Era un día normal, tan normal como podría serlo para los exterminadores; acababan de completar una de las misiones a los que habían sido convocados en una aldea cercana; todo había salido a la perfección, un yokai molesto, pero poco poderoso no era rival para ellos; ese día Kohaku el líder de aquel grupo les había permitido conocer un poco el lugar, antes de partir. Hisui se encontraba caminando junto a sus compañeros, cuando algo llamo su atención; un grupo de hombres golpeaban con palos, piedras y sus propios pies a una pequeña figura retorcida a su merced; no supo porque, pero algo lo impulso a dirigirse a aquel lugar e investigar qué era lo que estaba pasando.
-Maldito ladrón, tienes suerte que el señor terrateniente se haya apiadado de ti y haya ordenado no matarte; pero te daremos una lección para que no intentes burlarte de nosotros nuevamente- gritaban los hombres mientras seguían golpeado a aquella persona tirada en el piso; Hisui sintió lastima por el pobre sujeto, que lo único que lograba hacer era intentar proteger su rostro con sus manos; no aguanto más aquel acto de crueldad e intervino –Hey, ¿No creen que es suficiente? Estoy seguro que ya ha aprendido su lección, déjenlo tranquilo; los hombres se detuvieron por un instante, pero solamente para mirar de forma desafiante a aquel chico entrometido que estaba delante de ellos y responderle de manera tajante –Nadie te ha llamado, no te metas en asuntos que no te conciernen; además este en un vulgar ladrón, se atrevió a intentar robar el palacio de nuestro señor, cuando él tan amablemente le ofreció trabajo; no tiene ningún derecho-, aunque en parte Hisui sabía que tenían razón, no dio su brazo a torcer –Claro que tiene derechos, es un ser humano… Además ustedes dijeron que su señor ordeno que no lo mataran; soy uno de los exterminadores que contrato para acabar con el yokai que los estaba asechando; creo que no se pondrá muy feliz si le comento que desobedecieron sus órdenes- Poco a poco las miradas de antipatía se convirtieron en miradas llenas de terror y en un abrir y cerrar de ojos, todos ellos habían desparecido; dejando a Hisui solo con la victima de aquel ataque.
Parecía muerto, aquella silueta estaba completamente quieta, hasta que empezó a retorcerse, Hisui se acercó para verlo mejor, una voz débil, pero enojada le advirtió que se alejara, pero esto le provoco que empezara a toser sangre, -Oye, acabo de ayudarte, un gracias no estaría mal- apenas pudo para su malestar, respondió –No te pedí que me ayudaras- la irritación se le contagio enseguida a Hisui, quien sintió que había perdido su tiempo haciendo una buena obra –Que mal agradecido eres, pero eso me pasa por ayudar a un maleante- lentamente se giró para irse de aquel sitio, pero nuevamente escucho una nueva respuesta –No soy ningún maleante… Lo siento, en verdad agradezco tu ayuda, es solo que, después de ser golpeado, no tienes el mejor humor del mundo, ¿no crees?-, al parecer ya no moriría, pero un nuevo problema parecía avecinarse.
-Ha sido un placer hablar contigo, pero creo que empezara a llover, ¿Necesitas que te ayude a llegar a algún sitio, que te lleve con tu familia?- le comento Hisui, el joven que aún se encontraba en el suelo, negó con la cabeza, agradeció de nuevo y afirmo que podía irse prontamente, pero Hisui sabía que no debía hacerlo, así que siguió insistiendo –Estas muy herido, no creo que puedas llegar a algún sitio solo, además con este clima te podría ir mucho peor, sin contar que esos tipos quieran buscarte otra vez. Quede en verme con mis compañeros en nuestra aldea al anochecer, así que no tengo mucha prisa- el chico comento -En verdad te lo agradezco, pero la verdad no tengo hogar ni familia, no tengo ningún sitio al cual ir- Hisui cada vez sentía más compasión por él, no sabía si estaba haciendo lo correcto, pero sabía que si lo dejaba solo, no tendría la conciencia tranquila; intento convencerlo de acompañarlo a su aldea, diciéndole que sus colegas lo recibirían cortésmente y que podría quedarse con ellos hasta que se recuperara; pero en lugar de apaciguarse, el joven parecía más asustado; le dijo que no podía ir a ninguna aldea, porque era muy peligroso que alguien lo reconociera; así que como última medida Hisui le conto que cerca de su aldea, había una pequeña cueva, la cual nadie conocía, excepto el, era un lugar secreto y seguro, donde podría protegerse de la lluvia y reposar algún tiempo; y gracias a esto por fin logro que aceptara acompañarlo.
-Ser exterminador es el mejor trabajo que he podido desear, pero a veces trabajar con tu familia no es nada fácil; hace algún tiempo estaba enojado con mi tío, no quería discutir con él, ni ir a casa tampoco, así que me puse a pasear por los alrededores del bosque, y encontré una pequeña cueva muy acogedora; en ocasiones suelo ir allá para relajarme y pensar las cosas, es un buen sitio- Hisui no solía hablar mucho sobre su vida personal, y mucho menos con extraños, pero no quería dejar que su compañero se desmayara a mitad de camino y tenía que seguir ganando su confianza. Prácticamente había tenido que recogerlo y cargarlo todo el viaje, pero el chico era testarudo y decía que podía caminar solo, sin embargo aceptaba su apoyo al caminar. Al llegar a la cueva lo ayudo a sentarse con sumo cuidado, mientras seguía hablandole -Ya que dices que no quieres que nadie más esté involucrado, puedo traerte algunos vendajes y medicamentos para curarte; no soy experto, pero por nuestro trabajo hemos aprendido a curar nuestras propias heridas- el joven volvió a mostrar un expresión de desconfianza, mientras respondía -Yo puedo curarme solo, no te molestes, solo tráeme las cosas por favor- Hisui no lo contradijo e hizo lo que le pidió.
Ya era tarde, Hisui estaba a punto de dormirse, pero algo le perturbó sus ganas de descansar; que estúpido había sido, le llevo los medicamentos y vendajes a su nuevo amigo, pero no le había llevado alimentos o algo con que abrigarse, si no se había muerto del hambre o del frío, la estaría pasando muy mal. Con mucho cuidado de no despertar a nadie, se levantó con sigilo, tomo una manta y unas cuentas frutas y se dirigió nuevamente a la cueva... No quería despertarlo, así que llegó en silencio, al acercarse noto que había fuego, esto lo alivió porque supo que al menos el chico había tenido las fuerzas suficientes para encender una fogata y no morir congelado, sin embargo lo esperaba una nueva sorpresa; no era una figura varonil la que se encontraba cerca a las llamaradas de la fogata; una delgada silueta con curvas en la cintura y caderas, y unas vendas que intentaban disimular su pecho, hacían evidente que quien estaba frente a él era una chica; Hisui se sonrojo al verla, sintió vergüenza al mirarla con tan poca ropa, empezó a caminar en reversa, pero tropezó con una piedra y cayó ruidosamente; una voz proveniente de la cueva, grito -¿Quien anda ahí? Más le vale que se vayan, estoy armado- Hisui respondió -Soy yo, Hiusi, lo siento, no quería asustarte... Podrías vestirte para que pueda pasar, te traje algunas cosas- unos minutos después la chica le aviso que ya podía seguir; Hisui le entrego la manta y las frutas y ella empezó a devorarlas como loca, olvidándose que él estaba a su lado, Hisui la miraba atónito, hasta que por fin se atrevió a preguntar -¿Eres la misma persona que ayude está mañana?- Ella afirmó con la cabeza, mientras seguía comiendo, lo que causó que Hiusi empezara a sentir como la irá crecía dentro de él, había sido engañado y manipulado -¿Porque diablos me metiste? Esos hombres que te golpearon dijeron que eras chico, yo todo el tiempo estaba tratando como tal y no dijiste nada; no puedo ayudar a alguien que me miente todo el tiempo, podría meterme en serios problemas, ¿Quién rayos eres?- -Eso es una pregunta complicada- respondido la chica, mientras tragaba un último bocado. Hisui seguía preguntandole – Al menos podrías decirme tu nombre, para saber que no me volví loco y estoy hablando con un producto de mi imaginación- estaba furioso, pero esa pregunta le causó una leve sonrisa a la chica, quién hablo nuevamente -No estás loco, descuida, existo al 100%, pero debo decirte, que mi nombre, es una cuestión mucho más complicada todavía-
