DISCLAIMER:
* Los personajes y concepto son propiedad de Yoh Yoshinari, Kazuki Nakashima y TRIGGER STUDIOS © 2020

Notas de Autora: Bueno… recuperando poco a poco la narrativa… disculpen si me noto algo oxidada, han sido tres años en animación suspendida sin tocar el teclado más que para chats xD,
Tambien por primera vez en muchos SIGLOS, esto es CANON (nada de A/U´s por ahora) asi que podremos ubicar esto después del final del anime.
Habrá posibles menciones de la novela ligera de BNA: Zero… leves, nada que no pueda explicar después o concretamente.
Sin más… disfruten!

THE FIRE AND THE FLOOD

Capítulo 1
TEMPESTAD

Michiru dejó escapar una leve risa, mientras bajaba un poco el volumen del teléfono. En el otro extremo del sillón, y con una pétrea expresión, Shirou Ogami pasaba las páginas del periódico.

La sala del edificio de B-Corp estaba sumida en una mullida calma, salvo el estertor de la aspiradora de Melissa en el pasillo y el radio de la sala en un volumen medio...

Y el repiqueteo de las uñas-garra de Michiru sobre la pantalla del teléfono.

Tap tap tap tap

Seguido del volumen de algún otro video, cortando abruptamente el anterior. Shirou reconoció la voz de Nina Flip en medio del fondo difuso de lo que parecía ser el saturado ruido de la ciudad. La calle central, tal vez.

Tap tap tap tap

—¿Por qué no usas los audífonos? –la pregunta hosca emergió de Shirou quien había perdido por tercera vez la línea del artículo que leía, distraído por el sonido agudo de la risa de la hija de Flip durante ese mal ecualizado video en vivo.

Ladeando levemente la cabeza en un gesto apremiante, Michiru esbozó una mueca fastidiada.

—No está el volumen tan alto –murmuró— además es molesto usar audífonos con estas orejas.

Shirou chasqueó la lengua en gesto de molestia, volviendo a alzar el periódico delante de él.

—Sabes que mis oídos siguen siendo más sensibles –gruñó—Y puedes ponerte los audífonos si vuelves a tu forma humana… igual dejarías de rayar la pantalla con tus garras. No creo que te sea difícil pasar de un estado a otro ahora, ¿o si?

Por respuesta, la chica tanuki hizo un guiño.

—Si pero me siento cómoda así –Refunfuñó.

Y como si la expresión fastidiada de Shirou le hiciera gracia -que para sus adentros sí la tenía-, subió más el volumen del video.

Ogami gruñó bajo.

"Podría largarme a la biblioteca" atajó mentalmente, y ganas no le faltaban de hacerlo, a no ser porque el mullido sofá de la sala estaba cómodo y tener que ir hasta la biblioteca implicaba pasar sobre el área recién aspirada y soportar uno de los sermones de Melissa Horner y su meticuloso sentido de la limpieza era algo que simplemente no se le antojaba... menos en una mañana de lunes.

Fastidiado, rechazó la idea y volvió a tratar de concentrarse en la aburrida columna del periódico. El molesto murmullo del video menguó y luego un incómodo silencio.

—-¿Que es el haishu matsuri?—preguntó Michiru abruptamente.

Shirou ladeo levemente la cabeza.

—Ah, el festival del medio otoño... –respondió secamente, sin despegar la vista del periódico—…no es gran cosa, solo una celebración antigua que aún se conserva desde antes de que se fundara Animacity…

—Se ve diferente del otro festival…—Michiru repasaba las fotos colgadas en el perfil de Nina— ¡¿Por qué tantas decoraciones en rojo?

—Por la leyenda de… —Shirou hizo una pausa, desechando el final de la frase con fastidio— Por el otoño, solo por eso.

—Entonces debería ser naranja no rojo. ¿A qué leyenda te referías? –increpó ella.

Shirou intentó ignorar el comentario; ladeó levemente una de las páginas del diario solo para encontrarse con el semblante expectante de Michiru. Sus brillantes pupilas fijas en él en ese atisbo de curiosidad que se acentuaba bastante en su apariencia de tanuki. Esa expresión que él no podía eludir, por más que quisiera.

Resignado, Shirou suspiró y aprestó a una explicación menos escueta.

—Los antiguos hombres bestia tomaban las últimas semanas de otoño como una tradición para encontrar pareja… así se aseguraban descendencia para la siguiente primavera.—enunció con voz átona—Solo es una vieja y aburrida costumbre.

—Humm… —murmuró Michiru en un gesto corto—…bueno, los humanos tenemos algo parecido; el día de San Valentín… claro que no es lo mismo…

Shirou espetó un gruñido leve. Ya tenía algo de paciencia con todo lo relacionado al externo mundo humano, sin embargo aún no podía evitar un sutil disgusto al oír de su confuso y discordante mundo. Ah, viejas costumbres difíciles de erradicar.

Esperaba zanjar el tema, pero había aprendido –y a la mala- que Michiru no solía quedarse callada con explicaciones tan secas. Aunque en esta ocasión, por fortuna para Shirou había sido asi.

Silencio apacible… o eso hubiera deseado.

—Shirou, ¿tuviste una pareja alguna vez?

La pregunta resonó con un eco incómodamente abrupto. Los dedos de Oogami arrugaron trémulamente una de las páginas del periódico.

—Hmp… —gruñó—…mi deber es proteger a todos los hombres y mujeres bestia de Animacity… no solo a alguien en específico.

Podía sentir la mirada fija de Michiru aun detrás del periódico. Y esa incómoda aura de curiosidad que tanto había querido evitar.

—Si pero, ¿nunca hubo alguien que…?

—No. –cortó él secamente.—Y no es algo que le deba importar a nadie.

Kuro, quien había estado posado sobre el quicio de la ventana, entreabrió un ojo. El ave se sacudió el plumaje, espetando un graznido leve, como acusando a la respuesta de Shirou Ogami.

"…y el muy bandido lo sabe…", atajó Shirou mentalmente, dirigiéndole una mirada inquisidora a Kuro.

Michiru por su parte, suspiró en gesto retraído.

—Sólo era una pregunta…

En un hosco ademan, cortante; Shirou aprestó a levantarse, sin mirarla al salir de la sala.

—Pues esa es una respuesta. –murmuró en tono indiferente.

Michiru le miraba desconcertada. Melissa, quien había apagado la aspiradora, pasó por un lado de Shirou. Le dirigió una mirada severa a Michiru.

—¿Y ahora qué hiciste? –fue la acortada pregunta, que más que curiosidad era una pequeña especie de reprimenda disfrazada.

—Nada –repuso Michiru, alzándose de hombros en aire de fastidio. Apagó el teléfono, echándoselo en el bolsillo de la chaqueta deportiva y se levantó en aire molesto—Iré a practicar un poco.

Melissa no arguyó nada salvo que mentalmente se haría a la idea de pasar el resto de la mañana escuchando los incesantes ecos del balón de básquet con golpeteo constante, como solía pasar cada vez que Michiru tenía alguna desavenencia con Shirou y terminaba desquitándose enérgicamente con el pobre balón.

Y no se había equivocado.

En la improvisada cancha –una maltrecha canasta montada en uno de los postes que parapetaban la barandilla- de la azotea, el balón había ido a parar contra el arillo, dar una vuelta y caer fuera del centro, rodando cerca de una pared.

Michiru resopló molesta, más por la plática forzada con Shirou que por el tiro errado. No era la primera vez, pero esperaba que tras aquellas semanas consiguientes al desastre en la ciudad, hubiese algo más de confianza y no la misma barricada incómoda que acontece en dos perfectos desconocidos.

En todo este tiempo, la apacible rutina había franqueado una delgada línea de confianza entre ella y Shirou. Ya no era la fastidiosa inquilina recién llegada que trataba airosamente de adaptarse al diletante ritmo de vida de Animacity; ni el derivado de problemas que dado a su reciente estado de mujer bestia habían ocasionado problemas no solo para ella sino para Oogami. Había luchado a su lado y al menos demostrado que podía no solo defenderse sino ser útil a la causa, algo que el impasible trabajador social había reconocido.

…Por no recordarle que le había salvado la vida, tal vez no de la manera tan poéticamente heroica que quisiera, pero fue un aproximado muy claro. Con todo esto, existía tolerancia, puede que inclusive algo de camaradería... sin embargo aún persistía una barrera divisoria. Una trinchera intangible pero bastante presente y no solo plasmada en el indiferente semblante de Shirou sino emergiendo cada vez que alguna pregunta o comentario de su milenario pasado salía a flote.

Y ella no podía recriminárselo en mala intención; el que no sabe, debe preguntar ¿no?

Tomó nuevamente el balón, alzándolo y dispuesta a un nuevo tiro, más se quedó quieta, distraída por el sonido de la calle. A dos cuadras de B-Corp algunos negocios parecían abarrotarse, otros colgaban carteles referentes al mencionado festival. Se notaba entusiasmo en medio mundo cerca, menos en el proclamado Ginrou-sama

¿Será esa celebración en específico? La primera vez en que ella llegó a la ciudad, y en aquel festival, Shirou no parecía nada molesto sino todo lo contrario, ¿Qué mella hacía en él esta ocasión?

La duda permanecería allí, como una molesta mancha reacia a desaparecer… bien podría investigar por su cuenta.

Tal vez…

Shirou, por su parte, también contemplaba la fútil tranquilidad de la ciudad, desde el ventanal del Ayuntamiento de Animacity, específicamente de la oficina de la alcaldesa Rose. La llamada le había sacado de improviso tras la incómoda sarta de preguntas de aquella mañana.

"…una vieja y aburrida costumbre", recordó sus palabras y no cambio mucho de opinión. "Al menos ayudará a distraer a la gente del caos que ocurrió…después de todo, la vida sigue", pensó con un ánimo casi apagado.

El abrupto sonido proveniente de la puerta exterior le distrajo por completo, haciéndole emerger de su meditabundo ensimismamiento.

—Buenos días, Ogami-kun –saludó afablemente la alcaldesa Bárbara Rose—…esperaba que dijeras que estarías ocupado o algo parecido.

Shirou espetó un bufido hosco a modo de saludo.

—No tengo más que hacer que vigilar la ciudad.

—Y lamento que no haya mucho que vigilar últimamente –completó ella en un tono sosegado. Junto a Shirou, en distraído silencio, contemplaba las abarrotadas calles—…creo que esa es una buena señal.

Shirou musitó un gruñido de duda.

—El que la población haya dejado el incidente atrás. –enunció Rose—El último caso del síndrome Nirvasyl fue inoculado hace dos semanas; dos sujetos pertenecientes al barrio marginado del noroeste. Y ni siquiera tuvimos que lidiar con la prensa. Nada de escándalo ni esas notas amarillistas. –suspiró—Un buen momento para dejar el trago amargo con la celebración del Haishu Matsuri.

—¿Crees que sea prudente?

La alcaldesa se cruzó de brazos en gesto pensativo.

—Se que no ha pasado mucho tiempo, pero esta paz puede ayudar no solo para que los habitantes de Animacity retomen el ritmo habitual de vida sino para volver a establecer un puente de comunicación con la capital humana.

Aquello de repente se sentó como un balde de agua helada en la meditabunda expresión de Shirou Ogami, quien denotó una expresión contrariada.

Y por lo menos lo bastante evidente como para que la alcaldesa lo notara.

—Pero las celebraciones locales son propias de la cultura de los hombres bestia…—murmuró Shirou con un marcado aire de molestia—…y después de lo ocurrido con el Primer Ministro de Tokyo…

Rose alcanzó una carpeta que había dejado sobre el escritorio. Todo el debido papeleo del protocolo de reubicación, y un acta firmada y notariada.

—El anterior funcionario dimitió en cuanto algunos delegados expresaron su desacuerdo respecto al golpe de estado contra Animacity —explicó vehemente ante la hastiada expresión de Ogami—Lo que deja esto como un borrón y cuenta nueva. Y festival es una excelente oportunidad para aminorar barreras entre los humanos.

Un rictus de inquietud e ira contenida se dibujó en los labios de Shirou Ogami.

—No estarás pensando en que dejemos entrar humanos a una celebración local ¿o si?

Rose simplemente asintió escuetamente.

—Precisamente por eso te he llamado, necesito que vigiles de cerca los muelles, entradas y vías de acceso. Los humanos han cambiado, han tomado sus propias medidas y confió en ello… por ahora—puso una mano en el hombro de Shirou—Ya hemos salido a la luz, no podemos seguir aislándonos. Somos tan civilizados como ellos.

La mirada de Shirou se ensombreció. Queriendo o no, había un ominoso dejo de realidad en esto y él, a muy pesar de su severa perspectiva, le daba la razón. Sin embargo, el incidente de semanas atrás no había sido un hecho aislado como le habría gustado; no desde que el primer ministro de Japón había estado consciente de la alternativa de que Animacity hubiese implicado un riesgo extra para las localidades humanas. Esto había puesto a la ciudad y a la población en el mapa, y aún en esta aparente paz, esa idea no dejaba de resonar como un mal augurio.

—Sigo sin estar conforme con esto. —Shirou chasqueó la lengua, en ademán molesto y Rose notó a qué se debía.

—¿Lo dices por los humanos o… ése festival en específico?

Shirou no contestó, no hacía falta una respuesta verbal, por inexpresivo que fuera su semblante, aquella mirada mustia decía demasiado. Por segunda vez en un mismo día habían puesto el dedo en la llaga, con la diferencia de que a Bárbara Rose no podía rebatírselo.

—Aun faltan tres semanas, y queda mucho por puntualizar entre ambos gobiernos… —la alcaldesa repasó los formularios y notas del interior de la carpeta—Pero sería bueno empezar a poner manos a la obra. He concertado una cita con el delegado de Comercio de Tokyo precisamente para esta tarde para tratar el asunto.

—Y supongo que esperas que asista como guardaespaldas. —La inflexión de Shirou era un molesto enunciado.

Rose asintió.

—Asesoría, más específicamente.

Casi acorralado y sin opción a queja u oposición alguna, Shirou Ogami asintió renuente. Miró el cielo nublado, frotándose los brazos.

La calma que antecedería a una tormenta.

Y la tormenta cayó, aun no en su total consecuencia, pero por lo menos para preceder una antesala poco alentadora.

La inminente lluvia de la noche había vaciado casi en su totalidad las calles, a excepción de algunos habitantes, que ya sea ataviados con impermeable, paraguas o valiéndose de su forma bestia; en caso de tener piel o pelaje permeable al agua. Unos cuantos negocios comerciales habían corrido sus cortinas a causa del molesto clima, por lo que nadie prestó atención siquiera a un vehículo aparcado en uno de los callejones silenciados por el denso aguacero.

Las placas no señalaban la procedencia y fichado de los vehículos locales de Animacity; era un espacio vacío en la carrocería de un maltrecho Camaro pintado de un deslavado color gris cenizo. El cristal polarizado del lado del pasajero se abrió levemente, dejando escapar una cortinilla de humo de cigarro.

—Bastante tranquilo…—Siseó una voz procedente del lado del conductor—... ¿No cree, jefe?

Hubo una tos hosca a modo de respuesta, seguida de un carraspeo. La sombra apostada en el asiento del pasajero solo dejaba entrever el brillo del cigarro tintineando como una lucecilla roja en la penumbra de la noche.

—Ese bastardo de Giuliano Flip… —enunció el pasajero en un hosco gruñido, que a pesar de emerger de una boca aparentemente humana, impostaba un dejo rapaz, propio de una bestia. Las angulosas facciones de aquella máscara humana no podían cambiar mucho de las férreas facciones de un felino de gran tamaño. Y el brillo ambarino de sus pupilas emergía de su ensombrecido semblante. —Es raro que se tarde en una entrega.

La mano del sujeto, a pesar de estar cubierta por gruesos guantes de piel sintética, denotaba unos nudillos toscos y arqueados; pasaron con agilidad hacia el bolsillo del saco, volviendo a tomar el teléfono celular y revisando el mensaje de texto. Los números desconocidos procedentes de teléfonos desechables eran gajes del oficio de los negocios ilegales. Nadie que intercambie armas sin registrar ni provisiones contrabandeadas va a dar un número legítimo. Eso es una ley implícita.

Por lo que no vio raro el apuro del mensaje ni nada extraño en el remitente. Un simple trabajo de lunes por la tarde, hasta que el solicitante llevase más de quince minutos en presentarse.

—Quizá la lluvia… —el individuo que tenia a modo de conductor silenció su estúpido comentario cuando una lustrosa camioneta negra, parecida a una Van, aparcó detrás del vehículo—…¡Oh!...Parece que ahí está. Qué raro… no es la limusina de Flip…

El pasajero emergió dejando una estela de humo de cigarro.

—Si vas a querer un cargamento de emergencia, lo menos que podrias hacer es llegar temprano, imbécil –enuncio con un gruñido hosco, quedándose delante de la van.

No hubo respuesta.

—¡¿Flip?! –rugió furioso y esta vez el cuerpo rebeló la silueta de un encorvado y tosco tigre de bengala.

El silencioso vehículo seguía con las luces altas, dejando las siluetas del conductor y el pasajero en una amorfa silueta. La puerta del conductor se abrió.

—¡Maldito bastardo!... ¡¿Qué caraj…?!

El rugido se congeló tras el eco de un disparo. Un sonido que había logrado camuflarse bastante bien en la reverberación de un trueno. Un segundo disparo. Y un tercero. El impecable traje sastre quedó impregnado de densas manchas carmesí y el inmenso hombre tigre cayó al suelo con el peso de un saco de ladrillos. El conductor del derribado mafioso salió imperioso del vehículo; el desgarbado hombre serpiente se quedó inmóvil delante del cuerpo de su jefe.

Bastaron solo dos disparos para hacerle caer también.

La portezuela de la camioneta se abrió y dos hombres, ataviados con ropa negra y pasamontañas emergieron, se acercaron a los cuerpos de los hombres bestia, tomándolos con la facilidad y poco esfuerzo de quien aparta un animal atropellado en carretera. Y los introdujeron al interior del vehículo, entrando y cerrando la portezuela de éste.

El motor se puso en marcha, dando una vuelta en U y alejándose bajo el estertor de la lluvia. No sin antes detenerse antes de virar hacia una de las avenidas de salida. El vidrio del conductor se bajó, arrojando un teléfono desechable, ahora roto.

Una voz inmutable enunció con solemnidad casi burlona.

—Que empiece la temporada de caza.

La lluvia se llevó las palabras, tras un estridente relámpago.


CONTINUARÁ


NOTAS DE LA AUTORA:
Nuevo fandom! yay... y en términos canon! ahora si se va a acabar el mundo xDD

Bien... pude arrancar la maquinaria tras tres años ¡y no fue fácil!, a pesar de tener la idea y la inspiración a primera mano xD; bueno, no puedo alejarme de mi usual género y quienes sigan teniendo en mente como orquesté todo en Rosa de Dos Aromas pues ya sabrán a donde se encaminará esto.

Tengo algo de material como para sustentar unos cinco capitulos y lo que avanzo en el proceso, asi que esperen actualizacion semanal (quincenal si es que el comic y las comisiones y otros extras me arrebatan el tiempo) pero de que esto se actualiza, se actualiza.

Well, nos leemos pronto! ya saben toda nota aclaratoria y comentarios al apartado de reviews ;)