Finalmente tengo la oportunidad de presentarles la segunda entrega de "Sakura-hime", en este caso titulada "The Shinigami Princess". Espero que disfruten mucho de esta segunda parte, y no olviden dejarme sus comentarios.


Autora POV

Luego de su travesía en la Sociedad de las Almas, las cosas parecían marchar de forma relativamente normal para Ichigo y sus amigos. Las clases habían comenzado nuevamente, y salvo algunos compañeros sorprendiéndose de que ahora pasara tiempo con Orihime, Chad y Uryuu, no parecía haber grandes problemas.

La mirada de Ichigo se mantenía fija por la ventana, sin prestar mucha atención a la clase. En su mente, cierta princesa de cabellos rosados yacía presente.

Sakura no había asistido a clases y, si bien sabía que probablemente estaría pasando tiempo con sus padres, el pelinaranja no podía evitar sentirse levemente decepcionado. No la había visto desde que habían regresado de la Sociedad de las Almas. Quería pasar algo de tiempo con ella, después de todo… Sabía que tarde o temprano ella se marcharía de regreso a la Sociedad. Era la princesa de aquel mundo, después de todo.

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El sol brillaba en lo más alto del cielo, y sobre el tejado de su tienda, Kisuke yacía recostado disfrutando de la calidez de los rayos solares. Sobre su estómago, una pequeña bola de pelos blanca yacía acurrucada durmiendo.

Una sonrisa surgió en los labios del hombre de cabellos rubios mientras observaba a la pequeña mota peluda. Su pequeña princesa sin duda se parecía mucho a su madre…

– Creo que es hora de despertar, princesa… –susurró suavemente el ex shinigami mientras acariciaba con delicadeza las orejitas de la criatura.

Un adorable bostezo escapó del animal sobre él quien comenzó a estirarse hasta despertarse por completo. En un hábil movimiento, se bajó de encima del hombre antes de que su forma comenzara a cambiar. Lo que antes era un pequeño gatito blanco, ahora era una bella adolescente de cabellos rosados.

– Buenos días… –murmuró la pelirrosa un tanto adormilada.

– Más bien "buenas tardes". –se rió Kisuke mientras arrastraba a su hija en un fuerte abrazo.

La pelirrosa cerró sus ojos mientras recostaba su cabeza sobre el pecho de su padre. El suave ritmo de su corazón latiendo la relajaba bastante.

– Entonces buenas tardes… –murmuró Sakura.

– Llevas durmiendo mucho… ¿Estás segura de que no quieres asistir a tu vieja escuela humana? –preguntó Kisuke. Con su mano dejaba pequeñas caricias en la espalda de su hija.

La pelirrosa negó con la cabeza en respuesta.

– Eventualmente tendré que volver a la Sociedad de las Almas… Y no me gusta la idea de tener que borrarles a todos sus recuerdos sobre mí, solo para no levantar sospechas… –suspiró la princesa.

– Si esa es tu decisión, la respetaré… –dijo con calma Kisuke. – ¿Qué pasa con Kurosaki y su grupo? Ellos siguen recordándote.

– Lo sé… Pero con Ichigo siendo un shinigami sustituto, Orihime y Chad teniendo poderes, y Uryuu siendo un quincy… Estoy bastante segura de que volverán a entrometerse en los asuntos del mundo de los espíritus… –murmuró la pelirrosa. – Una guerra se aproxima… Y necesitaremos toda la ayuda que sea posible…

– Ahora, estás hablando como una líder. –comentó Kisuke esbozando una pequeña sonrisa la cual no perduró mucho. – ¿Ya tienes pensado cuándo te irás?

Una pequeña mueca se formó en los labios de la pelirrosa quien ocultó su rostro en el pecho de su padre a la par que sus manos se aferraban con fuerza a la ropa del hombre.

– Me gustaría poder pasar más tiempo aquí… Contigo y con mamá… Pero… Me temo que tendré que irme pronto… Si quiero ser la princesa de los shinigami, no puedo seguir postergando mi entrenamiento.

Kisuke esbozó una sonrisa comprensiva mientras continuaba con su labor de darle pequeñas caricias a su hija.

– Lo entendemos… Siempre fuiste algo mucho más grande que solo nuestra hija… Y aunque me gustaría mantenerte a mi lado por toda la eternidad… Tienes un deber que cumplir… –murmuró Kisuke. – Espero ver el día en el que lideres el seiretei…

– Cuando ese día llegue… ¿Tu estarás a mi lado? –preguntó tímidamente Sakura.

– Siempre estaré a tu lado… mi pequeña princesa…