NOTA: ¡Hola!. Esto lo tenía guardado en mi ordenador. Es algo que comenzó a escribir y que dejé. Me atasqué aproximadamente en el capítulo ocho y por eso no tenía intención de publicarlo. Finalmente he decidido darle una oportunidad. He pensado que tal vez publicándolo "surja la inspiración" para terminarlo. Va a ser una historia oscura, que voy a dejar clasificada en "M" por la temática violenta (violencia sexual, por favor, que nadie lea si se siente incómodo) especialmente de este primer capítulo, aunque no habrá nada demasiado descriptivo.

Estos ratitos en que escribo son auténticos momentos de "evasión", y siempre es agradable saber que hay alguien al otro lado que dedica un poco de tiempo a leer lo que público.

Mil gracias.

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CAPÍTULO 1

Emily se revolvió contra el cuerpo de Morgan. Esta era la mejor parte después del sexo: Quedarse acurrucada junto a él, compartiendo aquella intimidad en la que podía permitirse bajar sus barreras. Normalmente cuando no tenían que ir a trabajar al día siguiente, permanecían así hasta la mañana. Sin embargo, Emily había quedado con J.J. y García para ir a correr y desayunar y lo que menos necesitaba era que sorprendieran a Morgan saliendo de su edificio de apartamentos cuando pasaran a recogerla.

La sola idea de que eso sucediera la hizo sonreír y temblar al mismo tiempo.

Comprobó el reloj. Eran casi las tres de la madrugada.

-Derek, tienes que irte.

El aludido se negó a darse por aludido. La estrujó un poco más entre sus brazos y dejó besos de mariposa en su cuello. Sonrió cuando ella se estremeció con un gemido.

-No hagas eso- Le reprendió sin demasiada vehemencia- Me recogerán a las siete.

- Faltan cuatro horas….

Ella levantó la cabeza disparándole una mirada de advertencia.

-Te dormirás…Como siempre…- Le vaticinó. Alzó una ceja hacia él- Y además, yo necesito descansar. Si te quedas estoy bastante segura de que mañana no seré capaz de correr…

Morgan le devolvió una expresión engreída. Emily supo exactamente qué se le estaba pasando por la cabeza. El sexo duro solía tener ese efecto en ocasiones. Se sentó y le dio un pequeño golpe en el hombro. Morgan se apartó entre risas.

-No es por eso…- Le regañó- Es que no me vas a dejar dormir…Y peor aún, si lo haces no voy a arriesgarme a que García o J.J. te encuentren aquí…Así que… Fuera de mi cama- Añadió sin demasiadas contemplaciones.

Morgan dibujó un mohín de disgusto en su rostro, pero finalmente se resignó a que aquella noche no habría más sexo.

-Me utilizas y luego me echas de tu cama…- Bromeó con tono afectado al tiempo que se incorporaba.

Emily contempló su cuerpo desnudo mientras que recogía del suelo su ropa y tuvo que contenerse para no pedirle que volviera a meterse en la cama.

Llevaban unos cuatro meses viéndose. Al principio esporádicamente, pero desde hacía algún tiempo, cada vez con más asiduidad. Emily ni siquiera sabía cómo había ocurrido la primera vez. Una noche de copas en la que él se había ofrecido a llevarla a casa, había terminado con una sesión de sexo en el salón de su apartamento. Luego se había repetido en la cama, y cuando se habían despertado al amanecer completaron la trilogía en la ducha. Por supuesto, habían hablado de terminar allí lo que habían empezado, pero no tardaron en comprender que aquella era una batalla perdida.

Pensaron que tal vez se acabarían cansando y que podrían regresar al camino de la amistad fácilmente. Se equivocaron de nuevo. Aunque ninguno de los dos hablaba abiertamente de ello, ambos sabían que comenzaban a haber sentimientos involucrados que no tenían nada que ver con la amistad. Sin embargo, era un tema que por el momento evitaban.

-¿Ni siquiera vas a acompañarme a la puerta?- Protestó Morgan cuando llegó al umbral del dormitorio. No era justo que ella se quedara allí cómodamente mientras él tenía que enfrentarse al frío de la madrugada.- ¿Ni siquiera un beso de despedida?

Emily se echó a reír.

-¿Desde cuando eres tan dramático?- Se burló. En lugar de vestirse, se levantó de la cama y se envolvió en la sábana.- Venga… Te daré tu beso de despedida…

Cuando llegó a su altura, Morgan la recibió con un beso en la frente. Emily lo miró y sonrió con timidez. Eran esos gestos tiernos los que la hacían plantearse que lo que fuera que hubiera entre ellos, era más intenso de lo que se atreverían a reconocer.

Se encaminaron hasta la puerta de entrada. Morgan la tomó de la mano y dejó un beso en el dorso.

-Buenas noches, mi hermosa princesa…- Se despidió galantemente.

Emily, conteniendo la risa, hizo una pequeña genuflexión en la mejor imitación que pudo encontrar de una dama del siglo XV.

-Buenas noches, mi señor…- Le respondió con un suspiro exagerado.

Aún se estaba riendo cuando Morgan finalmente salió del apartamento y cerró la puerta detrás de él.

No habían pasado ni treinta segundos, cuando escuchó dos golpecitos en la puerta. Amplió su sonrisa. No era la primera vez que Morgan regresaba tras sus pasos para dejarle un último beso.

La sonrisa se le congeló en el rostro cuando en lugar de a Morgan vio a un desconocido con un pasamontañas.

Su primer pensamiento ni siquiera fue enfrentarse a él o salir huyendo. Su primer pensamiento fue que era imposible que aquello le estuviera ocurriendo a ella. Abrió la boca para gritar, esperando que Morgan estuviera aún lo suficientemente cerca como para que pudiera escucharla, pero su asaltante la silenció con un golpe en la cara antes de que nada pudiera salir de su garganta.

Tan pronto cayó al suelo, se dio cuenta de que aquello no terminaría bien. Su vista se nubló por la conmoción, y durante unos instantes se desorientó por completo. Se llevó la mano al rostro y fue entonces cuando notó la sangre que brotaba de su nariz. Jadeó tratando de recuperar el aliento y se incorporó para enfrentarse a él, pero fue inútil. Estaba en clara desventaja. De reojo comprobó horrorizada que él había cerrado la puerta.

El desconocido le tapó la boca con la mano y le dio un puñetazo en el estómago. Se encogió de nuevo en el suelo y se llevó las manos hasta allí intentando aplacar el dolor sordo e inmisericorde que la recorrió. Aferró sus puños alrededor de la tela de la sábana y ahogó un gemido. Tomó conciencia entonces de que aquella sábana era lo único que envolvía su cuerpo, y por primera vez se planteó qué intenciones tenía su agresor aparte de golpearla.

Pronto lo supo.

Sintió el peso de él, inmovilizándola boca abajo. Se había sentado a horcajadas sobre ella a la altura de su cintura. Tiró con violencia de sus manos y ató sus muñecas con una cuerda. Sendas ráfagas de dolor añadido atravesaron sus brazos tensionados detrás de su espalda. Luego tiró de su cabeza hacia atrás, con la misma brusquedad, y le ató un pañuelo alrededor de la boca. Gritó cuanto pudo, aun sabiendo que nadie la oiría a través de las paredes insonorizadas de su apartamento.

El desconocido se puso en pie, y la observó con interés. A pesar de que era inútil, no dejaba de patalear. Aquello lo excitó aún más. Se puso de rodillas junto a ella y subiéndose apenas el pasamontañas, le lamió la mejilla de forma lasciva.

-No te resistas…Será menos doloroso para ti…

Sus lágrimas comenzaron a resbalar por su rostro tan pronto escuchó su voz. No había ninguna emoción en ellas. Era un psicópata incapaz de empatizar. Había perseguido demasiado sudes con aquel perfil como para saber exactamente cómo acabaría aquello.

Emily se retorció cuando él tiró de la sábana dejándola desnuda a su merced. Su agresor la contempló de nuevo, acariciando su cuerpo con sus ojos lujuriosos y disfrutando del terror que había en su mirada. Violentamente, la agarró por las piernas y la arrastró por el suelo de la sala hasta el interior del dormitorio. La levantó con brusquedad y la arrojó sobre la cama sin miramientos. Emily cayó boca abajo, aun tratando de procesar que realmente aquello estaba sucediendo.

Sus llamadas pidiendo auxilio, quedaron sofocadas detrás del pañuelo que cubría su boca. Se movió como pudo hacia el lado contrario de la cama, intentando alejarse de su agresor, pero claramente no gozaba de ningún tipo de ventaja. El sudes volvió a deslizarla hacia él y la giró dejándola totalmente expuesta.. La agarró con fuerza del rostro, y se inclinó sobre ella, observándola con interés. A través del pasamontañas, Emily no pudo ver más que sus ojos, pero fue suficiente como para que su corazón se detuviera. No era capaz de encontrar ninguna emoción en ellos.

Su atacante cernió una de sus manos alrededor de su cuello, y presionó interrumpiendo momentáneamente la entrada de aire en sus pulmones.

- Tan hermosa… Tan perfecta… - Le susurró mientras que con su otra mano acariciaba el contorno de sus pechos con una delicadeza nauseabunda- Y pensar que algún día sólo quedarán de ti tus cenizas...

Entonces Emily sintió la humedad recorrer su rostro. No estaba segura de si eran lágrimas o su propia sangre. Tal vez ambas cosas.

No había estado tan aterrorizada en toda su vida.

Y deseó con toda su alma que la golpeara y la dejara inconsciente sólo para no conservar ningún recuerdo de lo que estaba a punto de suceder.

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