Prólogo

En una tranquila oficina del departamento de misterios se interrumpe de manera intempestiva el silencio.

—¡Es increíble Hermione el traslador se activa en veinte minutos y debíamos encontrarnos hace quince en el sitio de traslado!— Expresó una pelirroja muy exasperada que estaba vestida cómodamente de excursionista y llevaba una gran mochila sobre la espalda.

—¡Oh Merlín Ginny como lo siento! Perdí la noción del tiempo ejecutando este hechizo de análisis y los resultados son muy interesantes.—Informó de forma arrepentida la bruja castaña al tiempo que detenía los hechizos y ordenaba todo.

—Si pero serán igual de interesantes cuando vuelvas en tres semanas por ahora debemos irnos, ¿dime por favor que ya tienes tu equipaje aquí?—Preguntó esperanzada ya que no veía mochila alguna en la habitación.

—Si no te preocupes ya tengo todo preparado reduje la mochila y la guarde aquí para fácil transporte, si no fuera por guardar las apariencias en las áreas muggles el equipaje sería más sencillo así.—Dijo Hermione mientras señalaba la bolsita de cuentas sobre su cadera y retiraba su túnica de aprendiz para dejar ver un atuendo de excursión similar al de su amiga.

Ellas ya habían obtenido experiencia sobre la mejor forma de vestir para trasladarse cómodamente desde su primer viaje juntas el verano que se graduaron de Hogwarts y con destino a Noruega para visitar la reserva donde vive Charlie y recorrer las partes más interesantes del hermoso país.

Todo comenzó cuando Hermione estando deprimida por confirmar que no podría devolver los recuerdos de sus padres sin causar grave daño a sus mentes le propuso a Ginny quien estaba pasando por un mal momento con las cosas terribles que la prensa mágica decía de ella a raíz de su ruptura con "el elegido", que a pesar de ser en mucho mejores términos que la separación de Ron y Hermione varios meses antes, fue más comentada y escandalizada por parte de los medios que querían hacer de ella una villana que rompió el corazón de su "héroe" por lo que tomar un respiro sonaba bien.

Lo que no esperaban fue lo bien que la pasaron conociendo nuevos lugares sin volverse motivo de atención y solo ser dos jóvenes viajeras más, con la libertad de ir donde quieran y sin temer por sus vidas, lo que llevó a que a la amistad y camaradería que se fortaleció durante su último año en Hogwarts se sumará el gusto de emprender estas aventuras y acordaron tomar más viajes cuando se presentará la oportunidad.

Al finalizar el verano Hermione ingresó al programa de aprendizaje como inefable con maestrías en runas y aritmancia mientras Ginny comenzó el entrenamiento profesional y las pruebas para obtener un lugar en la liga de Quidditch al tiempo que tomaba clases de diseño y arquitectura mágica, tema que le había llamado la atención cuando fue voluntaria con las reparaciones de Hogwarts y en el que encontró una vocación cuando ayudaba a Harry a remodelar Grimmauld Place y decidió profundizar inscribiéndose a cursos con magos profesionales en la materia.

Al término de ese año y después de celebrar la navidad con los Weasley hicieron un tour de tres semanas por la India al cual Luna también se unió y fue una experiencia tan interesante y divertida como se esperaba, conocieron templos y ciudades así como recibieron el nuevo milenio en un precioso hotel mágico con una celebración magnífica, los chicos no las acompañaron a pesar de que la incomodidad entre Ron y Hermione había disminuido a niveles manejables y Harry con Ginny era tan amigable como siempre, el programa de entrenamiento para aurores no asignaba descansos prolongados por lo que fue un viaje de solo chicas.

Así el nuevo milenio pintaba muy bien para todos aunque por el lado sentimental algunos tenían más suerte que otros como Neville y Hannah que se comprometieron esa primavera y planearon una boda para el otoño de ese año, en cuanto a Hermione no tenía perspectivas ya que su apretado horario apenas daba tiempo a almorzar ó cenar ocasionalmente con sus amigos para intentar mantenerse al día.

Ginny había salido con un par de chicos pero al final no llevó a nada, no tenían esa chispa que debería acelerar su corazón y no sentir el piso cuando caminas así que ella estaba abierta a la idea pero sin ninguna prisa por encontrar al indicado y por lo demás su vida iba muy bien.

En el descanso de pascua habían visitado los sitios de interés muggles y mágicos de Italia y Francia que las dejó maravilladas con la cultura, la arquitectura y el arte de estos sitios hermosos y así llegamos a lo que sería su próximo destino turístico, el continente americano y decidieron ya que era verano comenzar con el norte que tiene mejores condiciones en esta temporada y posponer los sitios más al sur para el invierno, así organizaron trasladores, trazaron su ruta de viaje, hicieron reservas en hoteles y empacaron todo lo que podrían necesitar para las zonas naturales donde planearon acampar con tiendas mágicas por lo que todo estaba listo solo faltaba tomar el traslador a su nueva aventura.

—Bien vámonos ya o será como esa vez en Chennai y esperar por tres horas un traslador de repuesto— Dijo Ginny mientras se dirigía a la puerta de la habitación.

—Si pero te recuerdo que en esa ocasión fue Luna quién nos distrajo con ese makara que deseaba fotografiar y era un milagro que no la mordiera.— Contestó la castaña con una ligera sonrisa ante el recuerdo.

Ginny también sonrió un poco ante el recuerdo desde donde estaba casi llegando a la puerta y giró un poco para responder algo pero lo que era no lo sabremos ya que en el giro la voluminosa mochila chocó con una estantería y de lo alto cayó un pequeño cofre que se abrió al impacto y dejó salir violentas ráfagas de nieve y aire que giraba en torno a la más joven Weasley, al ver esto Hermione se apresuró a ayudarla.

—¡Ginny! ¡Dame tu mano! — Dijo Hermione al tiempo que se acercaba y sostenía a su amiga de las manos para intentar guiarla fuera de la habitación donde ya no se podía ver más que nieve por todas partes.

—¿Qué está pasando? ¿Qué hace ese cofre? — Trató de preguntar cuando giraba hacia la puerta aferrándose a las manos de Hermione pero el viento soplaba tan fuerte que no se pudo distinguir un sonido y en ese momento sintió algo similar a aparecerse pero más inquietante y fue lo último que registró antes de que todo se desvaneciera.

Y es así después de que el viento y la nieve como vinieron se fueron que la tranquilidad reinó nuevamente en esta oficina del departamento de misterios, solo quedó un pequeño cofre perfectamente cerrado como lo había estado por tantos años que ya nadie de los veteranos en el departamento pensaba que se abriría alguna vez y había quedado relegado a una estantería sin importancia, hasta este momento que cambiaría la vida de un par de jóvenes brujas para siempre.