Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de Rumiko Takahashi. Esta historia es por diversión y sin ánimo de lucro
Por un sueño
Capítulo 1
Hoy la he vuelto a ver, iba con dos amigas charlando animadamente; llevaba el uniforme del Instituto Furinkan, lo reconozco porque Ukyo también acude al mismo, salvo que a ella le gusta usar el uniforme masculino, aún no sé muy bien por qué. Solo me comentó que se siente más cómoda así porque el de chica tiene la falda muy corta y dice que no puede moverse con soltura. Hubo un tiempo en el que pensé que a mi amiga le iba el mismo rollo que a mí, las chicas, pero no, está totalmente obsesionada con Taro, mi mayor rival en los combates. Los tres pertenecemos a la escuela de artes marciales que dirige mi padre, Genma Saotome. El problema es que Taro sigue pensando que Ukyo se decanta por el género femenino, aparte de que está completamente centrado en las artes y siquiera piensa en chicas, dice que son una distracción, pobrecilla… aunque yo pensaba igual que él respecto a las chicas justo antes de verla por primera vez. Creo que intentaré echarle un cable a Ukyo en su plan de conquista con Taro, aunque cada vez que se lo he mencionado recibo unas cuantas bofetadas para impedir que lo haga.
La imagen de esa chica me vuelve a la cabeza, recargo una mano sobre mi mentón y recuerdo cómo me miró con curiosidad cuando se percató de mi presencia, cada vez que clava sus enormes ojos color avellana en mí, siento un hormigueo por todo el cuerpo como nunca antes había sentido. A veces pienso que a ella le ocurre lo mismo, que me reconoce cuando nos encontramos. Solo nos miramos apenas unos segundos pero yo siento que se paraliza el mundo. La veo alejarse y qué diablos, a mí me encanta el uniforme de su instituto… que la falda sea corta me ha dado acceso a poder disfrutar de sus largas y bien torneadas piernas…
Sacudo mi cabeza cuando mis pensamientos comienzan a irse por otros derroteros y noto un calor abrasador en mis mejillas.
Ni siquiera sé su nombre, solo sé que es la chica más preciosa que he visto nunca. Su larga melena ondula al viento al ritmo de una dulce danza cuando camina y, al reflejo del sol, su cabello da unos destellos azulados increíbles. Una dulce danza… al igual que el vaivén de sus caderas y de su ínfima cintura, camina como si sus pies volaran… vuelvo a sacudir la cabeza. De nuevo mi mente estaba haciendo de las suyas, decidí que lo mejor sería cambiarme y ponerme el Gi, la clase iba a comenzar en breve y eso me distraería lo justo para no pensar en ella.
Llego al Dojo y Ukyo y Taro están ya calentando, veo cómo ella lo mira de reojo cuando él comienza a explicarle a Ryu una parte de la kata que practicamos ayer. Esos dos pelean constantemente, casi pareciera que no se llevan muy bien fuera de las clases, pero dentro del Dojo, a pesar de las disputas y del aire de competitividad que se huele en cuanto pones un pie en la duela, todos nos ayudamos.
—¡Ran-chan! —Ukyo me ha visto entrar y me llama la atención agitando los brazos en el aire con fuerza. Mi amiga es muy buena chica, pero con esas acciones tan poco femeninas es cuando afianza el pensamiento de algunos compañeros con respecto a sus gustos. A ella la verdad que no le importa demasiado, salvo lo que Taro piense. Es mi amiga desde la infancia y mi confidente, aunque no he sido capaz de hablarle de la chica que me trae de cabeza, pienso que ella sospecha que algo me ocurre pero siempre ha sido muy discreta y, si yo no le he dicho nada, ella no va a forzar la conversación.
Primero tengo que saber qué voy a hacer yo… quiero conocerla, por kami que me muero por hablar con ella pero cada vez que lo intento, sucede algo que lo impide. Es como si el destino no quisiera que nos conociéramos pero entonces, ¿por qué la cruza en mi camino a menudo? Vaya donde vaya, allí está ella.
Taro se gira en cuanto Ukyo grita mi nombre y me saluda con un movimiento de cabeza.
—Ni siquiera sabe que existo… —El mismo disco rayado de todos los días— ¿Crees que tiene novia? —Me pregunta acercándose a mí. Yo me aparto sutilmente, es mi amiga pero no deja de ser una chica. Aunque no me importaría tener a mi chica de ojos avellana y perfecta sonrisa a esa distancia, poder mirar su rostro de muñeca más de cerca… Me doy un golpe para salir de mi ensoñamiento, ahora toca entrenar.
—Ukyo no te martirices más, deja que hable con él y le pregunte. Así saldrás de dudas. Además, ya tenemos 17 años, no somos unos niños.
Me coge por las solapas del Gi y me zarandea —¡Ni se te ocurra decirle nada o no podré volver a mirarlo a la cara! ¡¿Me has oído, Ran-chan?! ¡Júrame que no le dirás nada!
—Decirle nada a quién. —Taro se acerca en ese momento a nosotros y Ukyo me suelta de golpe colocando sus brazos detrás de su espalda, como si hubiera cometido una fechoría y la hubieran pillado en ese momento. La veo ponerse colorada y mirar al suelo, menos mal que Taro no se da cuenta de nada, le pasa como a mí, según Ukyo no me entero de cuando las chicas se fijan en mí. Pero yo sí me doy cuenta, conozco el efecto que causo, mi madre dice que es el encanto de los Saotome. Mirando a mi padre y luego a mi madre siempre he pensado que su encanto Saotome debió de ser muy poderoso para atraer a una mujer como mi madre. Nodoka Saotome, a pesar de haber cumplido los 50 años, sigue siendo una mujer hermosa, la verdad, por más vueltas que le doy, no logro imaginar al torpe de mi viejo conquistando a mi madre, seguro que la hechizó, estoy prácticamente convencido de ello.
—Ukyo sabe las respuestas de su próximo examen de filosofía y yo me he enterado, cree que la voy a chantajear diciéndoselo a su profesor. —Intento echarle una mano a mi amiga pero ambos me miran con cara de qué cuento les estoy contando.
—¿Seguro que quieres copiar en el examen, Ukyo? Yo siempre te he considerado una chica muy lista que no necesita de esas trampas.
Ukyo se derrite ante las palabras de Taro, después de tantos años sé cuál es su cara de embobada.
—No… te confundes… yo no soy la que quiere copiar… —Me lanza una mirada de las que también reconozco y me asustan. Se me da fatal mentir, quizá debería haber dejado que ella se explicara, solo he intentado ayudar.
Taro la escudriña unos segundos y luego a mí —Por cierto, Ranma… mi prima llega mañana y está deseando verte.
A mi mente llega la imagen de la prima de Taro; de mi edad, no muy alta, cabello largo hasta más abajo de la cintura de color violeta, ojos carmesí y cuerpo demasiado voluptuoso para una chica de 17 años. Muy guapa, lo reconozco, pero muy… digamos… insistente. La culpa fue mía, solo nos dimos unos besos pero fue mi perdición, no me soltó en las dos semanas que estuvo de visita. A Ukyo no le cae bien, dice que es una descarada, que no hace más que exhibirse, incluso dice que ha visto cómo mira a su primo y no era de una forma muy familiar. Yo le rebatía que lo suyo era ya enfermizo y ella me contestaba alegando que no son primos carnales, ella fue adoptada y no tenía ningún lazo de sangre con Taro. Cuando empieza a desvariar así prefiero callar y esperar a que termine.
—¿Shampoo, viene…? —Resoplo con miedo y él se ríe. ¿Le divertía ver cómo intentaba huir de su prima cada vez que venía a buscarme saltando y moviendo sus pechos? Los cuales parecen que van a cámara lenta, como un capítulo de la serie americana, Baywatch, estilo Pamela Anderson.
—No pongas esa cara, ella no te va a molestar.
—Ah, no…¿¡cómo lo sabes!? Recuerda lo que pasó el año pasado. ¡Tú casi me matas porque pensabas que me había aprovechado de ella!
Taro posa la mano en mi hombro y la aprieta, el cabrón es terriblemente fuerte, es al único que verdaderamente puedo considerar rival —Porque está prometida —dijo serio—, así que respira tranquilo.
Oímos a Ukyo expulsar aire también y ambos giramos en su dirección —Yo… es que…
—¡Todos en fila! ¡Comenzamos la clase! —En cuanto mi padre entra por la puerta del Dojo se hace el silencio absoluto y todos ocupan sus puestos, es un patán en muchos aspectos pero he de reconocer que es un gran artista marcial— ¡Hoy tenemos el honor de tener en clase a un gran profesional en las artes! ¡Mi maestro y mentor, del que he aprendido todo! —Una gota fría comienza a recorrer mi espalda… no puede estar aquí… —. Mi padre, el gran Happosai Saotome.
Oh, oh… se avecinan problemas…
Hoy le he vuelto a ver… iba con Yuka y Sayuri a la academia y he sentido su mirada clavada en mi nuca. Al girarme lo he visto, iba con su chaqueta roja deportiva de Adidas original… creo que es su favorita porque casi siempre la lleva puesta. Estaba de pie, sus ojos azules me atraviesan cada vez que me mira, no sé qué piensa al verme, a veces parece que quiere hablarme pero siempre pasa algo que lo interrumpe, o al menos eso parece. Quizá esté imaginando cosas que no son. Él debe de ser muy popular en su instituto; alto, moreno, cabello revuelto y siempre atado en una trenza, ojos azules que hipnotizan y hacen que me tiemblen las rodillas cada vez que me mira, cuerpo atlético, se ve musculado pero sin ser excesivo… ¿Será el típico chulito de gimnasio? El caso es que no lo parece, cuando he podido observarlo antes de que él se percatara de mi presencia, me he dado cuenta de lo ágil que es, sus movimientos me recuerdan a los de mi padre y a los de Ryoga cuando entrenan, ¿será también artista marcial? Sería una gran casualidad. Aún así, ¿cómo se va a fijar un chico así en alguien como yo? Seguro que tiene miles de chicas para escoger mucho más bonitas…
Pero, ¿qué narices estoy pensando? Ni siquiera lo conozco y de todas formas no puedo pensar en tonterías de novios… Tengo un objetivo muy claro en la vida y pienso cumplirlo. Aunque… no me importaría conocerlo…
Recuerdo el día que lo vi cerca de la estación de tren, él vino a recoger a esa chica de 2C, creo que se apellida Kuonji, ahora que lo pienso… igual es su novia… parecía que se trataban con mucha familiaridad, pero entonces, ¿por qué me miraba tanto? Creí que caminaba hacia mí antes de que ella lo tomara del brazo y se lo llevara a rastras.
Es tontería pensar en nada de eso, pues claro que tiene novia…
—¡Señorita Tendo! ¿Podría bajar de su nube un instante y estar pendiente al calentamiento? Si no es mucha molestia, por supuesto.
—Sí, señorita Hinako… lo siento mucho. —Agacho la cabeza admitiendo que no estaba donde tenía que estar. A esto me refería con lo de enfocarme en lo que quiero para mi futuro, no puedo permitirme distracciones.
—Tshh —Yuka busca mi atención mientras nos colocamos en la barra para continuar con los estiramientos—, ¿otra vez pensabas en tu chico misterioso?
Mi mirada afilada ya no la intimida, a ninguna de las dos —Vamos, Akane… si te vieras la cara de boba que tienes cuando piensas en él… es inconfundible. —Esta vez es Sayuri la que ataca.
—Repito que no sé de lo que estáis hablando, a mí no me gusta nadie ni pongo cara de boba —siseo entre dientes bastante molesta de que mis amigas me conozcan tan bien.
—¡Silencio chicas! Y chico… Lo siento Gosunkugi. —Se dirigió a mi compañero juntando las manos y haciendo una ligera inclinación a modo de disculpa.
—No se preocupe señorita… es normal, soy el único hombre de la clase.
Se me escapa una risita al escuchar llamarse hombre a Gosunkugi, todos miran en mi dirección, la señorita Hinako frunce el ceño y me lanza una mirada tan fría como el iceberg contra el que chocó el Titanic. No es mi intención reírme de Gosunkugi, es muy buen chico pero no tiene porte de bailarín, demasiado delgado. Nosotras intentamos ayudarle pero no es capaz de levantarnos, ni siquiera es bueno. Pero admiro su perseverancia, la verdad es que siempre me ayuda en lo que necesito. Yo soy una negada con la informática y él siempre me soluciona todas las dudas. Es un buen amigo, no está bien que me haya reído. Pero es que lo veo a él y me imagino al lado al chico de ojos azules y… un escalofrío recorre mi cuerpo y en menos de dos segundos tengo de nuevo a toda la clase pendiente de mí.
—Señorita Tendo… igual ya no desea el papel protagonista en la actuación que tendremos dentro de tres meses…
Se acabó el dejar que ese chico entre en mi mente, me juego demasiado en ese evento —Lo deseo mucho señorita, me centraré, lo prometo.
Ella parece masticar mi respuesta y, sin más, continúa dando la clase; hacemos pie en mano en la barra, estiramos delante, deslizamos por la barra para abrirnos de piernas, nos cogemos la pierna y la elevamos, soltamos, estiramos rodilla y aguantamos.
—¡Primera posición, hacemos demie pliè… uno, dos… y estiramos profundo, tres, cuatro… relevè...
Yo suspiro aliviada. No debo dejar que esto vuelva a pasar, cada vez que lo encuentro actúo igual y no puedo consentir errores.
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Llegué a casa exhausta, lo único que quería era meterme en la bañera con el agua muy caliente y escuchar mi ópera favorita, Manon. Era lo único que pedía, no me apetecía escuchar a mi padre quejándose una y otra vez del porqué dejé las artes marciales para dedicarme al ballet. La respuesta era muy simple, nunca me han disgustado las artes marciales pero no me encontraba llena cuando las practicaba, pienso que era más por contentar a mi padre que porque realmente quisiera.
Abrí el portón de casa, lo cerré con cuidado y me di la vuelta ―¡Ryoga! ¡Me has asustado!
―Perdona, Akane… no era mi intención… ―Lo veo jugar con sus dedos índices mirando hacia el suelo―. Te estaba esperando.
Ladeo la cabeza sin comprender ―¿A mí?
―Sí.. bueno yo… me preguntaba si tú… no sé… ¿alguna vez comes?
¿Que si alguna vez como? ¿Qué pregunta era esa? ―Pues claro, como cualquier ser vivo ―respondí sin entender por dónde quería llevar la conversación.
―Oh, sí por supuesto… ya sé que comes todos los días. ―El color de su piel se tornó a un rojo intenso, se reía de manera absurda mientras se rascaba la nuca nerviosamente, además se le hacía más visible un colmillo que casi siempre le sobresalía―. Quería decir... con-conmigo… que si tú… y…
―¡Akane! ―la voz de mi padre resonó fuerte desde el interior de la casa― ¡Ya es tarde y mañana tienes clase!
―¡Ya voy papá! Lo siento Ryoga, tengo que entrar ya, me alegro de verte. ―Me despedí alzando la mano mientras me alejaba.
―Sí… y yo también me alegro…
Cuando me giré al entrar lo vi golpearse la cabeza varias veces y, a continuación, salir dando zancadas y murmurando por lo bajo. Seguramente no había tenido un buen día.
Me encontré a mi padre al inicio de las escaleras ―Te he dicho mil veces que no me gusta que llegues tan tarde, sobre todo cuando vas a esa tontería del ballet.
―¡No es ninguna tontería! ―Ya empezábamos.
―Te advertí que ya que no entrenas, no quiero que tus calificaciones bajen, a la mínima lo dejas.
―Mis calificaciones están como siempre y, además, yo misma tengo que pagarme la academia. Para entrar en una buena compañía necesito practicar más, mis notas no son tan importantes.
―¿¡Y piensas que eso es un futuro fiable!? ¡¿Bailar?! ¿¡Crees que te ganarás la vida dando saltitos!? ¡Yo os he labrado un porvenir con este Dojo! ¡¿Y me lo agradecéis así?! ¿Por qué no habré tenido un hijo varón?
―¡Papá, no puedes obligarnos a elegir el camino que tú quieras como hiciste con mamá! ―En ese instante me arrepentí de mi comentario, mi padre era escuchar nombrar a mi madre y le cambiaba la expresión―. Yo...no quería decir…
―Dúchate y métete en tu cuarto. ―Se dio la vuelta y se marchó antes de que pudiera replicar.
Subí las escaleras como si llevara zapatos de plomo, dejé la mochila encima de mi cama y me fui al baño. La bañera estaba lista, el nombre de Kasumi se me vino a la mente. Ella siempre estaba pendiente de todo. La temperatura del agua era perfecta, me sumergí hasta la cabeza y contuve la respiración unos instantes. Abrí los ojos y la imagen de aquel chico se reflejó en el agua. Me incorporé y noté un calor abrasador en mis mejillas, apoyé los brazos en el filo de la bañera y miré a la ventana. ¿Me lo volvería a cruzar algún día?
A mi lado, el teléfono volvió a sonar anunciando una nueva notificación ―Cielos, no… Otra vez él… ―volví a sumergirme.
Continuará...
Holiiiiii! Ya estoy de vuelta con una nueva historia. Nos volvemos a embarcar en una aventura de esta parejita. Qué pasará esta vez? Espero que os haya gustado el primer capítulo, que ha sido más de presentación. En los sucesivos escribiré en primera persona, lo haré como siempre.
Gracias infinitas a mi beta adorada Sailordancer7, que volvemos a nuestras ansiadas mesas redondas. A mi querida LumLumlove, que también se ha unido a mis locuras, y a mi niña SusyChantilly que siempre está ojo avizor ante cualquier detalle que se me pueda pasar.
Gracias anticipadas por los reviews, ya tengo ganas de leer qué os ha parecido.
Y ahora mismo poco más… intentaré actualizar cada dos semanas. Nos leemos!
Sakura Saotome :)
