Cap. 1 PRÓLOGO
-¡IGUALDAD!-
Un grito
-¡RESPETO!-
Un sentimiento
-¡JUSTICIA!-
Una nación que clamaba por un nuevo orden...
Los gritos de las personas que estaban en aquella taberna llenaban el ambiente de un entusiasmo patriótico jamás visto antes en aquel reino
En el momento en el que un hombre alto y fornido se puso de pie aquellos clamores pararon, aquel hombre carraspeo la garganta y dijo con su gruesa voz
-He esperado por tantos años el día en que vea a mi amada nación libre del yugo opresor. He peleado por la libertad junto a mis hermanos de armas quienes me han dado el honor de liderarlos. He esperado y peleado por amor y puedo decir sin ninguna duda que el día de la liberación está cerca... HERMANOS ¡PRONTO SEREMOS LIBRES! ¡ACABAREMOS CON EL MAL GOBIERNO! ¡ACABAREMOS CON LOS DATURA!- después de esas breves palabras todos en la taberna estallaron de nuevo en jubilo y con un grito ensordecedor dijeron al unísono
-¡MUERA LA DINASTÍA DATURA- los tarros de cerveza chocaron y un nuevo grito de júbilo fue escuchado
-¡VIVAN LOS HÉROES QUE NOS DAN LIBERTAD! ¡VIVA EL GENERAL NAMATAME!-
Aquel hombre fornido era el general Namatame Yuudai, un hombre con una gran carrera militar quien había comenzado desde muy joven, Namatame Yuudai era en extremo atractivo, a pesar de su edad seguía teniendo la fortaleza de su juventud, un cuerpo musculoso y bien formado, alto y con unos ojos de color rojizo que mostraban bondad pero eran muy calculadores, su cabello ya mostraba canas al igual que su barba, era un hombre de convicciones, amaba a su patria tanto que daría la vida por ella, había servido a su majestad pero al ver la maldad del rey Akiyama y las injusticias que había en el reino decidió estar en contra de la monarquía, planeó una traición hacía el rey pero fue descubierto y tuvo que huir desterrado de su patria, después de algunos años donde encontró a otros soldados que estaban en contra del rey formó un ejército rebelde que acabaría con la dinastía Datura
Yuudai necesitaba aire fresco, después de aquel breve discurso y de que muchas personas se acercaran a estrecharle la mano y agradecerle su esfuerzo salió de la taberna para tomar aire. Al salir la luna llena iluminaba todo lo que tocaba, el general miró hacia el cielo y aspiró profundamente el aroma nocturno a tierra mojada
-Oye viejo ¿acaso ya es tu hora de dormir?-
El general soltó un ja divertido y sin dejar de ver hacia la luna respondió
-Las niñas como tú ya deberían estar durmiendo ¿Qué no sabes que el lobo podría venir por ti?-
-Podría ser pero te contaré un secreto viejo- aquella voz se acercó acechando al general -Yo soy el lobo-
Y abrazando fuertemente a Yuudai la dueña de esa voz rio junto al general
-Jajajaja mi pequeña y loca Haruki, deja de llamarme viejo que voy a creer que lo estoy y entonces ya no habrá general que dirija la rebelión-
-Claro que lo habrá señor- una nueva voz se acercó a Yuudai y saliendo de las sombras lo abrazó también y dijo -Este es un golpe de estado, viejo ¡EL NUEVO ORDEN HA LLEGADO!-
Yuudai soltó una carcajada mientras se liberaba de ese abrazo, hizo como si peleara con sus "opresoras" y cuando había ganado las abrazó cariñosamente
-Por supuesto el general Namatame Chitaru es quien va a salvar el día-
Los tres Namatame se abrazaron tiernamente, el general sacudió cariñosamente el cabello de sus hijas
-Me alegra mucho verlas de nuevo, hijas mías-
-Y a nosotras nos alegra verte padre-
El general Namatame era viudo, el mejor regalo que su esposa le había dejado eran dos hermosas hijas. La menor era Haruki, su largo cabello pelirrojo iban muy bien con su personalidad explosiva y enérgica, sus ojos cobrizos siempre alegres y decididos, Haruki poseía una fuerza descomunal aunque era muy impulsiva, siempre dejándose llevar por sus ideales muy pocas veces pensaba en un plan, prefería entrar en acción, cosa que muchas veces le traía consecuencias, muy diferente a ella era la hija mayor del general Namatame, Chitaru quien también tenía el cabello rojo solo que algo corto y muy rebelde, no importaba cuanto se esforzara en peinarlo siempre estaba alborotado, sus ojos rojizos estaban llenos de paz pero también de una melancolía bastante extraña, siempre recta y justa, al igual que su hermana seguía a sus sentimientos pero no dejaba que gobernaran en ella, más tranquila calculaba mejor cada movimiento... Ambas chicas Namatame eran hermosas, indiscutiblemente hermosas, con corazones cálidos, valientes y justos quienes al igual que su padre buscaban que el reino fuera un lugar mejor para habitar. Luchaban en y por la causa, Chitaru ostentaba el rango de coronel y Haruki el de capitán, ellas habían logrado esos rangos por méritos propios y no por su padre cosa que hacía que todos en el ejército de rebeldes las respetaran y admiraran
-Y ¿Qué tal les fue con la misión?-
Haruki tomó un dulce que guardaba en su bolsillo y se lo metió a la boca
-Así de fácil padre... Así de fácil-
-Entonces ¿Por qué tardaron tanto?- Yuudai extendió la mano solicitando un dulce también, Haruki comenzó a reír nerviosa y Chitaru se cruzó de brazos
-Porque la señorita Casanova piensa que es capitana de la marina y quiere dejar un amor en cada puerto-
-Jajajajaja me alegra que los chicos no sean precisamente tu fuerte hija, sino, ya tendría un ejército de nietos a quienes debería cuidar jajajajaja-
-Y agradece también que es una chica, de otra forma tendrías cientos de nietos regados por los cinco reinos jajajaja-
-¡PAPÁ! ¡CHITARU!- grito sonrojada la pelirroja menor -No es esa la razón, Chitaru dile la verdad por favor-
-Está bien, está bien. Pudimos entrevistarnos con la general Banba y con la coronel Takechi, nos advirtieron que no interferirán con nosotros pero que si en algún momento representamos peligro para su reina deberán actuar, sin embargo, no se opusieron a que actuemos contra los Datura... Pero-
-¿Pero?-
-Nos advirtieron que la reina Hanabusa dio órdenes de proteger a las tres princesas-
-No entiendo entonces a que están jugando los Hanabusa podemos atacar pero no atacar ¿Qué quieren?-
-Tenemos entendido que la reina Sumireko es gran amiga de las princesas... O al menos de una de ellas, así que por ese cariño la van a proteger. Solo siguen órdenes-
-Bueno, tanto la general como la coronel están completamente dementes así que supongo que solo es un juego mental que nos quieren hacer... No se aliaron con nosotros pero tampoco nos atacaran... Eso es algo bueno si lo pensamos ¿Algo más?- el general se cruzó de brazos
-General... ¿Recuerdas el baile que darán para la presentación de la pequeña princesa?- Haruki se acercó a su padre abrazándolo por los hombros
-Si lo recuerdo, hemos estado planeando dar un golpe discreto pero tenemos el problema de que será una fiesta exclusiva a la cual solo entrarás con invitación- Haruki sonrió y dijo a su padre
-Cierra los ojos- el general obedeció -Abracadabra... Abrelos- la chica sostenía un sobre frente a los ojos de su padre
-¿Qué es esto?-
-Abrelos genio-
En el sobre se encontraban cinco pases para el baile de presentación en el castillo de los Datura, Yuudai sonrió
-Esto es ¡INCREIBLE!- y abrazando a sus hijas dio un grito de jubilo
-Sin duda son las mejores guerreras de nuestro ejército y nadie podría llevar a cabo esta empresa que ustedes dos. Será exitosa si van ustedes dos al mando- y tomándolas del brazo las llevó dentro de la taberna
-¡COMPAÑEROS! TENEMOS EXCELENTES NOTICIAS ¡SALDREMOS VICTORIOSOS! ¡EL REGIMEN DATURA HA MUERTO!-
-¡VIVA EL GENERAL YUUDAI! ¡VIVA EL CORONEL CHITARU! ¡VIVA EL CAPITAN HARUKI! ¡VIVA LA FAMILIA NAMATAME!-
Las esperanzas de libertad se depositaban en los Namatame quienes asumían la responsabilidad, librarían al pueblo y acabarían con el mal gobierno... A menos que una fuerza más allá de la naturaleza se los impidiera como el destino o peor aún, el amor...
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El reino Datura se encuentra en una zona montañosa, sus recursos naturales son abundantes y sus principales comercios son la madera, minerales preciosos, textiles y fabricación de armas. Esa es tal vez la mayor fortaleza del reino, pero también su desgracia más grande. El reino Datura es fuerte y orgulloso, cuenta con una armada poderosa, sin embargo, en las últimas guerras ha perdido más de lo que ha ganado, el ejército más poderoso ha sido mermado con cada batalla... Se ha perdido territorio, personas y recursos... Los Datura fueron salvados por sus mayores aliados: los Hanabusa pero aquella salvación no fue solo por amistad... Los Hanabusa están en una zona favorecida por los dioses llena de recursos, de ventajas inigualables, pero eso no impide que la ambición por más territorio y recursos se haga presente. Al salvar a los Datura, los Hanabusa hicieron tratados tan pesados que obligaron, prácticamente, a que los Datura fueran sus siervos, uno más del reino Hanabusa. Perdió mucho pero no del todo su autonomía, el poderoso rey Hanabusa obligó a firmar ciertos tratados en los cuales el rey Datura Akiyama cedía territorio, recursos y daba un tributo a cambio de protección y de un comercio libre con los aliados del reino Hanabusa. Todo esto provocó un sentimiento de desagrado e incluso de odio hacia los Datura, algunos generales cansados de aquello hicieron un pequeño ejército de rebeldes que pretendían derrocar al rey, cuando la traición se supo estos generales fueron condenados a la pena de muerte, lograron escapar exiliándose en algún lugar entre ambos reinos... El sentimiento de odio y libertad aún puede sentirse en el pueblo del reino Datura... Entre las cosas que el reino Datura pudo conservar fueron sus tradiciones, la más importante es la que dicta las reglas de la familia real: el rey o reina en turno está obligado a tener tres herederos no importando su sexo, esto es con la finalidad de que cada uno de los herederos tenga el máximo mando y cargo en los tres aspectos bajo los que el reino se rige que son milicia, religión y política. El hijo mayor será el encargado de la milicia, el de en medio será el sacerdote mayor y el menor heredará el reino, será el único quien se volverá rey o reina... El viejo rey Akiyama tuvo tres hijos los cuales murieron, para mayor desgracia solo el menor fue quien tuvo herederos, tres pequeñas niñas... El rey Akiyama espera heredar su reino a sus tres nietas quienes al igual que sus padres solo esperan el momento en que morirán por aquellos a quienes han jurado proteger...
-Muy bien Hitsugi-chan... Excepto por lo último, eso no solo fue tétrico, también muy dramático y además, si tu abuelo se entera de que hablas así de él podría enojarse mucho-
-Y mandarme a ejecutar... El rey no acepta que nadie lo contradiga, ni siquiera su futura sucesora-
-Hablas como si tu abuelo fuera un monstruo. No niego que el rey Akiyama es muy estricto pero las ama-
-Bueno, puede que tengas razón Haru-chan- la princesa se puso de pie y caminó hacia su balcón -¿Terminamos por hoy?-
-Claro, además tengo cosas que hacer con Tokaku-san- Hitsugi le dio una mirada traviesa a Haru quien nerviosa dijo rápidamente -N-No es lo que estás pensando, n-n-no es una cita o algo así, es que me pidió mi ayuda para... algo...-
-Jajaja no tienes por qué justificarte Haru-chan, después de todo- Hitsugi susurró a su oído -Ambas están locas una por la otra-
Haru se sonrojó y sonrió, sacudió su cabeza y dándole un golpe en el brazo a la princesa con el libro que tenía en la mano
-¡HITSUGI-CHAN QUE MALA ERES!- la princesa rio y asomándose en el balcón miró como su hermana llegaba montada en su fiel corcel negro, era como ver a un príncipe, Tokaku era la hermana mayor por lo tanto era la encargada del ejercito del reino Datura, su mirada fría y calculadora iban acorde a sus ojos azules, su cabello del mismo tono era corto para mayor comodidad, su cuerpo atlético y delgado la hacían una persona fuerte e imponente, seria y fría Tokaku era temida por sus súbditos quienes ignoraban que detrás de toda esa frialdad se encontraba un corazón noble y cálido... Tokaku silbó de forma particular, de la única forma que lo hacía para llamar a Haru quien era la institutriz de Hitsugi y su mejor amiga, pelirroja con una hermosa sonrisa y siempre irradiando felicidad era el opuesto exacto de Tokaku y a pesar de eso se amaban locamente
-¡TOKAKU-SAN!- gritó Haru saludando desde el balcón a la princesa mayor quien le hizo un ademán pidiendo que guardara silencio, le sonrió y señaló con su cabeza hacia el jardín a lo que la pelirroja asintió
-Anda, mi hermana no te esperará por siempre- Haru asintió y salió corriendo, Hitsugi miró a su hermana dirigirse hacia el jardín y suspiró sonriendo "Seguro mamá sería feliz de verte enamorada hermanita", luego miró a las nubes y suspiró triste
-Los extraño- limpió una lagrima traicionera que caía y sacudió su cabeza
-Mejor iré a ver a Suzu-
Hitsugi caminó por el castillo, a pesar de ser su hogar lo consideraba un lugar extraño, ajeno a ella. La historia de la familia Datura estaba tan manchada de sangre que le extrañaba que esa sangre no corriera por las paredes, le repugnaba pensar en todas las guerras innecesarias que sus antepasados habían hecho, que habían provocado solo por ambición, por poder, olvidando la principal y más sagrada tarea que tenían: proteger y velar por el bienestar de su pueblo. Hitsugi tenía bien claros sus ideales que distaban mucho de ser iguales a los de su abuelo, ella sería una nueva reina con una nueva visión de cómo hacer política y gobernar al reino, como lo hubiera hecho su padre
-Papá- Hitsugi llegó justo a una parte del castillo donde se encontraban los retratos de la familia Datura, se detuvo en el de su padre. Un hombre que destacaba del resto no solo por su atractivo rostro sino por su tierna sonrisa, sus ojos dorados mostraban bondad y calidez, su rostro no era duro como el de los demás reyes, era gentil y amigable, su cabello azul al igual que su pequeña barba de chivo resaltaban su pálido rostro, Hitsugi era igual de hermosa que su padre y eso la hacía sentir orgullosa, con los dedos repasó el nombre de su padre: Datura Dai
-Yo también lo extraño pero él no se ha ido, vive en cada una de nosotras. En Tokaku vive en su fortaleza, en Hitsugi vive en su bondad y en Suzu vive en su ternura-
Hitsugi sintió un tierno abrazo que la rodeó, se trataba de su hermana Suzu, la sacerdotisa de Datura, su cabello de un azul más claro que su hermana mayor e igual de corto siempre bien peinado y adornado con un listón sus ojos ámbar eran tiernos y cálidos, siempre con una enigmática sonrisa en su rostro era una persona bondadosa encargada del templo
-Justo a ti te estaba buscando-
-¿Ah si? ¿Por qué?- Hitsugi se encogió de hombros
-¿Acaso debo tener una razón para ver a mi hermana?-
-Jojojo no me malinterpretes Hitsugi-chan, a mí también me gusta estar contigo... Además, Tokaku-chan está... ocupada- aquello ultimo Suzu lo dijo con un tono sugestivo que hizo que ambas peli azules soltaran una risilla
-Muuuuy ocupada... Nuestra general no solo es buena en el campo de batalla ¿no crees?-
-Me pregunto cómo es que Haru-chan se fijó en ella-
-Hitsugi-chan, hay una lección valiosa que debes aprender: en el amor no hay explicaciones lógicas, incluso los más grandes enemigos, incluso aquellos que no deberían enamorarse lo hacen, no busques explicaciones en el amor, simplemente no existen-
-¡Aaaaah! Detesto que mis dos hermanas estén enamoradas, se vuelven más maduras-
Suzu rio y pellizco la mejilla de Hitsugi
-Pronto te llegará el amor hermanita, pronto y será maravilloso... ¿Me acompañas al templo?- Hitsugi asintió y caminaron hacia el templo atravesando los enormes y hermosos jardines del castillo
… …. …. ….
Al llegar al templo, había otra chica en el altar mayor, tarareaba una canción y acomodaba los ramos de flores y encendía las velas e inciensos. Suzu suspiró al verla, Hitsugi la miró traviesa
-No sé como es que alguien tan increíble como tú no ha logrado aún que la joven sacerdotisa se enamore de ti-
-Yo tampoco lo sé…- Suzu se sonrojó y carraspeo la garganta -Pero algún día lo lograré, es más, te aseguro que me casaré con ella y tendremos muchos niños corriendo por el templo-
-¿Podrías dejar de suspirar enamorada? Comienzas a molestarme. Esto del amor es tonto-
Suzu rio y pellizco de nuevo la mejilla de su hermana, esta vez un poco más fuerte provocando un quejido
-Tonto pero necesario, comienzo a creer que estás celosa de no sentir algo así-
-Suzu con todos los deberes que tengo encima creme que el amor es lo último en lo que pienso-
-Justo ese es el detalle Hitsugi-chan el punto no es si piensas en él o si lo buscas llegara a ti cuando deba llegar- Suzu cambió de tema -Dime Hitsugi-chan ¿Estás lista para el baile de presentación?-
-¿Es por eso que estas tan segura de que va a llegar mi "amor predestinado"?- la mayor asintió suavemente -¡Oh claro! Muero por conocer un montón de príncipes egocéntricos que seguro quieren matrimonio para alianzas con reinos o para subir su estatus social-
-Ara, ara hermanita tu sentido del romance está dormido ¿no? Bueno omitiendo el tema del amor ¿Estás lista?-
-¿Honestamente? No. Odio las ceremonias así de protocolarias... Pero son necesarias, por fin mi rostro será conocido en el reino y mi poca tranquilidad se terminará.
-No lo veas de ese modo, velo como una oportunidad para que tu vida cambie, quizá para mejor, te cases y tengas montones de hijos para que Tokaku los cuide.
-Hermana, creo que ya se tu situación pero aun así preguntaré ya que estamos hablando de amor y romance ¿Como vas con ella?-
Suzu suspiro con una mezcla de melancolía y frustración
-Kouko-chan insiste en que no es correcto por todo ese tema del estatus y demás aun cuando ya le he declarado mi amor de todas las formas posibles-
-Un punto más para alejarme de ese tipo de cosas- detuvieron la plática una vez que estuvieron cerca de la chica. Hitsugi percibió un nuevo suspiro por parte de su hermana esta vez cargado de un aire enamorado al estar tan cerca de esa chica. Kaminaga Kouko una chica pelinegra de cabello largo con una profunda y seria mirada azul siempre dedicada a su deber como la segunda al mando del templo y el amor platónico de Suzu desde que Hitsugi podía recordar.
-Suzu-sama, Hitsugi-sama bienvenidas- dijo haciendo una reverencia- ¿Están listas para ensayar la ceremonia de presentación?-
-¿Uh?-
-Oh... ¿Olvide decirte que por eso quería que me acompañaras al templo?-
Hitsugi rodo los ojos pero al final accedió, después de todo era su deber y quedaba poco tiempo para su baile
El baile
Con eso estaría un paso más cerca de ascender al trono, de poder ejercer un mejor gobierno tal como lo había deseado su padre y nada se lo iba a impedir, ni siquiera ese sentimiento llamado amor que su hermana estaba segura le llegaría
"Ya lo verás papá, estarás orgulloso de mi"
Legan: Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para traerles un nuevo fic que en realidad no tendríamos por qué estar haciendo puesto que ambos tenemos muchos fics inconclusos…
Inucchi: Como lo pueden notar estarán viendo a mi no hijito Legan Hanazono aquí, peeero antes de que nos linchen o nos apedreen quiero tomar un momento para decirles que tenemos varios proyectos planeados juntos y es por eso que no hemos actualizado en un rato pero prometemos hacer nuestro esfuerzo para no tardar mucho de aquí en adelante…
L: Exacto, Inucchi promete que no tardará en actualizar sus historias no solo de este fandom sino de todos en los que está metida… En serio, que feo que seas así y no actualices, me dueles no padre…
I: ¿Cuales fandoms? -esconde sus fics de She-ra y SU- yo solo tengo este fandom uwu bueno no y Legan también promete actualizar pronto o yo lo golpeare. Solo sean pacientes con nosotros y con este fic uwu por mi parte es todo espero nos acompañen y que disfruten la historia
L: Jajajaja de acuerdo, no crean que he olvidado Reencuentro, es solo que de verdad me esfuerzo mucho en escribir esa historia para ustedes, además, ya estamos en la recta final, debo dar mi máximo esfuerzo por eso… Bien, como verán la historia es un tanto al estilo "Romeo y Julieta" habrá guiños a la historia pero no será lo mismo, de igual forma podría recordarles a la Revolución Francesa (dejaré de ser historiador), esperamos que sea de su agrado.
Hemos puesto mucho amor en esta historia, además de que nos ha unido como no hijo y no padre, simplemente podemos decir que la disfruten y que nos tengan paciencia
¡Disfruten la lectura y hasta la próxima!
