Ojos de un claro azul chocaban con unos de una tonalidad más profunda, unos tenían tatuada una firme determinación mientras que sus adversarios se veían gélidos y sin sentimientos. La sesión había sido retomada, y en esos momentos, estaba por decidirse el veredicto final de aquella estresante situación dependiendo de su decisión.

Pensó por algunos momentos que aquello no podía ser lo más conveniente para el desarrollo de una chica de su edad, pero si lo pensaba analíticamente, ella realmente nunca había sido como las otras chicas de su edad.

Paseó la mirada de quienes representaban la figura paterna en la típica estructura familiar tanto a su madre biológica, como a su mamá adoptiva. Físicamente ambas compartían cierto parecido, poseían cabellos de un muy claro rosado y la figura de sus cuerpos había terminado desarrollándose bien. Una era considerablemente más alta que la otra, y mientras que su madre biológica tenía unos ojos rosados bastante profundos, su madre adoptiva tenía unos ojos cristalinos que formaban una mezcla perfecta entre el verde y el azul. Ambas eran hermosas a su manera, y aunque tenían maneras diferentes de mostrarlo, tenían un alma fuerte y una devoción inmensa hacia quienes amaban. Ahora que lo reflexionaba, quizá por eso comenzó aquel lío.

Suspiró mientras tomaba lugar en el asiento que se le había indicado antes del receso, observando a sus madres adoptivas compartiendo miradas de temor y tristeza, con su madre Tsubasa tomando las manos de mamá Maria entre las suyas, en una manera de reconfortarla sin palabras. Del otro lado, su padre Luki abrazaba a su madre Maika, susurrando algo que claramente nadie más que la mujer debería escuchar.

El juez entró a la cabina y la sala quedó en completo silencio, con cada espectador pendiente de sus acciones. Nuevamente el discurso introductorio fue dicho, y tras exponer hecho tras hecho, finalmente se le cedió la palabra con la pregunta que tanto le había atormentado en los últimos meses.

—Díganos, joven señorita. ¿A cuál familia desea pertenecer oficialmente? —Nunca había sido muy buena lidiando con miradas ajenas, y en ese momento por lo menos cincuenta personas la observaban fijamente.

Como le gustaría en esos momentos simplemente estar en la biblioteca con cierta kohai inocente, que no podía diferenciar lo distinto que era lo académico de lo social.

— ¿Desea conservar los apellidos Kazanari y Cadenzavna, o se deberá proceder con el trámite correspondiente para tomar el apellido Megurine?

Sintió la garganta seca. Su decisión era clara, pero con cada segundo que pasaba se hacía más difícil poder comunicarla.

— ¿Señorita?

—Quisiera primeramente dar las gracias de manera apropiada, antes de comunicar mi decisión—Se dirigió al juez, quien le dio un asentimiento—Ha sido una temporada llena de emociones, y no dudo ni por un momento del amor que me tienen como su hija, ya sea biológica o de crianza. Son muy buenas personas, pero… la situación que nos rodea no es sana, y no quisiera pasar por los mismos errores que han sido cometidos en el pasado, por otras personas o por nuestras acciones.

Respiró profundo. Ya era el momento.

—Yo…