Lan Yuan había decidido ir a hacer las compras ese día. Eran las una de la tarde cuando estaba retornando a su hogar, mientras vestía pantalones oscuros y una playera blanca con algún logo que siempre olvidaba, pero que sería tan fácil como mirar su prenda y reconocer el estampado. Ese día era el primero de tantos del otoño que venía entre ventiscas, tormentas, lloviznas y cosas demás que no solía entender, pero respetaba.

La naturaleza era tan dulce que a veces temía que le atacara por la espalda. SiZhui suspiró pensando en que hacía frío, y que definitivamente los exámenes lo dejaban absurdamente desgastado. No era naturalmente listo, siempre estudiaba, tenía rápido entendimiento, que era completamente diferente a ser inteligente. Es por ello que su primer lugar en los exámenes era totalmente merecido.

Sus padres, sin embargo, estaban preocupados por su futuro. Al ser bueno en todo, no había algo que llenara particularmente al muchacho, excepto componer música, y eso era realmente su pasatiempo. Yuan era de esos que pensaba ávidamente que si conviertes tu pasión en un trabajo, estás perdido.

Un viento frío repentinamente erizó los vellos de sus brazos, y movió un poco sus gafas redondas, provocando que con el dedo índice, las acomodara nuevamente. Había un clima gélido, las nubes grises decoraban el cielo, y la calle amplia se veía interminable. Estaba solo a una cuadra de distancia, podía incluso recordar la cantidad de pasos que daría hasta su morada.

SiZhui repentinamente estornudó, y se regañó a sí mismo bajo su nombre de cortesía. Recordó entonces que, de hecho, incluso su apellido en el nombre de cortesía era diferente al de nacimiento, debido a la influencia de su padre. Sin embargo, amaba muchísimo a sus dos padres, por lo que no había queja alguna realmente.

Pasó por fuera de una de las casas más ruidosas del barrio. La chica que vivía allí siempre tenía luces destellando, ruidos extraños, e incluso a veces se escuchaban sus gritos. Como nunca fue algo demasiado preocupante, Yuan no se inmiscuía, pero ¿cuál era la manía de la chica por escuchar música a todo volumen, perturbando la serenidad de todos?

Eso siempre había sido una duda.

Repentinamente escuchó el sonido de un piano en aquel amplificador que la dueña de esa casa siempre tenía prendido.

"Aún no puedo creerlo,

cuando abro mis ojos no estás a mi lado."

Una voz grave se escuchó iniciar. SiZhui prestó atención a la letra, pero definitivamente no entendía ni media palabra del idioma. Sólo comprendía que era coreano, algo que definitivamente no dominaba mucho. Sin embargo, siguió prestando atención, quizás porque el asfalto se sentía frío, o porque no quería llegar a su casa. Cualquiera fuera el motivo, realmente se sentía brevemente hipnotizado por la voz vibrante del vocalista masculino que pronunciaba las sílabas que siguieron.

"Es difícil porque recuerdos de aquel entonces volvieron a mi cabeza"

Sentía que aunque no comprendía mucho lo que decía la canción, realmente su pulso se aceleraba. El chico mantenía los sostenidos limpiamente, y utilizaba una voz de cabeza admirable, ni siquiera SiZhui podría quejarse de lo limpia que se ejecutaba la acción. Tan pulcra que sintió curiosidad.

Cuando la siguiente línea de la canción sonó, se permitió analizar la melodía de fondo en esos pocos segundos que transcurrieron.

Su estómago revoloteó de una manera inexplicable cuando hubo cambio de voz. Una voz dulce, masculina y sin embargo tan suave, cálida, elegante, había comenzado a sonar, y SiZhui sintió un vértigo inexplicable que volvía gelatinosas sus piernas, y aceleraba su pulso.

Sonrió ante la sensación extraña que incluso su esófago pareció gestar.

"Aunque intente borrarlos es doloroso para mí.

Siempre estoy encerrado entre nuestros recuerdos".

Dio una respiración profunda, sintiendo que sus brazos se entumecían. Incluso su caminar había cesado para envolverse mejor en esa melodiosa voz, ¿quién? ¿quién era el dueño de semejante vibrar? Sentía la impetuosa necesidad de saberlo en ese momento.

Nunca le había pasado sentir una vorágine por algo tan sencillo como una dulce voz en un sintetizador, ni sentir sus sentidos vibrar con algo tan escaso como una voz dulce. Menos una voz masculina.

"Aunque esté agotado, sigo buscando rastros de ti."

Escuchó un alto que seguramente habría hecho una que otra gárgara originalmente, sin embargo, en esa voz masculina sonaba fascinante, y sencillamente no podía describir para nada esa sensación celestial que estaba entumeciendo sus sentidos.

Era un ángel. Un ángel estaba sonando en la casa de una completa desconocida y le había dejado completamente indefenso y a su merced, llevándolo a esa experiencia religiosa.

"Tienes que estar bien,

No debes hacerte daño,Nunca pierdas tu sonrisa"

A pesar de que no se había unido una nueva voz, ¿Por qué? ¿Por qué sus oídos se maravillaron tanto sólo detectando ese timbre de voz? ¿Por qué se sentía repentinamente tan maravillado, hiperventilado, y anonadado?

Nunca había esperado encontrar la perfección así, tan e la nada, un día frío de otoño cuando sus sentidos ya parecían congelarse ante todo, y sin embargo, el sol escampaba ligerito entre las nubes.

"Si las cosas se vuelven difíciles, puedes volver a mí.

Siempre estaré aquí para ti,

nunca me iré. Te esperaré"

Estaba seguro de que oía una canción de desamor. Lo sabía, por algún motivo la vibra que emitía era deprimente, y sin embargo calaba, llegaba profundamente al corazón de Yuan a pesar de no entender muchísimo de ella.

No era anormal escuchar algo de k-pop por los alrededores, puesto que las señoritas eran realmente admiradoras de aquel género, pero incluso antes había intentado escuchar a las bandas más populares y no hubo caso, no pudo, su corazón no había latido, no de ese modo por alguna de las "boy bands" que alteraban las hormonas de las muchachas.

Siguió poniendo atención a la letra, maravillándose con el arreglo musical, siempre detectando cosas hermosas, unas tras otras. Su pecho se hinchaba cuando sentía que pronto vendría esa voz tan celestial. Claramente, a la mitad del coro se había unido el chico de voz más grave, y si bien su voz era maravillosa, no pudo hacer estremecer el pecho de SiZhui, no del modo en el que la voz más dulce lo conseguía instantáneamente.

Repentinamente había recordado que estaba de pie en la calle, fuera de una casa siempre ruidosa, mientras sostenía las compras y los vehículos seguían fluyendo. Se apartó de la vía de tránsito para acercarse más a la casa, y apoyar su espalda en la muralla exterior, acomodándose entonces para seguir apreciando la canción.

Siguió deleitándose con la voz del muchacho que, al final, añadió un sostenido y se robó otro latido del corazón de Yuan. Y no entendía, ¿No iba sólo a comprar cosas para el almuerzo? ¿Cómo había terminado envuelto en aquella situación tan vergonzosa? ¡Él definitivamente no era así! ¡no estaba en su manera de ser espiar en casas ajenas! sobretodo por las ancestrales reglas de su familia que incluso en el siglo veintiuno seguían vigentes.

"Siempre estoy encerrado entre nuestros recuerdos,

aunque esté agotado, sigo buscando rastros de ti"

La voz repentinamente se había ido, y quedaba la del chico de voz más grave. ¿Que podía hacer? No quería distinguirlos así, quería nombres, los necesitaba tanto. Por su paz mental y los latidos de su corazón que exigían entender cómo era posible alterarse tanto con esas ondas sonoras. Se frustraba muchísimo.

"Tienes que estar bien,

No debes hacerte daño,

Nunca pierdas tu sonrisa.

Si las cosas se vuelven difíciles, puedes volver a mí"

Cuando la voz del muchacho que había robado un par de latidos se volvió a oír, le preocupó un poco todo, pero sabía que podía tener paz. Nada pasaría por admirar la voz de un hombre, de un chico al que seguramente nunca en su vida volvería a oír, ¿no?

Repentinamente sintió temor de no volver a experimentar esas sensaciones agradables que habían sacudido su cuerpo de la nada. Si tan sólo pudiera saber el nombre del grupo, o siquiera el de la canción... Quizás todo sería más sencillo.

Sin embargo, de pronto tuvo un peso en su corazón que no pudo atribuir a nada en específico.

"Por ti todo ha cambiado,

no te tengo,

no hay nada que pueda hacer, no puedo olvidarte"

Las palabras se deslizaron tranquilamente por los oídos de Wei Yuan. Una ternura inexplicable se instauró en sus entrañas mientras escuchaba al chico de voz grave, pero no era el chico, no era ese chico que le había hecho temblar el mundo, que había desmoronado sus defensas hasta convertirlo en el desastre andante que en ese momento era, tan denso, preocupado por un par de palabras que siguieran fluyendo.

Sentía tanto dolor. A pesar de que no entendía demasiado las palabras de la canción, sentía que la composición era magnífica, e incluso la escala en la que estaba construida era perfecta. Notó, sin embargo, que parecía una adaptación, pues no era la original.

Esa no era la verdadera escala en la que la canción se desarrollaba, ¿No?

"No importa cuánto intente,

te sigues alejando de mí,

y nuevamente sólo me queda creer que vas a volver"

La voz del chico estremeció nuevamente su ser, cortó su respiración. Ya era ligeramente preocupante por varios motivos, entre ellos el hecho de que sentía que en cualquier momento moriría. No podía conjurar un pensamiento estable, fijo, ni siquiera podía exteriorizar lo que sentía.

Sólo sabía que cada vez que esa voz sonaba, su garganta se ceñía en sí misma, su estómago se retorcía, e incluso sus entrañas parecían volverse distintas. Ese chico tenía algo, algo que SiZhui no podía describir. Eso era sumamente frustrante, si tenía que acaso admitirlo.

Suspiró antes de escuchar atentamente lo que seguía, aún cuando no comprendía muchísimo de eso.

"Vuelve por favor,

No importa cuánto tiempo tardes.

Vuelve a mí,

no quiero dejarte ir"

¿Cuánto tiempo llevaba ahí detenido? ¿Dos, tres minutos tal vez? ¿Por qué sentía que llevaba más, y que suavemente las notas se colaban en su existencia como si realmente no hubiera algo más en el mundo que sólo su timbre vocal? Sobretodo por esa voz tan etérea que realmente lo alteraba al punto de tenerle ahí, de alterarle, de sujetarse contra una pared para no fallar en su agarre.

Esos chicos eran talentosos. Incluso parecía que uno tenía más habilidades para el canto que el otro, y aún así, ambos tenían su lugar en la lírica, mientras degustaban cada sílaba y se deslizaban de sus lenguas como si realmente fueran tan exquisitas, tan pronunciables y claras.

"Tienes que estar bien,

No debes hacerte daño,

Nunca pierdas tu sonrisa.

Si las cosas se vuelven difíciles, puedes volver a mí"

Cuando esa voz resonó nuevamente, sintió tanta serenidad. Cerró sus ojos, esta vez envolviéndose en la calidez curiosa que estaba ahí, irreconocible para él y sin embargo tan palpable. Como si realmente hubiera muerto y esa fuera su nenia de despedida.

Entonces, la muerte no parecía tan mala opción después del cambio de voces en el coro que reveló su favorita. Ahora parecía distinguirlos por timbre con más claridad y facilidad, y aunque aquello fuera un gran trabajo que no requería de mucho esfuerzo, todavía estaba allí.

Tan impresionado e irreconocible consigo mismo que se sentía ligeramente frustrado por no conocerse tan bien. ¿Qué le diría a sus padres? ¿que se entretuvo escuchando música en casa de una total desconocida mientras pensaba en lo bella que sonaba la voz más fina y dulce?

Quizás su padre WangJi lo entendería, pero su papá Wei WuXian era alguien terco, al que debías demostrarle ser superior en algo para entonces invertir tu tiempo en ello, y definitivamente no podía llegar a casa y revelar que repentinamente se había estremecido por un par de vibratos y falsetes que escuchó en la calle, a escondidas de la vecina que definitivamente nunca había cruzado palabra con SiZhui.

"Qué maravilloso ejemplo Lan estaba dando.

Siempre estaré aquí para ti,

nunca me iré,

Te esperaré"

Cuando las últimas palabras fueron pronunciadas, se dio cuenta de algo que quizás no había estimado antes: la canción terminaría, y entonces ahí moriría su felicidad, su momento de plenitud, ahí moriría la magia que había hecho latir su corazón, porque por ahora sólo tenía el ritmo en sus labios, y un par de sílabas que había logrado memorizar y entender.

Pero más nada. No podía entender qué hacer con todo eso que sentía en ese momento, pues la voz que tanto le había... perturbado, estaba ahí, pronunciando sus últimos fonemas.

Inmediatamente después de ello, sonó la voz grave del otro chico, pronunciando un inconfundible "te esperaré", para luego acabar escuchando los gritos chillones de su vecina, y notar que efectivamente, la canción había terminado.

Así tan sencillo como había comenzado, SiZhui tuvo que despedirse de la voz más bonita que alguna vez en su vida escuchó, y sin embargo, a sus pies les costó muchísimo iniciar la caminata que lo alejaría de la vivienda.

Suspiró cuando vislumbró su casa a la distancia. El momento anterior se había sentido tan vívido, tan... Mágico. Todavía no podía creer que estaba tan perdido por una voz que nunca volvería a escuchar, ya que sabía claramente que las radios estatales rara vez hacían sonar k-pop en sus sintonías. Sin embargo, se quedó la última sílaba amarga entre sus labios, que era degustada cuidadosamente por la lengua inquieta que tenía.

"Te esperaré" había dicho, y sentía que era algo que por algún motivo fue dicho para él. Al llegar a su casa, ingresó por la puerta, viendo inmediatamente la silueta de su papá saltar encima de él.

-¡Lan SiZhui! —Exclamó, y sabía que su papá solo le decía así cuando lo regañaba—, ¡Estábamos preocupados! ¿Todo bien? —Preguntó.

¿Cómo le diría que no estaba bien porque acababa de perder la voz más bonita de la existencia? Tampoco tenía permitido mentir, sin embargo, se quedó allí, con la información entre la boca, por si algo podía hacer y evitaba así sufrir mucho. Escuchó de nuevo en su cabeza el timbre de voz del muchacho que había alterado su pulso, y algo dentro de él se estremeció, ¿Por qué? ¿Qué era esa curiosidad?

Él necesitaba saber quién era el chico de la voz dulce que cantaba en esa canción que jamás en la vida pensó oír. Se rió un poco cuando pensó en lo "intenso" que sonaba en su cabeza aquel pensamiento.

La risa sin embargo no quedó en su interior y brotó de sus labios tan naturalmente como las flores en medio de la primavera.

-Sí, papá. —Respondió SiZhui, viendo el rostro perplejo de su padre ante la risa tan repentina, y su voz risueña que salía de él—, estoy bien, digo está bien, ¡Es decir! —Volvió a reír cuando esa voz siguió sonando en su cabeza naturalmente, como si realmente no hubiera alguna otra que le gustara tanto a SiZhui.

Es que de hecho no había otra que SiZhui amara tanto. Y eso le causaba gracia.

-Todo está bien. —Finalizó, mientras movía la cabeza negando y sonreía al mismo tiempo—, iré a mi cuarto, ¿Sí? —Evitó con respeto a su papá, mientras reverenciaba ligeramente a su padre que había llegado a la entrada por todo el ruido.

-Padre... —SiZhui saludó, sin embargo sus mejillas se colorearon. ¿Tal vez sus papás sabían algo...?

-¿Pasa algo? —Cuestionó su padre, mientras su papá aún no salía de la estupefacción.

-Eh... ¿Han escuchado algo sobre chicos que cantan k-pop? —Preguntó ligeramente avergonzado de hacer esa pregunta.

Un silencio se instauró en el sitio, mientras su papá abría enormemente sus ojos con entusiasmo.

-¡Y-Yo sí! —Respondió Wei Wuxian, y SiZhui sintió que lo esperaba de todos menos de él.

Suspiró cuando lo vio escondiéndose tras su padre, y lo volvió a mirar.

-¿Conoces algunos grupos? —Preguntó, sintiendo la necesidad de gritar repentinamente ante la idea de que su papá conociera a la banda.

-¡Sí! —Respondió algo más entusiasta y le causó ternura— cántame la canción y podré ayudarte.

Repentinamente hubo mucho silencio en esa sala de estar.

-Eh... Oh, era algo como "laralalala, laralaralala"... —Cantó Yuan, o más bien tarareó ante la mirada atónita de su papá.

Otro silencio se adueñó del lugar.

-¿Me estás diciendo que... no recuerdas la letra? —Preguntó algo asombrado, saliendo de su refugio tras Lan WangJi—, A-Yuan, eso no es normal en ti, ¿Seguro estás bien? —Se acercó al muchacho con una sonrisa que le indicaba diversión, ¿qué le era tan divertido a su papá? ¿Por qué lo miraba así?

-Eso es precisamente lo que digo, papá. —Respondió tranquilamente—, no recuerdo ni siquiera el nombre de la canción, y quisiera saber si puedes ayudarme a conseguirlo. —Su papá entonces lo tomó de la mano y lo llevó a su habitación, llamando la atención de SiZhui con este gesto apenas entraron a la alcoba del muchacho, tomaban la computadora y Yuan se sentaba en la cama.

-¿Qué haces? —Le preguntó, mientras veía como Wei Wuxian se sentaba a su lado, y acomodaba la laptop.

-Bueno, conozco la canción que tarareas, pero no creo que sea la versión que buscas... —Murmuró, mientras abría el computador, introducía la contraseña e iba directo a la pestaña en el buscador.

Inmediatamente, Yuan vio cómo tecleaba "1:31 AM" en el canal streaming, y nota que efectivamente, el resultado reveló un tema popular del grupo surcoreano "Got7", grupo que SiZhui sabe, ha oído alguna vez. Cuando su padre comienza a reproducir la canción, ¡es esa! ¡es la misma canción! Y una sensación agradable recorre su cuerpo, ese escalofrío de recordar la dulce voz del muchacho que había estremecido su cuerpo con un par de altos que estaba seguro, no olvidaría.

Sin embargo, no eran las mismas voces...

-¿Quiénes son? —Pregunta Yuan curiosamente, mientras su padre pausa la reproducción y suspira resuelto.

-Choi Youngjae y Llm Jaebum, vocales del grupo Got7, A-Yuan. —Dice con una voz dulce y paciente—, deduzco que esta es la canción pero... ¿son ellos a quienes buscas? —Preguntó.

-No. —Respondió seguro e inmediatamente—, ellos cantan precioso pero... No son a quien busco. Sin embargo ¡esa es la canción!

Su padre suspiró, y comenzó a teclear otro poco, cuando vio que al nombre de la canción le sumó la palabra "cover" y aparecieron muchos vídeos de otras personas.

-La otra opción es revisar los covers pero... ¿estás seguro de querer hacerlo? No es por desanimarte, pero tiene muchos. —Habló su papá, logrando que SiZhui comenzara a dudar, ¿Y si no lo encontraba?

No quería rendirse.

-¡Buscaré! —Comentó, mientras le quitaba el computador a su padre y lo acomodaba sobre sus muslos—, ¡Encontraré ese cover! —Clamó decidido.

-Te deseo suerte, pero... siempre hay otra opción, ¿sabes? —Añadió cantarín, mientras se levantaba—, puedes hablar con la persona de la casa donde escuchaste la canción. Tienes buena memoria, seguramente recuerdas dónde la oíste. —Y guiñó su ojo, para luego desaparecer por la puerta.

De hecho, la idea no sonaba nada mal... Pero ¡No! Debía ser persistente y encontrarlo por sí mismo, ¡sobretodo por la vergüenza! ¿cómo iba a ir a casa de la muchacha y sencillamente admitir que había estado "espiando" lo que oía?

Por primera vez en mucho tiempo se sintió lleno con algo que no fuera el estudio o sus ganas de enorgullecer a sus padres. Por primera vez se había sentido con el impulso de encontrar algo para él, por él, sin que alguien interfiriese en su misión.

Como pudo, suspiró y cliqueó el primer enlace, encontrándose con una versión muy linda. La chica tenía una forma angelical de cantar, pero... Era una chica. Él había escuchado a dos chicos, así que ese no era el cover.

En realidad, estuvo así toda la tarde. Cover tras cover, incluso había versiones en inglés que le gustaron muchísimo, pero ninguno tenía esa voz celestial, ninguno eran "él", por lo que podía sentirse completamente frustrado.

¿Y si sólo lo olvidaba? Encontrar una versión exacta entre tantas era sumamente difícil, y él lo sabía. Por cada "click" su esperanza desvanecía un poco, ¿qué podía hacer? Incluso si ingresaba un fragmento de la letra, sólo lo llevaría a la canción original. Ya llevaba bastantes horas ahí, y sabía que no lo hallaría.

Tal vez lo mejor era olvidarlo. Bajo ese pensamiento, decidió cerrar la computadora, en un suspiro que incluso su padre cuestionó calladamente cuando llegó al cuarto.

-¿Estás bien? —Había preguntado, pero la verdad, Yuan no podía mentirle.

-Me siento frustrado. Sólo es eso, no te preocupes. —Sonrió hacia su padre para calmarlo—, a veces las cosas no resultan bien pero, ¿por qué martirizarnos? Era sólo... —Tragó pesado antes de continuar—, una voz. Un chico. Sólo eso. No es tan importante.

Su padre hizo una mueca de inconformidad ante esa aseveración y Yuan entonces se deprimió. Incluso esa realidad parecía falsa y amarga una vez que escapó de sus labios. Así, pasaron tres días entre oír música clásica para olvidar la letanía celestial que alguna vez llegó a sus oídos, y familiarizarse con algo de k-pop, para darse un consuelo.

La canción seguía en su lista de reproducción, muchas veces se encontraba a sí mismo dejándola en "repetición", y se pasaba horas maltrechas entre algún libro de teoría literaria, y la música de fondo en sus audífonos que no le permitían concentrarse.

Él sabía que estaba obsesionado, que no podía dejar de escuchar la versión original de esa melodía debido a que, en su interior, rezaba por encontrar la voz que había perdido, «en la que se había perdido», pero no. La voz no estaba y él sabía que, por como iban las cosas, no estaría pronto a su alcance.

Cuando la canción llegaba al coro cada vez que la oía, le causaba un lío interno, ¿por qué? ¿por qué sencillamente sentía... tanto? ¡Era sólo música!

Música que por unos segundos rompió la monocromática realidad que tenía, tinturando sus días de algún alegre color azulado, desconocido por algún motivo.

Y entonces, un buen día, algo dentro suyo perdió toda la esperanza. Ya era un mes donde la canción seguía reproduciéndose, y parecía que incluso se le escurrió de entre los dedos. Era tan sencillo como tocar un timbre, ir hacia una puerta, preguntar el nombre y dejar de carcomerse la cabeza entre tanto dolor y tanta angustia, ¿por qué se lo tomaba tan personal?

Porque repentinamente era una luz, una luz a la que se negaba a renunciar.

-¡A-Yuan! —Llamó una vez su padre, un día viernes, a las una de la tarde—, ve por las cosas del almuerzo. —Pidió, mientras se acercaba a él, y acariciaba su cabello—, ¿Has encontrado algo el día de hoy? —Cuestionó, mientras Yuan tomaba una de las bolsas de género que estaba sobre la mesa, y la doblaba para guardarla en su bolsillo.

-No, papá. —Respondió, mientras exhalaba ruidosamente—, y ya me rendí. La versión original también es linda, ¿sabes?

-Pero no puedes encontrar la magia del chico que estaba en la que oíste. —Completó su papá, sabiendo que eso haría reír ligeramente a SiZhui.

-Sí.

-Tuviste un enamoramiento a primer oído, eso es peligroso, A-Yuan. —Rió su papá, y Yuan se le sumó a la carcajada—, sabes cómo acaban esas cosas.

-Pues no estaría mal si acaba como acabó lo tuyo. Te casaste con el hombre del que te enamoraste a primer oído. —Yuan agregó, y entonces su papá se sonrojó violentamente, pidiendo algo de clemencia mientras llevaba su dedo índice a los labios.

-¡Por favor, A-Yuan! ¡No le digas! Es algo que sólo te conté a ti. Sabes eso. —Reprochó risueño—, no todas las cosas acaban bien, y no todas acaban mal. Cada una tiene su polaridad. Por eso debes estar tranquilo. No quiero que pasen cosas malas, o estés eternamente deprimido por no encontrar al chico...

Yuan sonrió mientras se acercaba a la puerta de salida de la casa.

-¿Qué es lo peor que puede pasar? —Había dicho, mientras se ponía sus audífonos y salía de casa—, vuelvo pronto.

Comenzó a correr cuando su estómago se sintió apretado. Estaba pasando por fuera de la casa roja, la dichosa casa donde siempre había música, pero esta vez no sonaba la voz angelical, ni el chico de voz grave que le había agradado.

No había felicidad en ese hogar que fuera compartida con él. Cuando llegó a la tienda, pidió las cosas de la lista que siempre compraba, conversó un poco con la dependienta de la tienda, y se despidió de ella, saliendo en dirección a su casa.

Caminó con calma, con lentitud, subiendo el volumen de la música, sin embargo, sacando uno de los audífonos de su oído, para poder escuchar lo que sucedía a su alrededor. A lo lejos, observó aquella casa. Redujo la velocidad a la que iba. ¿Y si sólo preguntaba? ¿Y si sencillamente tocaba el timbre? ¿Perdería algo acaso? ¡Quizás le ayudarían con esa tortura que a diario magullaba su cabeza, y perforaba su pecho!

La duda casi a diario lo mataba internamente, y sentía que comenzaba a olvidar el timbre de voz del muchacho que había hecho latir su corazón.

Para cuando lo notó, ya estaba frente a la casa. Se detuvo tratando de respirar. Ahí estaba su posibilidad, ¿Por qué dudaba? ¿Qué había en la situación, que le evitaba dar ese último paso?

Quizás temía. Era algo tan importante para él, que quizás todo se arruinaría. ¿Y si no era tan lindo como solía recordarlo? ¿Y si perdía lo único a lo que se había estado aferrando por semanas?

Iba a comenzar a alejarse, cuando repentinamente escuchó la interferencia del amplificador, y su cuerpo sintió una vibración cuando escuchó lo que se transmitió.

«Without a cause!»

Música. Ante esa línea simple, notó quién era y no prestó atención a más. Nada más. La melodía se colaba entre sus oídos, mezclándose con la canción en "repetición", mientras de fondo ya no oía nada, sólo el latido de su corazón frenético, y su respiración errática al notarlo.

Ya estaba frente a la puerta. Ya había tocado la puerta. Comenzó a sentirse impaciente, sus pies iban a un ritmo inestable tratando de calmar su pulso, y estaba funcionando, reducía sus nervios.

La música cesó y la puerta se abrió.

-¡Hola! —Saludó una chica, algo baja, con ojos claros, un par de gafas, y de cabellos oscuros.

-¡Hola, soy Lan SiZhui! ¡Wei Yuan! —Habló veloz, mientras trataba de recuperar el aire—, hace algún tiempo, escuché fuera de tu casa por casualidad un cover de "1:31 am" de Got7.

Los ojos de la chica repentinamente brillaron, mientras su rostro se iluminó con una sonrisa.

-¡Sí! —Respondió alegre—, ¿Qué sucede con eso?

Lan SiZhui tomó aire hondamente, tratando de formular la oración, o más bien, re-formularla, porque todo lo que había dicho anteriormente no era ni por asomo lo que realmente quería preguntar.

-¿Podrías, por favor, decirme quiénes lo interpretaban?

Nada más. No hubo nada más que su reproductor aún sonando, y los nervios ante la respuesta de la muchacha, que había pausado su propia canción.