Dejame ser
En esta historia algunos personajes todavía siguen con vida, así me parecía mucho más entretenido.
Descargo de responsabilidad- No soy dueño de shingeki no kyojin, ni de sus personajes, solo juego un poco con la imaginación.
Levi estaba irritado, jodidamente irritado. Odiaba estar sentado en una desaliñada y sucia taberna arruinando su impecable traje. Siempre había detestado esa clase de lugares inmundos, llenos de borrachos apestando a alcohol y a cigarrillos, y meseras con muy poca ropa que no dejaban de coquetearle descaradamente. Incluso cuando vivía en la ciudad subterránea, evitaba acercarse demasiado a los sitios de mierda, la podredumbre que desprendían era nauseabunda.
Era un fastidio estar ahí, y todo por acceder a la petición de Erwin de contactar al informante que necesitaban y tratar con el maldito problema que tenían delante.
Tenían una misión que parecía bastante simple, custodiar la muralla sur de la ciudad Rose (bastante alejada de los pueblos, el más cercano quedaba a una hora de distancia del castillo) donde cierta cantidad de titanes se comportaban de manera extraña, (Hange estaba ansiosa por comenzar una investigación, pero por ahora tenía que permanecer en la capital junto a Erwin para tratar con los altos mandos) entrenar a los nuevos reclutas enviados por Pixis y cuidar de los experimentos de la cientifica cuatro ojos hasta la nueva expedición fuera de los muros. Con lo que no contaban, era con el grupo de rebeldes que se asentaban dentro del inmenso bosque que los rodeaba, los habían atacado varias veces cuando les enviaban los suministros y en el proceso habían conseguido varios soldados heridos.
En consecuencia, el capitán Levi optó por crear equipos para reconocimiento del área, era peligroso, pero necesario. No tenían mucha información sobre los rebeldes, pero entre ellos habían hombres que no eran ordinarios y esa no era una buena señal, algo buscaban y no podía ser nada bueno.
El capitán envió una carta al comandante de informandole de la situación, Erwin lo consultó con Pixis y ambos acordaron de enviar al mejor espía con la que contaba las tropas de guarnición.
A Levi no le agradaba la idea de tener que lidiar con el hombre, era un idiota, entrometido y molesto, pero aún así, accedió, la seguridad de sus subordinados estaba en el juego, lo que no podía imaginar era que la reunión se llevaría a cabo en una sucia taberna, pero que podía esperar del maldito Henry, iba a golpearlo por hacerlo ensuciar su ropa.
Levi inspiró suavemente. Dejando a un lado sus pensamientos, miró detenidamente a la joven sentada frente a él, Mikasa parecía estar evaluando su bebida antes de darle un pequeño sorbo, se veia tranquila, pero supuso que probablemente la chica se sentía incomoda, ese no era un lugar para ella .
Mikasa llamaba mucho la atención de los hombres, y como no, si hasta él tenía que admitir que la chica era hermosa, tenía rasgos delicados y exóticos, y unos hermosos ojos grises, que aunque mayormente eran fríos, hipnotizaban a cualquiera.
Su cabello oscuro estaba mucho más corto que antes y su parecer le sentaba bastante bien, en el tiempo que tenían allí sentados, más de un idiota se había detenido a observarla. Aunque iban vestidos de civil y la chica tenía una capa negra, todavía era notoria su belleza.
Hubiese preferido venir solo y no exponer a su subordinada a un lugar tan desagradable, pero Erwin insistió en que alguien debía de acompañarlo.
No había muchas opciones para elegir, la mayoría de los nuevos reclutas eran unos inútiles en el combate mano a mano, apenas si lograban mantenerse en pie luego de unos cuantos golpes. (Tenía que dedicarles varias horas diarias de entrenamiento para que por lo menos pudieran defenderse en caso de algún ataque, no tenía otra opción, aunque quisiera no podía protegerlos a todos.) tampoco podía dejar el castillo sin protección, el resto de su escuadrón tenía que encargarse de la seguridad.
Solo podía contar con Ackerman para cubrir su espalda. Mikasa era fuerte, osada, capaz de derribar a quien se pusiera en frente, hombre o titán. Además de ser bonita, la mocosa tenía un carácter de mierda y no se dejaba intimidar fácilmente por cualquier idiota, quien mejor para acompañarlo.
Hacía tiempo que la joven le intrigaba, había cambiado mucho en los últimos años, actuaba diferente, ya no era tan apegada a Jeaguer y debido a eso pensaba más en las consecuencias antes de cometer alguna tontería. Levi esta aliviado por eso, fueron muchas las veces que la regaño por actuar de manera imprudente cuando intentaba proteger al mocoso titán o a Arlet.
Estaba mucho más centrada ahora que no los tenía cerca. (Erwin necesitaba a Armin para preparar planes y estrategias y Eren era requerido para los experimentos de la cientifica cuatro ojos.)
La mocosa poco a poco estaba dejando esa molesta obsesión de proteger a su hermano de todo, aunque ni por un segundo dejaba de procurar su bienestar y protegerlo, ahora lo dejaba tomar sus propias decisiones y parecía alejarse cada vez más.
También había dejado de usar la apestosa bufanda roja que Levi muchas veces quiso tirar a la basura. ¿Se preguntaba que podría haber ocurrido entre ellos para provocar ese cambio? La chica ni siquiera protestó cuando se le informó que tenía que viajar al castillo sin sus adorados amigos. Sería poco tiempo antes de que los demás se unieran a ellos y emprender la misión de exploración, pero aún así esperaba alguna objeción de parte de la azabache.
En el fondo Levi pensaba que era mejor así. Mikasa no solo ponía en riesgo su vida cuando se comportaba de manera irresponsable, sino también las de sus compañeros.
El capitán no podia dejar de admirarla, le atraía su fuerza y tenacidad, se levantaba con determinación a pesar de los golpes que le había dado la vida aún siendo tan joven, pero así era este mundo cruel y despiadado.
Incluso su actitud huraña hacia él había aminorado un poco. No podía decirlo con exactitud, pero se atrevía a pensar que confiaba en él como su capitán, la chica ya no era tan renuente a obedecer sus órdenes, pero eso no quería decir que dejara de retarlo, seguía siendo una insubordinada e irrespetuosa, tenía la facilidad de hacerle perder la poca paciencia que tenía, lo enfrentaba y lo desafiaba sin importarle las consecuencias. Iba a doblegarla, Se lo había propuesto e iba a conseguirlo.
Aunque no sería nada fácil, la mocosa tenía carácter, a ella no podría intimidarla como a los demás, pero ya encontraría la manera de someterla, por ahora se divertía con hacerla enojar, era su entretenimiento favorito. Sabía que odiaba perder contra él, en los entrenamientos, la veía fruncir el ceño y apretar los puños con furia contenida. Estaba orgulloso de su desempeño, aprendía rápido y estaba seguro de que llegaría a ser mucho mejor que él. La chica era peligrosa, quien se metiera en su camino, saldría lesionado en el menor de los casos.
"Esto sabe asqueroso," La azabache hizo un gesto de disgusto hacia su bebida, dejando el resto a un lado de la mesa.
"Ah," Levi estuvo de acuerdo, mirando su propio trago con repulsión. La sustancia se parecía mucho a las repugnantes pociones de Hange.
"Si quieres podemos ordenar otra cosa, pero no te aseguro que sepa mejor que esto," El capitán dijo secamente.
Mikasa negó suavemente. "Está bien así, después de todo no me gusta mucho el alcohol."
"Menos mal, no me gustaría tener que llevarte de vuelta al castillo con una intoxicación por estar bebiendo esta mierda."
Mikasa levantó la mirada, pero no dijo nada. El capitán no parecía ser una persona dedicada a la bebida, pocas veces lo había visto tomar alcohol en el cuartel, pero estaba segura de que conocía de buenas bebidas, estaba sorprendida de que Levi incluso hubiera intentado probar la cerveza, no parecía la clase de lugar donde el pulcro capitán optaría por beber algo.
Sabía que a muchos hombres les gustaba visitar ese tipo de lugares donde las mujeres coquetas y el acohol abundaban alrededor, por un momento se preguntó si el capitán era uno de ellos.
"¿Ha estado aquí antes?" La azabache preguntó con curiosidad.
"No," Levi contestó casi indignado, como si solo el hecho de implicar que hubiera visitado el lugar anteriomente fuera una seria ofensa. Mikasa casi quiso reír ante su reacción pero se contuvo.
"No me detendría en un lugar como este a menos que fuera necesario. El comandante Pixis y su amigo idiota eligieron el lugar de reunión."
Mikasa asintió. No le sorprendió su respuesta, era evidente que el capitán no frecuentaría un lugar como ese sin una razón importante, no sabía porque cuestionó ese hecho en primer lugar.
"Este hombre ... ¿Es parte de las tropas de guarnición, cierto?"
"Si,"
"Porque no sabíamos nada sobre él?"
"Es una espía, mocosa, debido a su trabajo no es conveniente que muchas personas se sepan de su existencia."
Mikasa frunció el ceño ante el término "mocosa", pero no dijo nada al respecto, no era el momento para iniciar una discusión y tampoco estaban en el mejor lugar.
"Entonces, ¿podemos confiar en él?"
"Nadie es confiable en estos tiempos, sin embargo Erwin y Pixis creen que él puede ayudarnos a obtener alguna información valiosa sobre los rebeldes, además ha demostrado ser leal a la legión."
Mikasa asintió nuevamente escaneado sigilosamente el lugar. El capitán era muy perspicaz, podía ser que no confiara en todas las personas que la rodeaban, pero en él si confiaba, aunque no lo diría en voz alta.
Despúes de eso no dijeron nada más, instalandose en un cómodo silencio. Pasaron varios minutos cuando un hombre alto y delgado se sentó en su mesa, llevaba una vestimenta oscura y un abrigo del mismo tono oscuro, su cabello un poco canoso y su barba desaliñada le daban una apariencia mucho mayor.
Mikasa no se inmutó, su capitán no parecía alarmado por el intruso, así que supuso que era la persona que esperaban.
"Capitán Levi," El hombre sonrió al azabache. "Ha sido un tiempo sin verte."
"Ah," Levi contestó con expresión aburrida.
"¿Qué has hecho? ¿Sigues atemorizando a los soldados? Le exiges demasiado a esos chicos."
"Tch, si con eso consigo que sean mejores soldados, los voy a quebrar a todos."
"Que cruel, no me gustaría ser uno de tus subordinados."
"No te aceptaría, aunque quisieras."
"Por supuesto que no lo harías," Henry soltó una carcajada que resonó en la habitación. El maldito lugar estaba abarrotado, por lo que nadie prestó mucha atención.
"Pensé que te vería en la última reunión de Pixis, estuvo muy entretenida, Hange es realmente divertida, me encanta esa mujer.".
"Si, me imagino," Levi podría imaginarse las locuras de la cuatro ojos que este idiota consideraba divertidas. "No tengo tiempo para perderlo en reuniones estúpidas, tengo muchas cosas en que ocuparme."
"Quedarse encerrado demasiado tiempo es muy aburrido, Levi." El hombre mayor sonrió reclinándose con demasiada fuerza sobre la silla, haciendo que esta rechinara mientras se cruzaba de brazos. Miró en dirección a Mikasa escaneándola con interés. "Al menos tienes buena compañía en el cuartel."
"Señorita Ackerman, es un honor conocerla. Supongo que Levi no le contó nada sobre mi mientras esperaban," Henry sonrió a la azabache que estrechó un poco las cejas con precaución y luego volvió a su expresión estoica.
Levi puso los ojos en blanco. No le extrañaba que Henry conociera la identidad de Mikasa, después de todo, su trabajo era investigar y el nombre de la chica era muy conocido en toda la ciudad.
"No hay nada interesante que contar sobre ti, eso es todo" Levi especificó con desinterés.
"Creo que lo que no quieres es que la chica se interese en mi, Levi. Sabes que soy irresistible para las mujeres."
"Seguro, no sabes lo preocupado que estoy," El capitán soltó con sarcasmo. Lo que menos le interesaba era sus relaciones de mierda.
Henry sonrió ladino y volvió su atención nuevamente hacía Mikasa.
"Permítame presentarme, señorita, mi nombre es Henry Reed, miembro de las tropas de guarnición."
El capitán observó la reticencia de la chica en tomar la mano que el mayor le había ofrecido, para luego apretarla suavemente. Era desconfiada, como él, no confiaba fácilmente en los extraños, aunque aseguraran estar de su lado.
"Gusto en conocerlo, señor," La pelinegra dijo estoica. Al principio le sorprendió un poco que la conociera, pero luego recordó que era un espía. Probablemente, el hombre conocía a todos los miembros de la legión de reconocimiento.
"Se dicen muchas cosas sobre ti, una guerrera letal, la que vale una brigada completa, había escuchado que eras hermosa, pero se quedaron cortos." continuó.
"Ah! Gracias," Mikasa no tenía ningún interés en sus halagos, de hecho su sonrisa descarada le molestaba, su mirada insistente sobre ella la hacía sentir algo incomoda. Tenía el terrible impulso de levantarse y darle un puñetazo en el rostro para borrar esa fastidiosa sonrisa. Era una mala idea, lo sabía, pero no podia evitar pensar en ello.
"El cuartel realmente parece un lugar agradable para estar, Levi, tienes subordinadas interesantes."
Levi frunció el ceño. No tenía paciencia para tratar con ese tipo. Si no fuera porque necesitaban la información ya se hubiera largado del repugnante lugar.
"Quieres dejar el coqueteo de mierda a un lado, vamos a lo que nos interesa," Levi dijo con irritación.
"Vaya que eres impaciente," Henry inspiró pesadamente. "Antes dejame refrescarme un poco, ¿sabes por todo lo que tuve que pasar para llegar aquí? ... el maldito pueblo está abarrotado y hace demasiado calor."
"Es tu maldita culpa, no solo nos hiciste venir hasta el pueblo más alejado de la muralla, sino también a la taberna más concurrida del jodido pueblo."
Era el lugar perfecto para encontrarse con Henry sin levantar sospechas, nadie los conocía. Incluso si hubieran escuchado hablar del capitán Levi y su escuadrón, dudaba que las personas pudieran reconocerlos, pero eso no significaba que no le jodiera recorrer un largo camino para llegar allí.
"No podría arriesgarme a que me vieran contigo, arruinarías mi reputación." Henry sonrió. Levi puso los ojos en blanco ante su patético intento de broma.
Rápidamente, el hombre mayor llamó la atención de una de las meseras y ordenó una bebida. La mujer se acercó sonriente a la barra e inmediatamente volvió la mesa con su trago. Henry se entretuvo un momento coqueteando con la joven mujer, Levi juraba que el idiota estaba poniendo a prueba su paciencia.
"Es un excelente lugar, no crees, Levi? uno de los mejores de este pueblo." Henry dijo después de despedir a la pelirroja.
"Es una porquería," Levi comentó con disgusto mientras pasaba sus dedos por el borde de la mesa, recogiendo todo el polvo acumulado.
"Eres demasiado exigente, Capitán." Henry soltó una carcajada, ignorando la mirada mordaz del hombre más joven.
"Escuché que tienen algunos problemas con bandidos, es extraño que aún no les hayas dado su merecido," El castaño tomó un largo trago de su cerveza.
"No por falta de ganas te lo aseguro, pero tengo soldados nuevos ... e inútiles a mi cargo," Levi agregó. "Y no quiero involucrarlos en una pelea a menos que sea necesario."
"Tengo entendido que los idiotas ya iniciaron una pelea."
"Intentaron robar nuestros suministros, lo pudimos evitar ... si lo intentan de nuevo, no les irá nada bien."
"Seguro será interesante, Pero ambos sabemos que no siempre se trata del robo."
"Lo tengo claro, por eso estas aquí." Levi ya lo había pensado, los idiotas eran muy hábiles para ser solo unos vulgares ladrones.
"ya veo ..." Henry estrechó las cejas. "Hace días estuve en el pueblo haciendo algunas preguntas por ahí, nada fácil debo admitir, a las personas que no les gusta hablar mucho, sobre todo cuando se trata de este tipo de personas." Hizo una pausa para beber otro trago de su cerveza.
"Sus vecinos del otro lado del río son mercenarios y cazadores, la mayoría viene del lado norte de la muralla, otros de la ciudad subterránea."
Levi frunció el ceño. Conocia los idiotas del bajo mundo, los despiadados que podía ser, sabía que muchos funcionarios pagaban a los bandidos de la ciudad subterránea para hacer el trabajo sucio, así fue como él y sus amigos lograron salir de la inmundicia. La situación era peor de la que imaginaba.
"Los mercenarios no se mueven sin una retribución sustanciosa, así supongo que están buscando algo importante o alguien." Henry continuó.
"Dijo que también había cazadores, Cazadores de que?" "Mikasa preguntó arrugando ligeramente el ceño.
"De lo que quieran, cariño. Si les interesa algo, harán cualquier cosa para tomarlo." Henry le dedicó una pequeña sonrisa.
Mikasa lo fulminó con la mirada, no le gustó que la llama cariño, ella tenía un nombre.
"Cazadores, mercenarios, los imbéciles de la ciudad subterránea, no importa quienes sean, si se acercan al castillo o mis subordinados, les romperé el cuello" Levi habló con parsimonia.
"Esperemos que solo estén de paso y se alejen. Sería un dolor en el trasero lidiar con esos imbéciles, créeme ya lo he visto antes, de todos los modos seguiré investigando, les haré saber cuando tenga más información. Tal vez después de que todo esto termine podamos conocernos mejor, señorita, Ackerman." Henry sonrío. "A diferencia de lo que Levi cree, puedo ser muy interesante."
Levi rodó los ojos, pero no dijo nada. Henry apenas conocía a la mocosa y no perdía la oportunidad para coquetearle. No había cambiado nada, seguía siendo un mujeriego, lo que el idiota no sabía, era que estaba frente a la mujer más arisca y difícil que había en toda Shina, María y Rose. Tampoco era como si le importara lo que hicieran.
"Con todo respeto, señor, lo único que me interesa de usted es la información que nos puede conseguir," Mikasa dijo estoica.
Henry soltó una carcajada. "Ya veo, eres una chica difícil, me gusta eso."
Mikasa lo miró seriamente mientras Levi permanecía con su rostro apático habitual. El capitán volvió su atención a la azabache dándole una ordén explicita solo con la mirada. Tenían esa habilidad, podían comunicarse sin palabras.
La azabache se levantó de la mesa y comenzó a caminar hacia la salida, Levi llamó a una de las mesas para pagar su cuenta, no quería permanecer en el lugar un segundo más. Cuando la mujer se alejó, sacó una bolsa con dinero de su abrigo y la arrojó sobre la mesa.
"Para la investigación, estaremos esperando más noticias," rapidamente el capitán se levantó para seguir a la azabache que salía del establecimiento.
"Levi ..." El capitán se detuvo para mirar al hombre que permanecía sentado, cruzado de brazos y con una mirada seria en los ojos.
"Si hay algo que he aprendido en todos estos años, es que hay cosas que no cambian. Los principales intereses de los bandidos, casi siempre son el dinero y las mujeres bonitas, y tienes una de las mujeres más hermosas que he visto dentro de tu Escuadrón," Soltó señalando la puerta por donde Mikasa había desaparecido hacía unos segundos, su tono burlón y divertido había desaparecido por completo.
"No hay mujeres como ella por aquí, cuidala mucho."
Levi permaneció estoico. Él estaba consiente de eso, Mikasa era el tipo de mujer que cualquier hombre querría, pero primero muerto antes de que esos idiotas le pusieran un dedo encima.
La mocosa era letal, no necesitaba su protección, pero aún así, él se aseguraría de protegerla, ella seguía siendo su subordinada, su responsabilidad, ella y todo su escuadrón.
Se dio la vuelta nuevamente sin decir nada y salió de la taberna, aliviado de poder respirar aire puro, deseando jamás volver al lugar.
Caminó hacia donde descansaban sus caballos. Mikasa acariciaba casi con ternura el semental negro y fuerte que el mismo le había asignado.
En las últimas misiones de exploración, la azabache había sido asignada a la formación defensiva donde era más peligroso (Los soldados tenían que evitar a toda costa que los titanes se acercaran a la formación.) No le agradaba la decisión de Erwin, prefería vigilar a la mocosa de cerca, pero con tantas bajas, Mikasa era la mejor opción en la defensa, gracias a sus habilidades, muchos soldados habían salido con vida.
Él también hubiera optado por estar en esa parte de la formación, pero como siempre estaba a cargo de la seguridad del maldito mocoso titán de Jeaguer. Si no podría protegerla en esos momentos, al menos tenía que asegurarse de su caballo fuera de los mejores que tenían.
Mikasa hizo un gesto de reconocimiento cuando se acercó.
"Ackerman," Levi desató su caballo. "Ni una palabra de esta conversación hasta que pueda informar a Erwin y podamos obtener más información, entendido?"
"Entendido, capitán," Ambos azabaches subieron a sus caballos y comenzaron su retorno al castillo.
