¿Estás perdido, chico Desgracia? O debería preguntar, ¿Sigues perdido? Porque lo estabas cuando nos vimos por primera vez. Tenías los ojos tan fríos que esa noche ,en la que había usado dos abrigos de piel, me resultó casi tropical. Recuerdo la forma en la que me miraste, en otra vida debiste ser un brujo o algo así, porque con esa postura prepotente no pudiste sembrar en mí temor, sembraste deseo, incontrolable deseo. ¿En esa otra vida, en la que eras un brujo, también me habrías encontrado?
Bajó del tren en silencio, eran cerca de las once de la noche. Exhaló irritado por el cansancio, había viajado más de siete horas, acomodó su maleta y salió de la estación. Soltó un suspiro de nuevo y notó el vapor de su aliento subir, era un mal momento para solo llevar esa delgada chaqueta. Se recostó contra una pared y se cruzó de brazos, miró su reloj impaciente. La calle estaba vacía, solo el leve ruido de la ciudad a lo lejos y la luz intermitente del semáforo lo acompañaban, maldijo en voz baja, estaba solo en una ciudad que no conocía esperando a un idiota que deseaba no conocer. En varias ocasiones pensó en marcharse, ¿Qué tan difícil sería encontrar un club nocturno? Rastreó un mapa, colgado en la pared de la estación y observó cómo llegar a alguna avenida, su búsqueda cesó cuando resonaron pasos cada vez más cercanos. Por el rabillo del ojo vio lo que debía ser la figura de una mujer, se giró y buscó de nuevo alguna ruta.
-¿Tu nombre, pequeño, es Vegeta, verdad?- Cuestionó una voz joven.
-¿Cómo me llamaste?- Interrogó sorprendido, cuando la vio su sorpresa se incrementó, era una mujer de cabello y ojos azules, tenía la piel blanca, impecable. La analizó de arriba a abajo, llevaba dos pesados abrigos, que ocultaban el inicio de el suelto pantalón que usaba.
-Debes ser el amigo de Goku, me envió a buscarte.- Mencionó con las manos en los bolsillos.
-¿Por qué ese idiota no vino? Mis asuntos se tratan con él, no contigo. - Su voz era áspera, estaba cien veces más irritado que de costumbre.
- Oye, cálmate. - Recomendó tranquila.- Él está ocupado con algo muy importante, está naciendo su hijo.
-¿Un hijo? - Preguntó. - Deja de tomarme del pelo, dime quién eres y qué quieres.
Ella rozó su tabique intentando calmarse, al parecer no sería sencillo lidiar con ese hombre, era una lástima, era tan varonil y atractivo.
-Mira, sé que no se ven hace mucho, pero no quiero seguir aquí. Acompáñame si quieres entender lo que pasa.- Explicó dándole la espalda dispuesta a caminar. Cuando vio que no la seguía solo se volteó y le dijo.- Tranquilo, lo peor que te puede pasar es que te enamores de mí. - Guiñó el ojo y se giró sonriendo.
-Mujer vulgar. - Susurró tomando su maleta. La siguió por unas calles, pasaron varios semáforos y notó que lo esperaba para subir un puente. Una vez estuvo a su lado la miró y ella mordió su labio con diversión.
Caminaron por un buen rato, hasta toparse con apagados carteles de neón que decían "Kame House Club", ella sacó las llaves de su bolsillo y las incrustó en la puerta.
- Hoy todos tomamos un día libre. -Dijo empujando la puerta. - Sigue.
No respondió, solo pasó junto a ella una vez más, siendo absorbido por la oscuridad. Su espalda se irguió en alerta, intentaba trazar de vuelta el camino, no confiaba en ella. Iba a marcharse, pero las luces rosas y azules lo detuvieron.
-Nunca encuentro el maldito interruptor. - Renegó ella, pasó a través de las mesas y bajó una silla de una de ellas, se quitó los abrigos y los dejó sobre el mueble.- Siéntate, buscaré mi celular para decirle a Goku que llegaste.
Levantó su ceja, avanzó y una vez sentado se dispuso a examinar el lugar. Habían demasiadas mesas, debía ser un sitio concurrido. Levantó la vista y vio los palcos en el segundo piso, parecían una zona exclusiva, ese lugar tenía muchas similitudes con la arquitectura de un teatro, los palcos y las sillas esperando a ver el escenario. Sin embargo, el escenario de ese lugar resultaba insospechado para las personas más inocentes, pero para él no, detalló los reflectores, todos apuntando al reluciente tubo que se alzaba en la mitad de la plataforma, en el techo habían soportes metálicos sin usar, dispersos a lo largo de la estructura.
-Son para las telas, no siempre nos gusta hacer pole dance. - Comentó Bulma, llevando su teléfono en la mano.- ¿Sabes usar las telas?
-No te interesa.- Contestó sonrojado.
-Eso es un sí para mí, espero que seas un buen rival, soy la mejor aquí usándolas. - Retó mientras ponía el aparato cerca a su oído, escuchó un pitido, luego otro y estuvo a punto de colgar cuando escuchó una voz del otro lado de la línea. - ¡¿Niño o niña?! - Vociferó llamando la atención de Vegeta.- ¿En serio? ¡Debe ser muy tierno! ¿Puedo ser su madrina?- Estaba tan emocionada que dio pequeños saltos, haciendo que, sin intención, sus pechos rebotaran, dando una excusa para que su acompañante reconociera lo atractiva que era, la corta camiseta que llevaba lo había inducido a un estado de contemplación tentativo, dejó una parte de su abdomen expuesta y con eso solo acentuó la forma en la que el jean moldeaba su cadera y seguía por sus tonificadas piernas sin ajustarlas.
Reaccionó muy tarde para detener el creciente interés en ella, tosió mirando hacia otro lado para terminar lo más rápido posible con ese encuentro.
-Lo olvidaba,- anunció dirigiéndose a la barra,- tu amigo está aquí conmigo. ¿Quieres hablar con él?
Escuchó la respuesta, bajando una botella de alcohol de la repisa y sacando dos vasos.
-¡¿Cómo que no?! ¡Tienes que hablar con él! - Alegó sin entender.
-Imbécil.- Insultó Vegeta ofendido.
- ¿Me estás diciendo que tienes el valor de tener un hijo y no de explicarle algo tan obvio a un amigo? - Esperó alguna palabra mientras miraba la botella que había elegido, tal vez eso no sería suficiente para acoplarse a la situación, pensó bajando otra botella de la estantería. Subió a la barra y levantó los hombros en justificación cuando sintió la mirada negra chocar con ella. - Si me dejas ser la madrina te ayudaré a resolver este problema.
Sirvió el transparente líquido en los vasos y esperó una señal para parar, esa señal fue el ver cómo subía ligeramente su mano, lo había hecho con altivez y poder, no recordaba otra forma de pedir un trago tan sensual. Respiró profundamente, en un intento patético de resistirse, tomó un largo sorbo y esperó.
-Me alegra que tomes esa buena decisión, mañana iré a conocer a mi ahijado. Trata de descansar.- Terminó con una sonrisa.
Llenó de nuevo su vaso, disfrutando esa pequeña y doble victoria. Lo miró con picardía, agarró su vaso y se lo estiró. Vegeta se levantó para recibirlo, esperando una respuesta.
- Esto no te va a gustar.- Confesó tranquila.- Goku no puede venir, dejaron a su esposa y al bebé en observación de rutina y no puede salir del hospital.
Su ceño se frunció, la fuerza con la que sostuvo su trago se duplicó y lo bebió de un sorbo. Ella se estiró para llenar de nuevo su vaso, cada vez su nuevo colega la atraía más.
-Pero,- añadió divertida- puedes quedarte conmigo. No vivo lejos.
Se sintió estúpido por saber que sus mejillas se habían puesto carmesí de nuevo, ¿Desde cuándo hablar con una mujer lo afectaba así? Estar rodeado de mujeres era, literalmente, su trabajo. Quiso disimular su rubor dando una elegante prueba a su alcohol.
- No pienso quedarme con una mujer que me da alcohol para luego decirme que puedo ir a dormir con ella sin ni siquiera saber su nombre.- Declaró malicioso.
- Así que eres precavido.- Reconoció coqueta.- Mi nombre es Bulma, además, no creo que te afecte un poco de vodka. Aunque lo entiendo, si no quieres ir ya sabes dónde hay un puente bajo el cual dormir.
Bajó de la barra y recogió sus abrigos, lo hizo con lentitud, sabiendo que él la observaría. Guardó su teléfono, preparó las llaves y habló.
-Espera, no recuerdo haber dicho que podías dormir conmigo, ¿Estás proponiendo algo indecente? - Jugó.
-Eres una mujer muy vulgar.- Contestó dejando el vaso.
-Tal vez quieras decir "Irresistiblemente hermosa".
Recogió su maleta, dio una última mirada al lugar y fue a la puerta.
-Me alegra saber que me dejaste hacer mi buena acción del día.- Soltó ante el gesto curioso de él.- ¿Acaso no es una buena acción darle posada a un forastero?
Apagaron las luces y cerraron la puerta, caminaron dos calles hasta que llegaron a un edificio blanco, ella saludó al guardia, subió tres pisos y abrió la única puerta.
Mientras entraban ella no pudo evitar preguntar.
-¿Siempre estás tan callado?
-¿Y tú siempre eres tan escandalosa?- Replicó.
-Tienes suerte, hoy no quiero pelear con nadie, forastero. - Contestó encendiendo la luz.- No quiero pelear, al menos no de esa forma.
Tiró de nuevo los abrigos al suelo y subió su camisa hasta quitarla. Contempló sus ojos negros, ya nublados por el deseo, fue sintiendo su fuerte agarre. Se decidieron a besarse a la vez y no supieron dar vuelta atrás.
Dime, ¿Recuerdas esa noche?, fue la primera vez que nos vimos, y que estuvimos. Yo sí lo recuerdo, hasta sé cuántos años van desde eso, chico Desgracia, ¿Piensas volver?
¡Holi! ¿Cómo están? Originalmente esta idea iba dentro de otro fic que estoy planeando hace mucho, pero hoy me decidí a hacerla una historia independiente, tal vez permanezca como un one- shot o tal vez no, ustedes díganme. Me agrada la dinámica de iniciar y terminar con los pensamientos de Bulma, espero que a ustedes también.
Les envío mucho amor, abrazos.
