El Incidente

Unos cuatro días después de la partida de Janina, volvimos a reunirnos Angelína, Ópalo y yo, ellos ya sabían que Janina estaba ausente, así que habíamos pospuesto el plan para darle tiempo de volver, sin embargo, al ver que probablemente tardaría más en regresar, decidimos al menos hablarlo. El día inicio normal hice mi turno en la guardia y al terminar fui a reunirme con ellos en un parque de la zona centro, pasamos un rato ahí hablando casualmente.

Hablamos, de las ventas de Angelina, Ópalo nos contó un par de anécdotas, Angelina nos habló de sus nuevos panfletos y yo por mi parte les hable un poco de lo que había pasado en el castillo últimamente y la razón por la que Janina estaba de viaje. Igual hable de cómo me estaba yendo en el ejército y de algunos ponis curiosos que había conocido, una en particular.

Una vez terminamos de ponernos al día caminamos hasta el local de la familia de Angelina, nos encontramos a sus padres en la tienda, nos saludaron y después fuimos a la trastienda bajamos al sótano donde almacenaban la mayoría de botellas y barriles de vino. Ahí fuimos a un pequeño cuarto con una mesa central, un escritorio, el libro de cuentas y una botella sellada y exhibida en la pared en su propia estantería particular.

-¿Esa botella? – pregunté.

-Es una vieja cosecha ganadora de premios, la primera botella que sellamos de la misma, colgada junto a la estantería está el certificado y pegado a la botella el listón azul. Fue el primer premio de la familia, tiene casi doscientos cincuenta años esa botella, sin contar el tiempo que estuvo desaparecido el imperio. Tenemos otras botellas premiadas en casa, incluyendo la primera cosecha que pusimos a la venta durante el nuevo gobierno, premiada por Cadence.

-Es el patrimonio de la familia en otras palabras.

-Sí, esa botella significo el ascenso a la burguesía. Pero, bueno, pasando al tema que venimos a trabajar – dijo sentándose a la mesa – ¿Que sabemos de Tiara? ¿Qué averiguo Janina?

Dicho esto, Ópalo y yo nos sentamos a la mesa yo puse la investigación de Janina en la mesa la abrí y comenté:

-Según lo que nos dejó Janina, Tiara financia al menos ocho negocios de importancia en la ciudad, siendo por el momento todos de origen equestriano. Parece no tener reparo en invertir en alguno de origen nacional, mientras le beneficie, el problema es que debido a los tratados no ha encontrado uno que le regrese beneficio.

-¿No ha encontrado o sus contactos no le recomiendan ninguno? – cuestionó Ópalo

-Según lo que investigó Janina, no tiene contactos nacionales y los que se le facilitaron son de la administración equestriana y los conocidos previos a venir no hace falta aclarar porque son solo equestrianos.

-Tal vez deberíamos presentarle algún contactó nacional – comentó Angelina

- Janina también nos dice en su investigación que Tiara visito acompañada por una poni algunos negocios nacionales, pero nunca llevo acciones acabo, probablemente al ver que no le serían tan rentables como los negocios equestrianos, simplemente se retiró.

-Es una inversionista, era de esperarse que meta su dinero donde más beneficios le traerá y la mayoría de negocios locales empiezan con desventaja. Si fuera ella también lo vería como un movimiento arriesgado poner dinero en estos negocios, buscaría algo que me asegurara un ingreso más rápido. – añadió Angelina

- Los negocios que apoya; ¿Cómo reciben sus recursos, su mercancía? -preguntó Ópalo

- Aparentemente llegan a la ciudad por tren en su mayoría, solo un par lo reciben por caravana, una vez en la ciudad los mismos propietarios lo recogen en el almacén de la estación.

- Sí, ese es el casó tal vez no está arruinada la posibilidad de "perder" su mercancía. – dijo Ópalo

-¿Qué tienes en mente? – preguntó Angelina.

-Les diré cuando este seguro de ello.

-Mientras Ópalo investiga eso, tal vez tu y yo, Angelina, podríamos hacerle una visita a Tiara, darle unos contactos nacionales empujarla a financiar negocios de peso en la ciudad.

-Podríamos intentarlo, hay todavía varios burgueses que se me ocurren le podrían llamar la atención.

Iba a comentar algo más, pero me interrumpió el sonido de la puerta abriéndose, la madre de Angelina entró al cuarto y nos dijo:

-Lamento interrumpirles, pero, dos soldados, tu hermano Angelina y otra pegaso están en la puerta, buscan a Cozy.

-Son parte de mi batallón ¿Que hacen aquí?

-No me han dicho, solo dijeron que te buscan.

Observé a Angelina y Ópalo les pasé los documentos de la investigación y les dije levantándome de la mesa:

-Debo ir, los veré luego y les diré que paso.

Ambos asintieron y se despidieron antes de que me retirara, al subir a la trastienda y pasar a la tienda encontré a Giacomo y a Amatista, esta última fue la que se me acercó diciendo:

-General, su presencia es requerida en el castillo.

-¿Qué ha pasado? – cuestioné

Ambos se miraron uno al otro, por como lo hicieron supe de inmediato que no sabían que pasaba.

-No se preocupen, averiguare una vez estemos ahí. – terminé

Con esto dicho salimos de la tienda y fuimos directamente al palacio, todo por fuera parecía estar perfectamente tranquilo, sin embargo, el interior, estaba lleno de guardias, la recepción llena de ponis, aparentemente, las puertas que daban acceso al resto del palacio estaban siendo bloqueadas en su mayoría dejando fuera a todos estos funcionarios.

Por mi parte a penas llegamos los guardias se encargaron de llevarme hasta una de las entradas, rápidamente la abrieron dándome paso y cerraron la puerta detrás de mí.

Me dirigí al salón del trono esperando encontrar a Cadence para averiguar lo que sucedía, sin embargo, a quien me encontré aquí fue a Shining Armor, ningún rastro de Cadence. El unicornio apenas me vio se acercó a mí, se le veía alterado, como si algo le preocupara demasiado.

-Cozy, finalmente llegas, ven conmigo – dijo apenas estuvo frente a mí.

No me dio tiempo de preguntar nada antes de que se volteara y comenzara a caminar hasta la puerta lateral derecha del salón, lo seguí y mis dos guardias a mí. Cuando Shining notó que ellos también me seguían nos detuvo nuevamente y ordenó:

-Ustedes esperen aquí, solo Cozy puede venir.

Ellos asintieron y se apartaron, se veían tan confundidos como yo, fue en ese momento que aproveché a preguntar:

-¿Qué pasa Shining?

-Aquí no, ven – fue todo lo que respondió.

Salimos del salón del trono y fuimos hasta los aposentos imperiales, específicamente a la alcoba que le pertenecía a él y a Cadence en el departamento imperial. Shining se detuvo un momento frente a la puerta, pensativo, respiro y abrió con uno de sus cascos revelando la escena.

Cadence estaba en cama parecía estar inconsciente, Flurry juntó a ella llorosa, me acerqué lentamente notando que, a pesar de estar aparentemente dormida, el rostro de la alicornio no era tranquilo, reflejaba dolor. Volteé la mirada consternada hacia Shining, quien, como si ya supiera lo que iba a preguntar dijo:

-Colapso mientras nos encontrábamos en una reunión con los altos cargos, fue tan repentino, no dio aviso, al menos no visible, si sufría algún dolor previo al colapso, algún mal estar, se lo reservó para sí misma.

-¿Cómo paso? – le pregunté acercándome a ella posicionándome junto a Flurry.

-La reunión empezó con normalidad, ella tomó el trono, yo me posicione a su lado derecho y a su izquierda se posicionó el mariscal Onyx. Los altos cargos entraron después, los aristócratas imperiales y equestrianos que forman la corte, después de ellos entraron diplomáticos de equestria, venían a discutir sobre los aranceles de la aduna, específicamente los que afectan a los productos equestrianos, buscaban reducirlos más.

Cadence estaba en contra al igual que los aristócratas locales, sin embargo, los aristócratas equestrianos que plagan nuestra corte estaban a favor. Los representantes de la burguesía local, presentes en el momento también apelaron a que no se aceptara esta petición, alegando que los equestrianos ya tenían demasiadas ventajas.

Cadence los apoyo, causando enojo en la aristocracia equestriana, estos entonces comenzaron a apelar a los tratados, tratando de nueva cuenta hacer que la emperatriz se sometiera a sus deseos. No es la primera vez que lo hacen, actitud que frustra mucho tanto a los locales como a Cadence.

La discusión no llegó a nada y se pospuso, lo siguiente que quisieron hablar fue aún más escandaloso para los locales oficializar la adoración a los elementos de la armonía como religión del imperio. Los locales no ven a los elementos como su guía, si no al corazón de cristal, la aristocracia local se enfureció, los comentarios de los equestrianos no hicieron más que empeorar la tensa situación.

Comentarios como que la adoración al corazón era solo una rama menor de la misma religión y verla como céntrica seria herético. Cadence nuevamente les dio negativa, lo cual volvió a causar el enfado en la sala, hubo incluso quienes la acusaron de apostata, recordándole que sí bien su sangre era imperial, había sido criada en equestria.

Cadence ignoró las afrentas, manteniendo la cabeza y la corona en alto, orgullosa, Onyx y yo pusimos orden en la sala, ya es tan normal que cosas así ocurran que ya sabemos a la perfección como tratar con ello. El corazón es lo más sagrado para los ponis de cristal y Cadence estaba decidida a defender su culto como uno separado del de los elementos.

La discusión se alargó, llegó un punto en que Cadence dejó de responder a todo, esto llamo la atención de muchos de los presentes, su rostro seguía en alto, sin embargo, algo no iba bien. La observé desde mi posición, preocupado me moví frente a ella y le hice señas que solo ella y yo comprendemos, para comunicar si necesitamos algo o para ella poder comunicarme si estaba cansada, fastidiada o quería que interviniera de alguna forma, un sistema discreto que desarrollamos con el paso de los años para ese tipo de reuniones.

No me respondió, dude incluso que hubiera notado la señal, la discusión se había reiniciado entre las dos aristocracias, pero parecía que Cadence no lo escuchaba en absoluto. Sin embargo, el silencio se hizo presente cuando se levantó del trono y se quedó por un momento estática enfrente de este. el vestido que portaba se movió suavemente ante sus ligeros movimientos y el manto lila cayó cubriendo uno de sus costados completamente.

Caminó lentamente escalera abajo, descendiendo del trono, todos observaron en silencio, incluyéndome. Cuando estuvo frente a mí se detuvo en seco de nuevo y solamente dijo en un tonó de voz débil, casi inaudible.

"Shining"

Fue entonces, que se desplomo, apenas pude atraparla antes de que su cuerpo golpeara el suelo, se desmayó frente a toda la corte. No espere, grite el nombre de Onyx y este inmediatamente llamo a los guardias, los cuales desalojaron el salón, yo llame a Cadence sin obtener respuesta alguna.

Ordené que se cerrara el castillo, que se retuviera a los miembros de la corte que habían estado presentes, que ningún otro aristócrata o diplomático entrara, ordené que no se dijera ni una palabra de lo ocurrido.

Onyx me cuestionó que hacer sobre la guarida Equestriana, le ordene que la desalojara del palacio también y que de aparecer Gallus se le negara entrara al complejo palaciego, solo la guardia imperial y la servidumbre debería quedar en él castillo, así como los nobles que ya habían visto lo ocurrido, no debían salir. ordené, sin embargo, discreción, ante todo, Onyx arreglo todo mientras yo traía a Cadence hasta aquí, fue entonces que mande a buscar al médico real y a mis hijas. – Explicó Shining

Jamás lo había visto tan afligido, su rostro reflejaba una pena, era como si pudiera sentir el dolor de su esposa, su preocupación era tal, se le podía ver en los ojos.

-¿Dónde están los médicos? ¿Sabemos que tiene? – cuestioné preocupada.

-Aun no, aparentemente no es de origen biológico, si no mágico, así que se tuvo que mandar buscar a los curanderos, los doctores lo que fueron a hacer por su parte fue medios para aliviarla, mas, no curarla.

-¿De origen mágico?

-Sí, dime ¿no notaste que Cadence comenzó a usar ropajes diariamente?

Cuando me comento esto recordé el momento exacto en el que comenzó a salir con vestidos o túnicas de forma diaria, antes lo hacía, sí, pero no de forma constante, hace un mes más o menos que se había vuelto algo de diario.

-¿Tiene que ver con lo que le paso? – cuestioné

Al preguntar esto Shining solamente se acercó a la cama y descubrió el cuerpo de Cadence levantando las cobijas. Lo que observé me impacto, estaba llena de grietas en casi todo el cuerpo, grietas que brillaban en un intenso tonó azul cian, similar al brillo del corazón de cristal, jamás había visto algo así y había visto muchas enfermedades distintas en el tiempo que viví en las calles, enfermedades de origen mágico y biológico.

Observé nuevamente a Shining, pero, suponiendo no tendría ninguna respuesta, me abstuve de preguntar, solo me quede ahí observando, con un mar de pensamientos. Shining volvió a taparla, Flurry sollozaba y yo me encontraba inerte, sin saber que pensar, con el tiempo y los cuidados, había comenzado a querer a esa alicornio, como la madre que representaba.

Momentos más tarde regresaron los médicos acompañados de una unicornio sacerdotisa, especializada en magia de sanación, nos retiramos de la alcoba y los dejamos trabajar, solo Shining se quedó dentro. Paso más o menos una hora antes de que Shining saliera y nos dijera con la voz quebrada:

-Cadence está muriendo… y no saben si podrán salvarla.