El chico mira su mano cubierta de sangre y miles de recuerdos acaparan su mente. Recuerdos tristes, recuerdos que deberían estar en lo más profundo del baúl de los recuerdos, o incluso olvidados.
Lagrimas, gritos, desesperación, estrés. En cada una de esas situaciones llenas de crisis emocionales, la sangre estaba presente u involucrada directamente.
Marco, Sasha, Eren...
Flashbacks de la guerra y todo lo que ocurrió en esta llenan su mente. Todo lo que hizo y sacrificó sólo para alcanzar una cosa; la supervivencia.
—Jean, déjame ayudarte.
Aquella voz femenina lo saca de sus cavilaciones, la voz de la que una vez, muchos años atrás, fue su primer amor. La chica que le robó más de una vez el aliento y profundos suspiros, estaba arrodillada frente a él, observándolo con ojos preocupados y sosteniendo una charola llena de vidrios rotos, antes pertenecientes a una taza que rompió accidentalmente segundos atrás.
—¿Estás bien, Jean?
Otra fémina y dulce voz se hace presente. La dueña de esta, coloca su mano delicadamente sobre su espalda y la acaricia. No lo mira a él, si no a la herida que se hizo gracias a los trozos afilados que llenaron el piso y quiso recoger.
"¿Qué demonios estoy pensando?" Se recrimina internamente.
—No es nada —responde, levantándose—. No es profunda.
—Aun así hay que tratarla —contraataca la chica detrás suyo—. ¿Mikasa, tienes alcohol?
—En la gaveta izquierda hay un botiquín —explica mientras saca un paño de su delantal y se lo aproximaba al alto rubio—. Toma, póntelo, detendrá el sangrado.
—Lamento el desorden, Mikasa —su rostro denota culpa—. El capitán Levi se enojara por romper algo de su valiosa tienda.
—Lo entenderá, no te preocupes —suaviza su semblante—. Además, no es necesario que lo llames capitán, ya te lo ha dicho. Después de todo, ya no estamos en la legión. La guerra acabó.
Sin más, da media vuelta meneando su ahora larga cabellera y camina en dirección a la barra llena de teteras, tazas y olorosas flores.
Esa última frase provocó que ensanchara sus orbes. Cierto, todo terminó. Hace tres años todo martirio fue eliminado. Las naciones se unieron dejando los rencores atrás, la isla fue reconstruida, él vivía, su mejor amigo también, su ex compañera y ex capitán también, de igual forma la mujer que una vez fue su enemiga y actualmente era su pareja.
Una risa nasal se le escapa al reparar lo último.
"Que maldita ironía"
—¿Qué es tan gracioso?
Posa su atención en la actual dueña de sus pensamientos y niega levemente con su cabeza.
—Nada, Pieck.
Ella encoge sus hombros y toma su brazo, dirigiéndolo nuevamente a la mesa donde antes de hallaban sentados.
En lo que Pieck pasa una mota de algodón mojada de alcohol sobre la palma de su mano, el tintineo de la campana ubicada arriba de la puerta, se hace presente indicando que alguien ingresó al lugar. Jean voltea y ve a ex-capitán con una caja en sus manos. Mikasa lo recibe con una cálida sonrisa que él corresponde con sinceridad.
Al igual que la chica, él cambió. Se notaba más relajado, con una nueva aura, feliz en otras palabras.
Otra risa nasal se le escapa ante la imagen, Mikasa junto al capitán que una vez odio y él con la mujer que una vez quiso destruir.
Sí, todo era una ironía.
Pero no importaba, porque la guerra acabó y tenían la libertad de ser felices.
Con ese pensamiento planta un suave beso en la mejilla de su compañera de vida, provocando que sus mejillas se sonrojaran.
Desde hace un tiempo tenía esta historia en mi mente (desde que salió el capítulo 137 del manga específicamente)
El Jeanpiku es un ship que me gusta desde hace meses, sin embargo, a partir del 136 mi amor por ellos aumentó mucho más.
En el 137 también hubo Rivamika así que sí o sí debía incluirlos.
Espero que les haya gustado.
Val.
