Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
La historia está ambientada en el mundo que Rick Riordan propuso en su saga de libros "Percy Jackson"
La más dulce vida consiste en no saber nada.
– Sófocles
A través del espeso bosque corría una pequeña figura envuelta en una capa, escapaba de un enorme monstruo que rugía cada que esta se le escapaba, aunque no duraría por mucho tiempo así, su energía se agotaba rápido, tenía días de haber probado bocado y pocas horas de sueño encima.
Miraba lo que parecía ser el final de la montaña, si lograba llegar al lago algo podría hacer, si tan solo no se hubiera alejado tanto de su campamento predilecto por algo de comida nada habría pasado, pero tampoco era momento de lamentarse, necesitaba encontrar algo con que defenderse o terminaría devorada por aquella bestia.
— Rápido... Rápido ya está cerca—se auto animaba lo mejor que podía, pero ni todo su esfuerzo fue suficiente para que no la alcanzara, fue lanzada hacia un árbol con toda la fuerza de aquella criatura, su pequeño cuerpo choco contra el tronco sacándole todo el aire que almacenaba en sus pulmones rompiéndole de paso varias costillas, pero no se desmayó, no podía su vida estaba en peligro y si sus ojos se cerraban era seguro que moriría.
Su visión ya opacada por su largo fleco estaba borrosa por el golpe, aun así se esforzó por levantarse del césped que la estaba envolviendo invitándola a dormir sobre él, necesitaba un descanso pero no podía permitírselo, no en aquel momento. Miro al rededor tratando de enfocar algo que la ayudara, no había nada, no era como si una espada o arco fueran a aparecer de la nada, lo sabía pero aun así debía buscar ya que el correr estaba descartado, no podía en su condición.
— Madre... si tan solo me hubieras dejado algo—escucho al animal rugir cada vez más cerca y lo único que su mente atino a hacer fue subir por el árbol que momentos antes había parado su vuelo, y espero, rogó por que aquella cosa no previera su siguiente ataque, mientras aquel monstruo llegaba hacía su sitio se encargó de ver hacía al rededor trazando en su mente el camino que había recorrido y tratando de ubicarse en el mapa que había visto meses atrás antes de adentrarse en aquel bosque, sabía que se había alejado de su meta que el campamento improvisado que había sido su hogar durante las últimas semanas.
Al final lo único que había podido deducir era que estaba lejos y no había posibilidad de regresar sin acabar o perder al Minotauro antes, dejo salir el aire de sus pulmones cerrando los ojos para concentrarse, necesitaba un plan mejor del que estaba por realizar, pero en su condición no podía hacer algo mejor, o al menos no se le ocurría algo mejor. Tomo entre sus manos una rama lo suficientemente gruesa para que le sirviera de cuchillo, o deseaba que así ocurriera y en cuanto la bestia estuvo debajo de ella brinco clavándole la rama en el hombro, un mal error de cálculos ya que esta iba dirigida a su cuello, aquello solo hizo enojar aún más al animal que la tomo de la pierna lanzándola de nuevo, ella solo pudo atinar a protegerse su cuello antes de chocar con algo, primero fue algo blando y tibio y después contra otro tronco, esta vez no pudo mantenerse alerta y se quedó tirada en el piso viendo lo que pasaba, para su sorpresa en el piso estaba una mata de cabello rubio, era de un niño como de su edad, con el que suponía había chocado poco antes, y a unos metros de él había otro niño, más alto que ella de cabello azabache y ojos negros como el carbón, estaba enfundando una katana listo para atacar al monstruo que momentos antes la había mandado a volar, tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no perder la conciencia.
— Tonto levántate de una vez— dijo aquel chico de pelo negro a lo que el rubio solo atino a pararse del pasto sobándose el estómago mientras soltaba una que otra queja sobre el dolor, ninguno de los dos la volteo a ver, no sabía si ya la creían muerta o simplemente no les interesaba su estado de salud, claro después de golpear a uno de ellos aunque fuera sin querer, no podía pedir simpatía
— Chicos concéntrense, es uno de rutina deben de poder vencerlo pronto— habló otra voz a sus espaldas suponía, no podía voltear a ver, aunque tampoco hubo necesidad ya que de un momento a otro se encontraba a su lado, era una chica guapa debía admitir, tenía el cabello rosado, suponía que se lo pintaba aunque no había señal alguna de que así fuera, sus ojos verdes la observaban minuciosamente, sentía su cálido tacto sobre su piel revisando sus heridas, no podía siquiera soltar quejidos de dolor cada que palpaba algún lugar lastimado, solo se dedicaba a verla, esta le sonrió dulcemente—Calma, pronto estarás bien—y como si esas palabras fueran magia, logro sentirse a salvo dejando que su cansancio ganara quedándose dormida.
No muy lejos de ella se libraba una batalla, ambos chicos peleaban contra el Minotauro hasta que el pelinegro logro cortarle la cabeza con la katana, la cabeza cayo algo lejos de su cuerpo y pocos segundos después ambos se hicieron cenizas dejando quemado el pasto donde se habían encontrado, solo hasta el momento que se supieron a salvo voltearon a las chicas.
-.-.-.-.-.-.-.-.-
Aquella mañana había comenzado como cualquier otra, su mejor amigo golpeaba su puerta haciendo demasiado ruido para la hora que era, había salido ya listo, estaba acostumbrado a despertar temprano, todos en el campamento lo hacían, tenía puesta una playera negra y unos pantalones del mismo color, era hora del entrenamiento, al salir vio a su amigo con una playera blanca y pantalones naranjas.
— Pareces un payaso— soltó empezando a caminar hacia la zona de entrenamientos, no se detuvo a observar su entorno, lo conocía muy bien, había cabañas a los costados, eran alrededor de catorce y otras tres más grandes detrás de ellos, cada una proveniente de un dios. Una vez que pasaron la zona de las cabañas se encontraron con la zona de entrenamientos, había diferentes aparatos para ese fin, pero a él solo le interesaba la zona de combate y el único que le podía hacer frente era su acompañante que no paraba de hablar de todo lo que pasaba por su cabeza que generalmente iba enfocado a su otra amiga.
— Hoy saldremos, hay reportes de un Minotauro rondando la zona, no se sabe que lo trajo hasta este lugar— comentó de pronto su amigo, le dio un zape, eso era lo primero y único que deseaba escuchar, era normal que bestias se infiltraran en la montaña pero ya tenía semanas que una tan poderosa como un Minotauro no lo hacía, eso lo ponía ansioso, la única manera de ver que tanto había mejorado era midiéndose contra aquellas cosas ya que no temía lastimarlos.
— ¿A qué hora salimos?— pregunto tomando una espada de madera, la hizo girar en sus manos y miro a su compañero que tomo otra con una cara rara, sabía bien que él no era fan de la esgrima, de hecho se le daba bastante mal aquello, lo suyo iba más a los puños o de vez en cuando el arco y la flecha aunque eso era más por lo que su padre le había heredado que por voluntad propia
— En una hora, Sakura está preocupada de que si lo dejamos mucho tiempo haga destrozos o atraiga más— el solo asintió antes de empezar a atacar, como ya esperaba no tardo en ganarle al rubio, las espadas no eran su fuerte, suspiro yendo de regreso a su cabaña, necesitaba un cambio de ropa y su katana, aquella tarde sería interesante.
Cinco minutos antes de la hora acordada ya se encontraba en la salida, todo el campamento estaba rodeado por una barda que los hacía invisibles al exterior, solo alguien que conocía el lugar podía entrar a el, tenía puesta una playera azul marino con cuello alto y algo ancho, también unos shorts que le llegaban a las rodillas color blanco, tenía atada a la cadera su katana mirando hacía el bosque, no tardaron mucho en llegar sus amigos, Naruto de naranja como siempre y Sakura con un delicado vestido rojo, rodó los ojos, no entendía como alguien tan listo como ella no entendía que para esas misiones debía usar pantalones o shorts, pero lo dejo pasar ya que ella rara vez participaba en los combates, era más de decirles como vencer al enemigo o ayudarles a planear alguna estrategia, además de que estaba especializada en medicina.
— Bien chicos, debe ser algo sencillo para ustedes, debemos ir y regresar pronto ya saben— hablo la chica como si fuera la jefa, el siempre era el líder de aquellas misiones aunque ella tenía toda la información, ventaja de ser de las favoritas además de hija de Atenea
— Lo sabemos Sakura, ya vayámonos— dijo saliendo de la barrera, los dos lo siguieron alerta, él también lo estaba pero más discreto que ellos, llegaron a donde se habían dado los avistamientos del monstruos, miro al rededor, había señales de pelea, había encontrado una presa y sabía que no eran los chicos del campamento, ¿Acaso algún humano se le había ocurrido entrar a la montaña?, no era la primera vez que tenían que recatar a uno de esos patéticos seres.
— Esto debe ser lo que lo atrajo— noto que su amiga pensaba lo mismo que el, caminaron en dirección hacia los destrozos, tardaron una hora en encontrar al Minotauro, estaba al parecer buscando a su presa, eso lo hacía sentir un poco mejor, al menos aun no mataba al tonto que se le hubiera ocurrido entrar.
— Ahí esta— susurro Naruto, se escondieron detrás de unos arbustos mientras trataban de ubicar al humano, negó con la cabeza, no lo podía ver.
Escucharon un grito y del árbol una chiquilla brinco encajándole al minotauro una rama, los tres quedaron pasmados al ver eso, aquella niña no era una humana, no podía ser humana, estos regularmente solo gritaban y se paralizaban, algunos gritaban pero nunca había visto uno atacar y menos con aquella fuerza, salieron de su asombro cuando el minotauro tomo a la niña de la pierna dispuesto a aventarla, Naruto fue el primero en reaccionar corriendo hacia donde la iba a lanzar y detuvo un poco la fuerza con la que termino chocando, aquello la hubiera matado seguramente, se interpuso entre la chica y la bestia, esta se encargó de rugirle, seguro pensaba que aquel día iba a cenar bien, pero nada más alejado de la realidad, desesperado por que su amigo no se movía lo hizo reaccionar, este se paro diciendo cosas que ignoro, después escucho a Sakura decirles lo que ya sabían, no se preocupaba mucho por la niña, sabía que Sakura se encargaría de que estuviera bien, acomodo su katana entre sus manos y empezaron a atacar, el contrincante estaba molesto por lo que fue más difícil predecir sus movimientos, pero al final logro encontrar una debilidad y corto su cabeza, suspiro volteando a ver a las dos chicas que yacían en el piso, una ya estaba inconsciente.
— No es un humano— hablo la de ojos verde, estaba tratando de curarla lo suficiente para poder moverla hacia el campamento, se dispuso entonces a ver a la chica, tenía el cabello negro azulado, su piel era blanca tal vez demasiado, tenía una capa bastante maltratada y rasgada, su ropa consistía en una sudadera que suponía en algún momento fue de algún color entre beige y blanco, y unos leggins negros, no llevaba ningún tipo de calzado, no pudo ver más de ella ya que su rostro estaba cubierto por una espesa capa de flequillo que le llegaba al mentón y las ropas le quedaban demasiado grandes
— Llevémosla al campamento... Necesita atención médica especializada— hablo enfundando su katana, ahora estaba intrigado ¿Quién era ella?
Sin más me despido, espero les guste esta historia y le den mucho amor.
P.D: si por aquí tengo a alguien que le guste leer en Wattpad, esta historia es mía, empecé escribiendo en esa plataforma pero no me gusta mucho así que regrese aquí x3
