* Deseo pedir disculpas, no entiendo porque Fanfiction cambió un poco mi historia. Al parecer he logrado resolver el problema con la página, de cualquier forma háganme saber si Facfition aún está presentando problemas con mi escrito. La historia también la pueden encontrar en Wattpad o en Fanfic es.
Me sentí abrumada, tenía más de una hora sentada en el mismo sillón afelpado, trataba inútilmente de mostrar interés ante Ino, la cual seguía probándose obsesivamente vestidos y más vestidos, creo que estaba llegando a mi limite, en cualquier momento me desmayaría o saldría corriendo. Los centros comerciales no son de mi agrado, nunca lo fueron.
Algunas veces me pregunto ¿Por qué Ino me considera su amiga? Somos tan diferentes, ella es una persona arcoíris, de esas que siempre hacen que uno se sienta seguro consigo mismo. Yo soy más del estilo de un profundo pozo lleno de moho.
Posé mi mano sobre mi barbilla, pronto moriría del aburrimiento, salir de compras nunca había sido lo mío. Mi armario está repleto de prendas del año anterior, incluso del anterior a ese.
Me removía incomoda en el mullido sillón, no soportaría mucho más, pronto tendría un ataque de ansiedad. Me puse de pie y comencé a caminar hacia la salida.
—oye ¿A dónde vas? —Ino llevaba puesto uno de esos vestidos que no deja nada para la imaginación, a mi ver era un vestido de ramera.
—lo siento, no puedo seguir más aquí, enserio está a punto de darme un ataque de pánico. —abrí los ojos como platos mientras me expresaba.
—vamos Sakura, dime ¿este cómo me queda? Espera un poco más.
—supongo que bien, ¿ya podemos irnos? —dije mirando hacia otro lado, era enserio cuando decía que estaba al borde del colapso. Me habían diagnosticado con trastornos de ansiedad hacía unos dos años, así que cuando me encontraba en alguna situación incómoda, solía derrumbarse todo.
En aquella tienda había demasiadas personas, demasiada luz, la música era excesiva, los colores tan brillantes, todo me estaba moliendo a golpes en el cerebro.
—¡Por Dios! es imposible salir contigo de compras, si hubiera sabido que te comportarías así le hubiera dicho a Tenten o inclusive a Hinata que me acompañaran. —Ino puso una mano en su cintura mientras decía aquellas palabras.
Respiré profundo para tratar de no perder el control, pero fue en vano —Lo siento, pero todo esto es tu culpa —hice ademanes con las manos —No soy una persona que disfrute de este tipo de cosas, Me voy, juro qué si me quedo un segundo más en este lugar, matare a la primera hija de puta que se me cruce. —y sin más me dirigí a la salida, mi respiración era apurada y entrecortada, necesitaba aire, aire fresco. Pude observar claramente por uno de los grandes espejos como Ino se quedaba con la boca abierta, estaba sonrojada.
Decide salir no sólo de aquella tienda, sino de aquel espantoso lugar, que lo único que hace es enfermar la mente humana y convertir a todos en discapacitados del capitalismo. Y es que ¿quién dijo que lo jodidos Zombis no existen? los vemos a diario en ese tipo de lugares, andando como estúpidos por tantas deudas en sus tarjetas, en sus bolsillos; inclusive en sus cerebros.
Mi casa no estaba tan lejos de aquel nefasto lugar, había llegado en el automóvil de Ino pero bien podía caminar hasta mi morada, eso nunca me había importado. A demás el clima era perfecto, corría un aire majestuoso y yo amaba al viento arañando mis brazos y alborotando mi cabello.
Al llegar a mi hogar, mi dulce y jodido hogar, me percaté que otra vez estaba sola. Como siempre mis padres nunca estaban. Mi padre se desquiciaba horas y horas en el trabajo tratando de ganar más dinero, mientras mi madre se desquiciaba en algún casino, tratando de perder todo el dinero que papá ganaba y así era como trascurrían los días en mi vida: Escuela, casa y de nuevo escuela, casa y no es como que no me gustara salir, pero en esta ciudad había pocos lugares donde me sintiera tranquila siendo yo misma.
Por eso buscaba huir, la mayor parte del tiempo buscaba ciudades aledañas en las que hubiera alguna universidad donde se impartiera medicina, quería estudiar Psiquiatría,
Mi celular comenzó a sonar, el ringtone que llevaba siempre conmigo era de una de esas cantantes del norte de California. Su música, siempre me hacía mover la cabeza de arriba abajo, pero todo se fue al suelo cuando descubrí que la llamada era de Ino. Me parecía extraño que me estuviera marcado después de que la hubiera dejado sola en aquella tienda de ropa, aunque ella siempre comentaba que yo era un ser carente de atención, una niña que sólo necesitaba amor y ella luchaba contra viento y marea para ser mi salvadora, debo agradecer todo lo que hace por mí, es solo que a veces me fustiga.
—¿Qué pasa? —dije con notable pereza.
—Sakura eres la peor, me dejaste ahí parada. ¿Qué es lo que te sucede? —su voz era bastante irritante.
—Lo siento, pero sabes que me asfixio en esos lugares, estuvimos ahí alrededor de una hora y media ¿Para qué? Te puedo apostar que compraste el primer vestido que te habías probado. —no recibí respuesta alguna.
—Sakura, lo único que quería lograr es que salieras por un rato de tu caparazón, a veces es demasiado triste ver cómo se va mermando tus ganas de vivir. —no dije nada, sólo obtuvimos un silencio incómodo. — sabes que olvida ya eso. ¿Qué te parece si salimos hoy por la noche? Podríamos ir tu Tente, Hinata y yo. Tengo una cita con un chico en un bar del centro, por lo que oí, tal vez sea un lugar que llame tu atención. —su voz era cordial, debo admitir que agradecía el hecho de que siempre quisiera sacarme del hoyo donde estaba cómodamente mentida.
—de acuerdo, realmente necesito un poco de aire fresco, he estado encerrada mucho tiempo en casa y en esas tiendas a las que me llevas ¿pasas o paso? —pregunté mientras me sentaba en la orilla de mi cama.
—tú ven, así me arreglo con tranquilidad ¿te parece bien? —
—ok, llego a tu casa a las ocho de la noche, ni un minuto más ¿entendiste? —y es que, a ella uno la tenía que amenazar, la tipa se tardaba demasiado arreglándose.
Colgué el teléfono, para llamarle a alguien más. El tono de línea sonó un par de veces.
—¿bueno? —su voz era tan áspera.
— ¿Qué haces? —pregunté.
—ah, pero si es la pequeña niña rosada — « ¿rosada, enserio?» aunque mi cabello fuera de aquel color, todo mundo me identificaba más con algún color sombrío.
—deja de molestarme ¿Qué harás más tarde querida Tayuya? — sonreía mientras hablaba con ella.
—todavía no tengo nada, en esta ciudad la gente es muy sosa ¿Por qué? ¿Acaso la pequeña flor de cerezo tiene algo interesante por hacer? —odiaba que me llamara así, en que mierda pensaba mamá cuando me puso ese estúpido y bobo nombre.
Traté de no pensar en ello y respondí —veras mi querida amiga, Ino me invitó a un bar en el centro, dice que podría gustarme y lo que me gusta a mi te gusta a ti. Así que pensé que podríamos ir un rato. —
—debes estar bromeando si pretendes que iré con la descerebrada de tu amiga —carcajeo fuertemente.
—no seas pesada, ella no es tan boba como crees, sólo trata de salvar mi pellejo. Si no te gusta solo nos vamos a otro lugar, siempre lo hacemos —y era verdad. Por lo general cuando salíamos con Ino y las otras chicas, terminábamos yéndonos del lugar.
—bien, me cambio y salgo, debo comprar un poco de toxinas antes de llegar a tu casa ¿de acuerdo? —noté que el tono de su voz era bastante juguetón.
—no esperaría menos de ti. —después de colgar me dirigí a mi armario.
Busqué en el pequeño armario algo de mi complacencia, lo cual fue un vestido negro, realmente era más como un jersey gigante, me puse medias negras y un par de tenis blancos. También llevé una sudadera por si el clima reclamaba su estancia en mi pequeño cuerpo, dejé mi cabellera suelta.
Salí y me senté en la fría banqueta, esperaba a que Tayuya apareciera. Y en poco tiempo así es como sucedió, el reloj marcaba cuarto para las siete, siempre admiré la puntualidad en las personas.
—mira, pero que bonita te has puesto ¿acaso es por mí? —al llegar se sentó junto al lado mío y me guiñó el ojo.
—dime que conseguiste —omití su pregunta boba.
—¿estás de mal humor? —Se quedó callada un par de segundos —bueno conseguí un poco de LSD y también un poco de buena hierba, no de esa que venden en tu escuela, es un asco —empecé a reír. En verdad era muy mala, prácticamente nuestro dinero se iba a la basura cada que comprábamos ahí.
—sube al auto —me levanté de la acera y me subí al automóvil de papá. Ciertamente él no lo necesitaría esta noche. Pusimos música, cualquier estilo de música que no fuera comercial estaba bien para mis oídos. Odiaba ver como la cultura occidental volvía todo frío y superficial.
Tayuya preparaba los cigarros de marihuana, mientras yo adelantaba por el carril derecho a todos los automóviles. Estaba comenzando emocionarme de verdad, esta noche sería una gran noche. Una de esas noches donde tiras tu espíritu por la ventana y haces sólo lo que el cuerpo te ordena, no pensaría en esos ataques que carcomían mi cerebelo, hoy no. Hoy era sólo yo, una chica normal, saliendo de fiesta con sus amigas.
Llegamos a casa de Ino más bien tarde, como a las ocho y media de la noche. La conocía y sabía que jamás en su sano juicio estaría lista tan rápido. La rubia no tardo mucho tiempo en salir y como lo supuse, venia vestida con el primer modelo que se había probado en aquella tienda, sonreí por dentro.
—vamos perra no tenemos tu tiempo —Tayuya no guardaba sus insultos para nadie, en ciertas ocasiones luchaba por amenizar la situación entre ellas dos. Pero otras veces solo dejaba las cosas fluir, era muy desgastante tratar de unir piezas dos rompecabezas totalmente diferentes.
—no me llames así, no deberías de ser tan grosera Tayuya, así nunca te va a querer ningún hombre —Ino se acomodó en el asiento trasero.
—no jodas Ino, te puedo apostar el vestido que llevas puesto, que más hombres se han enamorado de mí. Es más, déjame preguntarte algo ¿alguna vez has tenido relaciones sexuales? ¿alguien te ha follado? —Ino se ruborizó y bajo un poco la mirada, yo la observaba por el retrovisor.
—relájate Tayuya, no tienes que ser tan agresiva —estiré mi mano derecha y golpeé su cabeza. La pelirroja me asesinó con la mirada y regresó la vista al frente. Ino me paso un pequeño papelito.
—gracias por calmar a tu bestia Sakura, esta es la dirección del bar, Tenten y Hinata ya deben de estar por llegar. —
—bien —dije mientras aceleraba el automóvil, no quería hacer esperar a nadie, eso no iba conmigo. No tardamos mucho en llegar, estacioné el vehículo a unas cuantas calles del lugar, por experiencia propia sabía que no era muy buena idea dejar los autos tan cerca de los bares, ya que nunca faltaban las peleas y la gente ebria vomitando todo a su paso.
—¡Oh pequeña Ino! Al parecer has hecho algo bueno esta vez, este bar no se ve tan mal, como los últimos tres a los que nos llevaste. —Tayuya le comentó a Ino mientras llegábamos al lugar.
—este bar es más del tipo motociclista, supuse que te gustaría Sakura por lo que te invité, sólo que olvidé que llevas pegado un demonio a donde quiera que vas —dijo mientras miraba a Tayuya. —Seguramente Hinata y Ten Ten ya estén dentro. Además recuerda que te dije que vería a un chico, lo más seguro es que haya venido con algunos amigos. Eso sería bueno ¿no? Mientras más gente, mayor diversión. —sonrió mientras se dirigía a la entrada. Tayuya y yo nos miramos un par de segundos, no sabía si era buena idea que hubiera más gente con nosotras.
Entramos al establecimiento sin problema alguno. El tipo de la entrada hizo un extraño mohín cuando nos miró a Tayuya y a mí, pero su semblante cambio al ver a Ino, me pregunté cómo está sociedad, deshecha a algunas personas sin ni siquiera conocerlas.
—Busquemos a las demás —Ino se adentró más en aquel salón, Tayuya y yo la seguíamos mientras debatíamos que compraríamos para beber.
—debe ser algo fuerte, tequila —dijo la pelirroja. Hice una mueca en negación.
—prefiero el Vodka, el tequila siempre me embriaga muy rápido.— fruncí el ceño.
—¡ahí están! Vengan —Ino nos tomó a las dos de los brazos. Nos condujo por todo el sitio, no tuve tiempo de admirar el lugar, la rapidez con que éramos jaladas nos impedía observar algo con claridad.
—¡basta! Suéltame idiota —dijo Tayuya cuando por fin habíamos llegado. Ino la observó un par de segundos pero no respondió nada. Saludó a Ten Ten y a Hinata que estaban sentadas en una especie de butaca de media luna. El lugar era bastante grande solo para nosotras cuatro.
—hola chicas —dijo Ten Ten, saludé con la cabeza mientras me sentaba al fondo de la mesa.
—Sakura me alegra que hayas venido, paso mucho tiempo desde la última vez —Hinata siempre me pareció interesante, me gustaba pasar tiempo con ella, no era tan gritona como Ino o Tayuya.
—y bien ¿Qué vamos a beber? — Tayuya se sentó a mi lado y Hinata al lado de ella.
—no lo sé, que deseas beber tú, sino se hace lo que quieres haces un drama —Ten Ten miró filosamente a Tayuya, la cual se quedó ciscada ante aquello.
—¡diablos! el día de hoy estás muy ruda —de igual forma Tayuya y Ten Ten no se llevaban del todo bien, miré a Tayuya de reojo, no quería tener problemas cuando apenas habíamos llegado. —de acuerdo, decidamos. Yo quiero tequila. —
—lo que sea está bien, no bebo mucho —Hinata se cruzó de brazos.
—no importa, pero ya quiero beber —dije mientras jugaba con el encendedor que te tenía en la mano.
—bien será tequila —infirió Ino —chicas, regreso en un momento, mi cita llego. — y así desapareció Ino.
La música, el alcohol, el humo, el calor humano. Todo me parecía perfecto las cosas comenzaban a calentarse, entonces recordé lo sucedido en el automóvil minutos antes.
—abre la boca —Tayuya ordenó antes de bajarnos del pequeño auto de papá
—¿qué es eso? —
—tu regalo de cumpleaños —volvió a insistir ahora con su mano.
—faltan cuatro meses para mí cumpleaños —
—¡maldita sea! Toma, es LSD —me puso el pequeño papel en la mano y salió del automóvil. Observé dicho papel un par de segundo antes de llevármelo a la boca, me asombraba que en algo tan pequeño se escondiera la puerta a otras dimensiones. Sin más lo puse debajo de mi lengua y salí a la calle.
Mi mente se encontraba dispersa. Pronto apareció Ino con un chico muy pálido junto a ella.
—chicas, él es Sai y estudia arte —todas voltearon hacía el chico, mi subconsciente comenzaba a hacerse estragos, miré a Tayuya que se encontraba recargada en el gran sillón, viendo hacia arriba e intentando tomar con sus manos el humo que salía de su boca.
—hola Sai, yo soy Tenten y ellas son Hinata, Sakura y Tayuya —el chico posó su mirada en mí y frunció un poco el ceño. Después miró a Tayuya, esta que ni siquiera se había percatado de su presencia.
—hola ¿ella está bien? —volvió a mirar a Tayuya la cual estaba en la misma posición que antes.
—sí... —Ino hizo una pausa extraña —ella es así. —
—es extraña, oigan ¿estaría bien si traigo a mis amigos a su mesa? El espacio aquí es más grande — todas se vieron entre si, yo aún lo miraba con ojos perdidos.
—de acuerdo —contestaron Ino y Tenten al unísono.
Unos minutos después algunos tipos aparecieron junto con Sai. En ese momento de la noche mis extremidades se sentían pesadas miré hacia todos lados, el espacio se estaba reduciendo para mis ojos, me sentí extraña.
—oye estúpida hagamos una apuesta —la pelirroja me habló sacándome de mis ensoñaciones.
—¿una apuesta? No lo sé, eres rara ¿Qué tipo de apuesta querría hacer alguien como tú? —la miré de reojo.
—mira a esos tipos. Escoge el que más te guste, la primera en ligárselo gana —Tayuya sonreía lascivamente.
—¿me estás hablando enserio? ¿Quieres que vaya y me folle a uno de ellos? —yo aún la miraba de reojo.
—sí, mira el tipo de piel apiñonada y coleta alta. No debe ser tan difícil, yo lo escojo a él. —se acomodó bien en el asiento. Mientras todos se presentaban, Tayuya trataba de meterme en su sucio juego.
De pronto una mano me esperaba por un apretón de manos, yo la miré con extrañeza, demonios aquel pequeño papelito había llegado a su punto. Observé a Tayuya que se inclinaba sobre la mesa para saludar a uno de ellos. Regresé mi mirada a aquella mano, algo en mi había cambiado, evolucionado; ¡mierda! estaba tan drogada que no era capaz de alzar mi mano y saludar al tipo que tenía frente a mí.
—¿acaso me dejaras con la mano extendida? —su voz embriagó todo mi ser.
—pues jodete —nuevamente esa voz me golpeaba, llegaba a mi como cuando la marea golpea en las rocas.
Me quedé ahí mirando el suelo, mis sentidos estaban a mil. La música reclamaba mi cuerpo, el olor en el aire se mezclaba hasta adentrarse en mis fosas nasales; todo lo que tocaban mis manos se encendía ante mis ojos, los cuales solo veían fuego y cenizas.
Todo iba muy rápido, noté que alguien se sentó junto a mí.
—hola me llamo Naruto y ¿tú? —su voz era tan juguetona, rayaba en lo absurdo.
—Sakura —el timbre de mi voz era muy bajo, no supe si aquel chico me había escuchado.
—¿Sakura? Ese es un bonito nombre —lo observé y no podía dar credibilidad a lo que estaba viendo. Sus ojos azul eléctrico penetraban mi ser, era demasiado bello para ser hombre.
—¿eres hombre o mujer? —pregunté cínicamente. Noté como todas las miradas se clavaban en mí. Miré hacia todos lados y era cierto todos me miraban, volví mi vista hacia Naruto y se encontraba claramente sonrojado, a lo lejos escuchaba la risa de Tayuya, ¡mierda su voz atravesaba mi cabeza!
—no jodas Sakura ¿Por qué haces esas preguntas? Así jamás me ganaras —Tayuya se paró frente a mí.—¡oh ya veo! pupilas totalmente dilatadas, pulso bastante acelerado ¿Cómo pudiste llegar tan rápido? —ella tocaba mi cuerpo en busca de señales y sí que las había encontrado.
—oye chico, discúlpala, ella no está en sus cabales —Naruto me miró nuevamente, se puso de pie lentamente y se alejó de mí.
Yo me sumí nuevamente en aquel océano de sensaciones. Juro por Dios que tenía tantas ganas de gritar, correr, vomitar; patear a alguien, hacer lo que sea.
—eso estuvo bueno —esa voz, era la misma voz que había embriagado mis sentidos anteriormente.
Miré al dueño de aquella voz y juro por toda mi vida, la cual se resumía a 17 años de absurda existencia, que sentí como todo en mi interior se caía. Algo o alguien me estaba quitando los duros muros que había impuesto como armadura. Su rostro reflejaba un vacío profundo; sus ojos negros, tan negros que podía ver mi propia muerte reflejada en ellos. Sus finos labios dignos de algún dios del panteón griego, me estaba quedando sin aire, pues el como el dios que era lo robaba todo.
—por cierto, me llamo Sasuke. —
