El último beso
La tensión dentro del castillo aumento en gran medida después del atentado, los guardias habían cuestionado al agresor sin demasiado éxito hasta ahora. Cuando los nobles Imperiales transmitieron su petición a Shining de volverme déspota las cosas se calmaron de un bando pues Shining de hecho acepto, pero dijo que necesitaba tiempo para arreglarlo y oficializarlo.
Con el primer obstáculo pasado, se empezó a preparar finalmente el cambio de poder, la coronación de Flurry. Fui informada oficialmente de lo que se había decidido y se me pidió atender a preparación para recibir el título de déspota el mismo día de la coronación de Flurry.
Sin embargo, yo tenía mi propia investigación que llevar a cabo, no permitiría que una facción peligrosa para mi existiera, quería saber qué motivo a mi atacante a su intento de asesinato. Janina y yo nos dimos a la tarea de investigar, pedí a los guardias que lo habían apresado dentro del castillo que me dijeran cuando finalmente hablara.
Pasaron días sin respuesta alguna, era obvio que necesitaba encontrar algo, algo con lo que poder hacerlo cantar, a raíz de esto comencé a planear con Janina como procederíamos.
-Bueno, no podemos esperar más, necesito respuestas antes que tengan tiempo de planear otro atentado, ahora que se ha confirmado que se me dará el título imagino no estarán nada felices. - sentencié
-Del cautivo no sacaremos nada, al menos no pronto, pero creo es obvio que tiene que ver con los nobles equestrianos. – dijo Janina
-Tal vez deberíamos vigilarlos a todos por falta de pistas, ver que podemos sacar de sus charlas, averiguar donde se reúnen.
-Me adelante un poco y vigile a un par de ellos los pasados días, hasta ahora no han hablado del atentado, pero sus platicas si tienen tinte de querer sacarte del camino, no quieren que llegues a manipular a Flurry y causes una división entre equestria y el imperio. La verdad es que no quieren perder los beneficios que desean y los que ya tienen.
-Sí, avaricia andante, es claro no me quieren en el camino, pero les hare comprender que no importa cuánto lo intenten, no me vencerán, el imperio es un gigante dormido y temen lo fuerte que puede ser.
-Por cierto, escuché que pronto se abrirán las puertas del palacio nuevamente, Shining está preparando el anunció, quiere calmar el revuelo que hay en el pueblo.
-Habrá que ver si el pueblo no se alarma más, si Equestria decide meter su casco puede alterarse bastante el asunto, se debe actuar rápido.
-La coronación ya está siendo preparada ¿Cuánto puede tardar?
-Por lo que se el cambio de poderes tardara una semana más en estar lista, sin tomar en cuenta posibles retrasos.
-Equestria se alcanzará a meter, siempre lo hacen. – termino Janina.
Después de esto se escucharon dos golpes a la puerta y la voz de la Madre Sacerdotisa Crystalia diciendo:
-Majestad, su madre esta despierta.
Me quede en silenció pensando antes de ir hacia la puerta, al abrirla observé consternada a Crystalia, incluso un poco emocionada pues esperaba tal vez una buena noticia cuando sabía esto no era posible:
-¿Cómo esta?
-Muy débil, es un milagro este despierta, quiere verlas a usted y a la princesa Flurry.
Volteé a ver a Janina, ella entendió todo lo que quería decirle con la mirada y solo asintió con una sonrisa algo triste. Volteé a Crystalia nuevamente y continué:
-Vamos.
Dicho esto, la sacerdotisa salió del cuarto y yo la seguí, fuimos directamente al cuarto de Cadence, al entrar, no pude evitar sentirme, aliviada y feliz al verla despierta, sin embargo, su mirada era tan cansada y su respiración se notaba tan pesada.
Junto a ella ya estaban Flurry y Shining, Flurry por su parte estaba recargada en su cama, casi abrazada a uno de los cascos de Cadence.
Entre lentamente y la alicornio volteó a verme, sonrió y dijo con sincera alegría:
-Me alegra verlas a las dos, al menos una última vez, apenas puedo moverme, apenas siento el resto de mi cuerpo, pero no importa, sé que eh hecho lo correcto. Vengan acérquense, debo hablarles.
Las dos nos acercamos a Cadence, la débil alicornio levanto uno de sus cascos hacia Flurry acariciándole el rostro y comenzó a hablar.
-Vas a reinar mucho antes de lo esperado, lamento dejar esto en tus hombros, lamento que ahora el peso del imperio este en tu lomo, pero debes ser fuerte, ahora que reinaras pasaras muchas cosas, muchos momentos difíciles, debes ser fuerte, no tendrás un reinado fácil.
-Ma… No me dejes, por favor, no quiero la corona, no aun, te quiero a mi lado – hablo Flurry, mientras sostenía el casco de su madre sollozante, Cadence alcanzo su rostro con su otro casco y dijo suavemente:
-Tranquila, calma, eres la heredera, tienes que se fuerte de ahora en adelante Flurry, desearía que las cosas fueran distintas, pero no ha podido ser. Es difícil, muy difícil, lo sé, pero escúchame mi pequeña, mi dulce potranca, una vez la corona este en tu frente, no debes volver a mostrarte débil frente a nadie, una vez te sientes en el trono, nadie puede verte llorar de nuevo. Así que saca todo lo que tengas ahora, en mis cascos. Ahora eres el estado, y el estado debe mantenerse firme, fuerte.
-Pero… no puedo, no quiero estar sin ti, tal vez aun te puedes curar, sí, tal vez, hay un hechizo o algo que no hemos probado – dijo Flurry mientras lloraba amargamente en el regazo de Cadence.
-Flurry, no hay solución, no se puede, sé que no es fácil, lo sé, lo sé muy bien, pero debes ser fuerte pequeña.
-Mama…
Cadence tomó a Flurry entre sus cascos y la abrazó con fuerza, incapaz ella misma de contener las lágrimas que empezaron a correr por su rostro, y aunque en silenció también por el mío. Había llegado a quererla, a encariñarme tanto de ella, me era hasta difícil pensar que en un principio pensaba usar todo esto como un escalón para llegar donde quería.
Una vez terminó el abrazó Flurry se apartó un poco, Cadence me observó, me sonrió y me dijo:
-Cozy, perdóname, si no pude darte por más tiempo la alegría y el amor de una madre, si estuviera en mis cascos, si todo fuera distinto, tal vez podríamos compartir más tiempo, sin embargo, espero haber podido hacerte al menos un poco feliz.
-¿Qué dices? Me adoptaste, me aceptaste en tu familia, me trataste como una hija, no importa por cuanto haya sido, mamá, sé que tuviste que hacerlo, sé que no había otra forma.
Respondí intentando mantener la compostura y sonriendo, a estas palabras ella no respondió inmediatamente, me observó, sonrió inclino la cabeza medianamente y entonces respondió:
-No te imaginas lo mucho que una aprende a leer las emociones en los demás, eres mi hija también, no tienes que ser fuerte en mi presencia, ya has tenido que serlo por toda una vida.
Estas palabras me sorprendieron, no supe que responder, balbuce un momento antes de sonreír, dejando salir finalmente las lágrimas con libertad y diciendo:
-Eres muy injusta, ¿Cómo puedes adoptarme y luego dejarme así? ¿Eres un alicornio no se supone eran inmortales?
Ella continúo sonriendo, me abrazó y me acercó a ella, a pesar de su estado seguía sintiéndose tan cálida.
-Al menos me iré sabiendo que dejo todo en buenos cascos, confió que harás todo lo posible por ayudar a levantar este imperio, Flurry no podría tener mejor apoyo. – dijo en voz alta, sin embargo, cuando estuvo cerca de mi oído susurro. -Se lo que viste, la visión… Salva a mi pueblo, libéralos.
Quise preguntar como lo sabía, sin embargo, decidí no hacerlo, si me lo había susurrado había sido por una razón, solamente asentí discretamente y continué el abrazó. Una vez me soltó intercambiamos miradas nuevamente, volví a notar lo cansada que se veía, su mirar, de cierta forma, parecía completamente desolada. Le pesaba su destino, pero lo aceptaba con un valor que no podía dejar de admirar.
-Cadence… deberías descansar, no quisiera que tu estado empeore.
-Tranquilo Shining, no me duele, estas grietas, mi magia abandonándome, ya no duele… ¿Cómo estas tu? – cuestionó ella observándole.
-Eh estado mejor, mucho mejor.
-Gracias, Shining.
-¿Por qué?
-Por haberme amado con tanta pasión, por tanto, tiempo, por haberme ayudado a sonreír hasta en los tiempos más difíciles, siempre estuviste ahí, en los tiempos malos, en los peores, en los días de tormenta. Te amo, te amo tanto y te seguiré amando, incluso cuando ya no esté.
-Cady… ¿Cómo no haberlo hecho? Al contrario, debería agradecerte yo a ti, por haberme permitido estar contigo en todos esos momentos, por haber aceptado el día que solemnemente te pedí, fueras mía. – terminó acercándose a ella tomando sus cascos en los suyos.
Se observaron, ambos con ojos cristalinos, ambos compartiendo el mismo pesar y el mismo cansancio, cuan irónico, que tantos desean la corona y los que la tienen, sufren su peso.
Y a pesar de todo, ahí estaban habían resistido juntos el gran desafió. Cadence entonces acercó lentamente su cabeza a la de Shining, encontrándose y juntando frente con frente, observándose de cerca hasta que Cadence lanzó el beso, beso que le fue correspondido, el beso más apasionado, más amoroso y al mismo tiempo el beso más triste de todos.
Una vez se separaron Cadence se volvió a recostar, llevándose los cascos al pecho, observando al techo decorado con un fresco del corazón de cristal. Soltó un suspiro tan profundo en ese mismo momento, su rostro hasta ahora tan calmado paso a llorar de forma tan desconsolada, mientras reía para si misma.
-No me importa morir, No me importa sacrificarme por el bien de mis pequeños ponis, no me importa en lo absoluto, lo único que lamento… Es no haber dedicado más tiempo a mí misma, a mi familia, cruel corona, cruel destino, ni un día, ni una sola vez me lamente por todo lo que como regente no podía vivir. Ni un solo momento envidie a Celestia o a Luna que pudieron retirarse con tanta paz. Pero, hasta el más fuerte diamante se rompe, hasta la más bella flor se marchita, soy rosa a la que se le han acabado las espinas. Al menos por un tiempo, hubiera deseado ser libre, ser yo misma de nuevo. Y, sin embargo, no me arrepiento de haber reinado este imperio, de haber tenido tan buenos súbditos, solo desearía haber podido hacer más por ellos.
-Hiciste todo lo que pudiste, - le dijo Shining.
-Aun así, no fue suficiente, pude haber hecho más… debí haber hecho más… - sus palabras entonces fueron interrumpidas por un súbito grito de dolor.
Las marcas en su piel comenzaron a expandirse más, cubriéndola casi por completo, Flurry se espantó abalanzándose a ella gritando "Mamá, mamá, ¿que tienes?" Shining se acercó rápidamente tomando a Cadence entre sus cascos, la alicornio la abrazo y entre el dolor comenzó a decir:
-Shiny, Shiny, no me dejes, no me sueltes.
Las alas de la alicornio nos cubrieron a todos, intentamos abrasarla, nos quedamos junto a ella hasta que el dolor desapareció y cayo rendida en la cama. Con la vista fija al techó, al corazón de cristal del fresco, cerro los ojos llorosos y como si le diera una señal al cielo y soltó su ultimo respiro.
Las grietas en todo su cuerpo comenzaron a juntarse cristalizándola completamente, una vez vuelta cristal su cuerpo se comenzó a desintegrar. Lo que alguna vez fue Cadence dejó de existir, Shining se acercó nuevamente a la cama y de la cristalina ceniza saco un corazón cristalizado, lo último que había quedado de Cadence.
-Ahora finalmente puedes descansar, mi amada – fue lo último que se dijo en ese cuarto aquel día.
