Declaro: Los personajes de Naruto no me pertenecen, solo los OC.
Capítulo 1:
Sabía que no sería fácil, en sí, lo sabía desde que armo su equipaje cuando se preparaba para dejar su aldea. El camino hasta Konoha fue cansado, casi cuatro días de viaje, el tren que habían prometido aún no se extendía hasta su lejano pueblo. Pertenecer al programa de intercambio estudiantil le serviría para ascender a Jonin, lo deseaba tanto. Miro a su alrededor y vio a muchos ninjas de su edad, mirando los alrededores, sintiéndose extraños, como ahora ella se sentía. De pronto todo o todos se quedaron en silencio, busco el motivo y vio que un hombre de cabello plateado caminaba desganado al frente, tenía la mirada ida y algo triste.
- Sean bienvenidos – solo eso dijo y el silencio reino
Tanto había sido el impacto que recibió que le pareció que solo eran ellos dos, el con la mirada perdida y ella mirándolo. Era tan alto, tan esbelto, serio e imponente. ¿Era el Hokage? Tenía que serlo, porque alguien así, debería ser importante. Al parecer el hombre noto lo incomodo del momento y encargo el recibimiento a otra persona, ahora este era más amable, más fluido, la lleno de confianza. Al rato estaban estrechando la mano del Hokage, estaba nerviosa y no era la única. Los demás chicos parecían al borde del colapso.
- Es hijo del colmillo blanco – susurro uno – el ninja copia
Ella nunca había escuchado eso, su aldea era tan remota que apenas tenían chunins, y en la guerra solo algunos habían podido participar, no tenían nada donde averiguar quiénes eran los demás ninjas. Siguió atenta la conversación.
- Pero dijeron mis abuelos que ha estado envuelto en escándalos últimamente – otro chico hablo – con los Uchihas, con el líder y una nueva Uchiha, fue su novia
- Si, la de los pechos grandes, en mi villa dijeron que ella tenía amistad con Orochimaru y que el Hokage la engaño
- ¿la engaño? – ella se animó a participar, los chicos la vieron y le sonrieron
- Sí, mi abuela me dijo que el Hokage se revolcó con su asistente y que la Uchiha quedo devastada tanto así que se fue de la aldea
- ¿Cómo se llamaba ella?
- Sol Uchiha, era, bueno es hermosa vi una foto no entiendo como el Hokage la pudo dejar ir, tiene un hijo
- ¿Un hijo?
- Sí, es lo raro, lo tuvo muy joven, porque él es….
Escucho un raspado, giro y vio directamente la cara del Hokage, por Dios era muy alto. Ella apenas llegaba al 1.60 de altura, se quedó petrificada, mirándolo a los ojos. El por su parte la miraba y no la miraba, sus ojos estaban ahí, pero la mirada era perdida. Vio la mano estirada esperando, pero él estaba ausente, lo volvió a mirar y seguía así, quieto mirando a la nada.
- Oye – un chico le hablo – su mano
- Ah – acerco temblando la mano – mucho gusto, soy
- Siguiente
Se vio empujada por un ninja con mascara de ave, ni siquiera logro tocarlo. Miro sorprendía como la habían movido, como si ella no importara, trato de controlarse, pero su mal genio le gano y termino estallando.
- Ni siquiera lo he tocado – grito, todos absolutamente todos incluido el Hokage ausente giraron a verla – e… yo….
Genial ahora tartamudeaba, que vergüenza, ni siquiera las clases empezaban y ya estaba avergonzando a su aldea. Agacho la cabeza y escondió la mirada reprimiendo los deseos de correr. Escucho risas y hasta "Es una mocosa".
- Bienvenida – levanto la mirada y vio al Hokage ahora sonriendo, las arrugas al lado de los ojos se le marcaron
- Soy…
- Bien, eso es todo, se les asignara una habitación del edificio del frente…
Otra vez ni siquiera pudo tocarlo, arrastraron al Hokage, levanto su maleta y siguió a los demás. En su mayoría eran hombres, no había mujeres, genial, estaría sola. Espero paciente hasta que dijeron su nombre, obediente recibió la llave, "401" genial cuarto piso, triste subió las escaleras con la pesaba maleta, al llegar noto que era la única habitación de ese piso, se sintió discriminada, en sí, su aldea era la más discriminada. Ahí también se sentiría sola. Ingreso y lo primero que vio fueron unos pergaminos, tal vez información y así fue, era mucha información, nombres y detalles, ahí lo volvió a ver, la foto del Hokage, serio. "Hatake kakashi" leyó un poco más y se sorprendió de la edad, 42 años. Era un adulto.
Estaría sola, en esa habitación, de nuevo sola, al menos en su aldea podría compartir con los demás niños del lugar, ahí estaba sola, en una aldea desconocida y no había podido saludar al Hokage, que mal.
Kakashi miraba como los nuevos estudiantes de intercambio ingresaban al edificio asignado, siguió con la mirada a la muchacha que había gritado, le recordó tanto a Sol, esa impulsividad. ¿Cómo se llamaba? Ni siquiera la recordaba ¿le había dicho su nombre? Eso no importaba, eran niños, todos ellos. Suspiro y regreso a su escritorio, abrió el cajón y vio la foto de Sol, ya era un año desde que se fue a Suna, la extrañaba demasiado, tanto que dolía solo pensar en ella. Escucho la puerta y guardo la foto.
- Bien, ¿Qué opinas? – Shikamaru lo miro – otra vez viste su foto
- En mi defensa debo decir que…
- Tranquilo, al menos no fueron ellos los que te vieron
- Al diablo con ellos
- Ok, ok, ¿Qué opinas de los novatos?
- Niños
- Entre los 17 y 22 años
- Niños
- 10 hombres y una mujer
- Niños – susurro
- La chica – reviso las hojas – es de la aldea al sur, colina con las hierbas, alejado
- ¿Cómo se enteró?
- Tal vez por el comerciante, tiene 22 años, 1.59 de estatura, padres fallecidos, no hermanos, no tíos
- ¿Nombre?
- Shiramine Ichino
- ¿Qué?
- Si raro, pero es su nombre, muy simpática, cuando grito – rio
- No me di cuenta que era la única chica hasta que grito
- Estabas perdido todo el tiempo
- No me culpes, aún estoy asimilándolo
- Claro, claro, a esta muchacha la enviamos al último piso, sola, al ser la única chica, tenemos que tener más cuidado.
- Es un ninja sabrá defenderse
- Bueno, bien, preparo para mañana una reunión con ellos, tendrás que…
- Hazlo tú, no puedo
- Sexto – replico
- En verdad Shikamaru, es un mal día
- Lo sé pero
- Hazlo tú, solo iré, posare para la foto y listo, no deseo hablar o intercambiar algo, no puedo
- De acuerdo, ¿revisaste los demás pergaminos?
- Si, iré a la academia, tengo unos pendientes con Iruka
- Claro,
Salió raudo, a cada paso que daba suspiraba. Estaba cansado, agotado y no físicamente, sino, psicológicamente, quería dormir y dormir sin pensar en nada pero le resultaba imposible, cada día, cada hora ella aparecía en su mente y más aún el detalle que todo el mundo ninja se había enterado de su aventura con Aoi, nunca le importo ser la comidilla de los demás pero ahora si quería borrar el pasado, más aún porque Sol estaba perjudicándose, cada día que pasaba era un puñal más clavándose en su espalda. Pasó rumbo a la academia, reviso todos los detalles rápido con Iruka, quería cerrar eso y proceder con sus otros pendientes.
Al salir del recinto decidió almorzar ramen, estar con Naruto tenía sus consecuencias. Estaba por llegar y vio a esa muchacha, la estudiante, ella parecía leer el menú de un restaurante, después vio su monedero y bajo la cabeza. Era lo normal, no tenía mucho dinero. Estaba tan atento mirando a la muchacha que no noto cuando se pasó de largo al puesto de ramen, retrocedió de inmediato, pero no se dio cuenta como casi atropella a la muchacha.
- Oiga – ella le grito
- Perdón yo…
- Hokage – ella pareció asustada – lo siento mucho – agacho la cabeza – lo siento no debí
- Fue mi culpa – sonrió debajo de la máscara – todo bien
- Lo lamento
- Déjalo así – le toco el hombro sorprendiéndose de lo delgada que era
- Gracias
Ella no sonrió, giro algo asustada, pudo notar lo pequeña que era, lo delgada que estaba, y lo poco abrigada que lucía. Para ser otoño ya el viento frio saludaba. Sacudió su cabeza y decidió entrar, pero se topó con ella, se quedó quieto para darle el pase, pero ella también se quedó quieta.
- Damas primero – dijo bajo
- Es el Hokage
- No importa, pasa
- Pase Ud.
La situación debió parecerle graciosa porque cuando el decidió entrar ella también lo hizo y se chocaron, retrocedió y ella también, pasaron unos segundos e intento entrar, pero otra vez ella también avanzo. En vez de reírse el chisto, estaba perdiendo la paciencia con esa niña. Ingreso tirándola del brazo, ella pareció sorprendida y más cuando todos los comensales giraron para verlo ingresar, el sujetándole el brazo a esa niña.
- Bienvenidos – dijo el vendedor – mesa para dos
- No – dijeron los dos a la vez
La soltó y decidió sentarse, busco un lugar libre y vio que a lo lejos había una mesa pequeña, decidió irse ahí pero también noto que no había más lugar, todo estaba lleno, hasta la barra. No era seria caballeroso tomar el lugar y dejarla sin silla. Giro a verla y ella estaba casi saliendo.
- Oye – le toco el hombro – hay un lugar ahí
- Es suyo
- Te lo estoy dando,
- Pero es el Hokage
- Y que carajos con eso – le grito perdiendo la paciencia
Otra vez todos ahí giraron a verlo, la chiquilla ya lo había hartado. Tenía un humor de perros y ella se ponía en ese estado. Pero recordó que era una invitada, no podía dejar mal a Konoha.
- Yo…
- Lo siento, no debí hacerlo enojar – ella agacho la cabeza – permiso
Antes que se disculpara por semejante grito ella había salido, tubo todas las miradas en su espalda. Salió rápido a buscarla y la vio en la tienda de pan, viendo la vitrina. Camino rápido.
- Lo lamento, no debí gritarte
Ella salto del susto, ¿Era un ninja? Vio en sus ojos terror, ¿Acaso daba tanto miedo? Ella bajo la mirada y la que atendía le sonrió, lo saludo y estiro la bolsa.
- Son 50 – ella miro su billete
- Entonces solo uno, olvide traer más dinero
- Póngale cuatro – saco su dinero – yo pago
- No como cree – ella se exalto
- Te lo debo
- Pero
- Sin peros
La vio tan conmocionada, 50 no era mucho en si no era nada, Naruto gastaba más en ramen, pero recordó lo que Shikamaru había mencionado, ella venia de una aldea muy remota. Cerca de las hierbas, ahí es donde había estado oculta Sol, imaginaba que todas las aldeas alrededor eran así de pobres, sintió un hincón en el pecho.
- Toma – le ofreció la bolsa
- Se lo pagare
- No, todos los estudiantes deben alimentarse bien y tú, luces muy delgada – la vio de pies a cabeza – debes comer mas
- Lo lamento, no sabía que daba tanta pena
- No me malinterpretes – bufo – para las misiones Jonin se necesita energía, fuerza y viéndote parecería que …. – se controló – no
- Ya sé que no luzco como un ninja, pero soy una, gracias Hokage pero su lastima me da nauseas
Y esa voz suave y dócil desapareció para ser remplazada por una más fuerte, más audaz y llena de vida. Esos ojos que hasta ahora noto eran miel, brillaron con confianza. Su porte que estaba encorvada ahora era altanero, tal vez era baja, algo más baja que Sol, pero ahora lucia imponente, pequeña pero imponente. Le dio la espalda y camino. Tal vez tardo mucho en despertar, porque al darse cuenta tenía la bolsa del pan en la mano, ella lo había rechazado, esa niña malcriada, lo había rechazo.
- Sexto – se topó con unos ojos azules - ¿Qué hace por aquí?
- Ah, bueno – levanto la bolsa del pan – de compras
- ¿Y la muchacha?
- De intercambio
- Pensé que era su nueva conquista
- ¿En serio?
- Si, se veía bonita
- ¿Tienes clases?
- Si, Shikamaru me dará algunos tips
- Pues ve
- Está bien, solo saludaba
Vio como Naruto se iba, estaba usando sandalias nuevas. Ahora que se ponía a pensar esa muchacha no usaba sandalias, la vio con unos zapatos raros, como los de Sol. Cerrados y parecían gastados, su ropa era suelta, demasiado, el color opaco, hasta vio varios remiendos, no cabía duda que venía de una aldea pobre, entonces ¿cómo aplico al examen si tenía un costo elevado? ¿De dónde saco el dinero? Meditando esa pregunta llego caminando a su oficina, pidió un café y comió el pan, busco el archivo de la muchacha, al encontrarlo lo abrió y vio la foto, ella lucia sonriente, con las mejías llenas, más saludable. 22 años, bla bla. No parecía de esa edad, peso: 42 kilos ¿qué rayos? Tan poco peso. Debería pesar más para su estatura. La aldea era de un nombre extraño, no recordaba haber escuchado de esa aldea nunca.
En la foto esos ojos miel brillaban de vida, llenos de dulzura, era preciosa, nada comparado a lo que vio, pero cuando ella se enfadó si vio esa vitalidad, esa energía. Giro la página y vio que ella estaba becada, al parecer había aprobado con 100 todos los exámenes, era una genio. Ya entendía, tenía a un genio en el grupo. Al instante se le vino a la cabeza el rostro de Sasuke, maldijo y siguió viendo la foto, la muchacha tenía agallas pero parecía distraída por momentos, tal vez por todo lo nuevo de la aldea.
Se sintió culpable por gritarle, estaba dando una impresión increíble, que idiota. Shikamaru ingreso y parecía molesto.
- ¿Sucedió algo?
- Naruto va a volverme loco
- ¿tan mal sigue?
- Digamos que sí, pero está mejorando, dentro de poco el podrá tomar tu mando y por fin podrás largarte de aquí
- Está bien, se nota que estas enfadado – se sentó – esta muchacha es interesante
- ¿Shiramine?
- Si, aun no asimilo ese nombre
- ¿Por qué interesante?
- Sus notas
- Ah ya veo, estuviste hurgando – una sonrisa pícara apareció
- No saques conclusiones
- Dame algo interesante, no te preocupas por cosas como esa
- Digamos que le grite hace unos momentos
- ¿Por qué?
Le relato la pequeña escena y hasta el Nara rio divertido, concluyeron que la mocosa tenía agallas. Hasta el joven le sugirió algo que iba en una línea que para no el no sería gracioso.
- No eso no
- Es joven
- Podría ser mi hija
- Digamos que no, tiene 22
- Y yo 42
- Solo son 20 años
- No, además ya…
- Puedes olvidar a Sol
- Shikamaru – chisto molesto – no la menciones
- De acuerdo, ya me retiro, es tarde
- Claro
El joven salió y vio la bolsa del pan, sería un desperdicio. "La enviamos al último piso, sola" – recordó, tal vez llevarle el pan no sería mala idea. Se levanto y apago las luces, miro la foto de Sol que quedo iluminada por la luz de la luna, acaricio el rostro y sonrió. "Puedes olvidar a Sol" – ese eco resonó en su mente, sacudió la cabeza y salió de la oficina, el Nara estaba loco, jamás olvidaría a Sol.
