Severus Snape regresó a Londres luego de un periodo de depresión en América.

Había dejado todo lo que tenía en Londres por ir en la búsqueda de su hijo.

Al llegar hasta su antigua amante conoció al niño, un niño de ojos azules como su madre de pelo negro y largo.

Por un tiempo lo creyó su hijo hasta que supo que el niño tenía un hechizo de glamour en el cabello.

El niño era rubio, incluso mas que los Malfoy.

Había enfrentado a Isabella por una explicación y ella había confesado a base de veritaserum que el niño no era suyo y que lo había engañado para que fuera su padre y tenerlo a su lado.

Severus furioso y derrotado se quedó en América un tiempo trabajando en el Ministerio Americano hasta que pudo volver a Londres.

Ingresó de traslado al Ministerio Británico al departamento de regulación de pociones mágicas.

Y ahi estaba, en el Ministerio buscando el departamento para presentarse ante su jefe.

.- Severus.- Kingsley lo saludó efusivamente.- es grato verte después de tanto tiempo.

.- Señor Ministro.- Severus saludó solemne.

.- Por favor, Severus, somos amigos. Llamame Kingsley, buscas tu departamento? Tercer piso.

Severus asintió.

.- Oh y Severus, bienvenido.

Severus inclinó ligeramente la cabeza a modo de agradecimiento. Subió al elevador y le dijo al Elfo que lo llevara hasta el tercer piso.

Se acercó a un escritorio con una de las secretarias del lugar.- Buenos días, soy Severus Snape y vengo a reportarme para mi trabajo.

La señorita le brindó una sonrisa.- Permitame y lo anuncio.

Severus asintió.

Kate se levantó de su lugar y tocó en la puerta de su jefa.

.- Adelante.- le dieron el pase.

.- Señora Granger, el nuevo pocionista esta aquí.

.- Hazlo pasar Kate, por favor.

Kate asintió y llamó a Severus para que entrara a la oficina.

Severus caminó hasta la entrada y Kate le dió el pase.

Él se quedó de piedra al ver a Hermione Granger. Volver a verla después de dos años era impactante.

Hermione tambien se quedo de piedra al verlo despues de tanto tiempo, después de que la abandonó sin dar mas explicación que el ir en la búsqueda de su hijo a America.

.- Señor Snape.- Hermione se alegró que su voz saliera clara.- tome asiento.

Severus caminó hacia el escritorio y se sentó frente a ella.

.- Eres Jefa de departamento?.- Severus preguntó algo asombrado.

Hermione asintió.- El antiguo pocionista ha cometido muchos errores por lo que ha sido despedido. Me dijeron que habían encontrado un reemplazo que venía de America, nunca me imagine que seria usted.

Severus apretó la mandíbula. " Se veía tan bella y cambiada"

.- Pedí mi traslado a Londres hace un año pero apenas me lo dieron.- Severus confesó.

Hermione asintió.- le pediré a Draco que le enseñe su lugar de trabajo.

.- Draco Malfoy?.- Severus soltó la pregunta.

Hermione suspiró mirandolo a los ojos.- Le sorprende?

.- Ciertamente si, no creí que el niño mimado trabajara en su vida.- Severus hizo una mueca.

.- Kate, por favor dile a Malfoy que lo espero en mi oficina.- Hermione pidió a su secretaria.

Kate sonrió y no tardo en irle a hablar al rubio sexy.

Después de unos minutos de silencio y miradas incómodas Draco entró por la puerta con una sonrisa pero al verbal pocionista su sonrisa cayó.- Padrino, que haces aquí?

.- El será en nuevo pocionista.- Hermione informó.

Draco hizo una mueca.- Que no estabas en América?

.- Draco.- Hermione reprendió.

.- Estaba, muchacho, he regresado.- Severus lo miró de pies a cabeza.

.- Bien, espero que le enseñes su lugar de trabajo y se pongan a trabajar inmediatamente.- Hermione ordenó.

Draco le dedicó una sonrisa.- como ordenes, Jefa.

Hermione rodó los ojos y sacudió su cabeza con una sonrisa hacia él.

.- Si me sigues, padrino, te mostraré el laboratorio.- Draco le hizo una seña para que lo siguiera.

Severus se adelantó a salir de la oficina.

Draco se quedó atras y se giró hacia Hermione.- Aún esta en pie la comida?

Ella asintió.

Draco sonrió.- paso por ti a las 2. Los llevaré a un restaurant italiano buenisimo.

.- Esta bien, ahora ve a tu trabajo.- Hermione solo esperaba que el rubio saliera para derrumbarse en su sitio.