Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, no sé qué decir respecto a mí subiendo otro fic a poco tiempo de que terminé uno, bastante poco tiempo ¿dos días? Pero bueno, es historia nueva, pareja nueva, la verdad, es de la pareja que menos escribo, por eso —y como siempre— lo dejé al azar, y se ha portado bastante benevolente con los amantes de Scorpius y Lily 💖 en fin, realmente espero que esta historia sea de su completo agrado, era mi intento de hacer un fic PWP —Plot What Plot? o su hermano gemelo malvado Porn Without Plot— pero como siempre mis planes nunca van como se espera, así que si en algún momento se dicen a ustedes mismos, este pinche fic sólo los tiene reproduciéndose como conejos sin ningún contexto ni historia de fondo, no olviden que se los he advertido desde este momento, sin más, espero ojalá desde mi humilde, renegrido y pequeñísimo corazón, que les guste aunque sea un poco.

Sin mucho más que añadir, agradezco de antemano a los que se pasarán a leer y desecharán la historia, así como a los que se quedarán y le darán su amor, en forma de reviews, follows y favoritos ✨

Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.


Lily Luna Potter corría apresuradamente por una calle demasiado transitada a esa hora del día, el cielo comenzaba a llenarse de nubarrones, sus tacones habían sufrido un espantoso accidente, despegando un poco el tacón, así que se balanceaban de forma espantosa con cada paso que daba, rezaba a Merlín no caerse y hacer un espantoso ridículo.

Se detuvo cuando llegó al cruce, el semáforo aún no daba el paso a peatones, así que agradeció un poco el hecho, se vio tentada a sacar su varita y solucionar aquel problema, pero no había nada más espantoso para una bruja que sufrir por algo tan fácil de solucionar mediante magia y estar atrapada entre cientos de muggles, odiaba su trabajo. Pero era algo que no podía decirle a su padre. Harry Potter estaba tan orgulloso de su hija y su vida perfecta que había estado construyendo desde cero.

Desde que había salido de Hogwarts, cuatro años atrás, se había conseguido un trabajo temporal en el ministerio, siendo ayudante de enlaces muggles, con el pasar de los meses, ella se había encargado de solucionar ciertos desperfectos que le habían ayudado a pensar un poco que aquello no era lo que quería hacer por el resto de sus días.

Aunque en ese trabajo había conocido al amor de su vida, un muggle dos años mayor que ella que había estado en el museo las veces que ella había tenido que acudir a solucionar cosas de magos que terminaban en manos de muggles, el chispazo de química había sido instantáneo, claro que había pasado más de un año para que decidiera mudarse con él y ocultar todo o gran parte de lo que le hacía especial. Esa era la razón de que estuviera atrapada en ese desastre.

Josh Hopkins estaba sentado a una mesa junto a la ventana del lugar, le sonrió en cuanto la vio, así que Lily avanzó hasta él, dejó caer todos los papeles que cargaba y por fin pudo olvidarse de la inestabilidad de sus zapatos.

—Hola cariño –saludó Josh.

—Hola –suspiró –es un alivio que...

—Bae, escucha –la detuvo –no sé si lo sepas, pero han abierto un nuevo lugar, lleva unos meses abierto al público...

—Entonces, técnicamente no es un nuevo lugar, sino reciente.

—Como sea –puso los ojos en blanco –de alguna forma nos la arreglamos, y conseguimos tocar en ese lugar, es bastante popular para ser reciente abierto.

—Haber abierto recientemente –volvió a corregir.

—Deja de hacer eso –farfulló bastante irritado.

—Entonces ¿cuándo tocarán ahí? –sonrío emocionada.

Josh era el bajista y segunda voz de un grupo de rock, hubo un momento en que pensaron que la banda despuntaría y se harían famosos, pero la disquera había preferido no contratarlos, así que ahora se dedicaban a buscar con desesperación el más público que pudiesen conseguir para volverse populares de otra manera y así, girar los ojos de las disqueras en ellos. Por lo tanto, era Lily la encargada de mantener la casa.

—La próxima semana, así que tendremos que incrementar los ensayos y sus horas.

—Ah, eso –sonrío apenas, lo que odiaba era que Josh fuese irresponsable, se concentraba tanto en su banda, que descuidaba los único deber es que tenía, ya que no ayudaba a mantener la casa de forma económica Lily le pedía que al menos hiciera los deberes del hogar.

—No estás feliz por nosotros, por mí.

—No, no, claro que estoy feliz –se apresuró a asegurar.

—Tu cara demuestra otra cosa –se cruzó de brazos –dilo de una vez ¿qué es lo que te disgusta?

La joven quiso enumerar las cosas, pero estaba de más, no quería pelear de nuevo, estaba mal que le diera por su lado, pero quería un poco de paz, entre el trabajo y el caos que encontraría en casa, la mayor parte del tiempo Josh estaba en casa, por tal razón, no podía hacer magia y arreglar las cosas.

«Si tanto lo amas ¿por qué no le has dicho que era una bruja?».

Sacudió la cabeza para alejar esa idea de su cabeza, no podía, no por el momento, con lo fantasiosa que tenía la mente, Josh creería que con un movimiento de nariz o con asentir con la cabeza podía hacer de su banda un éxito.

—Tengo que volver al trabajo –observó su reloj de pulsera –te veré en casa –sonrío un poco más tranquila, con el aumento de ensayos, la magia podía fluir en su casa y el tiradero se disiparía mientras ella avanzaba en su trabajo.

—Llegaré tarde a casa –informó.

—Todo sea por encontrar la perfección –soltó haciendo a Josh sonreír.

—Así es, nena.

—M—

Lily dejó el montón de pergaminos sobre su escritorio, se dejó caer en su silla, volviendo a olvidarse de la poca estabilidad que tendría al levantarse de nuevo, se sumergió en el papeleo que tenía que entregar al finalizar esa semana y apenas era martes.

—Vaya, vaya, hasta que te encuentro en tu escritorio, Potter.

Lily sonrió y levantó la cabeza hasta su hermano mayor, Albus Severus Potter, era un miembro del escuadrón de Aurores, ellos le llevaban bastante trabajo con artilugios mágicos en el mundo muggle, el trabajo de Lily era casi como el trabajo de su abuelo Arthur, salvo que la paga era mejor, y tenía que pasar la mayor parte del tiempo encubierta en el mundo muggle, eso había hecho que su relación con Josh fuera viento en popa, por el momento, sus dos mundos no coleccionaban, sus padres no habían insistido en conocer a su novio, y bueno, él no había ni pensado en esa posibilidad, y por el momento lo agradecía, a su padre le iría bien mezclándose, después de tantos años con los Dursley, cualquier situación la manejaría al perfecto, sus hermanos también podrían comportarse, pero su madre, una sangre pura en el mundo muggle, ¡JA! No por favor.

—Me encanta verte –admitió con una sonrisa.

—No cuando te entregue el pergamino y... –Albus rebuscó en su túnica, gruño enfadado y soltó un tremendo improperio.

— ¿Qué?

Albus se giró, buscando algo, no dijo nada, solo avanzó hasta la puerta, haciendo que un hombre llegara acomodándose la túnica hasta él, se limpió los labios, le sonrió a Albus Potter y avanzó hasta el escritorio de Lily, donde ella pudo saber quién era el acompañante de su hermano, rubio, cara de aristócrata egocéntrico, obviamente Scorpius Malfoy.

—Hola pelirroja –saludó.

—Scorpius –soltó con una expresión vacía al verlo.

—Aquí está tu invitación al trabajo, a ver si ya te pones a trabajar como se debe –Lily tensó la quijada, estiró la mano hasta él para recibir el pergamino, pero el rubio no se movió.

La joven se puso de pie de nuevo, sintiendo que su mundo se sacudía, y esa vez no tanto por la inestabilidad en sus pies.

—Lily –la sujetó su hermano –dime ¿sigues mareada? ¿Todo bien? ¿Estás embarazada de ese muggle? –La pelirroja se giró a su hermano con el ceño fruncido.

—Es una posibilidad –aceptó, después de todo, había errado en tomar los anticonceptivos algunos días salteados a causa de su exceso de trabajo.

—Quizás solo sean los zapatos –Lily frunció el ceño cuando recordó al rubio y la razón por la cual se había puesto de pie.

Scorpius apuntó su varita y en un instante los zapatos estaban más que perfectos, eso no quitó el mareo y su hermano lo notó.

—Iré a algún laboratorio mañana y...

—Lily...

—No se lo digas a nadie, déjame estar segura.

—Bien, pero...

—Vámonos ya, tenemos cosas que hacer –soltó Scorpius, puso el pergamino en el escritorio, se giró y se alejó sin despedirse de Lily.

—M—

Las manecillas del reloj resonaban más de lo que Lily podía soportar, estaba bastante irritada por el trabajo, dividir su tiempo entre la oficina en el ministerio y la oficina muggle iban a terminar por acabar con ella.

Le dedicó una mirada asesina al objeto inanimado, suspiró, eran las tres de la mañana y ella no podía salir de aquél agujero, se levantó, avanzó hasta la cafetera y esperó más paciente por el confort que el resultado le produciría.

Una vez que el café estuviese preparado, echó toda la azúcar necesaria para mantenerse despierta por otro buen rato, y no conforme con eso, buscó un par de chocolates en su bolso, suspiró al ver la caja, aprovecharía ese momento para hacerse la prueba, cinco minutos más de descanso no le caerían nada mal.

Avanzó hasta el baño, destapó la caja y sacó el objeto, ella suspiró una vez más, y se sentó en el retrete para orinar sobre aquello, una vez que lo hizo, volvió a colocar la tapa y esperó el tiempo que marcaba el instructivo, sin separar la vista.

La palabra "Embarazada" apareció después de lo que le pareció una eternidad, cerró los ojos y se recargó, no podía creer que eso le estuviera pasando, quería hijos, sí, pero no en ese momento, pero era de suponerse que algo así le pasaría, vamos, era sexualmente activa y había olvidado tomar los anticonceptivos ¿Qué esperaba? Era lógico que algo así era más que viable, tenía mala suerte.

Tomó la caja y la aventó a su bolso de nuevo, la prueba la guardó en la bolsa de su saco, guardó sus cosas y dejó el café sin probarlo ni un poco, tenía que ir a casa y hablar con Josh al respecto.

Iba a ser un caos, lo sabía.

Pero iban a superarlo, porque de eso iba ser una pareja.

—M—

Lily entró al apartamento después de un largo camino a casa, si el amigo de su hermano no fuese lo suficientemente idiota, le agradecería el haber solucionado sus zapatos.

Para sorpresa de la pelirroja, el apartamento estaba completamente limpio y ordenado, no sabía que había pasado por la mente de su novio cuando había puesto tanto esmero en el orden, pero sin duda lo agradecería bastante bien.

Avanzó hasta su habitación, dispuesta a dormir acurrucada junto a su novio un par de minutos, antes de tener que volver al ministerio para ordenar unas cosas, esa noche le daría la noticia.

Josh se movió sin despertarse por completo, pero pasó su pesado brazo por su cintura cuando ella se acurrucó contra él, le besó la frente y volvió a perderse en sus sueños.

El despertador en el buró junto a ella sonó a las seis de la mañana, se quejó más de lo que quería, se puso de pie tomando todo de ella y entró a la ducha, el agua relajó sus músculos, haciendo que el cansancio y la noticia de su embarazo causaran más estrago en ella.

—M—

La oficina en el ministerio estaba tranquila, como siempre, observó la cabellera rubia escondida detrás de uno de los muebles, así que supuso que Scorpius Malfoy estaba encaramado con alguna de las chicas en un besuqueo que no quería ser testigo, así que pasó de largo sin saludar siquiera, no quería interrumpir lo que sea que tuvieran.

Tomó asiento, observó la foto sobre su escritorio, era de Josh con ella, no tenía movimiento, la habían tomado el día que se habían ido a vivir juntos, esos días se veían tan lejanos.

—Buenos días, Potter –saludó su jefe –se ve cansada.

—Sí, no he podido dormir muy bien –restó importancia.

—Te has hecho mucho más eficiente –le apretó el brazo y avanzó hasta su despacho, deteniéndose un momento –ah ¿no se supone que Clarisa estaría aquí a mi llegada?

Lily se encogió de hombros, así que era el turno de ser la afortunada de besarse con Malfoy en el día, el hombre negó y entró a su despacho sin decir más, pero Lily supuso que habían tenido el mismo presentimiento.

—M—

Lily Luna observó el número que marcaba la pantalla de su teléfono móvil, tenía que contestarle a su novio, normalmente sólo le llamaba por asuntos importantes o para darle alguna información que ella suponía importante. Tenía que decirle.

—Hola cariño –musitó Lily –dime ¿ocurre algo?

—No, es sólo que me sorprendió no verte, no te vi cuando llegaste por la noche y no te escuché escabullirte esta mañana, supe que viniste a dormir sólo por el delicioso aroma de tu perfume en todo el lugar, pero me hubiese encantado…

—Tengo mucho trabajo, posiblemente vuelva a quedarme en la oficina –suspiró.

—Bien –murmuró un poco incómodo –entonces te veré hasta mañana, supongo.

—Así es –Josh murmuró algo que no entendió y colgó.

El día avanzó monótono como hacía mucho tiempo que no sentía el trabajo, la prueba de embarazo seguía en su bolso, así que hurgó, para corroborar que era cierta, no la encontró.

Revolvió la bolsa de nuevo. Nada. Absolutamente, nada.

Lily salió del trabajo a las siete de la tarde cuando recordó el lugar donde la había puesto, no quería que Josh la encontrara, quería tener la oportunidad de saber cuál era su primera impresión ante la noticia.

Frunció el ceño una vez que entró y escuchó ruidos en la habitación, no era estúpida, sabía qué clase de sonidos eran esos, así que no se despojó de ninguna de sus pertenencias, avanzó decidida hasta la habitación, aun con la esperanza de que fuese algo en la televisión con un volumen inapropiado.

No lo era.

Se quedó quieta cuando la cabellera castaña y ondulada se subía sobre el hombre, un extraño sentimiento la invadió, se aclaró la garganta y la furia subió por todo su ser.

—Lamento la interrupción, chicos.

— ¡Lily! –Chilló Josh –pero… dijiste que no… que no volvías.

—Ah, entonces ¿esto es lo que haces cuando no vuelvo a casa? –arrojó su bolso hacia el hombre, golpeando a la mujer.

—Conmigo sólo es la tercera vez en esta semana, no me vayas a culpar por las demás –bufó, cubriéndose los pechos con la sábana –nos veremos, Josh, cuando realmente tu novia no venga a casa –se alejó.


Btw, los capítulos serán cortos y no, aún no sé que tan largo será el fic.