayor! Las críticas de cualquier índole son más que bienvenidas uwu Y recuerde que no me entero que leyó esto a menos que me lo haga saber, cada vez que te vas sin dejar un review, una banana es aplastada por una aplanadora -llevaba demasiados años sin escribir esa frase sdafsdgf-
Besitos y nos leemos pronto!
