Desaparecido en las montañas
Tuve que empezar a cuidar mis salidas a raíz más que del nuevo título, de lo que se contaba de mí, ahora siempre que salía del palacio salía a carruaje cortinas en ventanas. Había pasado a llamar mucha atención en lugares públicos.
Hasta ahora todo estaba saliendo según lo planeado, Había atrido nobles y burgueses imperiales a la corte eh iba poco a poco nivelando las cosas dentro del mismo, aunque Flurry sí que había notado que había más ministros que antes no parecía enterarse completamente de lo que intentaba. A pesar de ser un proceso lento, los resultados se empezaban a notar conforme los imperiales iban teniendo mayor numero en el palacio, siendo que las peticiones de Equestria comenzaban a verse menos apoyadas y por ende la presión por aceptarlas era menor.
Y ellos sabían era mi culpa, que yo había invitado más imperiales, notaba en sus miradas hacía mí que mis acciones les disgustaban, más aún cuando en las asambleas aconsejaba a Flurry actuar al contrario de los intereses Equestrianos, aunque de momento lo que más les calaba era que Shining Armor a quien Flurry escuchaba aún más, igual lo hacía.
Probablemente muchos habían pensado que Shining iba a apartarse de la política tras la muerte de Cadence, pero no fue así, estaba en las asambleas y aconsejaba de manera constante a Flurry, apoyando a la vez los cambios que yo sugería, la colera entre los Equestrianos era notoria.
Sabía que la fiesta no me duraría demasiado, en algún momento Twilight se percataría que las cosas no iban como esperaba en el imperio, cuando esto pasara actuaria, era seguro, pero ¿Qué haría o intentaría para contrarrestarlo?
La respuesta la tendría más pronto de lo que esperaba, pues apenas las cosas comenzaron a complicarse para los equestrianos llegó al imperio una figura importante, el diplomático oficial de Twilight se trasladó al imperio, la llegada la anunció Flurry a la corte un par de días antes de que sucediera, era un contratiempo, en toda regla. No sabía aun si llegaría solo o con más compañía equestriana, así que debía considerar ambos casos.
Ese día apenas termino de hablar Flurry me retire a mi alcoba junto a Janina quien al verme entrar preguntó:
-¿Cómo fue todo hoy?
-Todo normal, menos por la noticia de la llegada de cierto dragón morado, Twilight finalmente reaccionó a los cambios que había realizado, probablemente se le informó que ninguna política de su "plan de unión" ha triunfado últimamente.
-¿Te refieres a Spike el grande y glorioso? – cuestionó Janina
-¿Le siguen diciendo así?
-Algunos, principalmente en la capital, en el resto del imperio dejó de ser la gran cosa en menor tiempo, aquí ya casi para nadie significa nada, la fama es efímera y Spike si bien se sigue sabiendo su nombre, su heroísmo se ha disipado quedando solo en las mentes de los que aún tienen una mínima esperanza.
-Bueno pues a ver que pasaran a opinar de el cuando llegué a intentar apoyar las políticas equestrianas.
-Encontrara que la fama no solo es efímera si no que se puede volver infamia.
-Sí viene solo, puede ser menor problemática, aunque claro siendo porta voz de Twilight será un problema, Flurry inevitablemente lo escuchara, la pregunta es ¿Lo escuchara más que a su propio padre?
-Probablemente no.
-Es lo que igual quiero creer, si viene acompañado puede causar más problema pues volvería a desbalancear la corte al favor de Equestria.
-¿Cuántos ponis pueden meter en la corte?
-Ya se pasó del número tradicional, pero mientras haya suficiente espacio en los respectivos salones, se puede meter más ponis, pero en algún momento se me acabaran los voluntarios o se llenaran los salones, a menos que desaparezca diplomáticos equestrianos tendría que parar mi intento de balance – al decir esta última frase me vino a la mente, aun no le había preguntado a Janina sobre cómo había ido – Por cierto, Janina, ¿cómo fue la misión? Se que lograste interceptar al desgraciado ¿Averiguaste algo al respecto? ¿Alguna nueva información?
Ella se notó pensativa, como si estuviera recordando, volvió su mirada a mí y me comenzó a contar:
-Bueno, lo mejor fuera que lo leyeras en mi informe que te dejé, ahí lo explico mucho mejor, pero, en resumen, sí conseguí un par de pistas extras para averiguar quiénes son los demás conspiradores. En cuanto a desaparecerlo, la caída no lo mato, pero el frio seguro lo hizo.
-Leeré lo que hayas, escrito para enterarme de todos los detalles posibles, de momento vamos a distraernos un rato de tanta política – terminé recostándome en la cama del cuarto donde Janina me siguió posicionándose a mi lado.
-Cuando estabas en las calles intentando sobrevivir, pasando frio en invierno, sed en verano, hambre por días, cuando parecía no haber salida ¿Llegaste a pensar que llegarías a ser noble, adquirir título de nobleza? ¿Vivir en un palacio como este? – me cuestionó Janina sentándose en la cama.
Volví a erguirme quedando sentada frente a ella, la observé y negué con la cabeza antes de pronunciarme:
-No, llegue a soñar, soñar con que alguien se apiadara, con que alguien me llevara, llegué a pensar en el pasado, en esa poni que estuvo a punto de adoptarme, yo no sabía este hecho, pero me cuestionaba cada día, que hubiera pasado si el desafortunado accidente no hubiese pasado, o hubiese pasado de tal forma que, no me sintiera tan culpable por ello. Pero, la suerte estaba echada, no había nada que hacer para cambiar el cómo se habían dado los eventos.
-Yo pensé moriría, muchos días pensaba que no lograría despertar al día siguiente, especialmente durante los fríos inviernos del imperio, eventualmente comenzaba a resistir menores temperaturas, para llegar ahí tuve que pasar noches temblando en una esquina con las pocas mantas que tenía. Pero, desde que estoy aquí ya no sufro frio; tanto a cambiado, no pensé que llegaría a tener otro cambio así en mi vida desde que caí en miseria, pero una noche estoy cerca de morir y la siguiente vez que despierto estoy aquí, contigo a mi lado, con un techo firme sobre mi cabeza.
-La vida tiene muchas vueltas, unas que nunca hubieras esperado, pensé que jamás saldría de la prisión de piedra, que me quedaría ahí hasta volverme completamente loca. A pesar de no ser tan cercanas eso se lo agradezco a Flurry, a Cadence, a Shining, que lograron convencer a Twilight, ni me imagino lo que debe haber costado.
-¿Cómo era?
-¿hmm?
-El ser una estatua, ¿Cómo era?
-Era el infierno, tu cuerpo es silenciado, atrapado en la misma posición, congelado en el mismo estado, la potencia mágica de ese hechizo, petrifica tu vida misma, congela el tiempo para ti dándote una juventud eterna, tu cuerpo deja de deteriorarse, pero no de sentir, sientes el frio, el calor, sientes el dolor cuando algo golpea la estatua. No te puedes mover, no puedes hablar, pero puedes ver, ver solamente un punto fijo por toda la eternidad, y puedes escuchar, escuchas todo lo que pasa a tu alrededor.
Puede ser mejor que te conviertan en una pose donde no puedas ver nada, que hayas cerrado los ojos al momento de ser transformada, pues, de otra forma, dormir se vuelve imposible, es un tormento. Pensé que me volvería loca, que mi conciencia se perdería y cuando finalmente saliera de esa prisión no quedaría nada de lo que fui.
-Suena a un castigo demasiado cruel.
-Lo es, te hace preguntarte: ¿Cómo sobrevivió tal castigo tan severo a los principios que parecería proteger Equestria?
-En el imperio dejamos de ver a Equestria como un protector desde hace mucho tiempo. – terminó ella antes de recostarse nuevamente.
Me recosté igualmente observé al techó un momento y le pregunté:
-Janina ¿Por qué te ofreciste con tanta seguridad, con tanta determinación a cumplir una tarea tan peligrosa?
Ella me observó girándose en la cama, me miro de pies a cabeza, con uno de sus cascos alcanzo uno de mis rizos que caía por encima de mis hombros y me dijo:
-Eres hermosa, la perfecta elegida del corazón, no podría expresarte lo que eres para mí, no podría expresarte cuan entregada estoy a ti, no importaría que me pidieras, no importaría cual peligroso fuese, ni que fuese, nada, me salvaste la vida, me cambiaste la vida, te debo tanto, y tengo tan poco que ofrecer.
-Janina…
-Cozy, te amo, te adoro, mi vida es tuya y por ti moriría sin rechistar, no solo eres muy importante para mí, eres la emperatriz por elección del corazón, eres la esperanza de muchos, te serviré, te serviré como pueda, no importa si muero, mientras tu reines, mientras tu vivas. – terminó con una sonrisa
No supe contestar, solamente la abracé, nos acostamos y esperamos hasta que ambas caímos dormidas.
A la mañana siguiente antes de salir de la alcoba me acerqué al informe de Janina, que decía lo siguiente:
"Partí de la ciudad de cristal lo más temprano que me fue posible, debido a todos los eventos que estaban por suceder, logré aventajar un buen tramo del camino a mi objetivo, sabiendo por donde iba a pasar lo único que tenía que hacer era esperarlo y seguir el plan que tenía, deshacerme de cualquier evidencia, ir al pueblo con estación de tren más cercana y regresar a la capital del imperio.
Así pues, fui al camino a esperar, subí la colina hasta unas rocas que sabía podía derribar fácilmente en cuanto pasara mi objetivo, el ambiente estaba helado como era costumbre en esta zona, sin embargo, después de tantas noches de dormir con frio, esto era soportable. Esperé unas dos horas antes de que apareciera el carruaje, tenía que ser rápida.
Cuando el carro estuvo suficientemente cerca con mi magia tire una de las rocas, tirando la avalancha de piedra, hielo y nieve contra el carro en movimiento. El impacto lo hizo caer por la ladera de la montaña, arrastrando al conductor con él al vació.
Bajé la montaña y busqué el carro, no fue tan difícil encontrarlo, el conductor había muerto en la caída, pero me faltaba ver que había pasado con el aristócrata, me acerqué al destrozado carruaje y abrí la puerta para encontrar al poni aún con vida, pero demasiado herido para moverse.
Cerré la puerta y comencé a buscar dentro cualquier cosa que pudiera servir, finalmente viendo al pobre desgraciado agonizante saque una pistola que cargaba con mi magia y apuntándole le pedí me dijera todo lo que sabía y consideraría acabar con su miseria rápido.
El noble no respondió de inmediato, sin embargo, parecía que le quedaba espíritu diplomático pues no tardo en proponerme que si le sacaba de ahí me diría todo lo que sabía, acepte apartando el arma y el comenzó a hablar.
Me explicó que, de todos los conspiradores, tres eran burgueses y dos contándose a él eran nobles, todos equestrianos, en esta lista no incluyo al ya capturado. Me dijo que todos formaban parte de la corte, me dio unos nombres, los anote dudosa pues bien podrían ser falsos. Sin embargo, sí que me dijo algo que podría servirme para dar con otro de ellos fácilmente, hablo de uno de ellos como si fuera una especie de cabecilla, no del complot si no en general, especialmente a la hora de hacer exigencias a la corona.
Teniendo la suficiente información preguntó si ahora podía ayudarle, prometía no volver al imperio si así lo hacía, no respondí, solo salí del carruaje cerré la puerta detrás mí y atranqué la puerta desde afuera, aunque lograra moverse lo suficiente para llegar a la puerta, no podría salir, lo destinaba a morir desangrado o de hipotermia lo primero que le pasara.
Con esto hecho regresé al camino y fui hasta el pueblo más cercano donde me quede una noche, al día siguiente me moví hasta siguiente pueblo más cercano conectado a la vía del tren y compre pasaje a la ciudad, como había planeado."
Cuando estaba leyendo Janina se acercó hacía mí y me saco de la lectura diciendo:
-Pensé que me costaría más, causar ese derrumbe, no por falta de fuerza, sino por pensar que mataría a otro haciéndolo, pero no tuve que hacer más que mantener en mi mente el pensamiento de que lo hacía por una causa, que lo hacía por proteger a alguien importante para mí.
Yo solamente la observé cerré el informe, me levante y fui hacia ella, dándole un abrazo, después de eso partí a reunirme con los nobles del palacio, debía buscar la forma de meter más imperiales antes que llegara Spike, pues era probable trajera más diplomáticos de su parte para "ayudar" en el imperio.
