O UN FESTÍN PARÁ EL MÁS FUERTE
One Shot acerca del capítulo 177 o 178
La saque de face, no es mía sólo la traje aqui aquí para ver lo piensan ustedes
...A medida que pasa el tiempo, Kazuya y Mizuhara están pasado de copas, por una parte kazuya se siente incómodo por que no son sus amigos y no tiene la confianza sintiéndose como un estorbo y más aun de no poder hablar con Mizuhara, sin resistirlo más decide ir al baño a lamentarse.
Mizuhara ve salirse de la reunión y va buscarlo, pero no llega lejos por estar mareada, Umi también sale para ir tras de ella
Al verse los dos Umi pregunta:
- ¿estás bien?, ella asienta con la cabeza -
Parece que Kazuya y tu van enserio -
dijo Umi con una mirada distraída y decaída
- Es complicado -
Fueron las palabras de una Mizuhara mareada sin poder hablar.
Umi no se queda atrás
- Si es complicado entonces no estás segura de lo que sientes, ¿tienes miedo de arrepentirte después? -
Lo dice comienza a tocarle su mano
- Estás segura que él es tu verdadera opción?
Umi comienza a alagarla y ella no sabe que responder por lo mareada que está, trata de acercarse más a Mizuhara y en eso ella pierde el equilibrio.
Umi lo abraza y sostiene a Mizuhara para evitar la caída quedando en una posición donde sus labios están por toparse, sintiéndose tentado se acerca cada vez más.
Sin darse cuenta que Kazuya no solo estaba escuchándolos, al abrir la puerta Kazuya los ve y grita:
- ¡¡¡NO TOQUES A MIZUHARA!!! -
Sorprendidos los dos, Kazuya llora y con una impotencia siente haber perdido en el amor por la mujer que tanto ama, Mizuhara intenta hablar, pero...
- "Mi novia ideal eras tú, Mizuhara" -
Fueron las palabras titubeantes que Kazuya pudo decir.
Umi quiere explicar lo sucedido, pero Kazuya admitiendo su derrota le dice:
- Ya no soportaba ser tu vecino, no sabes la agonía que era guardarme estos sentimientos por tanto tiempo, ese día, ese día quería decírtelo -
replicó
- ¡Quería quitarme ese peso de encima, Mizuhara!, ¡Quería decirte que mi corazón te es correspondido, Mizuhara!, que aunque fuera una locura no dudaba en decirte...
¡QUE TE AMO, MIZUHARA!
...Agarrándose la camisa con ira, sentía un dolor en el pecho, el corazón de un chico enamorado está confundido o destrozado, la agonía es grande que le cuesta estar de pie, aunque quiere recuperar la cordura.
Entre lágrimas, surge una sonrisa forzosa, aceptando su derrota en el amor, mirándola; Mizuhara sintió como si fuese una despedida.
- Soy un tonto, yo me ilusioné, te dije que quería seguirte a donde vayas, pero como lo imaginé, no me necesitabas en tu vida, siempre lo supe ¡Soy un estorbo para ti! -
La desesperación en querer irse rebalsaba hasta no aguantar más, Mizuhara intenta acercarse a él, pero el alcohol en su cuerpo aun tenia efecto dificultando su cometido, Kazuya no quiere escucharla, alejándose de ella, huye del restaurante y corre sin rumbo a la ciudad
Mizuhara lo ve partir, apartándose de Umi, intenta seguirlo.
- ¡Kazuya, por favor escuch...!,
En ese momento empieza a hacerse notar la falta de aire en Mizuhara y su vista queda nublada, en un instante cae desmayada por los efectos del alcohol y las fuertes emociones encontrados en el momento, Umi asustado corre hacia ella en su ayuda:
- ¡Chizuru! -
Sin nada más reaccionar, Umi intenta llamar a Kazuya, pero este ya se encuentra lejos de su vista.
Sin darse cuenta de lo sucedido con Mizuhara, un chico lloroso y desesperado corre sin descanso sin saber a dónde ir, ni que hacer...
- ¿Por qué Mizuhara, ¡Por qué!? -
Se decía Kazuya mientras secaba sus lágrimas, pero le era imposible, su llanto no podía apagarse.
... Pasaron las horas y la noche se quedó corta; ya amaneció, era otro día para todo el mundo, pero diferente para estos chicos, una Chizuru amnésica de lo sucedido despierta en un cuarto desconocido, con la cabeza doliéndole, no sabe dónde está y como llegó a parar ahí:
- Como, que me pasó, ¡Donde estoy!.
Preocupada, no paraba de agarrarse la cabeza, no obstante, Umi entra a la habitación con una bolsa de víveres:
- Despertaste - replicó - Me tenías asustado cuando estuviste inconsciente, no sabía qué hacer, ¡mira! Te compré un desayuno, por favor come, te necesitas alimentar para tomar este analgesic...
- ¿Qué pasó? -
Mizuhara sorprendida de lo que escucha interrumpe a Umi con una mirada extraña por el ambiente raro que presiente mientras intenta recordar algo
- te desmayaste, no reaccionabas ante nada... te traje aquí para que descanses, creí que estabas cansada por lo de ayer...
¿Ayer? -
Una pista inconsciente le dio a Mizuhara mientras ella seguía intentando recordar, entre los fragmentos de su memoria el nombre de Kazuya invadía su mente
- ¿Dónde está Kazuya?-,
Umi no sabe que responderle, un silencio emerge en la habitación y pronto se vuelve tenso, puesto que Mizuhara recordó por completo lo ocurrido, furiosa y frenética, con todas sus fuerzas abofetea a Umi
- ¡Qué diablos hiciste!, ¡Como se te ocurre besarme! ¡Eres un imbécil!-
Ante la rabia el dolor en su cabeza quedó en segundo plano, recordó su rostro herido con lágrimas de ese chico que se declaró, con ganas de llorar, Umi intenta calmarla y disculparse, ella no lo escucha, está desesperada, sabe que Kazuya pensó lo peor, con la angustia por primera vez tiene la sensación de poder perderlo para siempre:
- ¡lárgate de mí vista!-,
Fueron las últimas palabras hacia Umi, con impulso, ella sale de la habitación, ella tiene una misión, sus sentimientos ahora son quienes ahora la controlan.
Con un rostro melancólico, Umi no tiene ganas de comer, verla de esa forma fue una sentencia de muerte.
Al salir del hotel, Mizuhara corre sin cesar, el cansancio es ignorado, sus emociones emanan tanto, mientras acelera sus pasos en una respuesta rápida quiere llamarlo con su celular, pero el tono de espera le paga factura, la agonía la hace brotar unas lágrimas
- ¡Kazuya por favor respóndeme!, no me hagas esto -
Sin explicarse como corrió tanto, llega estar en frente de sus apartamentos, mientras sube las escaleras, grita el nombre de Kazuya, sin escuchar una respuesta, golpea su puerta con fuerza:
- ¡Kazuya, respóndeme sé que estás aquí!, por favor tenemos que hablar, lo que viste fue un error, no es lo que piensas, quiero explicártelo, ábreme la puerta, te lo suplico -
El silencio la atormenta aún más haciéndola empezar a llorar, ya no puede soportarlo, en eso una voz minuciosa se hace escuchar
- Mastah, no regresó desde ayer -
Mizuhara secándose las lágrimas ve a Yaemori saliendo de su cuarto con una expresión de incomprendida.
En otro lado del transcurso del día, postrado en una cama, se encontraba un Kazuya inerte sin ganas de moverse, pensaba, un recuerdo tras otro, plasmaba esa noche como si fuese una función de cine en su cabeza.
Se torturaba de esa forma, se esforzaba a llorar, pero sus lágrimas estaban secas de toda una noche sin parar de llorar, Kazuya había llegado a casa de sus padres, el chico creyó que nadie lo había visto, pero alguien lo presenció todo.
- Mizuhara, que hago ahora, porque no me dijiste tu relación con Umi, creí que teníamos especie de amistad, o solo me hiciste creer tu apego, acaso planeabas decirme en esa fiesta, ¿encontraste a un chico que cumpla tus expectativas y me lo refregarías en la cara?, ahora sé que me ibas a rechazar ese día -
Se decía todo decepcionado
- Creí poder asimilar verte con alguien más, me engañé, yo solo era el que tenía esperanzas, vestí mi propio infierno en un paraíso, que ingenuo, que ingenuo fui ¡MALITA SEA!, escogiste bien, Mizuhara, yo no valgo la pena para estar junto a ti -
Hablaba consigo mismo mientras imaginaba a esos tortolos acariciándose la piel, rozándose carnalmente con tal pasión que dos amantes conocen sus puntos débiles. La imaginación de Kazuya era un ácido quemándolo
Afuera del cuarto se oye unos pasos lentos, luego, tocando su puerta, la abuela Nagomi llama a su nieto sin saber que este no había dormido
- ¿Kazuya?, Se que estás ahí, te vi anoche mientras corrías a tu cuarto; levántate, el desayuno ya está servido, sal por favor quiero hablar contigo
Kazuya, sin saber qué hacer ni cómo actuar -
Gracias abuela Nagomi por avisarme, pero no tengo hambre, estoy en una dieta balanceada-
Intentando hacerse al fuerte, fracasa, Nagomi sabía que algo había le había pasado
- Por que estás actuando de esa forma -
Insistía Nagomi
- Estoy bien abuela, solo... fracasé en un proyecto de la universidad, no tienes de que preocuparte -,
Nagomi quería hablar con su nieto
- Hijo no tienes que actuar fuerte para hacerme sentir tranquila, al contrario, el hecho que me mientas hace que me sienta mal -
Kazuya hizo una pausa al escuchar a su abuela con una voz tranquila y apacible
- "ha pasado tiempo en escuchar su voz de esa forma" -
pensaba mientras se levantaba de su comodidad; después de una pausa, otra vez la dulce voz apareció
- sé que a veces podré tener un carácter rudo contigo, pero ante todo eres mi querido nieto, un hijo a quien acogí en mis brazos cuando eras un bebé, me sonreías cuando te contaba mis historias, y no sabes cuantas veces hacías feliz a esta anciana gruñona con tus ocurrencias, ¿lo recuerdas Kazu?, anoche me quedé preocupada cuando viniste con toda esa esa expresión afligida.
Al escuchar esas palabras, Kazuya sintió la empatía que le transmitía su abuela, con una mirada perdida al vacío, abrió la puerta del cuarto y vio a su abuela preocupada por él
- hace mucho tiempo no te escuchaba hablarme de esa forma, abuelita -
dijo mientras miraba a su abuela
- nunca más te sientas solo si estoy aquí -
dijo su abuela, mientras los ojos de Nagomi comenzaron a llenarse de lágrimas de tristeza al ver el rostro demacrado de su pequeño con las marcas de su llanto, Kazuya empezaba a parpadear con más frecuencia comienza a volver entrar en un estado sollozo; de sus labios, una voz chillona a la de un niño, con un abrazo intenso hacia su abuela
- Gracias, abuela, gracias estar aquí conmigo, gracias por todo -,
Nagomi sintió la angustia y desesperación que Kazuya emanaba al apretarla con tanta fuerza
- hijo mío, déjalo ir-
con un sentimiento profundo, cerró sus brazos hacia Kazuya, mientras bajaban lágrimas de su rostro, su abuela compartió el dolor del corazón de su querido nieto.
El cariño de esa mañana si lo sintió de una mujer a quien ama y ella a él, su abuela anestesió las heridas abiertas de su corazón, al salir de su cuarto vio que en la mesa estaba su platillo favorito trayéndole recuerdos de su niñez, sin una sonrisa, pero también sin una gota de lagrima cayendo de su rostro, una hermosa platica entre abuela y nieto estaban teniendo.
