TIEMPO DE OLVIDAR

Naruto y Bleach no me pertenecen.

Son obras de Masashi Kishimoto y Tite Kubo

Pero el fanfic si me pertenece, si quieres el tuyo hazlo.

Capítulo 1: Lágrimas de cerezo

Todo era un auténtico caos. . .

Lo que alguna vez había sido un hermoso y espeso bosque lleno de vida y color, ahora era un páramo desértico e inestable rodeado de rocas y arena.

Llantos y gritos se escuchaban por doquier, la histeria humana había remplazado el sonido de los pájaros y la ardillas silvestres, dudaba alguna vez aquel lugar volviera a ser lo que fue alguna vez.

¿A caso alguien podría seguir su vida normalmente después de lo que les había tocado vivir?

La alianza shinobi había vencido, pero a un costo muy alto; una vez todos comenzaron a despertar del sueño al que habían sido inducidos la cruel y dura realidad les había dado un último y cruel golpe.

Una joven pelirosa de dieciocho años observaba todo como si fuera a cámara lenta; se mantuvo en su lugar, petrificada y ajena a cómo el mundo seguía su ritmo a su alrededor, podía ver ninjas buscando a sus compañeros perdidos, algunos lastimados se mostraban ausentes y absorbidos por el shock, otros lloraban con desconsuelo, y ella los veía rotos, temerosos.

Desde su punto de vista, podía reconocer como algunos llamaban a gritos a sus amigos y compañeros de lucha, la angustia y el miedo era palpable en el lugar mirara donde mirara.

A pesar de haber ganado nadie se veía feliz. . .

...

No fue consciente de cuánto tiempo pasó hasta que decidió comenzar a caminar sin rumbo fijo, atravesaba el páramo observando a la gente, amigos que se reencontraban, parejas que se abrazaban, compañeros perdidos que se lloraban, sin duda era la victoria más triste de todas.

No muy lejos de donde se encontraba pudo ver un pequeño tumulto de personas, se acercó a paso lento preguntándose que podía generar tal concentración de personas. Poco a poco fue metiéndose entre la gente que ignorándola se concentraban en observar un punto fijo en el centro.

— Hokage-Sama, ya no se puede hacer nada... —Decía un acongojado y sangrante peliblanco al que supo reconocer.

Hakate Kakashi, con su ropa y máscara desgarrada, con su piel magullada y heridas sangrantes; tomaba por los hombros a la desconsolada rubia que lloraba histérica sobre el cuerpo marchito y sin vida de su alumna, a la cual había estado tratando de reanimar a pesar de saberla ya perdida, negándose a la triste y dura realidad de que ya era demasiado tarde y que volvía a perder a alguien importante para ella.

Sakura pudo ver entonces su cuerpo sin vida.

Comprendiendo con pesar, y un profundo dolor, lo que estaba presenciando.

Por instinto llevó su diestra a su pecho, donde descansaba una cadena que había sido cortada de su cuerpo físico cuando murió.

...

Tras una larga lucha Madara había sido vencido y Kaguya sellada a manos de Sasuke y Naruto con la ayuda de Sakura, pero tanto el rubio como el pelinegro habían sucumbido al agotar por completo su reserva de chakra muriendo estos en el acto.

La pelirosa se había quedado sola, Kakashi se había perdido en algún momento y nadie despertaba del letargo al que habían sido sometidos, su mejor amigo y su primer amor no volverían, todo había salido mal al final y ahí estaba ella... La única que podía hacer algo.

Sabía que solo había una cosa que podía hacer para salvar a todos, ella no viviría para verlo, sin embargo, ella no lo dudo ni un momento.

Hincándose entre los dos cuerpos sin vida de sus compañeros, posicionó una mano en el pecho de cada uno y cerró sus ojos activando el byakugou no jutsu, concentrándose y reuniendo toda la energía vital que le quedaba y el fuerte deseo de salvarlos a todos.

— Fuerza de la vida...

Murmuró abriendo de pronto sus ojos jades más brillosos que nunca, mientras las marcas del jutsu seguían deslizándose por todo su cuerpo cuan enredadera. Un chakra turquesa comenzaba a transmitir su vitalidad al cuerpo de aquellos dos hombres que habían sido tan importantes para ella devolviéndoles la vida.

Siempre la habían protegido, incluso Sasuke muy a su modo, sabía que siempre darían la vida por ella, pero era ella la que ahora daba su vida en aquel jutsu prohibido por todos los que había amado y los inocentes que merecían una segunda oportunidad. Así como por todo los que perdieron la vida antes que ella... ninguna muerte sería en vano... ni la suya.

Aquella vez que se lo vio usar a Chiyo-Baasama para resucitar a Gaara supo que alguna vez ella igual lo llegaría a usar, que no lo dudaría de ser necesario, por lo que tras aquel acontecimiento había investigado decidida a aprenderlo y el momento de aplicarlo había llegado.

Podía sentir bien que se le iba la vida, no dolía, era como si de pronto tuviera mucho sueño y su cuerpo pidiera a gritos descansar a pesar de saber que no volvería a ver la luz del día.

En un loco acto de no desfallecer antes de completar el Jutsu libró el byakugou en todo su esplendor rompiéndose a sí misma, en un último golpe de poder que acabó con su vida, logrando apreciar un momento antes como ellos volvían a respirar.

...

Tras un lapsus de tiempo se había sentido despertar como si nada hubiera pasado, sin dolor sin miedo.

Para ese entonces todos habían despertado y ella que se encontraba allí, como un alma en pena presenciando lo que había logrado con su sacrificio.

A pesar de su angustia se sentía feliz, ellos vivirían...

Cerca de su cuerpo un Sasuke inconsciente pero vivo era atendido por una llorosa Shizune, del otro lado una destrozada Ino hacía más de lo mismo con Naruto, el cual gracias a su rápida recuperación ya estaba consciente tras usar su poder junto con Sasuke para despertar a todos y lloraba con desconsuelo ante lo que estaba presenciando.

Se sintió completamente incapaz de ver más por lo que se alejo del lugar hasta encontrarse en un bosque.

No sabía qué hacer.

¿Qué se hacía después de la muerte?

Ya consciente de su estado llego a ver otras almas deambulando como ella sin saber que hacer tras haber pedido la vida que conocían, sin entender porque seguían en aquel plano.

¿Al final no existía ese famoso más allá?

Las horas pasaron por ella como si nada y pronto se hizo la noche, ella no sentía sueño ni cansancio alguno, tampoco hambre ni sed, solamente se dedicó a alejarse lo más posible de aquello que le dolía tanto.

Al llegar a un claro se vio enfrentada a un gran lago. A paso tranquilo se acercó a este e hincándose de rodillas se observó en el reflejo del agua; una expresión de sorpresa se aprecio en sus facciones, sintiéndose extrañada llevó sus manos a su cabellera rosa siendo consciente por primera vez hasta el momento de que esa había crecido muchísimo, de alguna forma al morir en su forma de espíritu volvía a tener su cabello largo, incluso más largo de lo que llegó a tenerlo alguna vez. Pensar que ella había decidido mantenerlo corto para que no le molestara a la hora de luchar.

¿Hasta de esa forma la muerte le recordaba que ya todo había terminado para ella?

Se recostó en el césped a un lado de la orilla del lago y observo el cielo iluminado por una gran luna y millones de estrellas; se mantuvo en aquella posición meditando en todo lo que había vivido, no se arrepentía de nada, siempre dio todo de sí por quienes quiso, a tal punto de dar su vida.

Supo en qué momento las lagrimas comenzaron a escaparse de sus ojos pero no hizo nada para detenerlas. Lloró por lo que había perdido, por lo que dejaba atrás, por la inseguridad de saber que seguiría de ahí en más.

Poco a poco la luna y estrellas fueron desapareciendo siendo cubiertas por las nubes y pronto comenzó a llover, era una lluvia cálida que acompañaba a las lágrimas que no dejaban de salir de aquellos ojos verde esmeralda...

— Sakura... Sakura despierta.

La pelirosa se alteró al escuchar aquella voz masculina que le hablaba. Sentándose de golpe se dio cuenta de que se encontraba en un lugar completamente distinto.

Un hermoso campo de flores y un árbol de cerezos se presentaba ante su mirada de asombro. No entendía cómo había llegado ahí, en qué momento se había dormido o perdido la conciencia.

Frente a ella se materializó un joven de larga cabellera blanca; sus ojos serios eran de un celeste tan pálido que podría confundirse fácilmente con gris y la plata fundida. El misterioso joven vestía ropajes blancos con detalles en lila pálido y aguamarina, pero lo que le había dejado literalmente con la boca abierta eran las grandes alas blancas que salían de la espalda de aquel individuo.

— Eres... ¿eres un ángel? ¿me has venido a buscar?

Pregunto ni bien pudo salir de su shock inicial, asumiendo que aquel ángel la llevaría ahora a ese lugar al que pertenecía tras haber fallecido.

— No Sakura, ese no es mi trabajo pero es lo menos importante ahora, debes despertar y debes hacerlo en este mismo momento.

Ante lo dicho por el joven se mostró aún más confundida.

— Pero... ¿Cómo? ¿Qué? — No había tenido tiempo de decir más cuando sintió un tirón en el pecho y volvió a lo que era su extraña realidad.

Levantándose de golpe como pudo, se cubrió los oídos al escuchar una especie de alarido o gruñido que hizo eco en todo el lugar.

Sintiéndose terriblemente debilitada abrió los ojos y observó aterrada como el cielo ahora despejado, se abría dejando ver una criatura de dimensiones gigantes.

Se sintió paralizada por el pánico, ni siquiera en la guerra que había terminado de presenciar horas atrás había visto algo como aquello.

Ni después de muerta estaba fuera de peligro, lo sabía, no podría escapar de algo como eso, no en su estado, no sin saber que hacer y sin dudas no sola.

La mano blanca y gigante de aquel ser se estiró hacia ella con claras intenciones de agarrarla, presa del pánico no se movió de su lugar, observaba a esa criatura oscura con manos blancas y una especie de máscara igualmente blanca que parecía observarla con fijeza.

Estaba a poco de tocarla cuando de la nada llegó donde ella un hombre pelirrojo que vestía una especie de shihakusho* blanco y negro, también otro hombre igualmente vestido, pero este último sobre su vestimenta llevaba una prenda blanca.

— Es un menos más grande que los de costumbre, pero permita me ocupe Capitán — Escuchó decir al chico pelirrojo que no aparentaba ser mucho mayor que ella.

No escucho palabra del que ahora sabía era una especie de capitán de algo, pero sabía que de alguna forma se habían comunicado ya que el pelirrojo corrió en pos de atacar a la criatura dejándola sola con el pelinegro que se volteo hacia ella desenfundando su espada.

— No...

Murmuró con miedo; había tenido la esperanza de que ellos la ayudaran, no había esperado para nada que lejos de eso aquel hombre la fuera a atacar.

— Por favor no me lastime...

Pidió fijando su mirada en los ojos violáceos de aquel hombre que la observaba con seriedad.— Por fav... — Ya no pudo decir más, el mundo se volvió negro para Sakura que se sintió drenada de toda energía y se desmayó dejando caer su cuerpo hacía atrás, siendo atajada por el joven capitán que la logró atrapar con un solo brazo, depositándola suave en el frío y húmedo césped.

— Capitán, ella es la que los atrae... ¿Cómo puede ser?

Tras vencer al menos Renji Abarai se acercó donde su capitán yacía con la joven espíritu pelirrosa.

— Encárgate del Senkaimon Renji.

Lo cortó seco el pelinegro antes de que siguiera haciendo preguntas que él mismo se hacía y veía incapaz de responder.

El pelirrojo asintió a la orden de su capitán y acatando su mandato abrió la puerta que les llevaría de regreso a la sociedad de almas.

Byakuya Kuchiki ajeno a su teniente se quedó observando un momento a la joven inconsciente con aquellas preguntas dándole vuelta en la cabeza. Había algo fuera de lo normal con ese Plus... Ella era un alma fuera de serie y tras su regreso debería notificar sobre lo acontecido para seguirle el rastro.

En el mundo Shinobi siempre se veían cosas salidas de lo normal pero aquello era incluso diferente... por eso, y debido a la gran cantidad de almas que había tomado la guerra en ese mundo le había tocado cooperar con los Shinigamis a su cargo en conjunto con otras divisiones, buscando salvar la el mayor número de Plus posibles antes de que estos fueran devorados por los Hollows que vendrían a ellos cuan banquete.

Acercando el puño de su espada a la frente de la joven dejó un sello en ella, observando atento como aquella comenzó a resplandecer hasta volverse una mariposa negra y salir volando dejando una estela de luz rosa a su paso.-

...

CONTINUARÁ ...

* Shihakusho: Es esa especie de kimono que usan los Shinigamis.

Nota de la autora.

¡Hola!

Muchísimas gracias por leer mi historia.

Actualmente me encuentro subiendo los capítulos que tengo completos que son 32 en total y a su vez los voy editando.

Cuando comencé la historia tenía menos experiencia y muchas más faltas de ortografía... aun las tengo, me temo no llego a tener aun una ortografía perfecta como quisiera, pero considero que he mejorado de un tiempo a esta parte y decidí por lo tanto mejorar la calidad de mi historia detallando más y corrigiendo todo lo que vea corregible.

Lo que sea en pos de mejorar la experiencia de los lectores.

Desde ya muchas gracias hasta el próximo capítulo.