Resumen: Meliodas es un pequeño niño en medio de la Guerra Santa. Con esto, el Rey Demonio exigirá su preparación para convertirlo en el próximo al mando del Clan Demonio.
Descargo de responsabilidad: El Manga de Nanatsu no Taizai tanto como sus personajes no son de mi propiedad, (Lastimosamente) solo los uso de entretenimiento, y no me lucro de ninguna manera con esto. Todos los derechos son para: Nakaba Suzuki creador del manga y Studio Deen adaptador del anime.
Capítulo 1: Un Gran Imprevisto.
frunce el ceño, confundido por lo que se le acaba de hacer mención. "¿A qué te refieres con que seré el heredero?" Exige una respuesta del viejo demonio de cabellera salvaje a su lado. Su maestro.
"Tal como lo ha escuchado, joven amo", le menciona Chandler con serenidad, mientras se inclina en una reverencia. "Debe estar muy al tanto de que el Rey Demonio quiere que se convierta en su próximo sucesor; y dado a que usted es su hijo único, deberá asumir el trono en las décadas posteriores".
"Maldita sea", murmura el príncipe apretando los dientes, conteniendo lo que puede ser un ataque incontrolable de ira hirviendo en las más bajas profundidades de su ser.
Se está acercando a la cúspide de la adolescencia, esperando a que sus poderes demoníacos emerjan por completo y revelen la oscura Marca Demoníaca plasmada en su frente. Nadie ha recibido la marca a tan temprana edad, pero Meliodas puede sentir que crece dentro de él y se mece bajo su piel para soltarse.
Esta situación de ser anunciado como el siguiente Rey Demonio, no hizo nada para calmar sus nervios, ¿qué se supone que deba de hacer? Es muy joven para tomar la responsabilidad que eso conlleva, ni en cien años asegura llegar a la madurez suficiente para aceptar el cargo.
El intenso brillo de sus ojos verdes se fija en su mentor, incapaz de soltar un resoplido. De entre todos los demonios existentes, él es el único que lleva la sangre de su padre recorriendo por sus venas, y de ningún modo hará que él cambie de opinión en buscar otro heredero. El viejo ya no está en condiciones de liderar a todo el Clan Demonio; debido a que su edad ya bastante avanzada le supone un verdadero problema. Los días en los que gozaba en la tan gloriosa juventud se habían marchitado para su frustración, haciéndolo lucir como si estuviera en las últimas.
Ya sea para su suerte o desdicha, Meliodas desde el día de su nacimiento mostró indicios muy favorables de ser un digno sucesor al trono, razón suficiente para otorgarle a Chandler la labor de maestro. Él a su parecer es el más experimentado en explotar su potencial al máximo. Aunque posee una tremenda virtud para el combate, a Meliodas jamás le interesó el entrenar, su propósito nunca ha sido el de convertirse en un guerrero, pero no le queda de otra, más que la de acatar las ordenes que se le son exigidas.
Fuera de esos parámetros, no ha llevado una buena relación con el Rey Demonio.
Habían sido muy pocas las veces en las que Meliodas convivió con él. Su compostura oscura y la alta demanda que sobrecarga a todos los demonios bajo la amenaza constante de eliminarlos, son muchas de las razones por las que es temido por todo el Inframundo. Para Meliodas tampoco es la excepción, orillándolo a no poder establecer una conversación alejada al tema de la realeza.
Lo único que visualiza es al Rey Demonio presionándolo para prepararlo como el futuro gobernante, incluso obligándolo a seguir ciertas medidas que podrían ser extremas pero beneficiosas para despertar su verdadera naturaleza: despreciar a sus enemigos, odiar la debilidad, el placer a la muerte y el exceso de arrogancia. Métodos muy eficientes como para abandonar su capa de debilidad.
"¿Qué piensa hacer ahora, joven amo?" Chandler aún permanece con la compostura recta, y la barbilla en alto, dudando las intenciones de su pupilo. "No importa lo cuánto que desprecie el rumbo de su vida, es su destino; simplemente no puede escapar de él".
Las palabras parecen clavarse en sus siete corazones. ¿Acaso él no tiene elección de elegir? Meliodas parece estar amortiguado, al parecer la vida se le fue planeada , incluso desde antes del día en que vino a este mundo.
"Yo le recomiendo de que se prepare desde ahora para ese entonces". El demonio pacificador le sugiere como siempre, "Si gusta, me ofrezco gustosamente a brindarle mi ayuda".
Meliodas se gira, tratando de mantener sus emociones bajo control en lo que queda. "No es necesario". Realmente, hoy no está teniendo un buen día, la noticia casi lo hace arremeter con la primer cosa que se encuentre en mano, pero eso no lo llevará a nada.
La conmoción aún burbujea en lo más profundo de él, y el mismo Chandler lo sabe. Así que para evitar cualquier estupidez de su parte, lo envía a que vaya hacer un recorrido fuera del castillo para que pueda estabilizar sus emociones...
Aquel lugar, se trata del Campo de Miasmas en el Inframundo, que en sí no es más que una pequeña sangría, adoptando lo más parecido a un foso inmenso. Este escenario sirve para establecer un límite entre el Inframundo y el país de los humanos, conocido como la extensión de tierra más grande de toda Britania.
Aquel que la atravesara, morirá en el intento.
Meliodas está consciente de la extrema forma de vida de allí, suponiendo las altas probabilidades de matar a todo ser viviente que no fuera lo suficientemente apto como para resistir la fuerte concentración de miasma negro donde más se centraliza. Su falta de conocimiento puede jugarle en contra si no está con los sentidos alerta ante cada movimiento minucioso.
Atravesó primero un bosque cargado de la fragancia demoníaca, distanciado a cualquier otra extensión verde de la naturaleza que florecía en lugares plagados en la absoluta belleza; cosa que en el Inframundo es un hecho imposible. El olor a muerte y el ambiente abrumante está todo el tiempo presente, es su propia distinción sobresaliente, haciéndolo tan único este lugar.
Su vista se extiende cuando sale del frondoso espacio, al frente se encuentra el Campo de Miasmas. Con los pies pegados en el suelo, se percata de que no habían exageraciones, realmente se percibe la dificultad para respirar aquí, aunque no es nada que él no pueda manejar.
Meliodas rápidamente emprende el camino para explorar la zona, interesando en conocer cómo es este lugar y alejarse del destino que le preparará. Se desplaza en el terreno por algún tiempo, sabiendo que si sigue en linea recta sin ninguna obstrucción en el camino, terminará saliendo del territorio que por extensión le pertenece al rey, pero ese no es su interés ahora mismo. Aunque segundos más tarde, su curiosidad se desvanece casi de inmediato al contemplar mejor su alrededor: se da cuenta de que no hay nada interesante, todo se acopla a la monotonía.
"Este lugar es asqueroso".
Con un suspiro, Meliodas sacude los desordenados mechones rubios cayendo sobre su frente, regresando sus paso por detrás. Se mantiene caminando a un ritmo constante pero tranquilo, realizando inspecciones en el contorno para estar al tanto de que nadie lo viera. Hasta que repentinamente, siente algo deslizarse por su pierna. Con curiosidad ve abajo, solo para encontrarse a una pequeña serpiente blanca arrastrándose sobre su pierna.
Meliodas la mira con la incertidumbre presente en su rostro. ¿Cómo es posible que una serpiente pueda sobrevivir en el Campo de Miasmas? No tiene ningún sentido si se lo pregunta. "¿Eh? ¿Una serpiente?" Cuestiona con algo de confusión, al no haberse dado cuenta el momento en que llegó ahí.
Se agacha quedando de rodillas, mientras toma a la pequeña criatura con una mano. "Es extraño que una serpiente esté en el Campo de Miasmas del Inframundo. Cualquiera que no sea lo suficientemente poderoso... Morirá con tan solo respirar el aire de aquí". Un suave suspiro atraviesa sus labios, ladeando su cabeza confusa. Por más que lo pensara, no llegara a una conclusión lógica.
Ah no ser de que se tratara de algún tipo de serpiente especial, adaptada para sobrevivir a las inhóspitas condiciones del Inframundo. "Eres muy interesante, pero todavía me pregunto por qué una serpiente estaría en el Inframundo", se pregunta obviamente sin esperar una respuesta, ya que solo es una serpiente.
La serpiente roda sus ojos a lo dicho por el joven. "Solo estoy disfrutando de la atmósfera", una voz femenina se escucha cuando la serpiente mueve la boca. Meliodas la contempla por un segundo más, antes de exclamar en estado de shock.
"¡Puedes hablar!"
La serpiente se arrastra por el resto de su brazo llegando a su hombro. "La última vez que escuché eso, fue por parte de un escuadrón de demonios que rondaban por aquí", se ríe con burla, recordando cuán sorprendidos estuvieron los susodichos.
Lentamente, Meliodas acerca su rostro a la serpiente mientras la observa con incredulidad. "Sí que eres interesante", él mueve su dedo hacia ella, y al estar cerca de tocarla, es mordido. "¡Agh! ¡Me mordiste!" Gime tocando el área afectada.
La serpiente vuelve a rodar sus ojos, esta vez con un toque de diversión. "Oh, no te preocupes. No utilice ningún veneno".
Por segunda vez, la corriente de aire es desplegada de su boca. "Bueno, no importa". Un ligero manto oscuro comienza a rodear la herida y cuando este desaparece, ya está recuperado. "Por cierto, soy Meliodas, es un gusto", se presenta esperando a que ella reaccionara a su nombre.
"¿Meliodas? Qué nombre tan raro".
El demonio muestra una expresión de sorpresa, no por la rareza de su nombre, él sabe lo inusual que es incluso entre los mismos demonios. La razón de su asombro, es al darse cuenta de que ella no es una conocedora de la raza demoníaca como se esperaba que fuera. "Mmmh... Y tú, ¿cómo te llamas?"
En señal de confusión, la serpiente arquea la cabeza. "¿Debería tener un nombre? Soy una serpiente, ¿sabes?"
"¿No tienes nombre?"
"No".
"¿Ni siquiera un apodo?"
"Exacto".
Meliodas permanece con una expresión en blanco, ella responde tan simple y despreocupada, como si se tratara de cualquier cosa. "Hmmm... Entonces, ¿qué te parece si te pongo un nombre?"
"¿Un nombre? ¿Y para qué necesito uno?"
"Ya sabes, para que no solo te digan 'serpiente', y te llamen con algo más propio de ti". La observa vagamente por unos segundos, para él es bastante interesante que una serpiente pueda hablar.
Sinceramente, la quiere como una mascota o amiga, considerándola una mejor compañía que cualquier demonio que se le ha acercado con el interés de salir beneficiado.
"De acuerdo. ¿Cómo te gustaría llamarme?"
Al recibir la respuesta afirmativa, Meliodas se mantiene callado un periodo de tiempo corto, tratando de pensar en un buen nombre. "Hmm... Uhm... ¿Merascylla?... Suena bien".
"No, eso no se escucha bien".
"Bueno entonces, ¿qué tal meducilla?"
"¡No! Eso es monstruoso".
"Qué dolor de cabeza", Meliodas exhala pesado, nunca pensó que ponerle un nombre a una serpiente sería tan complicado. "A ver, ¿qué te parece... Melascula?" Propone de último en señal de rendición.
La serpiente parpadea un par de veces, pareciendo considerarlo. "¿Melascula? Uhm... No suena nada mal... Sí, me gusta, ¡Melascula! Ese será mi nombre a partir de ahora".
A Meliodas le cae una gota por detrás de la cabeza, no pensó que le llegaría a gustar, pero ella parece estar demasiado feliz con la oferta.
N / A: Para ser un inicio no está del todo mal, supongo. Soy nuevo con esto de los fanfics, demasiado nuevo a decir verdad. Así que no sé qué tal haya estado este primer capítulo. Os quiero aclarar que la trama en sí, es un UA por lo que me podré tomar algunas liberadas, y también pueden haber una serie de cambios de vez en cuando, por decisiones que no parezcan convincentes.
Me haría feliz que el fanfic que se está escribiendo sea de vuestro agrado, ya que en todos estos años no he visto uno centrado en este tema. Así que vi la oportunidad para ser el primero en hacerlo XD. Si notáis algún error ortográfico o inconsistencia en la narración, sería increíble que me lo hicierais saber para poder seguir mejorando. Las críticas de todo tipo son bienvenidas, siempre y cuando sean con respeto.
PD: Es muy posible que el fanfic no sea escrito solo por mí.
