Midousuji es conocido por ser un ciclista con cero empatía, calculador, inteligente y rápido en cuanto a las carreras se trata, daba todo de sí para obtener la tan ansiada victoria, es lo único que le importa, lo único que le hace esforzarse al máximo. Sin embargo últimamente hay algo más que las carreras rondando por su mente, y eso es Onoda Sakamichi, el pequeño escalador que le demostró que no era del montón y que además sentía que tenían algo en común por esa breve conversación que tuvieron cuando pensaba definitivamente en abandonar el Inter High y regresarse a Kyoto en su querida bicicleta De Rosa. Todo comenzó luego de eso, algunas semanas después del Inter High, de una manera casi destinada se encontraron en Akihabara, Midousuji fue a ese lugar para comprar merchandise de uno de los tantos animes mecha que le gustan, no es que coleccione figuras o que sea tan otaku como otras personas, pero de vez en cuando le agrada ir a Akiba y comprarse algo. Justo ahí escuchó la voz de quien menos quería ver en ese momento después de haber perdido tan vergonzosamente hace unas semanas.

- ¡M-Midousuji-kun!¡Que sorpresa verte por aquí!.- saludó Onoda al chico alto recibiendo sólo silencio de su parte, Akira quiso alejarse de él, pero el de lentes siguió insistiendo en hablar.- No te veía hace mucho, de verdad estoy feliz.- dijo mientras el todo terreno seguía en lo suyo, eligió una figura y se fue a pagar el objeto. Onoda lo miró sintiéndose totalmente ignorado, pero no quería rendirse, no ahora que tenía la oportunidad de hablar con él de nuevo.-

Midousuji salió de la tienda y decidió que era hora de irse, se dirigió al lugar donde tenía aparcada su querida bicicleta, el chico de lentes decidió seguirle intentando sacar alguna conversación otra vez.

- ¡Esa figurita que te compraste es genial!.- dijo para llamar su atención, el chico lo miró y luego volvió su vista a la calle.- ... ¡Es sorprendente haberte encontrado aquí!¡Es el destino!.- dijo con una sonrisa. "Esa sonrisa asquerosa" pensó Midousuji.- ¡De verdad quería tener la oportunidad de hablar contigo otra vez!.-

- Kimo*.- respondió a través de su mascarilla con la esperanza de que se callara, pero eso solamente hizo que el pequeño chico hablara más.-

- ¿Qué has hecho en todo este tiempo?.- preguntó.-

- Entrenar.- dijo sin saber porqué le respondía al chico, podría simplemente ignorarlo y ya está, pero Onoda era difícil de ignorar, sobretodo por esa molesta sonrisa que tiene, esa sonrisa que le parecía tan desagradable y repugnante.-

- Típico de ti...- dijo para luego retractarse de sus palabras.- ... no, q-quiero decir, no es que te conozca tanto... pero eres un buen ciclista y eres muy amable, Midousuji-kun.- terminó de decir algo nervioso mientras movía exageradamente las manos, desesperado por corregirse a sí mismo. Akira le miró como si Onoda se hubiera pegado en la cabeza.-

- Sakamichi, me das asco.- dijo bastante calmado, pero transmitiendo muy bien su mensaje.-

- ¡¿Ehh?!.- exclamó sintiéndose deprimido.- S-Sí, lo sé.- admitió. "Este chico es tan raro, ¿amable?¿yo?, ni que fuera uno de esos zaku* que tiene de amigos" pensó Akira.-

Ambos terminaron llegando al lugar donde aparcaron sus bicicletas, Sakamichi solamente lo seguía con el propósito de platicar más con ese chico que se notaba que tenían los mismos gustos, pero se dio cuenta que aparcaron sus bicis muy cerca una de la otra. El escalador antes no se había percatado de aquello, ya que cuando llegó tenía prisa de ir a comprar una figurita de Kotori edición limitada.

- ¡Que coincidencia, dejamos las bicis en el mismo lugar!.- dijo emocionado mientras Akira le quitaba el candado de seguridad a su De Rosa.- Ahora que la veo más de cerca... tu bicicleta es muy bonita.- dijo provocando que lo mirase por unos segundos para después seguir en lo suyo. Tomó su bici dispuesto a subirse e irse.- Ah... ¿ya te vas?... digo, de verdad quería hablar más contigo... sobre anime...- dijo algo triste de que su plan de conocer más a Midousuji no saliera como quería. Midousuji lo observó un momento ya subido a su bicicleta.-

- ¿Te vas a quedar ahí?.- preguntó Akira desconcertando al chico de lentes.-

- ¿Q-Qué?.- preguntó con sorpresa.- ... ¡No!.- reaccionó luego de unos segundos, le quitó el candado a su bici y se apresuró a subirse, Midousuji partió dejando a Onoda un poco atrás. No sabía a dónde lo llevaba el chico delgado, pero le emocionaba tanto que accediera a hablar con él que poco le importaba.-

Corrieron en sus bicicletas por las calles de la ciudad, algunas llenas de gente, otras solitarias, mientras charlaban de anime. Midousuji no comprendía del todo porque tendía a acceder a lo que Onoda quería, era como si no pudiera negarse aunque quisiera.

Llegaron a un punto donde Onoda no podía seguir, ya que era uno de los caminos que Akira tomaba para irse a Kyoto, el todo terreno se despidió con un simple adiós, pero Sakamichi lo detuvo preguntándole si podía tener su contacto para juntarse con él otro día. "Eres asqueroso, Sakamichi" pensó Akira mientras sacaba su móvil para intercambiar contactos, no le importó, de todas formas no pretendía hablar con él, ni juntarse, lo ignoraría si le llega a hablar y se lo quitaría de encima.

Pero no fue así.

No se imaginaba lo insistente que llegaría a ser Onoda, hablándole cada mañana, hasta le contaba lo que hacía en el día, obviamente Midousuji lo ignoraba, no quería perder el tiempo hablando con el megane* y así lo hizo, pasó más de dos semanas donde Onoda insistía en hablarle, pero él no contestaba, le dejaba un visto y seguía haciendo sus cosas, debía prepararse para el siguiente Inter High, no podía distraerse de su objetivo por nada ni por nadie.

Un día su móvil no sonó en todo el día, sin quererlo pensó en si le habrá pasado algo a Sakamichi, y en ese momento se dio cuenta que ya se había acostumbrado a que el chico le mandara mensajes cada día. Suspirando fue a buscar su celular, se dio un baño hace unos minutos y sólo llevaba una toalla en su cintura, no necesitaba más, ya que seguía con la cabeza rapada y sus cabellos eran muy cortos todavía.

'Bakamichi'.

'¿Sucedió algo?'.

Tecleó en su celular enviando ambos mensajes, dejó el objeto donde estaba antes y se dispuso a secarse y ponerse su pijama mientras se arrepentía lentamente de haberle escrito un mensaje, Akira se sintió raro y asqueroso, no debió tomar la decisión tan apresurada de escribirle, al final era Sakamichi, un otaku, seguramente se quedó viendo algún anime y se olvidó de la existencia de su aparato electrónico. Pero pensar eso tampoco aliviaba los nervios del delgado chico, quien sentía su mente andando a mil por hora tratando de descifrar porqué de repente se preocupó por Sakamichi.

En unos minutos Onoda respondió el mensaje, Midousuji terminó de vestirse y tomó el celular viendo el mensaje.

'Lo siento, Midousuji-kun'.

'Hoy murió una mascota que adopté hace poco y me sentí algo mal, por eso no te escribí'.

Leyó el mensaje y por dentro pensó "Kimo", pero en el momento en el que iba a escribir, no lo hizo. Por alguna razón no le pareció buena idea ser cruel con él, pensó unos segundos en qué podía responder mientras el borde del celular descansaba en su barbilla. Volvió a mirar la pantalla de su móvil y comenzó a escribir.

'¿Quieres dar un paseo en bicicleta mañana?'.

Envió esa pregunta y mientras esperaba se acostó en su cama, no tardó en quedarse dormido, ese día entrenó muchísimo junto a su equipo, o mejor dicho, los zaku que seguían sus órdenes. La respuesta no tardó en llegar, pero él no la vio hasta la mañana siguiente.

'Me encantaría, Midousuji-kun'.

A la mañana siguiente Akira se levantó temprano y partió hacia la capital, Tokyo, no entendía porque hacía todo este ridículo esfuerzo sólo por el megane, pero tampoco le importó, aprovecharía el viaje para estirar las piernas, porque ya esperaba tener otra competencia con Sakamichi, aunque fuera un 'paseo', sabía que terminarían compitiendo justo como esa noche que fue la primera vez que hablaron, o en su encuentro en Akiba, donde en un tramo de su recorrido comenzaron a acelerar convirtiendo el 'paseo para hablar de anime' en un duelo por ver quien llegaba a la cima de la montaña primero.

Desde ese día que lo invitó a dar un paseo, todo fue en subida, comenzaron a juntarse más a menudo, Midousuji se dio cuenta que la presencia y compañía de Onoda no le molestaba para nada, pero a veces sentía algo extraño en su cuerpo al estar cerca de él, como si su panza se revolviera, pero no estaba enfermo, no dolía, sólo se sentía extraño y su ritmo cardíaco se aceleraba como si acabara de terminar un largo y duro entrenamiento, era la primera vez que se sentía de esta forma. Lo más extraño para él fue cuando comenzó a notar un aura amarilla alrededor de Onoda. "Amarillo, el color de la felicidad" pensó con desagrado Midousuji mientras veía al escalador, quien hablaba emocionado de Love Hime, ambos debajo de un árbol tratando de huir de los fuertes rayos del sol.

- ¿Sucede algo, Midousuji-kun?.- preguntó el escalador.-

- No, nada.- respondió desviando la mirada y tomando agua de su botella. Onoda sonrió pensando que todo estaba bien.-

- Bueno... como te decía, Kotori se enfrentó...- siguió hablando Onoda mientras Midousuji trataba de escucharlo, pero no lo hacía, estaba muy distraído intentando descifrar sus emociones.-

Pasó cerca de 4 meses hasta que Midousuji Akira se dio cuenta que lo que sentía era amor, tardó tanto tiempo que hasta su cabello había crecido cortándoselo en un mohawk rubio, su color amarillento le hacía sentir bastante cómodo y en paz. Un día su tía puso en la TV un dorama, justo estaba en casa y terminó acompañándola para ver el asqueroso programa, no le gustaba mucho todo ese tema del amor, siempre lo vio como una pérdida de tiempo y algo que no le interesaba. Pero gracias al dorama y a la explicación de la protagonista sobre lo que sentía hacia el chico que le gustaba, cayó en cuenta de lo que sentía por Onoda era amor. Pero, si fuera así... ¿no era extraño que fuera hacia otro hombre? Eso lo haría alguien gay... lo cual no le molestaba, sin embargo, puede que al escalador sí y tal vez no sientan lo mismo.

Decidió dejar de pensar en esas cosas, esa tarde salió a andar en su De Rosa y se olvidó del tema, después de todo no planeaba tener una relación, eso podría distraerlo de su objetivo más importante, obtener la victoria en el Inter High. Pero no podía hacerse el ciego ante lo inevitable, como ya sabía lo que sentía, ahora sus síntomas de enamoramiento eran más fuertes, cosa que no podía ignorar, pronto se dio cuenta que ya no podía ver a Sakamichi como amigo.

Se terminó alejando de él, no quería verlo, ignoraba sus llamadas y mensajes, tratando de concentrarse en el Inter High, cosa que le funcionó, entrenaba más duro que antes, así que sus zaku quedaban totalmente agotados.

Sin embargo, no contaba con que Sakamichi otra vez no se daría por vencido, fue directamente a Kyoto y pidiendo direcciones, además de guiarse por un GPS, pudo llegar satisfactoriamente a Kyoto Fushimi, la escuela donde asiste Akira. En cuanto lo vio ahí cerca de la entrada esperando, tuvo el impulso de huir antes de que lo viera, pero no lo hizo, no era un cobarde, caminó hacia él con su bici De Rosa al lado y Onoda muy pronto notó su presencia.

- ¡Midousuji-kun! Esto... perdon por irrumpir en tu escuela...- dijo para luego poner una cara muy triste.- ... No respondías mis llamadas ni mis mensajes, me preocupaba que te hubiera pasado algo... o que me odiaras...-

- No te odio, Bakamichi.- aclaró sorprendiendo al escalador.-

- ¡Me alegra tanto, que alivio!.- dijo con una brillante sonrisa, pero luego se puso serio.- Entonces... ¿por qué?... d-digo, no te obligaré a decirlo, sólo quisiera saberlo.- explicó algo nervioso de que el otro entendiera mal. Midousuji chasqueó la lengua haciendo temblar al pequeño megane.-

- Vamos.- dijo subiendo a su bicicleta y partiendo.-

- ¡Ah!.- exclamó apresurandose a montar su bici para seguirlo.-

Corrieron un largo tramo de carretera hasta encontrar los árboles donde se paraban a tomar sombra, aunque ahora daba igual, ya que oscureció hace un rato, pero se detuvieron en ese lugar, seguían montados en sus bicis, Onoda expectante a lo que le iba a decir Midousuji y Midousuji tratando de luchar con sus propios confusos sentimientos, debía decirlo ahora, no había de otra.

- Sakamichi.- le llamó arrastrando las sílabas de su nombre y mirándolo fijamente.-

- ¡¿Si?!.- contesto esperando su explicación, Akira se acercó mucho a su rostro, tanto que sus frentes casi se juntaban, a Sakamichi no le pareció extraño, el todo terreno siempre acostumbra invadir el espacio personal de la gente. Pero nunca espero que su siguiente acción fuera juntar sus labios con los de él, un beso bastante inexperto que duró poco, pues Midousuji se separó para luego mirar a algún punto lejano.-

- Te quiero.- confesó y fijó las calas de su zapatilla al pedal, se fue dejando a Onoda procesando lo que había ocurrido con un gran sonrojo en sus mejillas.-

Y ahora llegamos al presente, hace casi 1 semana que no veía a Onoda desde que se confesó, suponía que tal vez le desagradó saber de sus sentimientos y se habrá alejado, de cierta forma su corazón dolía, pero al concentrarse en su bicicleta y en el entrenamiento le hacía olvidar sus problemas por un rato, un domingo decidió salir en su De Rosa a despejarse.

No terminaba de comprender como o cuando Onoda se metió tanto en su corazón, no se reconoce a sí mismo, si hace unas semanas sólo pensaba en ganar el siguiente Inter High, pero ahora, además de eso, piensa en ese megane de sonrisa asquerosa y excesiva introversión. Aumentó su cadencia tratando de ahuyentar los recuerdos con él, cada pedalada le hacía avanzar, es algo que siempre le tranquilizó, quería ir hacia delante, mucho, mucho más, hacerse más fuerte y rápido, a la vez también en ese momento quería olvidar a Onoda Sakamichi, pero por más que pedaleara esos recuerdos seguían ahí, su mente no lograba borrarlos.

Sin darse cuenta llegó de nuevo a esos árboles, donde tuvo tantas conversaciones con Sakamichi, hasta había veces que hablaban de ciclismo también o de sus familias, el megane sobretodo parloteaba sobre su madre y Midousuji sólo callaba escuchándolo atentamente, para él era difícil charlar sobre aquello que tanto peso le ponía en su espalda y Onoda comprendía que no debía insistirle hablar de esas cosas aunque no se lo dijera directamente.

Se sentó sobre el pasto recibiendo la sombra de un árbol, debía relajarse un poco, cerró los ojos un rato, tal vez pasaron unos segundos o minutos, no lo tenía claro, pero de repente su celular sonó. Decidió revisar el mensaje, para asegurarse de que no fuera uno de los zakus de su equipo informándole de algún imprevisto o dando los resultados de algún espionaje contra el equipo enemigo. Pero se sorprendió al ver que era un mensaje del pequeño otaku.

'Por favor, necesito hablar contigo'.

'No es necesario que vengas tú, dame la dirección de tu casa e iré'.

Akira se quedó unos minutos mirando la pantalla de su celular, sentía su corazón latiendo muy deprisa, no sabe si de los nervios o de la emoción, cualquiera de las dos daba asco y le causaba repelús, ¿cómo es posible que unos mensajes de cierto escalador lo hagan ponerse así?. Se odio a sí mismo por las reacciones de su cuerpo, creía que todo había terminado, pero al parecer aún tienen una conversación pendiente. Miró al cielo viendo la copa de los árboles y el cielo entre ellas, tomó el celular y escribió su dirección, no tenía nada que perder.

Regresó a su casa lo más rápido que pudo, aunque sabía que el megane iba a tardar, quería darse prisa, no podía controlar la adrenalina en su cuerpo.

Más tarde...

Onoda llegó después de la hora del almuerzo, tipo 3:30pm., además de que la distancia es larga, se perdió en algún lado y tuvo que preguntar por la dirección de la casa de Akira. El pobre escalador se encontraba muy nervioso, se debatió minutos si tocar a la puerta o no, o si llamarlo simplemente, trataba de pensar en la mejor opción, pero ninguna era la mejor, ahora que tuvo la valentía de venir se dio cuenta que le asustaba un poco enfrentar al todo terreno, sin embargo debía hacerlo, lleno de determinación iba a tocar a la puerta.

- Zaku.- le insultó Akira con una sonrisa burlona, tapó un poco su boca con la mano.- ¿Qué haces frente a mi puerta sin hacer nada?¿Acaso eres un acosador?.-

- ¡P-Perdón, no era mi intención quedarme tanto tiempo en tu puerta!.- se disculpó Onoda muy energéticamente.- Perdón, lo lamento mucho...-

- Bakamichi.- dijo arrastrando las sílabas de su nombre, ya algo impaciente de que se disculpara tanto.-

- ¡Lo lamento!.- se disculpó otra vez pensando que lo hizo enojar.-

- Ve al grano.-

- ¡S-Sí, lo siento!.- se disculpó de nuevo y se acercó más al todo terreno.- Quería hablar... sobre lo del otro día...- dijo con un pequeño sonrojo en sus mejillas, acomodó sus lentes algo nervioso.- ¡Midousuji-kun, siento lo mismo por ti!.- confesó provocando que Midousuji abriera exageradamente los ojos, esto era una broma, ¿cierto?.- ¡Me gustas muchísimo y te quiero!.- siguió hablando mientras al otro se le revolvía la panza y sintió el calor subir a sus mejillas, era tan desagradable.-

- ¡¡PIIGIII!!.- gritó colocando las manos en su rostro.- ¡Kimo!¡Kimo!¡Kimo!¡Kimo...- gritaba desesperado, Onoda se sorprendió un poco por su acción tan repentina, pero rió un poco por lo bajo, pensando que Akira es demasiado adorable. De repente el todo terreno agarró con una de sus manos la cabeza de Onoda, apretando las sienes del pobre chico con sus dedos mientras la otra mano aún seguía en su rostro.- ¡Eres asqueroso, Kimoimichi!¡Muy, muy asqueroso!.- afirmó frunciendo el ceño aún teniendo la cara roja como un tomate.- ¡No digas cosas tan desagradables en la calle!.-

- L-Lo siento.- dijo con una sonrisa, se sentía tan feliz al saber que Midousuji había reaccionado favorablemente a su confesión, pensó que desaparecer por tanto tiempo haría que lo odiara, pero no fue así.-

Ambos tomaron sus bicis y fueron a dar un paseo, no tardaron en llegar a los mismos árboles de siempre, se pararon a tomar un descanso, era lo mínimo que merecía Onoda luego de correr más de 400 km en bicicleta para llegar a la casa del más alto.

- ¿Quieres?.- le preguntó Midousuji ofreciéndole una barrita una vez se sentaron bajo un árbol. Tenía las rodillas cerca de su pecho mientras Onoda estiraba completamente sus piernas tratando de darles un respiro.- Debiste venir en tren.- le reprimió mientras el pequeño escalador aceptaba la barrita.-

- ¡S-Sí!, gracias Midousu...-

- Akira.- le corrigió sorprendiendo al escalador.-

- ¿Ah?.-

- Dime Akira.- repitió dándole un mordisco a su barrita, Onoda se emocionó.-

- ¡Akira-kun!.- dijo haciendo sonrojar a Midousuji, no estaba acostumbrado a que le llamaran por su nombre, pero admitía que con la voz de Sakamichi sonaba aun mejor, un pensamiento cursi y asqueroso que no podía evitar que cruzara por su mente. Estar enamorado y además por primera vez, era desagradable pero dulce a la vez.-

- Kimo.- pronunció sacando su lengua para luego mirar al escalador.-

- Akira-kun...- volvió a llamarle rozando los dedos de sus manos con los de Midousuji, ambos sonrojados e inexpertos sin saber que hacer exactamente.- Entonces... esto... ¿estamos saliendo?.- preguntó algo inseguro y nervioso.-

- ¿Sí? Eso es obvio, Bakamichi.- o tal vez no lo era, no esta muy seguro, pero desde su percepción sí.-

- ¡Que alivio!.- dijo haciendo que el otro lo mirara extraño.- Estaba preocupado, no estaba muy seguro si tenía que pedirtelo formalmente o dejarlo así, no quería arruinarlo.-

- Eres tan raro, Sakamichi.- dijo acabando su barrita y mirando a algún lugar lejano.- Yo tampoco sé que hacer, así que no te preocupes por estupideces, es asqueroso.- se sinceró ante la atenta mirada de Onoda, Midousuji fijó su mirada en el escalador, no tardó en acercarse para robarle un beso mientras agarraba fuertemente las mejillas del otro con su mano. En cuanto se separó volteó lo más que pudo su cara, tratando de evitar que Sakamichi viera el sonrojo en sus mejillas, lo cual no logró, ya que sus orejas se notaban muy rojas por el calor en su rostro. Onoda feliz y emocionado abrazó a Midousuji.-

- ¡Te quiero muchísimo, Akira-kun!.- soltó emocionado con una sonrisa.-

- ¡Kimo!.- exclamó mirándolo de reojo, se notaba las pelusas amarillas y el aura alrededor de Onoda también de ese vibrante color, ese color que le llenaba de calidez el pecho y a la vez lo dejaba vacío, ese color que le provocaba un estado de completa paz.-


Kimo o kimoi* = Significa 'asqueroso' y proviene de la frase 'Kimochi warui' que significa 'sentirse mal' o'incómodo'.

Zaku = según significa soldado y hace referencia a un anime de mechas, tengo entendido que Midousuji lo usa para llamar inútil a otras personas.

Megane = cuatro ojos.

Escribí 3548 palabras XD me fui en la media vola' con este one shot, explicar los sentimientos de Akira me inspira mucho, igual no les prometo esta longitud en los otros one shot porque soy un desastre escribiendo cosas largas jajaj, pero espero que lo hayan disfrutado uwu/