Aclaración : Todos los personajes de Saint Seiya del manga clásico son propiedad del maestro Masami Kurumada , los personajes de Saint Seiya The Lost Canvas son de la autoría de Shiori Teshirogi , los personajes del anime son propiedad de Toei Animation, los personajes de Saint Seiya Santia Sho son propiedad de Chimaki Kouri .
Advertencia : El contenido de esta historia tocará temas que son sensibles (Violaciones, gore, maltrato físico y psicológico, entre otros) para el público que sea menor de 16 años, se recomienda discreción. Gracias.
Nota de Autor : Hola a tod s ambientalmente decir que a partir de este capítulo dejaré al comienzo y al final del capítulo las canciones que me inspiraron a poderizar la historia que tiene sus matices como si estuvieran viendo un anime, serie, o como quieran llamarlo. Por lo tanto, agregare como último que habrá más adelante historias anexas a esta historia que es la central, todas remasterizadas y mejoradas; por esto mismo les daré un nuevo aire y un toque más maduro, espero que les guste.
Capítulo 4
La luz de la mañana se filtraba por la ventana de su cuarto generando molestia y sin poder evitar removerse entre las sábanas de su cama ya que la iluminación natural lo estaba molestando y quitando el sueño, la noche anterior se había puesto a dormir y nunca se imaginó sentirse por demás agotado mentalmente, como si esas sensaciones no le hacían más que volverse el típico adolescente que se duerme tarde, y que poco a poco comenzaba una vida nocturna, pero eso no impedía que el ruido proveniente de la planta de abajo le obligase a abrir sus ojos. Aunque, no pudo contrarrestar el ruido de la perilla de la puerta que arbitrariamente lo había sacado de sus dulces sueños y obligándolo a despertar, vaya lo que se encontró y es que su primo vestía con ropas entre informal y formal, ese le daba un dato muy importante para su nuevo comienzo.
- ¡Ya voy Degel! - Grito Camus casi enojado sabiendo que sus vacaciones dieron por terminadas, sabía que tuvo que viajar solo, pasó pocos días debido a que los trámites de inmigración, de que pueda tener dentro de unas semanas su nuevo pasaporte, su nuevo documento de identidad y así por dar comienzo a un ciclo de vida más factible y lleno de aventuras.
(Apertura - Voodoo Doll de VIXX)
Una vez que se levantó de su cama, que la acomodó correctamente sin evitar sentirse más relajado desde que dejó aquel convento en el que creció una gran cantidad de tiempo, y sin poder contener más el suspiro que lo dejó salir sin más demostrando así delante del pequeño espejo que su tío le obsequio para pudiese tener su momento de aseo. Tomó sus pertenencias y fue hasta el baño que estaba al final de aquel pasillo, se ducho con agua fría, se lavó correctamente los dientes tal como el dentista le recomendó, con todo eso hecho y completamente vestido con el uniforme escolar; una vez estuvo vistiendo cómodamente esas nuevas ropas, toma su mochila que su primo le obsequio con tanto afecto decide bajar con la clara intención de desayunar dado que ver la hora en el reloj le surge la duda de eran sus horarios.
- Buenos días tío Krest - Saludo el menor de los Afrontes a su adorado tío quien dejó de leer el diario ese mismo día para así saludar a su sobrino, que era seguido con la mirada de Degel quien desde hace unos minutos llegó a la cocina para desayunar.
- Buenos días Camus - El menor tomó asiento del lado derecho del hombre de cabellos rojizos oscuros y enfrente de su primo quien parecía estar tomando apuntes de algo - ¿Cómo amaneciste? -
- Amaneció con todos los demonios alborotados - contestó Degel a la pregunta realizada por su progenitor provocando que Camus le pegara una patada en la rodilla por debajo de la mesa - ¡Eres de lo peor! - Le recalcó pese a que solo le estaba bromeando ante como hace unos veinte minutos sucedió.
- Sos una llorona - Contesto Camus a su primo quien se había levantado con pesadumbre de la mesa para ir a lavar su taza, en cambio, Krest dejó salir un suspiro ya que no se estaba acostumbrando a las constantes discusiones y peleas entre Degel y Camus , sabiendo que le hacía recordar a cuando él y su hermano discutían como todos los hermanos por pequeñeces.
- Ya paren de discutir ustedes dos… - Acto seguido los dos primos pararon su riña para así continuar el desayuno en silencio, ni uno pronunció una palabra pero si soltaban una que otra risita ante el inevitable ambiente que en esos momentos era propia de una familia .
Con el pasar de unos pocos minutos, el hombre de largos cabellos rizados de un color castaño rojizo de trabajo.
- ¿Ya te vas tío? - preguntó Camus denotando su curiosidad ante lo apurado que demostraba estar su tío pese a que en sí sus facciones decían todo lo contrario, que estaba sereno y más que listo para comenzar con el día, aunque, mientras limpiaba la mesa y recogía la vajilla usada dado que su primo minutos atrás le dijo que había que ayudar en la casa.
- Sí ya me voy, hoy no volveré para cenar porque me toca guardia esta noche - Degel deja salir un suspiro ante el detalle de que su ansiada cena familiar debe de posponerse y como deseaba mitigar esa desilución decide en ir a darle una mano a su primo con la vajilla - Por lo tanto, ustedes dos se quedan solos en casa y no quiero enterarme de que hacen una fiesta aquí - Degel y Camus sonrieron ante esa suposición del mayor, acto seguido, Krest saluda a su hijo y sobrino para así irse al trabajo.
Ante el provechoso momento de que su padre no iba a estar hasta el día siguiente, decide en sacar su celular para escribirle un mensaje de texto a su pareja con la intención de consultarle si podía salir a una cita por ahí y de paso dejaría a su primo con la casa, porque confiar en él lo iba hacer, pero a la vez estaba algo preocupado por ser un mal adulto con un adolescente que tiene aires de ser independiente, pero aquella suposición no era tan propia ya que hasta ahora su pequeño primo no le ha dicho lo contrario.
- Parece que te quedarás solo Camus - El menor deja de lavar los platos para después cerrar la corriente de agua y mirar con confusión a su primo, no se esperaba que sus parientes fuesen a irse así sin más, pese a que él mismo dudaba que en su primer día de clases fuesen a dejarle deberes o algo para estudiar, por ende, estaba algo reticente ante la idea de quedarse solo en una casa que ya llevaba unos pocos días de estar.
- ¿Por qué lo dados? - Degel toma el repasador para así comenzar a secar la vajilla ya limpia, por lo tanto, Camus toma otro repasador para así secarse las manos.
- Lo digo porque hoy tengo clases en el turno nocturno en la escuela para adultos - Camus asiente algo pícaro ya que conocía casi a la perfección aquello de que Degel tenía que dar clases en la escuela nocturna, por obvias razones que solo poseer dos palabras.
- Si claro, esta noche tienes una cita con ese bicho del infierno que tienes por novio, antes de preferir en hacerte cargo de mí - Degel mira de mala manera a su primo, quien lo miraba inconforme ante lo que dijo anteriormente para después el menor irse a paso veloz hasta la silla donde dejó sus pertenencias escolares, estaba indignado ante el hecho de que ni eso estaba cerca de ser una familia - ¡Me voy a la escuela! - Exclamó furioso sin contener sus emociones negativas, todo porque sí entendía a su tío quien debe de costear la mantención de la casa, de su vida y que de parte de su primo era lo que le causaba un malestar.
Cuando ve la reacción de su primo de inmediato necesita encontrar una solución, deseaba pasar algo de tiempo entre la semana con su novio y de paso poder encontrar los modos de ajustar sus horas libres para estar cerca de su primo, pero veía que su decisión fue desacertada ante lo aleatorio que podía ser las necesidades de uno como adulto. Por lo que, va tras su primo más que dispuesto a querer solventar aquel pequeño e infantil error, con tal de no acabar otra vez distanciado con su primo que apenas llegaba a un país nuevo y alejado de su ambiente habitual.
- ¡Camus, espera un segundo! - En plena carrera tomó sus mochilas donde guardaba todo para su trabajo e ir tras su primo para ser él quien lo lleve al instituto tal como acordó con su padre, pero al haberlo alcanzado, Degel lo toma por el brazo para así subirlo al auto más que listo para confrontarlo de una buena vez y saber que es lo que le causaba esa necesidad de explotar así sin más.
- ¡¿Qué haces inepto ?! - Asombrado por la intempestiva reacción de su primo, Camus lo mira de mala manera para luego tratar de abrir la puerta del vehículo acatando la silenciosa orden pero en eso Degel se sube al auto para así ponerlo en marcha y hacer que las puertas se traban con el seguro, ya eso le indicaba que iban a tener nuevamente una charla muy seria - Quiero irme a la escuela por mi cuenta - Le exclama sin tapujos y mucho menos con la intención de ser él quien ceda ante lo propiamente sucedido minutos atrás.
- Eso ni lo pienses niño malcriado. Usted va a ser llevado por mí porque no conoces el camino correcto a la escuela – Camus se sentó en el asiento ofuscado por escuchar las mismas palabras de siempre, ya estaba cansado de estar siempre junto a Degel y más cuando Kardia estaba con ellos dos, era indignante que lo traten como simple sujeta velas. Por ende deja salir un bufido acompañado de un insulto en francés y ese insulto fue escuchado por el mayor – Ya basta Camus, ya tienes quince años y te sigues comportando como un niño malcriado. Además debemos aclarar ciertas cosas antes de que lleguemos a la escuela -
- "Ya estoy hasta las narices de escuchar siempre lo mismo… Espera un minuto" - Camus se calma por completo para después darse la vuelta y mirar a su primo quien estaba concentrado en el camino - "Puede que… Hay cosas que no me siguen cuadrando desde que llegué a aquí, pero ... " - Estarse haciendo sus locas hipótesis de que en aquel pueblo ciudad está sucediendo cosas que a simple vista no eran normales, es decir, la noche anterior solo quedó en su casa acompañado de su primo quien a su vez trajo de visita al noviecito ese que tenía y ambos le ayudaban a preparar sus cosas, de ayudar un poco con en comprender el cómo vivir por su cuenta y otros detallitos que su tío creía que merecía tener ya sabido.
- Camus, primero debes de ser un buen estudiante en tu curso, segundo ser un buen compañero y se amable con los demás - El parecía estar sorprendido ante los consejos que estaba dando Degel, sus pensamientos fueron interrumpidos para después sentir un enorme nudo en el estómago a causa de los nervios que tenía - tercero, haz amigos en la escuela y evita meterte en problemas porque el director y el vice no son de buena calaña si los haces enojar - Aquello último si le provocó extrañeza, pero era mejor juzgarlo por su persona antes de dar o no la razón a su primo.
- ¿Disculpa? - Camus interrumpe a su primo quien paraba en un semáforo a pocas cuadras del instituto, para así voltearse a mirar al menor - ¿Me estás dando consejos o me estás diciendo de cómo son las cosas en el instituto? - No sabía a qué iba su pequeño primo ante la pregunta por razones que a su percepción eran necesarias que lo sepa, después de todo lo hacía por su bien.
- Ambas cosas primito, y por último - Degel da la vuelta en la esquina cuando el semáforo cambió el color a verde, para después los dos llegar al instituto donde Camus estudiaría. El menor parecía estar sorprendido al ver la enorme edificación y el jardín de aquel colegio era enorme - Ten - Degel le tiende una libreta de pocas hojas, Camus la toma entre sus manos para después leer el nombre del instituto y admirar la fotografía de la libreta - Esta libreta te ayudará en muchas cosas, hasta que tu tiempo como alumno nuevo acabe… Ya no la necesitarás, porque te memorizaste rápido las aulas, los pasillos y hasta los alumnos - Confiaba en la inteligencia de su primo que desde muy pequeño desarrolló un alto coeficiente, solo que debido a los traumas generados durante todo su crecimiento todo su autoestima,
- Te falto los profesores - Degel asiente al comentario de su primo quien parecía estar leyendo un poco la libreta - ¿Qué debo de encontrar? - Sabía que iba a preguntarle aquello, puede que consiga solo tener amigos o puede que algo más florezca, todo se aprende de los errores uno vaya cometiendo y que eso pueda nutrirse de la experiencia.
- Es mejor que te bajes así entras conmigo - Camus levanta su vista para después ambos bajarse del vehículo ya aparcado en la parte del parking de los profesores, lo que su mirada le estaba mostrando era algo increíble aquel edificio se asemejaba a una estructura similar a lo que podía llamar el estilo victoriano de Inglaterra y una mezcla del gótico que poseía un barrio cerca del emblema de Notredame en París.
Nervioso, se estaba sintiendo muy nervioso ante la inmensa edificación y que a esta empezaban a ingresar diversos estudiantes que algunos iban en grupos, otros de manera individual o que esa sensación de bullicio no hacía más que provocar una reacción propia de los nervios. Era su primer día, ingresa acompañado de su primo quien se mantenía cerca suyo y que con cada paso que daba se aproximaba a la entrada, subió las escaleras sin poder evitar sentir como sus piernas se sentían duras y lo agradable fue ver la escuela por dentro , revisa su celular la hora eran las 8 hrs de la mañana de un Monday soleado, era su primer día en una escuela que sí podía decir que es muy normal o eso quería creer,
- Buenos días Sísifo - Saludo Degel a su compañero quien se levantó de la silla para así saludarlo.
- Buenos días Degel ¿Cómo estás? - Degel sonríe ante aquella pregunta para después buscar algo en sus bolsillos con la clara intención de entregárselo a su compañero de trabajo.
- Yo estoy bien, descansado de las vacaciones y un poco atrasado con el tema de mi última tesis para así recibirme del doctorado en gramática - Camus miraba todo el edificio casi fascinado por lo enorme y antiguo que era, por lo tanto, Sísifo miraba de reojo al adolescente que estaba distraído hasta percatarse de algo familiar en él.
- "Este chico de algún lado lo abre visto y me resulta demasiado familiar… Pero ¿En dónde?" Degel ¿Este es tu primo del que me hablaste durante las vacaciones? - El mayor de los Afrontes repara en su primo quien parecía ya estar anonadado por el repentino cambio de tema entre los adultos, es más ya era para él la tercera vez que sus conocidos preguntaban por su primo como si fuera alguien que despertaba el interés casi inmediato de sus amigos sobrenaturales.
- Sí, él es Camus Afrontes mi primo y Camus, él es Sísifo uno de los profesores que te darán clases en esta escuela - Sísifo estrecha la mano del muchacho quien parecía estar un poco nervioso, Sísifo al notar mediante el contacto visual trataba en lo posible de ver si hubo un poco de similitud con el supuesto personaje que tenía en mente.
- Un… gusto señor - El hombre de cabellos castaños claros suelta la mano del menor para posteriormente buscar entre los papeles que tenía sobre la mesa para así extender este documento que necesita tener el muchacho para que pueda leerlo, ponerse en contacto con las personas que necesiten informarse por ser un nuevo estudiante.
- Camus, debes rellenar las casillas de este papel de admisión para después se lo lleves al profesor a cargo de tu clase que es la… - El hombre castaños claros buscaba entre los otros papeles la clase en la que estaría Camus, por lo tanto, el adolescente de cabellos aguamarinas lee el papel que se le fue dado para ver si estaba todo en orden - Estas en la clase E y parece que dentro de unos minutos entran a clases tus compañeros -
- Tengo una duda, ¿No hay ceremonia de ingreso en esta institución educativa? - Aquella pregunta no hizo más que otra cosa que llamar muchísimo la atención de Sísifo quien hasta ahora esperaba que ese joven ingrese al aula y estudie lo suficiente para sobrevivir en aquel ambiente lleno de seres que se nutren de la sangre humana.
- "¿Acaso este joven no sabe dónde está metido y en donde vive? Viendo a Degel, supongo que no sabe de que su pareja le habrá borrado los recuerdos de lo que mi sobrino me contó con respecto al incidente del pequeño centro comercial… Kardia Diamantidis, seguramente sabes algo acerca de este joven, tu y tus habilidades ancestrales "- Medita acerca de lo que iba a responderle al menor de los Afrontes, era un muchachito adolescente que puede estarse replanteando de sí o no seguir con la escuela, por nada el colegio en el que trabajaba no era del gobierno sino un privado y la cuota era mayor de la habitual. Un pueblo y una sola escuela que alberga más de 650 estudiantes, independiente del género porque las chicas estaban en otro edificio y todos en su mayoría eran hombres, un instituto masculino, dato importante que todos tienen que tener para evitar una masacre por presas - La verdad es que el Director no es una persona ordinaria, pero lo tendremos en cuenta para cuando haya una reunión docente y padres -
Camus analiza aquellas palabras minuciosamente, era un detalle que no hacía más que otra cosa que despertarle la curiosidad y es que parecía que algo en su cabeza parecía borroso, como si esos recuerdos no hacían más que conflictuar la adaptación a su nueva vida al lado de su tío y primo. ¿Cómo era posible que su duda hiciese que ese docente se sintiera de repente más serio que a principios de la conversación? De algo si estaba seguro y es que en donde estaba viviendo no era un lugar normal, de eso debía dar por asentado.
- Oh, es mejor que nos demos prisa para así ir a la reunión con el directo que es justo hoy mismo - Interrumpió el mayor de largos cabellos verdosos ante lo que muy posiblemente despierte un evidente interrogatorio exhaustivo de su metido primo, pero Sísifo asiente al comentario realizado por Degel viendo que ambos primos irse del lugar.
- "Ese jovencito no es ordinario, me temo Que Haya Muchas Diferencias y espero Que Nada malo vaya a ocurrirle en pleno colegio de Es Mejor Que Esté alerta por El Tiempo Que se Esté Adaptando un ESTO." Es Lo Más viable - El Castaño reanuda en su labor de firmar documentos que merecían su atención, a pesar del hecho de que muy posiblemente deba reunir a en su casa o en algún lugar para dar a conocer el dato y es mejor que evite una cierta triada de amigos, o sino los problemas iban a crecer.
Una vez que salieron de aquella aula, no pudo evitar que su primo le esté arrastrando ya al pasillo principal y eso no hizo más que dejar constancia de que sus acciones le generaban una cierta vergüenza en su primo, o eso deseaba creer que sea. Aunque, ni una sola palabra le intercambio solo un simple: "Nos vemos más tarde" y se fuera así sin más, lo bueno es que tenía que rellenar aquellas casillas y entregárselo al docente que estaba a cargo de su grupo de compañeros, por ende decide en empezar a buscar el aula.
- " ¿Qué hago con este papel miserable?" - el joven de cabellos aguamarinas ve el papel para así parar un rato su andar y buscar un bolígrafo, para así poder rellenar las casillas de aquel papel de admisión - "Donde demonios, puedo escribir" - en ese instante Camus nota que había un banco enorme de madera oscura vació, para así ir hasta el mismo y tomar asiento - "Bueno ... es mejor comenzar a rellenar este bendito papel" - En menos de diez minutos Camus lo pudo rellenar, con sus datos personales, sus gustos y hasta las cosas que detestaba. Se sintió un poco raro al poder colocar cosas personales, pero debía hacerlo - "Ahora qué hago" ¿A quién debo de entregárselo? - el muchacho se puso de pie para así ver a todos lados en busca de alguien en concreto. Al no encontrar a ningún profesor, Camus tomó la libreta que le entregó su primo para posteriormente comenzar avanzar hasta quedar en el centro de varios pasillos que hacían una cruz.
Ajeno a todo su entorno, a un extremo opuesto a su ubicación estaban de pie un grupo de tres muchachos que llevaban ropas oscuras similar al uniforme escolar que todo estudiante debía de usar, estos misteriosos jóvenes se mantenían vigilantes al muchachito que días atrás fue salvado el amigo suyo que en esos instantes estaba buscando en su casillero algo que desconocían que era.
- Parece que el supuesto prometido acaba de llegar al instituto - Dijo Aioria quien se había volteado a mirar a su mejor amigo quien estaba tomando algunas cosas de su taquilla.
- Me sorprende muchísimo al notar que ese joven se parece mucho a él y más por la cara de perdido que lleva - Comenta Deathmask a sus amigos sin dejar de observar al nuevo, aunque el estrepitoso sound fuerte de la taquilla cerrarse los sobresaltó a los dos y notar que su amigo parecía estar inconforme con el tema que iban a tocar - ¡¿Qué demonios te pasa Milo ?! "Hay mis adorados oídos" -
- ¡Los dos ya me cansaron! - Acto seguido Milo comenzó a avanzar hasta el aula y dejó a sus dos mejores amigos aturdidos y extrañados. Sin embargo, Deathmask
apresuró su paso para alcanzar a su amigo, pese a que Aioria usó su poder mental para orientar al nuevo alumno, ya que parecía estar buscando una cierta persona que merecía ser notificado de su presencia.
Recorrió aquel pasillo por el que había optado como una opción de que pueda ser ese al que le iba llevar a su salón de clases, pero a mitad del camino tuvo que detenerse como si algo lúgubre le esté alertando de que sí daba un paso más acabaría por ser atacado, porque detrás de él había alguien y cuando se digno por darse la vuelta de la sorpresa da un brinco, ya que con quien se topó era con un alto, de largos cabellos morados y con una expresión que denotaba entre el gusto y el desagrado, raro, pero muy posiblemente debe de estar chequeando en donde estaban sus alumnos.
- Jaja ¿Te asuste? - Camus asintió a la pregunta de aquel hombre de estatura más alta que él, el mayor era de cabellos morados largos hasta la cintura, de una belleza que jamás pensó ver y es más Camus se sintió hipnotizado por la mirada del mismo color que el cabellos de aquel desconocido, quien le estaba dedicando una cálida sonrisa - Parece que llegas tarde a clases jovencito -
- Oh… Lo siento… muchísimo señor, pero yo no sé dónde va a ser mi salón de clases - En eso se dejó oír el sonido del timbre para ingresar a clases, por lo tanto el hombre mayor utilizó su poder para hacer que Camus le tendiera el papel que llevaba en manos - Cierto, me había olvidado… Le debo entregar este papel a un profesor a cargo "¿Que fue eso? Fue muy rápido, pero sentí el como mi brazo se movió solo ..." o es mi imaginación? " - El de cabellos aguamarina se queda aguardando por la aprobación del responsable que parecía estar esperando por algún comentario de su parte.
- Ese papel se lo debes de entregar al profesor que tienes enfrente - Camus se sintió confundido ante la respuesta o el comentario que dejaba a la vista cuan despectivo y arrogante que sonó, ya que él nunca había hecho una pregunta ¿O sí? - En este caso, me presento joven… - El mayor toma el papel que se le fue entregado en contra de la voluntad ingenua del adolescente para así leer el nombre de aquel nuevo estudiante - Mi nombre es Andreas Rise y estoy a sus servicios joven Camus Afrontes - El mencionado abre sus ojos con sorpresa al notar que el adulto lo había llamado por su nombre completo - soy el profesor a cargo de la clase E y parece ser que eres el último en entrar a clases de ciencias.
Todos en la clase hicieron silencio cuando el profesor a cargo de ellos entró en compañía de un nuevo alumno con distintas expresiones en sus rostros, en cambio, Camus miraba a todos sus nuevos compañeros quienes casi la mayoría llevaban el uniforme del colegio, que consistía en una camisa verde oscuro o azul marino, con un saco de color negro con el escudo de la escuela que era verde irlandés y verde olivo oscuro, con una corbata del mismo color del saco, pero no todos los alumnos lo llevaban puesto; porque algunos de ellos llevaban puesto una chaqueta o sobretodo hasta las rodillas del color del saco del uniforme. ¿Aquel era optativo? Esperaba creer que sea eso o no una simple señal de que sí suceden cosas extrañas en aquel pueblo ciudad en el que vivía.
- Bueno clase, les quiero presentar a su nuevo compañero Camus Afrontes - Presentó aquel maestro de cabellos bordos y de ojos morados al joven de cabellos aguamarinas, ya que Camus estaba nervioso cuando se colocó en frente de toda la clase y al lado del escritorio del profesor. - Camus te recalco que esta institución únicamente a hombres, ya que las mujeres asisten en el edificio contiguo a este pero están en clases distintas. - Camus miró con espanto al profesor a cargo quien parecía estar contando a todos los jóvenescitos quienes presenciaban la clase - Por ende, tomará asiento al lado del alumno Bahamonde - Camus asintió a lo dicho por su profesor para ir hasta donde parecía ser el joven en cuestión.
El silencio en aquel salón parecía ser medido por un reloj invisible, algunos le seguían con la mirada y otros parecían estar ensimismados en sus mundos. Estaba tan inundado por sus nervios que cuando llegó a su asiento, se sienta en la silla y ve que a su lado estaba aquel joven que a simple vista era de esos tantos que ignoraban el anuncio del docente.
- Chicos, esperen a su profesor que vendrá en cinco minutos - Todos asintieron para posteriormente el profesor Rise marcharse del salón.
Por lo que una vez el docente a cargo del salón se fuera, el anterior bullicio comenzó rompiendo por completo el funesto silencio que hace pocos minutos se instauró, por esto mismo para el joven de orígenes francés empezaba a mirar todo su alrededor buscando memorizar el rostro de cada alumno, que a simple vista parecía que la mayoría no reparaba de su presencia y volvían a su mundo. En ese momento, un joven de cabellos lavandas se paró para ir hasta el frente y al verlo Camus pudo recordarle, era aquel joven que se había presentado cuando llegó al pueblo.
- Todos me pueden prestar atención - el joven de cabellos lavandas y look verde llamó la atención de sus compañeros de clases, para así hacer un comunicado - Gracias. Bueno les debo de comunicar de que dentro de treinta días se votará a un alumno por cada curso para que sea el delegado de la clase - En eso el joven le dedicó una mirada a Camus para posteriormente proseguir con su discurso - Y cambiando de tema, ya que tenemos un nuevo compañero, debemos de presentarnos y pasará al frente y empezaremos por lista - Milo al escuchar las palabras dichas por su compañero - ¿Quién será el primero en presentarse? ¿Shura? - El mencionado asintió para ponerse de pie e ir hasta el frente y ser el primero en presentarse al nuevo estudiante.
- Mi nombre es Shura Abinia - Acto seguido algunos por modo de broma comenzaron a aplaudir y algunos silbar.
- ¿Quién sigue? - En ese momento un muchacho de cabellos azules oscuros se puso de pie para así ir a paso tranquilo hasta el frente, pero en ese momento, entró lo que parecía ser la profesora.
La profesora era de tez blanquecina, de cabellos rojizos y sus ojos eran de un color marrón, la presencia de dicha docente hizo que Aioria quien estaba sentado al fondo y atrás de su mejor amigo Milo quien compartía banca con su otro amigo, el heleno no pudo evitar dejar muy constatado la manera hambrienta centelleante de una lujuria en la que observaba a la docente quien parecía tener una mirada casi sería ante todos los hombres que integraban en aquel salón de clases.
- ¿Se puede saber porque ustedes dos están de pie, joven Balani y joven Abina? - Los muchachos se miraron sorprendidos para después volver a sus lugares cuando antes, ya que la profesora no parecía muy contenta del todo - Muy bien clase, pasare la lista de nombres - en eso la puerta del aula se volvió a abrir para así todos los alumnos mirar de sorprendidos con la llegada de otro alumno que parecía estar muy enojado.
- ¡SUELTENME MALDITOS CABRONES! - La profesora de ciencia comenzó a golpear con la punta de su zapato al notar el escándalo que estaba haciendo ese alumno - ¡Yo tengo que estar junto a mi hermano, y no estar en este salón con un montón de críos mimados! -
- ¡YA CALLATE! - El alumno recién llegado se calló y los hombres que tenían agarrado de cada lado lo soltaron. Camus parecía estar asombrado por el escándalo que estaba haciendo ese alumno en el curso que estaba y además, sintió como un frío corría por su espina dorsal a causa del grito que dio la profesora. - ¿Se puede saber porque llegaste tarde Kanon Stoltidis? -
- Por ningún maldito profesor me dijo cuando terminó de rendir la parcial del año pasado de que sido descalificado en la materia que debía rendir, y debo de recalcar que ¡Nunca un profesor o este miserable colegio me hizo repetir de año! - La profesora de cabellos rojizos dejó salir un suspiro para así negar por la explicación dada por el alumno - Profesora Marín, usted es la encargada de las mesas de exámenes para rendir, y necesito saber porque me quede de año -
- Por este examen idiota - Aioria se puso de pie para así entregarle la hoja de examen que había dado Kanon, y todos en el salón comenzaron a reír por eso.
- "No puede ser…" - Kanon miró su examen dado el año pasado y nota que la mayor parte de sus respuestas estaban mal, lo peor era que se había sacado una F y el porcentaje de los exámenes dieron menor al 30% -
- Cómo ves, te deberás disculpar por tu llegada tarde a clases - Aquellas palabras fueron demasiadas duras ya Kanon no le quedó otra que pedir disculpas a sus nuevos compañeros para luego tomar su mochila que fue dejada arriba del escritorio para sentarse al lado de Milo, quien lo miraba de mala manera. Los hombres que han estado entrado se han puesto cuando la profesora le dijo lo siguiente al alumno - Volviendo a lo importante, pasaré lista y comenzaremos un trabajo en grupos de a dos que consistirá en hacer unas actividades y para la clase que viene entregarlo individualmente -
Camus parecía estar nervioso cuando la profesora iba pasando lista ya medida que decía los nombres de los alumnos, se volteaba para adivinar a todos sus compañeros quienes eran. Estaba entusiasmado con la idea de que debería tarea para realizar, era agradable que en el primer día de escuela tenga deberes y el material para estudiar, poseía altas expectativas y la meta de volverse el estudiante con mejores calificaciones, ya cuando pase de año buscaría el modo de volverse en el delagado de su clase y ser más sociable con los demás, adoraba estar rodeado de sus amados libros, pero su primo fue muy puntual en decirle que hiciera nuevas amistades y que su tío deseaba que pueda tener una vida de adolescente normal .
- Bien, joven Afrontes tomará asiento al lado del joven Diamantidis - Al escuchar decir el apellido, Camus con rapidez se volteó a mirar a un joven de cabellos rubios rizados, quien estar inconforme con quien le había tocado, en este caso con él - joven Stoltidis tu compañero será alguien que si le va bien en esta materia y será con el joven Balbuena. Los demás ya saben que compañeros les tocó, júntense y abran los libros en la página 259 - Camus se puso de pie para así cambiar de lugar con Kanon quien lo miraba de arriba hacia abajo y dedicarle una sonrisa cálida, pero en momento el joven de cabellos aguamarinas reparó en la blancura de la piel de aquel alumno con el que iba a hacer el trabajo grupal.
Estaba tan aturdido por las similitudes que poseía con el sujeto que le rescato el día en el que llegó al pueblo, era tantas las coincidencias, las dudas afloran cada vez más al punto de generarle cierta incertidumbre y lo más extraño es que ahora su primer día de escuela no iba a ser más que un día anormal, o eso espera que no se diese.
(Ending – Apology de IKON)
