Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, pero me gusta jugar con algunos que dejó un tanto olvidados.
Los personajes de Card Captor Sakura tampoco, de ser así muchos temas ambiguos serían aclarados o ignorados.
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Fantasy Fictions Estudio presenta:
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Un cruce de caminos.
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Por: Aoi Fhrey
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Una carta poco dispuesta
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Aquello no era una huida en pánico era… una retirada estratégica.
Genma tomaba un poco de sake rebajado en su bar favorito para meditar.
El lugar era lúgubre y con el mínimo de limpieza, pero al antes errante artista marcial le gustaba visitarlo porque estaba casi oculto de la vista por los pilares del tren.
Bueno, eso y los leales seguidores que como Genma eran artistas marciales de diversos calibres. Nadie como la anciana china o el infame maestro, pero tenían buenas historias para contar sobre sus viajes de entrenamiento. Y hasta que el ingrato muchacho cumpliera con sus obligaciones era un buen lugar para relajarse fuera de la casa de Tendo.
Y en ese momento Genma Saotome necesitaba de un tiempo para pensar en la forma de sacar al niño de la ciudad para evitar un encuentro con su madre. Según la llamada de su amigo su esposa vendría al dojo Tendo el día de mañana para pedir la ayuda de Soun en un pequeño proyecto paralelo a encontrar a su hijo.
Nodoka ya sabía que su hijo pasaba «ocasionalmente» por el distrito de Nerima y la mujer quería saber algunas anécdotas de las personas que lo conocieron. Con la ayuda de su amigo Soun creó un itinerario de lugares y personas lo suficientemente impresionadas para tener a su esposa contenta.
Por su parte Genma no tenía problemas para un pequeño viaje de entrenamiento, la nostalgia por probar algunas bolas de pulpo de Atami era un impulso suficiente para alejarse por varios días.
El problema como siempre era el muchacho…el chico y sus inútiles apegos a las blandas comodidades de la casa Tendo. Bien podía decirle al chico de la llegada de su madre para que se alejara de la casa por un tiempo pero conociéndolo seguramente iría a pedir mimos y comida con una de las otras chicas.
Y con la suerte que tenía Ranma, su madre lo encontraría en el distrito de una forma u otra.
En otra época simplemente lo habría arrastrado lejos de esa casa, pero el contacto con la niña de Tendo lo volvió rebelde para obedecer sin cuestionar y no tenía ganas de revelarle más trucos en los combates que resultarían de sacarlo de Nerima. Genma aún mantenía la superioridad a base de pura astucia, pero el muchacho aprendía rápido.
Un pergamino oculto con una técnica de combate parecía ser la mejor opción pero no mucho.
Mientras el astuto maestro del combate libre comía su ligeramente salado Katsu de pollo escuchó algo que podía ser de utilidad.
—…Ishida fue después por el rumor de la peleadora en Tomoeda. ¡El reto le quedó grande al pobre diablo! Esa pierna rota le tomará por lo menos medio año para sanar.
—¿Solo por una pierna rota?—comentó incrédulo otro de los clientes del bar y agregó—: Ishida se ha vuelto blando por los años y el sake.
—Según supe, la peleadora esa se la rompió en tres partes—respondió el otro sujeto.
—¡Auch! Una vieja novia enojada sin duda—dijo Genma agregándose a la plática.
Algunas risotadas acompañaron a su comentario.
—Perfecta para la colección de tu muchacho ¿no?—dijo uno más al fondo del local.
Más risas.
—Solo si la niña es rica la pondría en el camino de Ranma—replicó Genma y con descaro agregó—: nada como el dinero para curar las heridas.
—¡Eso! ¡Por el dinero!
—¡KAMPAI!
Todos brindaron con buen humor y el tema principal se disolvió en pequeños grupos de nuevo. Aun así Genma quería más información de «la extraña peleadora». De modo que se sentó en la barra para preguntarle más al dueño del rumor y le dijo:
—Es extraño que un combate de ciudad termine con huesos rotos.
—Sí, los duelos ya no son como antes. Los citadinos son llorones, incurables…
Genma maldijo mentalmente. Si Fujita comenzaba otra vez con su plática de los peleadores rurales son mejores nunca sacaría nada útil de él. Mejor encaminar al viejo zorro del karate hacia donde Genma quería que fuese la charla.
—Sin duda, pero lo que me parece raro es el combate mixto. No recuerdo a ninguna peleadora activa que pueda hacer eso. Las mujeres no hacen eso.
«Bueno, ninguna desde Nodoka y Kimiko» Pensó Genma con un poco de humor nostálgico.
—Sin duda fue una mujer la que lo hizo Genma, según me dijo Ishida la chica salió de la nada. Lo desafió formalmente y no lo soltó hasta que el viejo perro se desmayó por el dolor. Lo que me parece raro— dijo Fujita en voz más baja—es que no se trata del primer combatiente al quién le pasa eso sino el tercero. Pero como todos los implicados son expertos en su campo y como todos insistieron en que fueron desafiados formalmente la policía no hace más preguntas. Lo extraño es que no reta dojos, solo peleadores solitarios.
—Tal vez debería ir allá a mostrarle un par de cosas a esa peleadora—dijo Genma con mortal seriedad.
—No si yo llego primero.
—…
—…
—BUA JAJAJAJA
Con eso ambos hombres se mantuvieron entretenidos con sus respectivas bebidas por un rato.
—Por cierto Fujita. ¿Dijiste Tomoeda? ¿Como el barrio de la capital?
—Ese mismo. El combate no viene mal para mantener la sangre fluyendo. Pero mejor estar en dirección opuesta de alguien que te mande al hospital sin razón. Chica loca…
Genma ya no prestaba mucha atención al hombre después de eso. Con los inicios ya de un plan formándose en su mente para sacar al chico de Nerima por un tiempo.
««««O»»»»
—¡IDIOTA!
-Splash-
Una molesta Akane Tendo se aleja dando pisotones hacia la escuela.
Su prometido sale del estanque con una mueca de cansancio.
—Niña fea, siempre pensando lo peor.
Con poco tiempo para llegar a la escuela Ranma está a punto de saltar la barda cuando su padre lo detiene con un gesto inusualmente serio.
—Espera muchacho. Esto llegó para ti mientras estabas jugando con tu prometida.
Mientras el chico de la trenza entraba de nuevo a la casa en busca de agua para cambiar de género le contestó a su padre.
—¡Yo no estaba jugando! Akane siempre… ¿Dijiste un desafió?
Ranma tomó con desconfianza el sobre que le entregó su padre después de la práctica matutina.
—¿A quién engañaste esta vez, viejo?
Genma sonrió por dentro, pero puso mala cara para mantener las apariencias. La cautela le salvaría la vida a su hijo en el futuro.
—¡A nadie, muchacho ingrato! Abre el sobre de una buena vez.
Ranma se rascó la nuca ligeramente confundido, pero abrió la carta.
Genma observó la cara de su hijo. El chico era transparente en sus emociones y si detectaba el engaño él estaba listo para lanzar los insultos y menosprecio que llevarían a Ranma para aceptar la idea de cabeza.
—Bueno, ciertamente no parece algo que tú hubieras escrito, parece realmente formal—dijo Ranma perdiendo todo recelo hacia su padre pero luciendo confundido.
Genma sonrió mentalmente de nuevo. «Gracias por los trabajos del maestro en caligrafía y la ayuda financiera de Fujita». Pero todo lo que dijo fue:
—Basta de necedades muchacho. ¿Qué dice la carta? ¿Para quién es el reto?
—Es para mí. Me desafían a un combate para decidir el mejor estilo de arte.
—¿Qué estilo es el de tu rival?
—No lo dice. Solo alardea mucho de tener «el estilo de pelea superior» y me reta para demostrarlo.
—mmm Parece serio muchacho. ¿Para cuándo es el reto?
—Solo dice que me estará esperando en Tomoeda si no tengo miedo de ir.
«Hora de soltar un poco el hilo de este pez» Pensó Genma.
—¿Y tú qué ganas de ese reto? Nada. No vale la pena muchacho, te tomará un par de días el ir y volver.
«Ahora tiramos de la carnada de nuevo». Pensó Genma de forma ladina, pero en cambio dijo:
—Además tienes que reconciliarte con Akane para que puedan empezar a planear la boda.
ESO puso en movimiento a Ranma en la dirección que su padre quería.
—No. El reto es un asunto de honor. Ya hablaré con ella cuando regrese.
Con eso Ranma fue a la habitación que ambos compartían y sacó su mochila de viaje. Pero Genma aún no había terminado de quejarse sobre el asunto.
—Nada de eso muchacho, primero arregla los asuntos con tu prometida y luego atiendes el reto.
—¡Luego! Voy a encontrar al retador primero, la carta no dice un lugar especifico así que tendré que encontrarlo—dijo el chico de la trenza mientras abría la ventana de la habitación para saltar hacia la pared del patio.
—¡Ranma!
Genma saltó para detenerlo. Pero su hijo comenzó a alejarse saltando de nuevo.
—¡Luego papá!
«Y allá va el pez tragándose toda la carnada»
Genma no estaba preocupado por el resultado de la pelea, con el nivel de su hijo pocos en el país podían darle un desafío serio. Con la suerte que tenía casi esperaba a «una nueva prometida» haciendo su reclamo en una semana o menos. Y la distancia le daría a la hija de Tendo tiempo suficiente para extrañar al chico.
—Eso sino sale ella misma a buscarlo hoy mismo je, je, je.
Con un salto Genma bajó al jardín de los Tendo y se encaminó a prepararse para su «viaje de entrenamiento» Soun ya tenía las instrucciones y era mejor poner mucha distancia entre él y la espada de su esposa.
Un plan simple y elegante. ¿Qué podría salir mal?
««««O»»»»
La búsqueda fue una experiencia nueva para Ranma desde el principio. Casi como entrar en un territorio desconocido. Por un lado nadie le estaba prestando mucha atención a pesar de su atuendo y su mochila de viaje.
Cuando se detuvo en un pequeño parque descubrió lo que estaba mal. Su altamente desarrollado sentido del peligro estaba tranquilo. Ningún grito de batalla, nada de daños a la propiedad visibles ni un solo muro perforado para darle alguna pista. Con tan extraña suerte de su lado Ranma compró una bebida fría y siguió explorando.
Al hacer las primeras preguntas descubrió que su actual retador había estado ocupado pulverizando a varios peleadores locales. Una rápida lectura a un periódico prestado le dio a Ranma su primera pista real de dónde buscar.
Un pequeño hospital en el área sur de Tomoeda.
««««O»»»»
Su primera pista real resultó ser una versión flacucha y barbada de su propio padre. Ni bien le preguntó el sujeto comenzó vociferar.
—¿Y yo que ganó, mocoso? Claro que si tienes algunas monedas o algo de comida puedo contarte algunos secretos útiles.
Ranma hizo una pequeña mueca. Se comportaba igual que su padre.
—Nah, ya lo encontraré si sigue por el barrio.
—Vamos chico, solo consígueme un par de bolas de arroz y te lo contaré.
—Adiós.
Ranma se fue sin darle nada. Ya encontraría más detalles por sí mismo. Aunque al mirar la pierna colgante del sujeto con varias piezas de metal saliendo de ella pudo descubrir algunas pistas. El sujeto no tenía muchos golpes además de la pierna, eso le confirmaba que su desconocido rival era un artista marcial y no solo un bobo con bonita caligrafía. El chico de la trenza sabía de algunos movimientos para romper un hueso de esa forma. Una maniobra avanzada en alguien que no estaba preparado para evadirla. Una sorpresa.
Justo como el sobresalto que el chico se llevó al encontrarse a los tres uniformados que lo esperaban al salir del hospital.
El primer impulso de Ranma fue saltar para evadirlos, pero siempre trataba de mantenerse en el lado amable con la policía.
—Emm ¿puedo ayudarles en algo oficiales?
—¿Buscas al peleador desconocido?—dijo el primero sin rodeos o formalidades.
Con esa seriedad lo mejor sería colaborar lo más posible.
—Sí, me envió una carta para encontrarlo en la ciudad. Pero no he tenido suerte para hallarlo.
—¿Un reto por escrito? ¿Puedes mostrarnos?
—Seguro.
—Ninguno de los otros tenía una carta de este tipo—uno de los oficiales le devolvió la carta a Ranma tras anotar algunas cosas en una pequeña libreta y luego le dijo—: tal vez esté buscando nuevas víctimas que no sepan de sus ataques previos.
—¿Ha derrotado a más de un artista marcial?—preguntó Ranma.
—Ya son varios— respondió el policía de manera evasiva—por eso tenemos vigilados los hospitales de la zona.
—Mira chico, ese sujeto no está usando ningún dojo para sus retos y nos preocupa que algún civil quede en mitad de una de sus peleas.
—No será un problema, es deber de todo artista marcial proteger a los débiles. Si se sale de control yo lo detendré.
Fue esa respuesta limpia y honesta del chico lo que convenció a los uniformados de que el joven no era responsable de los ataques sino otro peleador más. Siendo tan joven era muy posible que la próxima vez que lo vieran fuera en una ambulancia.
—Bien muchacho, si te encuentras con el peleador trata de llevarlo a un dojo para que puedan atender sus asuntos en privado. No queremos escandalos o más personas lastimadas. Puedes irte, pero ten cuidado.
—De acuerdo.
Al mirarlo irse uno de los policías suspiró preocupado. No podían retenerlo sin una causa razonable porque aún no había pasado nada. Y con los artistas marciales y su código de honor no era posible pedirle que se negara al reto. La mueca preocupada cambió a una pequeña sonrisa cuando lo observaron saltar de un solo impulso a uno de los techos próximos. Con un poco de suerte al desconocido le esperaba una sorpresa con ese chico de camisa china.
««««O»»»»
El sol ya se ocultaba en el horizonte y sin más pistas de su oponente Ranma se preparó para buscar un buen lugar donde pasar la noche. Lo más privado que pudo encontrar en ese distrito lleno de casas grandes fue un parque en el lado sur con suficientes árboles. Tras una comida tardía el chico de la trenza se alistó para instalar su tienda de campaña.
La fogata no fue necesaria con las luces lejanas del parque iluminando el lugar y sin más pistas Ranma se preparó para dormir cuando de repente la calma se rompió con algunos gritos que lo pusieron en alerta de nuevo.
Tras una pequeña carrera salió de los arboles hasta un pequeño canal donde había tres niñas con atuendos extraños. Todas ellas no tendrían más de diez u once años y una de ellas estaban en mitad de un combate con otra chica mayor, tal vez de unos catorce o quince años por que se podía adivinar. Ranma se ocultó parcialmente en un árbol cercano no queriendo interferir, ya que la escena le recordó su propia vida entrenando y peleando.
Las dos peleadoras usaban lo que parecía el uniforme de su escuela de combate, una vestía una especie de leotardo azul con una blusa de mangas anchas de un tono más claro con un saco ajustado sin hombros y guantes de comabte. La otra usaba ropas blancas de estilo chino con mangas similares pero mucho más holgado y pantalones cortos en color gris. Ninguna parecía ser su evasivo rival por lo que Ranma tuvo que esperar. No se podía interrumpir un combate formal sin una buena razón. Ambas niñas parecían tener una buena técnica aunque sus estilos eran muy diferentes. En un principio la chica de traje blanco y cabello negro atado en dos coletas parecía tener la ventaja pero su oponente se adaptó rápidamente a su estilo de lucha y encontró una apertura por donde pudo contraatacar.
La niña de coletas fue derribada en un momento. La pelea parecía decidida en favor de la chica mayor quien dio un buen salto para terminar con una patada de hacha cuando alguien interrumpió el golpe. Otro niño de cabello castaño y con ropas verdes bloqueo el ataque con una patada voladora que impactó por sorpresa a la chica del traje azul y la envió directo al pequeño canal tras ellos donde cayó con un chapuzón.
No, aquello no parecía un encuentro formal por los reclamos del chico a la niña de cabello negro. Ranma avanzó un par de pasos hacia el borde con la intención de buscar a la chica caída cuando ocurrió algo inesperado.
La peleadora de traje azul salió desde los árboles a la derecha de donde él estaba observando antes y corrió directo para seguir la pelea.
Sin una sola gota de agua en el cuerpo.
Con otra patada voladora la chica sorprendió al niño vestido de verde. «Aquel ataque fue una buena copia de la patada que la enviase al agua primero. Sin duda la niña de azul aprende rápido» Pensó Ranma.
El chico parecía aturdido por el golpe y la niña de traje blanco trataba de protegerlo usando su cuerpo como escudo. A la niña de azul no parecía importarle que sus rivales ya parecían vencidos, simplemente se preparó para atacar de nuevo.
«Ella no tiene intención de parar. En dos ocasiones derrotó a sus oponentes y no frenó sus ataques en lo más mínimo. ¡Es ella! ¡Tengo que detenerla antes de que lastime a esos niños» Con esos pensamientos Ranma corrió para detener a la indisciplinada peleadora.
—¡Detente!
—¡Ya basta!
Dos personas le gritaron a la misteriosa niña de traje azul, pero la orden del chico se escuchó más fuerte que la petición de la niña de ojos verdes y cabello castaño.
La peleadora concentró su atención en él.
—¿No te das cuenta de que tus oponentes ya no pueden seguir?—dijo Ranma con voz seria y agregó—: Feh, no debes ser un artista marcial serio si descuidaste un detalle tan básico. ¿Tal vez seas solo un matón ordinario? Yo tomaré sus lugares. ¡Soy Ranma Saotome de la escuela de combate libre y acepto tu reto!
La chica dio una rápida mirada a los peleadores disminuidos y luego al nuevo retador. En un instante hizo su elección.
Tras una reverencia a su rival se colocó en una postura ofensiva.
Por su parte el chico de la camisa china colocó las manos en los bolsillos en una aparente postura «casual» y esperó.
La chica se lanzó al ataque de inmediato.
«««««o»»»»»
Las cosas se estaban poniendo extrañas para Sakura. Bueno, más extrañas de lo normal.
Ya era normal para ella la búsqueda de las cartas, ya era normal salir de su casa por las noches para buscarlas, ya era normal que su amiga Tomoyo le diseñara ropa especial para capturar cada carta, ya era normal que ella insistiera en grabarla con su cámara, ya era normal para ella tener un rival llegado de otro país, lo normal era pedirle ayuda a una mamá elefante para ganarle a una carta, lo normal era seguir las instrucciones de Kero que la mayoría de las veces le ordenaba «ser valiente» en lugar de darle cualquier consejo útil o ayuda mágica.
Lo que ya no era normal para la cazadora de cartas fue la extraña niña llegada del extranjero que parecía odiarla sin razón. O que se anunciara frente a toda la clase como la prometida de Lee. ¿Quién se compromete a los diez años? Fue extraño que Lee siendo tan disciplinado y serio no se opusiera a una niña tan… ruidosa. Fue extraño que la chica se invitara a sí misma para enfrentar a una carta que según el periódico ya había lastimado a varias personas.
Bueno, ella sí sabía pelear, pero la carta demostró ser mejor peleadora.
Ni siquiera con la ayuda de Lee pudieron detenerla el tiempo suficiente para sellarla.
—Tiene cierto parecido con la carta del poder—dijo Tomoyo más para sí misma que para alguien más.
Pero Sakura había escuchado el comentario de su amiga y ahora tenía una idea para detener a la carta.
Con el bastón ahora cargado con la carta del poder ella podría hacer algo.
Aunque le daba mucho miedo eso de las peleas.
—¡Detente!
—¡Ya basta!
Sakura se detuvo cuando escuchó un grito más fuerte que el suyo. De la nada apareció un muchacho de la edad de Touya. ¿O era mayor? No solo le habló a la carta. ¡Sino que la estaba regañando! Sakura pudo notar el ligero temblor en el ojo derecho de la carta que ahora parecía enojada.
¿De dónde llegó ese joven?
«Mucho más extraño».
Y luego las cosas se volvieron más raras.
—Yo tomaré sus lugares. ¡Soy Ranma Saotome de la escuela de combate libre y acepto tu reto!
El chico extraño estaba retando a una carta mágica para una pelea. Pero no parecía preparado para pelear. La carta ya tenía los puños listos pero el muchacho de camisa china roja simplemente se quedó de pie esperando.
Tomoyo estaba con la boca abierta por la sorpresa, Lee y su prometida estaban con los ojos muy abiertos por la misma razón y lo único que ella pudo decir ante semejante locura fue:
—¿Oe?
Y una pelea nueva comenzó.
La carta pareció ir fácil con el recién llegado algunas patadas altas que fueron esquivadas por poco. Después de un barrido de piernas que el chico evadió con un pequeño salto ella se detuvo. Casi parecía confundida por un momento pero retomó su asalto con más velocidad. La peleadora siguió atacando pero el desconocido continuó bloqueando o evadiendo los golpes por poco.
—¿Por qué no se defiende?—preguntó Sakura a su amiga confundida.
—Porque está evaluando a su oponente—respondió Shaoran quien se había aproximado a las niñas ayudado por su prometida/prima.
—En lugar de atacar sin un plan—dijo Lee mirando a su prima quien encontraba muy interesante mirar sus zapatos—o enfrentarla con un plan improvisado—: añadió el chico mirando a Sakura—ese sujeto prefiere observar los ataques de su oponente antes de hacer algo.
—¿Qué dijiste mocoso?—reclamó de inmediato el guardián miniatura de las cartas.
—Digo que ese sujeto tiene un mejor plan que tu cazadora. ¡Muñeco tonto!
—Ah sí, no les fue muy bien que digamos a ti y a la niña—replicó el guardián amarillo enojado.
Sakura decidió ignorar las peleas de ese par dijo de nuevo.
—Pero sus golpes parecen más rápidos que cuando peleó contigo o Mei-lin. ¿Por qué no se defiende?
Los cuatro niños no tenían una respuesta para eso y continuaron observando el combate que se volvía más complejo. Tomoyo no estaba acostumbrada a filmar a personas-no-Sakura pero aquello parecía más un baile muy elaborado. Un poco incierta ajustó su cámara y comenzó a filmar la pelea. Tal vez eso le daría nuevas ideas para trajes futuros.
Sin saberlo ellos, la peleadora mágica tenía las mismas dudas.
«¿Por qué no me ataca? He dejado varias aperturas en mi defensa, pero este extraño no las aprovecha» pensó la carta.
Los constantes fallos para conectar el primer golpe comenzaban a molestar a la peleadora.
Como para responder a las preguntas del grupo, el joven de cabello negro y trenza desapareció por un instante para reaparecer quedando muy cerca de la peleadora.
Y le tocó la punta de la nariz con su dedo índice.
Con una sonrisa el chico dijo:
—Buen ataque, pero descuidas mucho tu defensa con todas esas entradas falsas. ¿Ves?
La carta dio un pequeño salto hacia atrás para poner distancia sorprendida y perpleja. Ella ni siquiera lo vio acercarse.
«¿Cómo se movió tan rápido?» Pensó la carta.
La peleadora se sacudió rápidamente la confusión y retomó su ataque con más ferocidad. Ella reinició con una compleja combinación de patadas y puños que solo había usado en los viejos días cuando su antiguo maestro aún vivía.
La lucha se movió a los pequeños postes de concreto que bloqueaban el acceso al río. Ambos peleadores subieron a los postes y se equilibraron sin problemas saltando de uno a otro su danza de combate continuó sin cambiar el ritmo o la velocidad en los movimientos de los contendientes.
El extraño pasó a través de los potentes ataques de la peleadora como si fuese humo, algunos de los golpes no conectaron por meros milímetros.
—Casi parece un baile—dijo Tomoyo sin perder detalle con su cámara.
—Sí, pero. ¿Quién guía y quién sigue?—preguntó Sakura.
«««««o»»»»»
Por su parte Ranma tenía su propia dosis de preguntas sin resolver.
Al principio pensó que la chica era solo una peleadora callejera por su feroz estilo de combate. Pero tuvo que descartar la idea muy rápido mientras peleaba. Los ataques iníciales definitivamente tenían una base de karate, pero conforme pasaron los minutos ella fue incorporando otros estilos de combate y con ello añadió patrones más complejos a sus golpes.
«Eso era muy raro de ver, pocos peleadores… ¡no! Artistas marciales, ella sin duda entraba en la categoría, dejaban su estilo base para incorporar nuevos movimientos». Pensó Ranma con curiosidad. Pero aquí tenía una muestra de alguien que seguía algunos de los pasos del combate estilo libre.
Y la velocidad era otro asunto para pensar.
Ranma se culpó por aceptar el reto de la niña. Ahora tenía que mostrarle que no podría ganar y llevarla a la rendición SIN golpearla. Con algunas peleadoras bastaba un pequeño susto. Pero tenía la sensación de que con esta chica eso simplemente no funcionaría. Tal vez sacarla de balance con una pequeña burla llevaría el combate a su favor.
Ranma subió un poco más la velocidad y le tocó la nariz para demostrar su punto. Pero la chica no se detuvo, simplemente se ajustó de nuevo y se movió más rápido.
Fue increíble, ella no cayó en la trampa y ninguno de sus ataques perdía precisión o fuerza. La chica mejoraba a cada momento. Una idea que no consideraba muy seguido llegó a su mente. ¡Ella también lo estaba midiendo durante el combate! De una forma activa claro, pero Ranma no tenía duda de que su rival podía subir más su nivel de combate. Y de pronto la chica atacó con una poderosa secuencia de golpes que el heredero del combate libre no había visto nunca.
Ya no podía simplemente evadir los golpes pasivamente, con algo tan peculiar Ranma tuvo que usar brazos y piernas para desviar o bloquear los golpes. La pelea se volvió tan intensa que olvidó por completo el asunto de «no golpear niñas» porque necesitaba todo su enfoque para mantener su defensa.
Y al querer encontrar una apertura en medio de tantos golpes extraños sus años de formación tomaron el control.
Él atacó.
Fue una pequeña secuencia de dos patadas y un golpe, pero se encontró muy concentrado presionando la guardia de la chica. Por su parte su rival no perdió el tiempo forzando la defensa y atacó con una secuencia de golpe con el codo, un puñetazo en el pecho y una patada.
Ranma sentía más curiosidad por esta artista marcial. Que importaba si era una chica, ella era buena y el combate se estaba poniendo interesante.
—Buenos golpes chica—dijo Ranma.
En un instante la peleadora desapareció solo para reaparecer quedando muy cerca del chico de la trenza.
Y le tocó la punta de la nariz con su dedo índice.
La chica no respondió con palabras pero tenía una sonrisa de lobo en su cara.
Por su parte Ranma se recuperó del gesto y devolvió la sonrisa.
En esta ocasión ambos asumieron posturas de combate.
—Supongo que podría ser un reto interesante para ambos después de todo—dijo Ranma y agregó—: muy bien, creo que ya terminamos el calentamiento. ¡Esta vez va en serio!
El corto silencio antes de reiniciar se vio interrumpido por el sonido de varios silbatos y las luces de varias lámparas aproximándose.
—Creo que es la policía—dijo Ranma.
«Una interrupción» pensó la carta.
Con eso ambos relajaron sus posturas.
La carta hizo una reverencia. Pero en esta ocasión no era un gesto rígido como la primera vez, era una señal de respeto real.
Ranma devolvió el gesto sintiendo que era lo correcto por hacer.
—Un empate entonces.
La chica le dio una sonrisa amable como respuesta.
—Terminamos con esto mañana a la misma hora.
—Sí.
Ranma parpadeo sorprendido por escucharla hablar la primera vez, pero no dijo más. Al recordar que no estaba solo decidió hablar con los niños peleadores para evitar meterlos en problemas.
Pero al girar la cabeza ninguno de los cuatro niños estaba a la vista.
Una gota de sudor apareció su nuca. Tendría que lidiar con el asunto solo.
«««««o»»»»»
Más tarde Ranma miraba el cielo nocturno junto a su tienda de campaña y repasaba los hechos de su combate.
Fue un desafió muy peculiar, aunque la chica literalmente dijo solo unas palabras fue muy buena expresando lo que quería durante el combate.
Nada de furia ciega, ningún reclamo absurdo por algo que su padre o él habían hecho tiempo atrás. Solamente un reto formal y un combate muy elástico.
Al pensar en el grupo de niños Ranma sospechó que tal vez ella estaba dando algo de instrucción antes de encontrarse con su retador.
Y casi al final de la pelea él se sintió extrañamente conectado con ella, pero también muy consciente de las sutiles señales que su cuerpo le estaba dando que le decían que ella era una oponente capaz, y una a ser respetada.
La «plática» con los policías le hizo pensar a Ranma en varios detalles que no había considerado mucho.
Además de su llamativo traje en color azul la chica tenía un corte de cabello muy similar al de Nabiki pero con un par de chonguitos en la parte superior que le recordaban a la chica esa de las noticias Sailor moon. Por lo que su cabello suelto debería ser más largo.
Su rostro y comportamiento eran toda seriedad durante el combate, ninguna palabrería tonta. Ranma tenía la sospecha de que las burlas y bromas no funcionarían con esa chica. Pero su seriedad se había atenuado un poco al final con la sonrisa que le dio. Ella sin duda estaba disfrutando el combate. Ranma no recordaba a nadie tan comprometido con el arte como esa chica.
—Chica interesante—dijo Ranma a la noche.
«««««o»»»»»
Tomoyo repitió la película que estaba revisando.
Por tercera vez.
La última escapada de moda-captura de cartas no salió según lo planeado. Bueno, solo un poquito. Sakura pudo usar su nuevo diseño de ropa y como siempre le quedaba divino. Todos los colores eran adecuados para su amiga… con su ayuda experta, claro.
Pero antes de registrar otro triunfo en vídeo para Sakura llegaron varias sorpresas a escena. Primero la niña extranjera que había estado mirando feo a su amiga durante las clases y que se agregó a la aventura sin invitación.
Era obvio que la chica estaba celosa de su maravillosa amiga porque apareció con un atuendo propio. Una novata que no duró mucho contra la carta peleadora. Ni siquiera con la ayuda de Lee.
Y en el momento en que Sakura estaba por entrar en acción, gracias al consejo de su fiel amiga apareció la segunda sorpresa del día.
Un chico de la edad de Touya pero mucho más atletico, con una camisa china roja, cabello negro como el ala de un cuervo atado en una trenza desafió a la carta.
Tomoyo congeló la imagen del curioso intruso y agregó:
—Y unos lindos ojos color azul tormenta…
Bien, ese extraño no solo se mantuvo a la par con la carta sino que logró hacer ver algo tan bárbaro como una pelea como uno de esos bailes de ballet que disfrutó con su madre el verano pasado.
La cinta avanzó de nuevo confirmando la primera impresión de la chica.
Sí, eso era un baile complejo, flexible y armonioso. Sin duda Sakura era una estrella en los asuntos deportivos…pero este extraño parecía un elegante caballo negro en movimiento.
Tomoyo se imaginó por un momento a Sakura moviéndose de esa manera y un intenso rubor cubrió su cara.
—Bueno, hora de editar un poco la cinta para la próxima visita de Sakura.
La chica Daidoji cortó las escenas menos atractivas: fuera cielo nocturno con mucho brillo, fuera Mei-lin, fuera Shaoran, fuera Kero-kun y fuera extraño de ojos lindos para centrarse en lo importante.
Sakura, su maravilloso atuendo y la carta de la pelea.
Con los ajustes correctos podía mencionar la idea de «pensar en los extraños sucesos de la carta» en clase para invitar a su amiga a tomar té con pastelitos.
Y discutir la estrategia, claro.
Pero por alguna razón Tomoyo no pudo borrar el vídeo sobrante de «ojos lindos» como con el resto.
Antes de quedarse dormida un último recuerdo llegó a su mente.
—El extraño dijo llamarse Ranma…
Mañana renombraría el pequeño vídeo.
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Continuará.
