DISCLAIMER: Todos los personajes de «Canción de Hielo y Fuego» le pertenecen a George R.R. Martin y la adaptación televisiva cuyo nombre es «Game of Thrones» a HBO.

AVISO: Este es un fic de la autoría de angel_deux quien lo tiene publicado en su perfil de la plataforma AO3 bajo el nombre de «His sword's twin» y que amablemente me dio su autorización para traducirlo al español.

¡Thank you for the opportunity!

Para Sophie Mene. A que lo estabas esperando.


Capítulo I: Me gusta la idea. Lo dije en serio.

Jaime Lannister no descubre exactamente cuándo aparece su marca del alma, pero sabe que es en algún momento después de su octava fiesta de cumpleaños. Una fiesta en la piscina que su tía Genna ideó para él y su hermana melliza Cersei. Habían estado chapoteando en la piscina todo el día, con la espalda completamente expuesta, pero nadie lo mencionó. No debe haberla tenido entonces.

Y él y Cersei volvieron a nadar solo unos días después de eso, así que obviamente tampoco estaba allí entonces. Ella le hubiera dicho.

Su hermano menor, Tyrion, es quien lo espía primero. Jaime lo está jalando alrededor de la piscina en una balsa inflable, fingiendo ser un caballito de mar mientras Tyrion es el Rey Tritón, y Tyrion pregunta: —¿Por qué tienes una espada en la espalda?

Corren hacia la casa todavía goteando y oliendo a cloro. Tyrion lo ayuda a mirar esta repentina marca del alma en el espejo, sosteniendo uno de mano para que Jaime pueda ver. La espada está en su omóplato izquierdo y se ve muy realista. Cuando se mueve, casi cambia de color como si estuviera sentado junto a una chimenea en algún lugar y el fuego está haciendo bonitas sombras sobre él. Es roja y dorada y hay un gran rubí rojo en medio de la empuñadura.

—Es genial —dice, porque todavía no posee las palabras para describir las otras cosas que siente.

Principalmente, es alivio. Es esperanza. Es esta sensación de bienestar sin nombre en su pecho que es como un eco de amor futuro. Solo ha sentido amor por su familia, por Cersei y por Tyrion, de verdad. Él ama a su padre, pero ese es un sentimiento más complicado que la simplicidad de la adoración que siente por su melliza y su hermano pequeño. Y ahora su alma gemela, sea quien sea. Jaime sabe que la amará. Jaime ya está medio enamorado de ella, solo porque sabe que ella también lo amará.


Cersei está menos emocionada.

—Soy tu alma gemela —dice ella—. ¿Recuerdas?

A principios de ese año, habían dibujado leones en los brazos del otro. Cersei estaba abatida porque no habían coincidido porque todo lo que hacían debía coincidir exactamente, pero no dejaba que Tyrion los ayudara a dibujarlos, así que era inevitable. Jaime simplemente no era tan bueno dibujando como Cersei, por lo que el suyo parecía un poco torcido y divertido.

Aun así, Jaime sabía que lo que importaba era lo que representaba, de todos modos. Estaban hechos el uno para el otro. Significados el uno para el otro. No necesitaban ninguna estúpida marca del alma real para decirles eso. Podrían hacer las suyas.

La noche en que su padre vio a los leones fue la primera vez que golpeó a Jaime por algo más que leer. Siempre eran solo golpes, realmente, con el dorso de la mano de Tywin conectando con la cara o el estómago de Jaime o el costado de su cabeza. Pequeñas reprimendas punzantes que no pretendían lastimar tanto como corregir. Como un collar de choque para un perro. Más tarde, Jaime se sentiría mal clasificándolo como abuso, a pesar de que sabía que se ajustaba perfectamente a la mayoría de las estimaciones. Era así como era Tywin. Cuando era niño, Jaime se consideraba afortunado de que Tywin nunca lo golpeara primero.

Se habían dado cuenta de que Jaime era disléxico desde el principio porque Cersei aprendió a leer rápidamente y siempre tenía que ayudar a Jaime después de que ella terminara con sus tareas, pronunciando las palabras para él cuando las letras dejaban de tener sentido. Un especialista en la escuela no tardó mucho en confirmar lo que Tywin sospechaba. Tenía cara de piedra y parecía comprender lo suficiente cuando el especialista estaba hablando, pero estaba enojado cuando llegaron a casa, como si la dislexia fuera algo que Jaime había decidido hacer para molestarlo. Se sentó con Jaime y lo obligó a leer hasta que pudiera descifrar las palabras él mismo y le golpeaba la parte posterior de la cabeza si se equivocaba o aún más fuerte si Jaime o Cersei comenzaban a leer y a llorar por eso. Fue bastante malo, pero la forma en que reaccionó cuando vio a los leones fue diferente. Era furia. Jaime nunca había sabido que su padre estuviera furioso.

Es fácil convencer a un niño de lo incorrecto, especialmente cuando eres el padre de ese niño y el único que él conoce. Tywin siempre había sido una figura de autoridad indiferente en la casa, pero esa noche les rugió a ellos, y a Jaime en particular.

«Son hermano y hermana» dijo cuándo lo golpeó.

«Ustedes son Lannister» dijo, sin sentido, en otra ocasión.

«¿No me has traído suficiente vergüenza?» preguntó una vez.

Aprendieron rápidamente que Tywin nunca golpearía a Tyrion. No era su hijo pequeño. Su hijo enano. El hijo cuyo nacimiento mató a su esposa y alma gemela. No, ignoraría y se burlaría de Tyrion y silenciosamente, en vano lo detestaría, pero no levantaría una mano hacia él. Y tampoco golpearía a la hermosa Cersei, no importa cuán enojado intentara atraer la ira hacia ella. Fue Jaime quien soportó la ira de su padre porque Tywin pensó que era lo suficientemente fuerte como para aguantarla.

Era un horrible sistema de crianza, obviamente. Jaime no se dio cuenta de lo horrible que fue hasta que comienza a parlotear sobre eso una noche de veintitantos años, agradablemente sonada en el departamento de Robb Stark. Él mirará alrededor de la habitación y ve los rostros horrorizados de todos sus amigos y se da cuenta: «oh, claro. La mayoría de los padres no hacen eso».

Pero este período de ira de Tywin no duró mucho. Alguien, tía Genna o tío Kevan, probablemente, debe haber hablado con él sobre lo indecoroso que es que sus hijos le tengan tanto miedo, por lo que volvió a la indiferencia y aprendió a controlar su temperamento. Todavía era probable que castigara a Jaime y a Cersei si pasaban demasiado tiempo juntos, y aún podía burlarse cruelmente de los insultos, pero eso era más fácil de manejar. No tenía que ser permanente, de todos modos, porque los resultados que obtuvo fueron lo suficientemente permanentes: Cersei y Tyrion rara vez respondían a su padre después de las primeras veces que vieron a Jaime sufrir por sus rebeliones. Tyrion se volvió dos veces más listo que él, y Cersei se volvió astuta, y aprendió a halagarse en las buenas gracias de su padre. Jaime no estaba seguro, exactamente, de lo que aprendió de la experiencia. Tal vez fue solo que aprendió a recibir un golpe, o tal vez fue que aprendió que lo haría cualquier cosa por sus hermanos.


Cuando ve la espada en su espalda por primera vez, Jaime siente alivio. Siente esperanza. Se siente seguro, porque sabe que puede mostrar la marca del alma a su padre. Ofrecérsela.

—¿Ves? No estoy roto. Ya no necesitas preocuparte por nosotros.

Cersei lo mira con traición desnuda cuando levanta su camisa en la mesa para la observación, pero ella no dice nada. Sabe que es mejor para ambos si Tywin es consciente.

Su padre frunce el ceño ante el símbolo. Lo toca brevemente.

—Bien —dice—. Aunque si no es aceptable, no tienes que estar con ella. No todos ven a las almas gemelas como algo positivo.

—Lo sé —dice Jaime y Cersei parece aliviada, pero Jaime sabe que no importa quién sea su alma gemela. La encontrará aceptable pase lo que pase.

Cersei no recibe una marca del alma tan pronto como Jaime. Ella no recibe la suya hasta que está en la escuela secundaria, años y años después. Entonces Jaime esconde la suya para hacerla sentir mejor. Nadie fuera de su familia ni siquiera sabe cómo se ve. Casi nunca nada sin camisa, y cuando lo hace, usa grandes vendajes sobre ella, tapándola, para evitar que los ojos curiosos descubran que hay algo en él que no coincide con su melliza.

La mayoría de la gente en la escuela probablemente asume que no tiene una. O asumen que él y Cersei hacer partido en todo. Él escucha los chistes con bastante frecuencia. Hacen todo juntos y él nunca ha salido con nadie. Por supuesto que la gente bromea. ¿Cómo podría explicarles que el dolor de Cersei por su piel en blanco lo lastima más de lo que podría su falta de citas? ¿O que no ve el punto de estar con nadie más que la dueña del gemelo para su espada? Están en la secundaria. Se supone que las personas no deben preocuparse tanto en la escuela secundaria. Pero Jaime no puede molestarse en salir cuando sabe que no va a durar. No parece que valga la pena el esfuerzo.

Y después de lo de Aerys, de todos modos, la gente probablemente ni siquiera quiere salir con él. Jaime aprende a reírse de las cosas y a mantenerse alejado de las opiniones de los demás en la escuela. Enojarse se sintió bien por un tiempo, pero Tyrion lo ayudó a ver que al final solo dolería. Tyrion también lo ayudó a ver que Tywin probablemente también habría reaccionado con ira, lo que facilita la risa. «Ríete todo y nadie podrá tocarte. Sus palabras no importan». ¿Cómo podrían? Él es un Lannister y las opiniones de cualquier persona ajena a la familia no valen nada.


No es que Jaime no sepa que es un imbécil. En su tercer año de secundaria, eso se estableció hace mucho tiempo. No sabe si puede determinar el momento exacto en que ser idiota se convirtió en su estado predeterminado, pero cree que el deslizamiento en él probablemente fue inevitable.

Tyrion intenta convencerlo de que todo es culpa de Cersei, pero Jaime lo sabe mejor que eso. A veces ella dice cosas que son lo suficientemente crueles como para sorprenderlo, pero él nunca discute, y siempre la acompaña. Tyrion tiene anteojeras cuando se trata de Jaime. Insiste en que Jaime es diferente. Además de eso, es un niño inteligente, pero el amor puede cegar a las personas ante los peores defectos de los que les importan. Jaime lo sabe mejor que nadie.


Él se da cuenta cuando Cersei comienza a molestar a Brienne Tarth específicamente. Ninguno de los dos ha sido realmente amable con la chica. Ella es muy alta. Es una de esas chicas que se hizo alta temprano. Y la mayoría de esas chicas, como la amiga común de Brienne y Cersei, Sansa Stark, se hicieron altas y luego adquirieron su aspecto como si estuvieran estiradas y extrañas durante unos años en la escuela secundaria, como si sus rasgos se tomaran su tiempo para establecerse una vez que estuvieran allí. Pero Brienne se vuelve alta y torpe en la escuela secundaria, y así es exactamente como se queda.

Ella no es el cliché de una chica fea en la escuela secundaria, por lo que al menos tiene eso. Ella tiene muchos amigos, sobresale en el fútbol, y todos en su equipo parecen amarla. Prácticamente creció como una de las Stark y es envidiosamente cercana a Robb y Sansa. Jaime nunca ha tenido buenos amigos así fuera de su familia, por lo que se da cuenta de ello. Siempre está rodeada por Stark y sus otros orbitadores constantes: su primo Jon y su amigo Theon Greyjoy que parece vivir en el sótano de Stark por alguna razón que nadie ha podido resolver.

Pero incluso a pesar de esa red de apoyo, Brienne es un blanco fácil para Cersei, en parte porque nunca se defiende. Cersei cree que es demasiado estúpida para entender los chistes al principio, pero luego se da cuenta de que Brienne es buena para ser inexpresiva y, por supuesto, lo toma como un desafío. Ella también dice mierda oculta justo en frente de Sansa, lo cual siempre es divertido porque Sansa es ingenua, confiada y demasiado amable para pensar que las dulces palabras de Cersei esconden algo venenoso debajo de ellas. Brienne se da cuenta, por supuesto, pero ella es noble al respecto, que es otra cosa desesperadamente molesta para Cersei. Ella nunca intenta que Sansa deje de salir con ellos. Ella nunca trata de exponer a Cersei y Jaime por los falsos amigos que son. Simplemente los evita cuando puede, y los sufre cuando no puede, y Cersei juega con ella de la misma manera que un gato juega con un ratón por un momento antes de matarlo.


Sin embargo, se vuelve mucho más difícil después de la fiesta de pijamas.

Cersei siempre ha sido generosa con su desdén. Hay mucho de eso en ella, y hay tantas personas que lo merecen. Jaime está feliz de unirse a ella cuando elige un objetivo, pero él lo prefiere cuando los objetivos se defienden. No es que sea un factor decisivo cuando no lo hacen; no tiene problemas para ayudar a Cersei en su cruzada para romper a Brienne Tarth. Esa es la parte que lo perseguirá durante años después, literalmente: no le importa. A pesar de que no lo entiende, no lucha y no le importa.

Sería más fácil si pudiera convencerse a sí mismo de que Cersei lo ha manipulado, o que ella lo ha cautivado, o de alguna manera le ha quitado su voluntad, pero no es eso. Él sabe que Cersei dice muchas cosas desagradables, ella no es amable con Tyrion, y ni siquiera es amable con él, pero él la ama. Ella es su hermana. Ella es su melliza. Y si a veces se para en el espejo y sostiene el dispositivo portátil sobre su hombro para recordarle que no siempre será solo su familia, entonces es algo pasajero, y no es más fuerte que el deseo de ver a Cersei siempre feliz.

—Ella tiene una marca del alma —dice Cersei, el día después de la fiesta de pijamas, sentada en su cama junto a él—. Deberías haberlas visto a todas emocionadas por eso. Sentí que me estaba volviendo loca. Como si yo fuera la única que puede ver lo positivamente horrible que es.

Mira a Jaime y observa su reacción. Jaime, en verdad, solo había estado medio prestando atención; se había perdido tratando de descifrar un párrafo para su clase de Dothraki.

—Ella es bastante fea —dice, asegurando—. Pero la tuya probablemente llegue tarde. Sucede. ¿Qué es lo que dicen: el treinta por ciento de las chicas no obtienen la suya hasta después de la secundaria?

—No se trata de mí, Jaime —dice Cersei, pero Jaime sabe que eso no es cierto y la favorece con una mirada irónica. Ella resopla y sonríe en señal de admisión y se desploma con la cabeza sobre su hombro.

—Bien. ¿Por qué debería Brienne Tarth conseguir un alma gemela?

—Quizás es terrible —sugiere Jaime—. Horrible y huele mal, y es aún más horrible que ella.

—No —reflexiona Cersei. Ella tira de un hilo en su camiseta—. Creo que él es... probablemente la mejor persona del mundo y no es justo.

—Tampoco fue justo que los dioses le dieran esos dientes, pero siguieron adelante y lo hicieron —señala Jaime, manteniendo su voz alegre para que se sienta mejor—. No fue justo que los dioses nos quitaran a nuestra madre, pero siguieron adelante y lo hicieron.

—Tyrion hizo eso —le recuerda Cersei, y suspira. Empuja hacia arriba y lejos de ella, alejando su cabeza de su hombro. Ella siempre tiene que hacer eso. Siempre tiene que arruinar buenos momentos.

—Tengo tarea que hacer —dice, y Cersei vuelve a resoplar. Ella sabe exactamente por qué la está echando, pero finge que no. Es el juego que están jugando constantemente al ver cuáles son los límites para la crueldad que ella muestra a su hermano. Se va y no hablará con él por unas horas, pero luego regresará y comenzará de nuevo.

Le envía un mensaje de texto a Tyrion para ver si ya está en casa, en el sótano donde pasa la mayor parte de su tiempo. Cuando obtiene una respuesta afirmativa, recoge su cuaderno. Le dio una oportunidad; Tyrion lo ayudará a descubrir el resto.


Durante las próximas semanas, Cersei se enfrenta a Brienne con una tenacidad que es única para ella. Aparentemente, incluso ha olvidado su rencor con la bella y astuta Margaery Tyrell, quien anteriormente había cometido el último pecado de besar a Jaime en la mejilla bajo un muérdago el año pasado y luego se disculpó con Cersei por eso delante de todos, como Cersei era la novia celosa de Jaime quien necesitaba ser aplacada. Jaime había pensado que el chiste era un poco divertido, pero Cersei se cocina a fuego lento, y sus rencores tienden a durar. Mantuvo a Jaime alejado de su campaña contra Margaery, probablemente temiendo que Margaery pudiera encontrar una manera de tentarlo o engatusarlo a su lado, pero no tiene tales reservas con Brienne Tarth. Tal vez ella lo asume inmune a los dudosos encantos de Brienne, probablemente cierto, o tal vez ella realmente odia a la chica.

Es casi elegante, como ella lo hace. Como la mayoría de las cosas que hace Cersei.

También es incomprensible para él, en gran medida, pero divertido.

Una vez más, estas cosas lo perseguirán más tarde. Ni siquiera era como si estuviera disfrutando realmente de eso, pero tampoco consideró pedirle a Cersei que se detuviera. O incluso preguntarle «por qué».

Lo único en lo que Jaime siempre ha confiado es en su aspecto. Él sabe lo que es, porque la gente nunca deja de decirle. Sabe que es atractivo y que tiene el tipo de buena estructura ósea que significa que probablemente se verá mejor a medida que envejezca. Cersei también lo tiene: la mandíbula fuerte y los labios carnosos que hicieron que su madre fuera tan sobresaliente. Tienen el porte digno de su padre y las gracias más suaves de su madre, y juntos son hermosas y formidables, y una niña como Brienne Tarth debería querer al menos una de ellas, si no las dos. Sus insultos deberían cortarla rápidamente.

Pero ella nunca reacciona. Solo mira a Cersei y escucha el insulto que Cersei imparte. Y luego se vuelve hacia Jaime. Su rostro no muestra nada, pero él casi puede oír su voz plana y profunda en su cabeza. Bueno, entonces continúa. Él dirá lo que sea que tenga que decir mientras sus inquietantes ojos azules lo miran. Luego se dará la vuelta y se alejará, y él sentirá la frustración de otro fracaso.


Él recibe su primera reacción de ella en la clase del señor Selmy. Historia. La única clase que le gusta, así que técnicamente es su favorita. Selmy los asocia para un proyecto y Jaime se da vuelta para darle a Brienne una sonrisa de complicidad. Por un segundo, su expresión es una mezcla de disgusto y agonía, y luego se queda completamente en blanco otra vez y mira su cuaderno. Ella garabatea algo, y no lo mira, pero él puede ver la tensión en sus hombros, y siente una tensión de respuesta en los suyos.


Asco. Agonía.


Brienne Tarth es una de las personas más inteligentes de su grado. Él lo sabe porque a ella siempre le va bien en las pruebas y esas cosas. A Jaime no le va tan bien con eso. Sus calificaciones intermedias se deben principalmente a que hace su tarea y se asegura de cumplir con los requisitos de participación en clase, porque no puede permitirse perder puntos en esas áreas fáciles cuando sabe que sus habilidades para tomar exámenes son débiles. Entonces, cuando se sienta frente a ella al final del período, sabe que tiene que ayudar de cualquier manera que pueda. No aceptará caridad solo porque ella es más inteligente que él. No podrá escribir gran parte del documento, pero ayudará de cualquier otra manera que pueda.

Escucha las cosas que la gente dice sobre él. Ellos ven lo que recibe en las pruebas y es justo lo mismo que ve Brienne de él por lo que sabe que probablemente ha visto la D roja estampada en sus exámenes. Él sabe que probablemente lo cree un puto tonto, además de ser un idiota, y así cuando se sienta en frente está esperando que pueda llegar a ser al menos pasablemente educada, porque necesita este grado y debido a Cersei no está aquí para impresionar de todas formas.

Cuando él se sienta y cruza los brazos sobre el respaldo de la silla, ella lo mira. Con cuidado, en blanco. Como un cervatillo con respecto a un oso que se acerca.

—¿Cuál es el plan? —Pregunta. Ella mira su cuaderno cuando habla.

—He escrito una idea: «Arte con armadura de la Era de los Héroes». Las decoraciones, ornamentación. Cosas que la gente de Poniente hizo para marcar su armadura. Muchas de las casas incluían su iconografía en sus armas y armaduras, y algunas eran bastante detalladas.

—Me gusta —dice, y es cierto. La mirada que le envía es cautelosa, pero continúa. Ella plantea la idea de ir a una exposición de armamento a través del tiempo en el museo de la ciudad durante el fin de semana. El horario de Jaime es claro, y en realidad le gusta la idea. Puede ser divertido. También de alguna manera conoce a un armero, lo cual es muy bueno, y cree que pueden obtener una entrevista con él.

Está impresionado y aliviado de que ella se lo tome tan en serio, y se ríe un poco. Ella lo está mirando cuando él lo hace, y su rostro hace este gesto que parece irradiar físicamente decepción. Ella suspira.

—No, no —dice rápidamente—. Esto es asombroso, no me malinterpretes. Eres muy minuciosa.

—¿Pero? —Pregunta ella con una ceja levantada.

No había habido un «pero» al final de esa oración. No como ella parece pensar, de todos modos. La mayoría de las veces se preguntaba cómo demonios una persona se convierte en un carro blindado en estos tiempos.

—Pero, ¿qué? — Pregunta estúpidamente. Ella se tiempla. Fría como hielo. Su voz duele cuando habla, como si sus palabras fueran dagas lanzadas por expertos y es como si estuviera apuntando esas dagas a sí misma, diciendo todas estas cosas terribles acerca de sí misma, pero la trayectoria de vuelo es de alguna manera directamente dirigida a golpearlo a él. A culparlo a él. A condenarlo por ser tan jodidamente idiota.

—¿Pero soy muy aburrida? —Comienza ella—. ¿O geek? ¿O un bicho raro por pensar que esto es interesante? ¿O uno de los viejos productos básicos? ¿Como que soy fea y masculina, y mis pecas son molestas y mis dientes son demasiado grandes? ¿O mis hombros? ¿O mi pecho muy plano?

En realidad, no se había dado cuenta de lo grandes que son sus hombros, pero ahora sí.

Y no es que no esté equivocada. Él ha dicho el resto. Le ha lanzado palabras tan casualmente. Palabras mordaces y odiosas lanzadas como si no valieran nada. Es por eso que esos puntos de daga llegan a casa ahora, porque es como una revelación que ella ha estado recopilando esas palabras. Manteniéndolas cerca del cofre después de que él las arrojó en su dirección. No le cuesta nada ser un imbécil con ella, y ella ha estado ocultando su dolor y pensando en las cosas que dijo mucho después de que las haya dicho, y hay una breve punzada de conciencia porque ella le recuerda a Tyrion. Tyrion, con todas sus fuerzas, con toda su inteligencia, soportando las heridas que el mundo le entrega tan gustosamente. Nunca los deja ganar, pero Jaime ve la forma en que perforan su armadura contra sus mejores esfuerzos.

Mira fijamente a los ojos de Brienne Tarth, y siente pena. Son muy azules y muy grandes, y lo ven. O parecen verlo, de todos modos. Mucho más de lo que él quiere.

—Lo siento —dice ella, como si hubiera leído su mente. Seca y mordaz, más feroz de lo que la ha escuchado antes y está fascinado. Nunca la ha escuchado decir tanto a la vez—. ¿Tomé todo tu material? Deberías pedirle a tu hermana algunos insultos nuevos. Los suyos siempre son más inteligentes, de todos modos.

¿Dónde se ha escondido esta chica? Grande y torpe, excepto en el campo de fútbol, sí. Tranquila y tartamudeando a menos que esté cerca de sus amigos Stark y las personas que los orbitan, sí. Pero no esto. Fuerte y belicosa. Se ríe un poco y escucha la forma en que tiembla. Ella de alguna manera ha mordido el corazón de su inseguridad, y él se pregunta si se ha dado cuenta.

Cersei siempre ha sido más inteligente, de todos modos.


Y luego, por alguna razón, la persigue por el pasillo a pesar de que claramente quiere alejarse de él. Está proponiendo treguas y pidiéndole patéticamente que no lo llame «estúpido», y su estómago casi se revuelve cuando ella parece incrédula ante la idea.

Él le dice que quiere que ella lo insulte. Es verdad. Pero él le dice que deje a Tyrion fuera, porque la gente lo encuentra como un blanco fácil. De todos modos, es más fácil para Jaime porque tiene la tendencia de reírse de todo y es difícil asestar un golpe real a un objetivo que se escapa de las consecuencias tan fácilmente como él. Tyrion es su punto débil, y la gente lo sabe.

Ella deja de caminar y lo mira como si la hubiera insultado.

—¿Por qué diría algo malo sobre Tyrion?

Y, dioses, se nota que él es un monstruo. Ha ido tras cada pieza suave de Brienne Tarth que creía poder ver inspirando por un punto débil. Ansiosamente ayudando a su hermana a tratar de quitarle carne a los huesos de esta chica, y ella lo mira con esos inocentes ojos azules y le pregunta con toda sinceridad qué podría poseerla para ir tras Tyrion.

—Correcto —dice. Él no puede sostener su mirada, y se mira los pies. Más que nunca, está avergonzado de las cosas que le ha dicho—. Por supuesto que no lo harías.

—Me gusta tu hermano. Nunca... lo que sea que hayas escuchado que he dicho, o lo que sea que te haga pensar que dije algo, no es cierto.

—No, no he escuchado nada —se encuentra asegurándole—. Solo estaba... asegurándome. Quiero que me insultes, pero no me gusta abrirlo a eso. La gente puede ser cruel.

Ella lo hace tener un sentido del humor. Lo favorece con una mirada de reojo que lo hace reír en voz alta. Ella sigue caminando, y él la sigue.

—La gente puede ser cruel —se burla por lo bajo, y él no puede evitar reírse de nuevo.

—Lo siento. Debería haber recordado con quién estoy hablando. Puede que tengas mucho en común, Tyrion y tú, dejando de lado la diferencia de altura.

Ella nuevamente arroja un suspiro de frustración, como si, a pesar de que hubiera esperado muy poco de él, de alguna manera todavía estuviera decepcionada. Odia el suspiro, pero también le gusta. No está seguro de por qué. Tal vez sea solo porque está luchando por una vez, o porque no debe odiarlo por completo si tenía alguna expectativa para él.

—¿Es esto solo un complot para hacerme bajar la guardia para que puedas hacer algo terrible? —Pregunta ella—. Porque también quiero esta nota y no voy a dejar que lo acumules solo para que tú y tu hermana puedan hacer otro intento de desanimarme.

Ni siquiera se le había pasado por la cabeza, en realidad, pero piensa que ella le creería si se lo contara.

—No —dice en su lugar—. Me gustó la idea. Lo dije en serio.

—¿Y tu palabra significa mucho?

—Bueno, no es nada. —Él puede verla reflexionando sobre sus palabras, mirándolo con sospecha. Tratando de decidir exactamente cuánto vale su palabra. Ella no le dice que se vaya a la mierda por completo, así que él cree que están a salvo—. ¿Cuándo vamos? —Pregunta.

Ella deja de caminar de nuevo y lo mira. Hay una pequeña línea entre sus cejas que le gusta. Tal vez solo le gusta porque es diferente de su habitual vacío. Es algo. La reacción a él de que ha estado anhelando. Incluso si es solo confusión.

—¿A dónde? —Finalmente pregunta.

—Al Museo y para hablar con tu amigo armero.

—¿Quieres venir?

Ahora está confundido. Y también un poco molesto. ¿Se le ocurren dos ideas increíbles y divertidas para este proyecto y luego ni siquiera espera que él la acompañe?

—¿No pensaste que lo haría? ¿Qué estaba destinado a hacer en este proyecto, entonces?

—No lo sé. Supuse que podrías sacar algunas citas de lo que sea que tengan en la biblioteca. O escribir una porción y yo agregaría mis cosas a ella. —Él no puede evitar sentirse un poco herido por su desdén. ¿Ella piensa que es tan estúpido que no vale la pena incluirlo? Pero no, es ridículo que lo lastime. Como, ahora que lo está pensando, ¿por qué ella lo querría? Nunca ha sido amable. Por supuesto, ella no quiere salir con él fuera de la escuela. Él tampoco querría salir con él. Brienne es amable, sin embargo, es más amable de lo que alguna vez mereció, por lo que ella se da cuenta de que está herido y termina agregando algo más—. Por supuesto que puedes venir si quieres. Simplemente no pensé que lo harías. —Entonces, como si ella no pudiera contenerlo, o como si necesitara que le recordaran por qué no querría pasar tiempo con él, ella dice: —Me odias.

Se sorprende al escuchar eso. No está seguro de por qué. Más tarde, lo pensará, y reflexionará que tiene sentido que Brienne piense que su horror hacia ella se debe al odio. ¿Es peor la debilidad o la indiferencia? En el momento, se siente peor. Si la odiara, al menos tendría una excusa.

—No te odio —dice antes de admitir—. Cersei te odia. Solo soy malo contigo. Pero puedo ver cómo es posible que hayas tenido esa impresión.

Ella le da otro tipo de mirada de reojo que lo hace querer reír. Es la emoción, y la reacción, y está impresionado. De alguna manera siente un ansia crecer en él.

Saca la mano y ella la mira con cautela.

—¿Otra tregua? —Pregunta ella.

—Una promesa.

Ella toma su mano entre las suyas. Ella tiene grandes manos para una niña. Fuertes también.

—¿Una promesa de...? —Pregunta ella.

—No te odio —dice, muy en serio. Él hace una reverencia: este incómodo y vergonzoso intento de imitar a un caballero de la Era de los Héroes por el que ya se odia y besa el dorso de su mano.


Cuando finalmente llega a su mesa de almuerzo, Cersei lo mira.

—Llegas tarde —dice ella. Él asiente y se sienta.

Se alegra de que no pida ninguna explicación. Honestamente, no está seguro de poder darle una.


N/A: Así que definitivamente iba a hacer esto corto y dulce y solo cubriría los hitos principales de «two halves of a soul», pero luego comencé a escribirlo y decidí hacer las cosas diez veces más complicadas para mí porque no sé de qué otra forma de podía ser.

Donde «two halves of a soul» tenía un montón de Brienne + Los Stark, este estará más centrado en los Lannister, obviamente. Jaime y Cersei interactúan mucho, pero todavía no hay incesto.

Intentaré no dejar que esto se salga de control, pero escribir a Jaime es mucho más divertido de lo que esperaba, así que quién sabe qué va a pasar. Tendrá los mismos siete capítulos con el punto de vista de Jaime de todas las escenas principales de Jaime/Brienne, y el punto de vista de Jaime de las consecuencias de esas escenas, incluido el tweet «top me», que es lo que probablemente estoy esperando más.

N/T: ¡Estoy emocionadísima! Cuando leí que el anterior fic tenía otro lado de la historia tuve que pedirle a la autora el permiso para las dos traducciones a la vez y aquí me tienen. Espero que disfruten tanto como yo y que me den sus apreciaciones.

Eso es todavía más motivante.

Gizz/Lyra.