Chicas FELIZ NAVIDAD espero que hayan pasado felices fiestas. Aquí nuevamente con un nuevo aporte navideño. Esta es una historia con más capítulos el ONE SHOT MILAGRO NAVIDEÑO solo fue un aporte para la dinámica navideña. Espero que les guste y espero sus comentarios.
DESEO NAVIDEÑO 4
Un prometido para navidad
Introducción
Candy, debe conseguir pronto un novio para navidad. Y así salir del acoso de su madre que se empeña en emparejarla. Después de su rompimiento con el que creía que era el amor de su vida. Había cerrado su corazón o eso había creído, cuando se reencuentra con un atractivo Abogado y debe enfrentar sus sombras del pasado y dejar que el amor entre en su corazón otra vez. Quizás un deseo navideño se cumpla.
Capitulo 1
Candice Audrey White, hija del reconocido empresario Charles Audrey y Rosemary White. Es la menor de tres hermanos. Tom y Jimmy... su familia es de Status y poder. Sus hermanos son abogados reconocidos, manejan la firma Audrey. Todos viven en Escocia, viven de manera ostentosa, en una hermosa mansión con todo el lujo que con lleva. Candy por otra parte se ha independizado, no le gusta toda esa majestuosidad, sus padres pusieron el grito en el cielo cuando les informó que se iría de la mansión. Candy había adquirido un hermoso departamento en el centro de Edimburgo. Era un hermoso penthouse, que podía costear perfectamente con sueldo que le remuneraba su profesión. Candy es diseñadora de modas. Tiene su propia compañía THE WHITE Company Escocia. Sus diseños son sobrios, elegantes pero modernos. Su toque juvenil ha encantado a todas las jovencitas que pertenecen a la crema y nata de la sociedad. Su estilo y firma es reconocida y se codea con los grandes, Channel, Kalvin Klain, Versassce... entre otros. Aún con lo joven que es, se ha abierto camino. Vive en una hermoso departamento en Edimburgo, la hermosa capital, la cumbre de la moda. Candy trabajaba duramente, se venía el cierre de año. Y debía preparar los diseños para el desfile de modas que se llevaría a cabo un día antes de Noche Buena. Candy se encuentra soltera y con el corazón cerrado con un enorme candado. En el pasado había sufrido una terrible decepción amorosa. Y hasta hoy en día no podía superar la traición que le hicieron las personas que más quería en ese momento. No solo perdió a su prometido si no que también perdió a su mejor amiga.
Estaban próximas las celebraciones decembrinas y pronto tendría vacaciones. Su madre Rosemary ya le había hablado por teléfono y praticamente le había ordenado que no debía faltar a la cena navideña. Candy tenía un año de no ver a sus padres en físico, solo por llamadas o videollamadas. Lo afortunado de su trabajo era que se la pasaba de viaje y se la pasaba de ciudad en ciudad o de país en país. El año pasado se perdió las fiestas decembrinas con su familia. Y se abstuvo de dar explicación alguna del rompimiento no quería hablar de los terribles motivos, eran humillantes. Su antigüo prometido era muy querido por sus padres. Sus padres jamás se enteraron, de los motivos que tuvo para romper su compromiso a un par de semanas de su boda. Había cancelado todos los preparativos, sin dar explicación alguna sus padres se habían alarmado y su explicación fue que habían terminado por común acuerdo. Y salió de viaje a París y se ha mantenido ocupada todo este tiempo. No había querido que le vieran destruida y apocada. Por eso enfrentó su dolor sola y metiéndose de lleno a su trabajo. Agradecía al cielo que todo este tiempo se mantuvo llena de proyectos. Y así lograba mitigar su gran dolor y pérdida. Ahora parece haber superado esa decepción amorosa. Pero, no estaba preparada para las preguntas de su madre. Había podido librarse de las explicaciones antes, pero ahora no podría safarse de esto, a menos que... Diera indicios de que todo estaba más que superado y la única forma es presentarle a alguien a sus padres y aparentar que se enamoró y continuo con su vida. Eso sería la solución. Llegar con alguien a la fiesta navideña y así evitaría las preguntas del por qué terminó con su novio de toda la vida. Novio que tenía gran amistad con sus hermanos y sus padres, eran íntimos de los suyos. Ambas familias tenían años de amistad y para todos la culpable del rompimiento fue por capricho de ella. Candy se encontraba en el set de fotografía dirigiendo las fotografías para su catálogo invierno 2020. Todo tenía que estar impecable y a tiempo. Las modelos de sus diseños eran de la agencia de su gran amiga Eliza Legan y su querida amiga Patricia O'brien era la fotografa titular y profesional, le creaba sus catálogos cada temporada. Candy, no perdía detalle y todos estaban concentrados. La sesión había sido un éxito.
– Listo... Por hoy hemos terminado – dijo Candy mirando su reloj de mano. Ya eran más de las nueve de la noche. Las chicas modelos alojaron de inmediato el set, casi todo el día en sesión y no querían que su jefa se arrepintiera y las hiciera posar otra vez. Todas se fueron despidiendo y quedaron a solas Candy y Paty.
–¿Qué te sucede?– te ves preocupada – preguntó Paty al ver a su amiga sería y angustiada. Candy le miró y forzó una sonrisa. Pero, no podía engañar a Paty ella le conocía muy bien. Se conocían desde la universidad y se llevaban genial. Se querían como hermanas.
— Pues, tengo que pasar navidad con mis padres y... —ya tu sabes lo que implica eso —dijo Candy estresada.
— Candy, no entiendo ese afán tuyo de querer mantener en secreto todo lo ocurrido con Terry. Él te falló de la manera más ruin y al callar has quedado como la arpía que rompe por capricho días antes de su boda...—debiste decir la verdad y enfrentar la situación — Paty, tenía razón pensaba Candy, pero todo este asunto era demasiado vergonzoso para ella.
— Lo se, cuando sucedió solo quería desaparecer y no saber nada de nada. Tu sabes que mi padres son amigos de toda la vida del Duque de Granchester, mi madre y Eleanor crecieron juntas y son como hermanas y...
—Ya sé... — no querías romper con esa amistad y sin contar que tanto tú, cómo tus hermanos crecieron juntos y son muy amigos de ese patán—Paty conocía todo el drama. Y la amistad que tenían entre ambas familia.
—La familia Granchester, no tiene la culpa de las acciones de su hijo. Además, ya he superado ese hecho y debo agradecer a Annie, que me haya quitado de mi camino a ese papanatas —Y era cierto, Candy, sí había sufrido el engaño, había sufrido, llorado y superado, todo en ese orden. Pero, no quería remover el asunto y su madre era demasiado insistente quería detalles de todo.
— ¿Qué harás entonces? — preguntó Paty mientras acomodaba todo su equipo de camaras.
— Debo conseguir un prometido para navidad — ya lo dijo, debía poner en marcha su plan.
— ¿Qué?... — Paty dejó de hacer lo suyo, sorprendida por lo dicho su amiga.
— Si Paty, me urge encontrar un novio...— no me pongas esa cara, permíteme explicarte — Paty puso los ojos en blanco e instó a que continuara.
—Mira, debo llevar a alguien a la cena navideña, y presentarlo como mi prometido. Eso hará que mi madre no me acose con preguntas incómodas y pasando las fiestas decembrinas, termino con él y listo... — me safo de todo este lío—explicó Candy intentando ser muy segura de si misma. Paty negó con la cabeza.
— Hola chicas...— díganme que han terminado por hoy— Eliza entraba al set e interrumpía la plática. Candy y Paty le sonrieron gustosas.
—Sí, ya hemos terminado — contestó Paty animosa.
— Candy...— pero, ¡Mírate! Traes una cara de anciana amargada... Que bueno que las alcanzo, vamos a tomar unos tragos— invitó Eliza sacando ha ambas de su letargo. Y asintieron aceptando, realmente lo necesitaban.
Media hora más tarde, tres hermosas mujeres, pláticaban animadas en la barra de uno de los mejores bares de Edimburgo. Eran el centro de atención por todos los caballeros del lugar. Eliza era la más alta de las tres. Medía casi uno ochenta y tenía unas curvas de ensueño. Su cabello pelirrojo y un rostro exquisito, parecido al de una muñeca antigua. Sus ojos color ámbar y un gusto sofisticado en sus ropas. Paty, era alta uno setenta y cinco, castaña y ojos color miel. Delgada y de igual forma, su manera de vestir era cómoda, pero elegante siempre se veía impecable. Candy, era rubia, ojos color verde malaquita, uno setenta de estatura de una figura envidiable, una cintura demasiado estrecha y su cuerpo estilizado toda su ropa le lucia con gran porte. No podían negar su buen gusto y elegancia.
— ¡Me matas de risa! ¿De verdad quieres encontrar a alguien que se haga pasar por tu prometido?— Eliza reía a todo pulmón. Paty, le había puesto al tanto de los planes.
— Deja de reír y mejor dime que me vas a ayudar— dijo Candy tomando de su cerveza.
— Candy... — eres una aguafiestas, pero me encanta la idea— contestó Eliza aún con una enorme sonrisa. Candy se sintió más tranquila, Eliza era una mujer práctica y decidida. Y sabía que no iba a juzgar.
—No creo que sea buena idea...— Creo que es mejor que ya enteres a tus padres de los motivos de tu rompimiento— Paty dijo con verdad y Candy sabía que era lo más sensato y lo más maduro. Adoraba a Paty, siempre la hacía poner los pies sobre la tierra. Sus amigas se asemejan a sus vocécitas interiores una buena y la otra mala.
—Paty, sabemos que tienes razón y eso es lo correcto. Pero, no sería divertido... Y por eso, ambas le ayudaremos a conseguir a un guapísimo hombre y no aceptaré un no por respuesta, ¿Vale?—Eliza les dirigió una mirada de que no era pregunta si no una orden directa. Paty y Candy asintieron sonrientes.
—Bueno, ya estamos claras así que hay que pensar ¿Cómo te gustaría que fuera?—Eliza se tomaba el mentón pensativa. Candy jamás se había detenido a pensar, ¿qué tipo de hombre le atraía?. Su mundo iniciaba y terminaba con Terry, en ese entonces. Y a sus 25 años no conocía realmente de hombres. A menos que fuera como el que había sido su amor platónico años atrás, pero solo había sido una hermosa ilusión y después se había liado con Terry. Candy chapada a la antigua no había tenido relaciones sexuales. Quizás por eso Terry le fue infiel. Eso lo entendió en su momento, pero hacerlo con...Annie, su casi hermana, eso le dolió más que el hecho en si.
—Candy, creo que debe ser lo contrario a Terry... — Paty rompió el silencio.
—Salud amiguita, ya estás en esto—Eliza chocó su cerveza con Paty y Candy sonrió y volteando los ojos. A sus amigas jamás les gustó Terry y menos Annie.
— Tiene que ser, rubio—dijo Eliza riendo.
— Ojos color azules, pienso—dijo Paty, para que combine con los de Candy.
— Debe ser caballeroso y atento— expresó Eliza, y Candy comprendió de inmediato. Terry era el clásico chico arrogante y presumido. Educado por la realeza inglesa. Ser hijo de un Duque, el tercero en sucesión al trono, lógico se creía merecer el mundo. Tenía modales impecables pero, era frío y odiaba las muestras de cariño en público. O eso ella creía, cuando le encontró en pleno faje con Annie. Ahí se le veía de lo más cariñoso. Pensó Candy riendo.
— Y debe ser mucho más alto que Terry y cuerpazo de Dios griego— Candy se unió a la charada y todas rompieron a las carcajadas. Con todas esas características del hombre perfecto, sin querer recordó a alguien que había conocido en el pasado y suspiró. Candy adoraba a las chicas, siempre dispuestas a ayudarle y eso no tenía precio. Cuando se enteraron de la traición... Contó con su apoyo y empatía. Aunque Eliza si fue más lejos. Todavía no olvida el puñete que le propinó a Terry y la desgreñada que le dió a Annie.
Restrospectiva
Los Granchester, habían organizado una fiesta en la villa que tienen en Escocia. Terry y Candy habían anunciado su compromiso. Ante toda la crema y nata de Escocia. Los preparativos ya estaban muy adelantados. Después del anuncio y el brindis. Perdió de vista a Terry y a su amiga Annie. Hija de Jean y Sofía Britter. De igual manera amigos de toda la vida de sus padres. Eliza y Paty también habían sido invitadas. Los padres de Paty. Los señores O'brien eran los embajadores de Francia y los padres de Eliza, son los Condes De Legan. Aunque separados y no divorciados, al ser invitados del Duque de Granchester, por ende invitados también.
— Candy, ¿A quién buscas con desespero?— preguntó Eliza. Pero, sabía muy bien lo que sucedía.
— A Terry, no lo veo desde el anuncio del compromiso — contestó Candy buscando con su mirada.
— Quizás esté con tus hermanos...— Paty respondió. Pero, de inmediato desecharon eso puesto que vieron muy animados a Tom y a Jimmy bailando con las hermanas Carson. Eliza, se percató que no estaba Annie por ningún lado y se le encendieron las alertas. No había pasado desapercibido el comportamiento de Annie hacía Candy. Ésta le tenía una gran envidia y tampoco había pasado desapercibido como se comía con los ojos a Terry y éste también le tenía ciertas confianzas. Nunca dijo nada al respecto. Pero, ahorita ambos desaparecidos tenía una corazonada. En eso se acercó Alistair Cornwell y sacó a bailar a Paty. Se traían su rollo.
— Vamos a buscar a tu novio, antes de que te dé algo–Eliza la tomó de la mano y ambas caminaron rumbo a los jardines de los narsos. Era un lugar apartado de la villa y considerando que Terry no se encontraba en la villa el único lugar a revisar era ese. Ambas se acercaron y guardaron silencio al escuchar unos jadeos apasionados.
— Vámonos Eliza...
— No, veamos quienes son...— dijo Eliza en voz baja, tenía la corazonada de quiénes eran. Mientras se acercaban. Vieron a unos metros a una pareja en pleno acto. Terry empotrada a Annie y está con su vestido hasta la garganta levantado y Terry le embestía sin piedad. Ambos gozaban sin restricciones. Candy les reconoció de inmediato. Vio como ambos se entregaban a la pasión sin recato. Candy se acercó a ellos y fue testigo de la culminación de su disfrute. Observó a detalle como unían sus bocas.
— Terry...—Candy dijo en susurros pero ambos escucharon claramente. De inmediato se separaron y Annie con una sonrisa de triunfo. Disfrutando de la destrucción de Candy. Siempre le odió e envidió todo de ella.
— Candy...— no es lo que parece, permíteme explicarme...— en eso Eliza le propinó un puñetazo en la nariz.
— No te atrevas a negar lo que vimos— gritó Eliza y fue directo a Annie que sonreía con descaro.
— ¿y tú? Conformandote siempre con las sobras de Candy. Siempre estarás atrás de ella— Eliza le tomó por los cabellos hasta que le arrancó esos postizos. Candy se sacó el ostentoso anillo de zafiros y se lo lanzó en el rostro a Terry.
— Jamás en tu vida me vuelvas a buscar... — No existes para mí...— Candy salió del lugar, con el corazón roto, pero sin mirar atrás.
Final de restrospectiva
Candy alejo esos malos recuerdos y se unió a lasa chicas y disfrutaron su noche, con la idea firme de llevar a cabo el plan.
Continuará...
Espero que me acompañen en este nuevo proyecto que pienso concluir entre diciembre y enero, dios mediante... Agradezco siempre su apoyo para con mis historias y espero con gran emoción sus comentarios que me los disfruto al leerlas. Espero que sigan disfrutando de sus días festivos. Besos a todas...
