Intriga Política
Después de que me llegara la noticia de que alguien ya le había propuesto a Shining Armor que me heredaran a mí el trono, no tuve que esperar mucho antes que un noble se me acercara a contactarme.
Quien lo hizo fue un pegaso de pelaje blanco y crin cian casi blanca, me espero cerca del salón del trono y ahí se acercó a mi haciendo reverencia antes de decir:
-Princesa le suplico me ceda un poco de su tiempo, queremos hablar con usted.
-¿Qué sucede? – pregunté deteniendo mi avance frente a él.
-En privado, sígame
-¿Tiene que ver con la reciente petición a Shining Armor?
-Entonces está enterada.
-Claro que lo estoy, fue bastante sonado y no creo los nobles equestrianos se lo hayan tomado demasiado bien, hay que irse con cuidado. Vamos, te sigo
Dicho esto, el noble me señalo con el casco que lo siguiera y así lo hice, caminamos hasta el ala sur del palacio, aquí entramos a un cuarto donde estaban reunidos varios de los nobles, entre ellos estaba Onyx segundo al mando del ejército después solamente de Shining Armor.
Al entrar al cuarto todos voltearon a verme hicieron reverencia y quien me había guiado hasta aquí se adelantó y poniéndose frente a todos los presentes y dijo:
-Princesa, queremos que reclames el trono del imperio, si usted misma reclama el trono tal vez podamos lograr que la que ascienda sea usted. Muchos no confiamos Flurry esté lista y francamente nos preocupa su cercanía a Twilight, tememos la situación pueda empeorar.
-Creen que yo podría evitarlo, quitarle poder a los equestrianos ¿No?
-Incluso darnos independencia, Sabemos que sabe liderar, su renombre en el ejército ascendió rápidamente.
-Y por el aspecto político estoy seguro puedes hacerlo, así como dije Flurry aun no esta lista, sé que tú lo estas
Esta última voz la reconocí al instante, era el poni que nos dio clase de política y economía a Flurry y a mí, sabía su posición en que debíamos esperar hasta que Flurry estuviera lista, pero no esperaba encontrarlo con estos ponis.
-El ejército está a tu favor, seguro has escuchado lo que dicen algunos de los guardias, solo necesitarías decirlo y tendrías a la mayoría de ellos a tu lado – comentó otro de los nobles presentes.
Observé dirección a Onyx un poni ya mayor de color gris crin negra y ojos azules, el alto mando, no pareció poner objeción a lo que decía el noble, pero tampoco afirmarlo, me acerqué a él y le pregunté:
-¿Qué piensa usted mariscal?
-Quiero el cambio, quiero ver el imperio prosperar, pero, a cómo van las cosas, temo no haya más opción, preferiría que el cambio se hiciera pacifico, pero no veo que eso pueda pasar.
-Tiene razón, sin embargo, no puedo reclamar el trono así como así – dije volteándome a ver a los demás.
-¿Por qué no? – cuestionó un unicornio al fondo de la sala -¿Qué lo impide?
-Twilight y la presencia Equestriana tan fuerte, mientras estén corro peligro de que piensen los manipule y me vengan a convertir en piedra. Ahora si Shining o Flurry lo tomaran mal lo único que haría seria perder favor y tener más difícil el camino hacia el trono. Debemos pensar algo más.
-Tiene un buen punto, si la rechazaran podrían reaccionar mal.
-¿Shining ya planea hacer a Cozy una consejera no? Empujemos un poco más, tal vez podamos lograr que la nombre déspota.
-¿Déspota? ¿Que eso no es un término despectivo a un mal gobernante? - cuestioné
-No, Déspota era un título imperial que se le daba a aquellos cercanos al trono, solo podía haber un poni con este título, normalmente hijo del regente o familiar cercano, Si bien dicen es solo un título simbólico, la verdad es que es la segunda posición de más poder en el sistema imperial.
-Serias casi co-regente del imperio.
-¿Entiendo, puede ser mejor idea, pero como lograran que Shining acepté? - pregunté
-Podemos proponerle la idea, no tendría razón para rechazarla.
-Es un trato justo, ni el cedería completamente a nosotros y nosotros tendríamos un seguro frente a Equestria.
-Intentare hablar yo misma con Shining, pero no olviden proponérselo. -Les dije.
-Claro, tenga cuidado, a pesar de nuestra discreción puede que haya algunos enterados que no les guste nuestro plan.
-Lo tengo en cuenta. Bueno, por el momento me retirare, ustedes hagan su parte y yo hare la mía, esperemos sirva de algo.
-Se puede decir entonces; ¿Qué tenemos su apoyo?
A esta pregunta solo asentí antes de salir del cuarto, donde ordené a mis guardias seguirme, debía ser más fácil lograr que Shining aceptara esta nueva petición, pero tenía una idea para asegurarlo aún más. Al llegar a mi alcoba encontré a Janina quien me indico cerrara la puerta, parecía nerviosa.
-¿Qué sucede? – pregunté una vez cerrada la entrada.
-Te seguían.
-¿Qué?¿Quién?
-Aun no estoy segura, lo noté mientras hacías tu guardia, son al menos dos ponis, pero aún no logro identificarlos.
-Efectivamente sentí que alguien me observaba en las rondas, pero no logre encontrar a nadie tampoco.
-La próxima vez que salgas iré detrás de ti, si detecto peligro intentare evitarlo.
-Te dejare un par de guardias
-No, solo me harán más notoria, tu tranquila, estaré bien
-¿Segura? – le pregunté dándole una mirada de preocupación.
-Soy la última en peligro aquí.
Esto me calmo, era verdad, si algo querían era probablemente conmigo, o contra mí, algo era seguro, si ya se había enterado alguien lo que tramaba la nobleza imperial tal vez no les había hecho gracia. Debía estar atenta a todo lo que pudiera representar un peligro.
Sin embargo, todo se iba a disparar más, al siguiente día una tropa de sacerdotisas con su estandarte sagrado grabado con la imagen del corazón de cristal entró al palacio y fueron hasta el salón del trono. Janina se encontraba cerca y fue la que me comunico lo que paso. El segundo estado había hablado, pedían lo mismo que la nobleza y la burguesía, mi ascensión.
Esto me trajo nuevas dudas, porque el cambio tan repentino de neutralidad a soportar uno de los dos lados. Se me ocurrió podría tener respuestas de afuera, escribí una carta a Angelina, y la mande con ayuda de uno de mis colibrís.
La respuesta me llegó ese mismo día traída de regresó por mi colibrí Gaia, la carta de Angelina decía lo siguiente:
"Querida Cozy.
Primero que nada, mis condolencias, lo que está pasando en el palacio no debe ser fácil para ti, al final del día la emperatriz es tu madre adoptiva. Sin embargo, cuídate mucho, la política puede ser peligrosa, más en estas situaciones.
Me preocupa enterarme de lo que de verdad está pasando, pero a la vez me alegra tengas esa confianza en mí para dejármelo saber, no te preocupes, no diré nada a nadie, mis labios están sellados.
En cuanto a lo que me preguntas; muy posible es que el clero haya reaccionado así debido al evento de ayer, te explico: Ayer unos ponis de equestria entraron a una de las catedrales a predicar sobre el árbol de la armonía, su culto. Fueron escoltados por Gallus hasta la Catedral más importante de la ciudad, quisieron que la sacerdotisa principal cuidadora del corazón Crystalia aceptara el culto al mismo como una simple rama del culto al árbol. Al rechazarlo fue corrida de la catedral, se refugiaron en la iglesia de la plaza de la melancolía después de eso, donde se han mantenido.
Los equestrianos intentaron sacarlos de esta también, sin éxito, el pueblo se interpuso. Creo factible que esta sea al menos una de las razones por las que cambiaron su posición.
Espero esta información ayude, fuera de esto no sé qué podría hacer que te den su apoyo justo a ti, suerte Cozy"
Esto sí que me aclaraba las cosas y daba un posible motivo a su cambio, sin embargo, el porque me apoyaban a mí, creo que sí que sabía una posible razón, pero, primero que nada; Era hora de ir con Shining, la presión creada seguro era suficiente para que pudiera aceptar consejo.
Con esto en mente salí del cuarto y me dirigí hacia el salón del trono, Janina salió después de mi como dijo lo haría, igual traía mi guardia conmigo, Sin embargo, una vez en el salón ordené que me esperaran afuera. Adentro se encontraba Shining, se le veía alterado, caminaba en círculos, al menos hasta que me vio.
-¿Cozy?¿Que pasa necesitas algo?
-No en particular, solo vengo a hablar – respondí.
-¿También estas tensa?
-Se podría decir, sé que ya es básicamente seguro el destino de Cadence, pero desearía podríamos hacer algo para salvarla – respondí, esto era un sentimiento sincero, sin embargo, no era a lo que venía, tenía que preparar el terreno.
-Lo sé, me siento igual, sabes siempre me preocupo que al ser ella alicornio y yo no, fuera ella la que tuviera que pasar por mi muerte, no pensé fuera a ser al contrario, jamás pensé pasaría. Pero que digo, no es fácil para ninguno de nosotros.
-No… no lo es, hace unos días hablaba tan bien con ella en su despacho y ahora aquí estamos, parece mentira que las cosas resultaran así.
-Pero son la realidad.
-Sí, desde entonces el palacio anda demasiado alterado.
-No tienes ni idea – me respondió llevándose un casco al rostro – Parece no se puede tener feliz a nadie, No esperaba una oposición tan severa, cada día surge algo que dificulta más las cosas, ningún bando parece ser suficientemente paciente. Debo llegar a una solución que no ponga a todos en guerra, más de lo que ya están.
-¿Puedo dar un consejo? – cuestioné entonces.
-Sí, sí claro, dime: ¿Qué tienes en mente?
-No sé exactamente cuál sea la problemática, pero tal vez puedas conceder algo, darles un poco de lo que desean manteniendo tu plan original hacer la corte un poco más pareja, escuchar lo que desean y proponerles algo que a ellos los dejé felices y no te vaya a causar problemas mayores con tu hermana.
-Puede ser… ¿Sabes que es lo que piden?
-No exactamente, eh escuchado rumores, solo se no quieren que Equestria tenga más poder en el imperio.
-Ya veo, sí, es básicamente eso lo que les preocupa, pero no es fácil solucionarlo.
-Considera lo que te digo, puede ser una solución que dejé el camino claro para el cambio de poderes. Necesitas que este libre el camino para poder sacar el imperio de este estado de vulnerabilidad.
-Eso es verdad, no podemos seguir alargando la regencia. Bueno en todo caso, no te quiero preocupar con esto, ya es suficiente pesar con el estado de Cadence.
-¿Estarás bien? – Pregunté, el no contesto inmediatamente, parecía dudarlo, sin embargo, asintió.
Hecho esto hablamos un poco más y luego me retire, mis guardias me siguieron, parecía que todo había salido bien, faltaba que los nobles hicieran su parte y ver si Shining aceptaba nombrarme déspota.
De camino de regresó me encontré con el clero imperial, la sacerdotisa que había atendido a Cadence y a la que le había contado mi visión estaba ahí. Me acerqué a ellas y le pregunté:
-¿Se encuentran bien? Me entere de lo ocurrido en la catedral.
-No se preocupe por eso alteza, nos estamos quedando en la capilla imperial, mientras Cadence necesite cuidados no nos pueden sacar de aquí. Además, sí logramos hacerles ver que el corazón ya ha escogido regenté seguro todo irá mejor. – comentó Crystalia
-¿Eh? ¿Ah que se refiere?
-A su visión por su puesto, el corazón te escogió, eres la que debe reinar.
-¿Espera por eso cambiaron su posición?
-Somos la voz del corazón, analizamos la visión que nos comunicaste te dio, realizamos un pequeño ritual con el corazón después de que nos contaste, lo hemos visto, nos ha mostrado, te ha elegido, las joyas imperiales volverán a nuestro imperio, las cadenas serán rotas y seremos libres, finalmente seremos libres. – me comunico sonriente, antes de que las cinco se inclinaran ante mí y la sexta que portaba su estandarte inclinara este hacia mí.
Observé el estandarte, tenía dos inscripciones en el dialecto antiguo de los ponis de cristal, una representación del corazón reluciente en el centro y se notaba fabricado de una muy fina tela. De alguna forma, me sentía bien, poderosa, sentía como la emoción se apoderaba de mi interior, esa sensación de poder, recordaba los días que todos me escuchaban en la escuela de la armonía, pero esto era mucho mejor. Sin embargo, me mostré tranquila cerré los ojos y me postré ante ellas igualmente dándole mi cascó a la madre Sacerdotisa y diciéndole:
-De pie hermana.
Ella me obedeció, me sonrió y me dijo:
-Sí nos necesita alteza, estaremos a su servició.
Asentí y entonces seguimos nuestros caminos, me sentía tan bien, como si algo perdido volviera a mí, ya no me sentía como la Cozy atrapada, sin opciones, tenía un ejército a mi casco, el apoyo de nobles, burgueses y sacerdotisas. Era cuestión de tiempo antes que se me diera mi debido lugar, la corona estaba tan cerca de mí.
Fue entonces que mientras avanzaba de una intersección de pasillos apareció un unicornio, levitando una pistola de chispa, grito "¡Por Equestria!" Apunto el arma en mi dirección y yo sorprendida detuve mi avance, mis guardias se apresuraron a ponerse enfrente, pero si disparaba no llegarían a tiempo.
Fue Janina quien alcanzo al poni desde atrás que tomando el arma en el aire y embistiendo al poni. El arma se disparó contra el techo, el corazón me latía tan rápido que parecía se iba a salir de mi pecho. Todo fue tan rápido, una vez el agresor estaba en el piso mis guardias se apresuraron a ayudar a Janina, apresaron al mismo y se lo llevaron, otros dos de mis guardias casi me cargaron y me llevaron corriendo hasta mi alcoba. Una vez ahí intente recobrar el aliento, mi corazón seguía alterado, así como mi respiración, alguien había intentado matarme dentro del mismísimo palacio.
Me temblaba el cuerpo, por un momento sentí la vida se me iba, sin embargo, mi sorpresa pronto se convirtió en rabia, esta me la iban a pagar.
