Soy Sakura Kinomoto y tengo 18 años. Mi asignatura favorita siempre ha sido la clase de deportes y aunque me cuestan algunas materias he puesto mucho empeño para obtener buenas calificaciones. Por eso he tomado clases de ayudantía cada dos sábados con mi hermano o Yukito, que es el mejor amigo de mi hermano, aunque prefiero que sea él quien me ayude en las materias, mi hermano se empeña en hacer de tutor, aprovechando de fastidiarme cada vez que mis respuestas son equivocadas….aaayy qué coraje me da!

El trato que he hecho con papá es que si apruebo con buenas calificaciones este semestre podré viajar para las próximas vacaciones a Hong Kong. Las últimas vacaciones ha venido Syaoran, así que me toca a mí visitarlo.

Syaoran es la persona que más quiero. Lo conocí capturando las cartas Clow y aunque siempre lo encontré especial, él fue quien se declaró primero. Es un joven que tiene muchas cualidades y unos ojos preciosos, aunque también arrastra una gran responsabilidad familiar por ser el único hijo varón y heredero de su clan de magos. Como vive en Hong Kong nos vemos sólo 2 veces al año por vacaciones, pero hablamos mucho por teléfono.

Este verano espero viajar yo a verlo, visitar juntos el Festival de Los Faroles y caminar bajo las estrellas. Hemos hablado mucho de los lugares que podríamos visitar y ya quiero que sea verano.

"El móvil está sonando, pero dónde lo dejé?!... Es cierto, en el bolsillo del uniforme." - Hola Tomoyo, cómo estás? –

-Hola Sakura!, estaba terminando un vestido que hice inspirado en los de Kenzo Takada – Se le escuchaba suspirar desde el otro lado de la línea – Ahora puedo hacer tranquila los ejercicios de matemáticas.

-Oye, Tomoyo qué vas a hacer mañana? Ya terminaste ese libro tan grande que traías?

-Si amiga, casi no lo pude soltar hasta que lo terminé anoche. Por cierto, hoy tienes clases de matemáticas con tu hermano?

-Siii, me ayuda con la guía que nos dejaron,… te gustaría venir y la terminamos juntas? - ante el silencio de la línea supo que debía ser más persuasiva. – Yukito ha estado ocupado con los talleres de su facultad, así que no pudo venir y mi hermano se aprovecha para fastidiarme – con tono de súplica – por favor, ven.

-Entiendo. Debido a que mi amiga me necesita y yo quiero que te pruebes uno de mis últimos diseños….iré en seguida. – Con este comentario se había caído de bruces la castaña.

-Gracias amiga, tengo unos postres deliciosos que me enseñó a hacer mi papá, tuve que hacer muchos porque la última vez Touya y Yukito se comieron 3 cada uno y a Kero sólo le quedó uno, hubieras visto cómo alegaba.! Jajajajaj!

-¡Monstruo, quieres venir a terminar el ejercicio…!- se escuchó el grito desde la sala.

En menos que canta un gallo apareció Tomoyo, escoltada por sus guardaespaldas y con un gran perchero de pie lleno de trajes. A Sakura se le puso una gota en la cabeza cuando lo vio.- oe! Y esto?... Creí entender que era "un" vestido, Tomoyo?.- A lo que su amiga rio alegre y nada replicó.

-Sakura, quieres poner atención, es la tercera vez que te explico este mismo ejercicio..¨! Si no has memorizado las fórmulas, es mejor que las mires, pero intenta recordarlas…..Monstruo distraído. – replicaba su gruñón hermano mayor.

– Que no soy monstruo…- aunque ahora era una jovencita, su rostro dejaba escapar esos gestos infantiles tan característicos de ella.

-Sakura, debes utilizar la otra tabla de variables, la que aparece en la página 56 –Decía Tomoyo con voz cantarina.

- …es que no baja de la luna, cada vez que habla con ese mocoso… - decía irritado el moreno.

-Syaoran ya está a tu altura y tiene más de 18 años, para de llamarlo así- decía un poco avergonzada la chica. Mientras Tomoyo parecía divertida.

-Por mí puede llegar a los 3 metros y seguiré llamándolo mocoso! – le dijo con voz burlona, pero en seguida hizo un gesto de dolor cuando sintió la patada en la canilla que le dio su hermana. – aaaayyyyy!

Justo en ese momento se escucharon pasos en la entrada y el profesor entró a la sala sin saber que acababa de salvar a vida a su adorada hija.

-Hola chicos, cómo van con sus estudios.- todos se voltearon a ver a Fujitaka - Buenas tardes, Tomoyo -

-Cómo te ha ido hoy en la Universidad, papá? Ya has almorzado, te guardamos una porción y este monstruo hizo el postre, está bueno ya que no me ha dolido el estómago. – provocando que la aludida sólo sonriera mirando a los ojos al chico de ojos almendrados.

-No es necesario hijos, ya almorcé. Tengo que bajar algunos recuerdos del auto. Me das una mano, Toya?

-Creo que ya tengo listo el último problema. La solución es 3 ¼ litros de aceite, tienes lo mismo Tomoyo?

-Si, el mismo resultado. Entonces ya hemos terminado.

Sakura se estiró en la silla con su metro 68, esperanzada en crecer como un poste para pisotear a Toya que le ganaba por al menos 15 centímetros. Tomaron los cuadernos y subieron.

-Oye Tomoyo, he estado pensando mucho y hay otra cosa que me preocupa.- dijo con mirada afligida a su amiga.

-Y qué es amiga, yo seré toda oídos, sólo te pido que mientras me lo comentas, te pruebes mis trajes. Jijijiji!- Le tomó de las manos antes de darle el discurso mientras la chica de ojos verdes miraba al cielo buscando escapatoria.

-Ay, pero si te ves divina!... Y qué es eso que te aflige. Acaso tiene alguna relación con tu corazón? Has hablado con el joven Li y te has quedado preocupada por algo? O es algo referente a Kero, que por cierto se le ve algo deprimido últimamente.

-Si, también he notado algo ausente a Kero desde algún tiempo pero le he preguntado y me dice siempre que no es nada y que son cosas mías. Además, él siempre ha sido un glotón, pero he visto que tiene todavía las golosinas que le puse la última vez y eso es muy extraño. Casi como si no las hubiera tocado.

-Y qué es lo que te aflige entonces, amiga

-Mira, con este asunto del viaje no quiero molestar a papá, que ya tiene muchos gastos por la universidad de Touya y sus tratamientos médicos. Además, no voy a dejar que Shaoran me invite, quiero ser yo quien pague los gastos, así que he pensado buscarme un empleo de medio tiempo, pero he visto que los sueldos son algo bajos y no alcanzo a estas alturas a juntar el dinero. Entonces pensé en preguntarte si habrá algún cupo en las tiendas de tu mamá, como vendedora o atención al público. Tú crees que sea posible?

Tomoyo se llevó su mano derecha al mentón, y observó a su mejor amiga con atención mientras pensaba. Le sonrió con un gesto dulce – Hablaré con mi mamá esta misma noche, yo creo que ella estará muy contenta de tenerte entre sus colaboradores. Que alegría me da, porque estoy pensando en algo perfecto para ti. – Se levantó rápido y se despidió- Me voy, tengo mucho que hacer antes que llegue mamá. Adiós, te llamará en cuanto hable con ella.

-Oye, pero Tomoyo, sólo si es posible…no quiero molestarla…

-Tú tranquila, yo hablaré con ella. Te llamaré a la noche.- y salió con su bolso y una expresión de inmensa alegría en el rostro, dejando a su amiga y prima boquiabierta.

"Qué le habrá pasado? Se fue muy apurada…"- y mientras se hacía estas preguntas, ingresó Kero a su habitación.

-Sakurita, creo que Tomoyo está enamorada porque la vi bajando las escaleras con una tremenda sonrisa hasta chocó con tu hermano y ni se disculpó. Igual como luces tú cuando te llama ese mo- co- so….- rayos salieron de los ojos de ambos y al mirarse chocaron.

Sakura meditó en los dichos sobre su querida amiga mientras que un escalofrío le recorrió la espalda.

En una lejana región de Asia, encubiertos por los áridos bosques milenarios que rodean Los Himalaya, tres jinetes avanzan hacia Zhūmùlǎngmǎ Fēng. Este lugar sagrado se emplaza en una enorme llanura que ha sido escenario de batallas milenarias. La senda que seguían se hacía más estrecha a medida que se acercan a la roca madre.

- Ahora debemos seguir a pie.- el jinete más viejo habló descendiendo de su caballo. Los otros le obedecieron dispuestos a seguir la ruta. – Es por aquí, vamos – sólo se vislumbran enormes rocas, no hay caminos ni senderos.

El hechicero conjura su enorme espada negra y con gran fuerza la entierra en la roca. Un temblor de tierra se extiende unos minutos, abriendo un boquete en la roca.

Los hechiceros caminan decididos hasta llegar al centro de la montaña, pasando por los túneles sedimentados de rocas ígneas y de cadáveres a lo largo de los siglos.

-Al fin pondremos término a esto, llevo mucho tiempo esperando este momento- dijo el hechicero de cabello negro y largo.

-Y lo mejor de todo, es que ellos nunca sabrán qué les ocurrió, han bajado la guardia desde hace mucho. Esa mujer cree que nos rendimos –es el más viejo quien habla.

-Mis bastardos se encargarán de todos ellos, tienen un detector puesto sobre los miserables clanes, pagarán muy caro por nuestro destierro – esta vez ha hablado el mago que tiene una cicatriz que atraviesa su rostro.

Los tres hechiceros se miraron de frente y con sus espadas sellaron un pacto, conjuraban en chino, en tibetano y en las lenguas celtas. La montaña sagrada rugía con furia, los cadáveres sedimentados en sus laderas parecían temblar, fue un rito largo que duró gran parte de la noche y que terminó con las primeras luces del alba.

-La luz del alba no puede saber del pacto que sellamos hoy, la sangre de los inocentes nos cubre y estos anillos que representan el infinito poder de las sombras.

Cuando los hombres regresaban a través de los espesos bosques, el valle parecía más oscuro, el viento soplaba como murmurando lamentos y los magos en sus cabalgaduras se sentían más poderosos, no mostraban señales de cansancio por el viaje ni de la noche en vela. Cada uno portaba un anillo grueso que significaba la alianza que desde ahora los unía.