En Tiempos de Necesidad

Twilight siguió intentando por medio de Spike modificar lo logrado en el imperio, por el momento gracias en gran parte a Shining y a la facción imperial fortalecida que yo había creado en la corte no lo había logrado. Las peticiones de Equestria seguían siendo las mismas, una que otra mínima diferencia, sin embargo, seguían centradas en que querían lugar de culto y bajar impuestos para sus productos y negocios.

Como sea no los estábamos dejando tener estas concesiones y esto estaba frustrando fuertemente a los nobles y burgueses equestrianos, podía parecerlo así, pero no había sido fácil ni para Shining ni para mí convencer a Flurry de no aceptar ninguna petición equestriana, sabiendo la presión en la que estaba por todo esto fue que decidí hacerle una visita más informal, como había dicho que lo haría. No quería que Flurry sintiera que estaba en su contra, era importante esto, no solo por razones políticas, si no familiares también, al final del día éramos hermanas, aunque no fuera por sangre.

Fue después de una largó día en el palacio, un día más de escuchar quejas y peticiones imposibles por parte equestriana, lo que ya se estaba volviendo habitual, que viendo que Flurry no lo llevaba del todo bien, decidí que era la hora de ir a hablar con ella. Así que poco después de terminada la última sesión fui a su alcoba en el departamento Imperial, que había pasado a pertenecer a ella, Shining se había movido al cuarto que antes ocupase Flurry.

El departamento imperial constaba de un gran cuarto de baño, un cuarto completo dedicado a guardar ropajes, una pequeña biblioteca, salida a la torre principal del palacio y la alcoba que era por mucho la más grade del palacio. Al entrar al departamento fui directo a la alcoba, donde encontré a Flurry recostada en el centro del cuarto en la amplia cama circular parecía melancólica, no estaba acostumbrada a verla así. Me acerqué a ella lentamente y una vez estuve junto a la cama la llamé:

-Flurry.

Ella se levantó parcialmente y volteó a verme, se sentó en la cama y entonces preguntó:

-¿Qué pasa hermanita?

-Nada en particular, solo vengó a ver como estas.

-No sé, esperaba otra cosa de todo esto, no importa que decida siento que frente a alguien lo estoy haciendo mal, sino con ustedes con mi tía, recibo quejas diarias, o de equestres o de imperiales, cada día es un sin parar de problemas, de ocaso a alba, Spike dice que haga unas cosas, ustedes me piden otras, me dicen por todos lados que en política la familia no existe, que no me dejé llevar por el hecho de que tú y Shining son mi hermana y mi papa y ustedes igual me dicen no me dejé llevar porque Twilight sea mi tía.

-Tristemente es la verdad a la que nos enfrentamos Flurry, debemos estar atentas a todo, desconfiar, pero no te confundas, no somos tus enemigos Shining y yo, solo velamos por el imperio.

-Lo sé, incluso si veo que hay muchos ponis que te prefieren sobre mí, se que no es algo que se pueda controlar, se que no significa que seas mi enemiga o algo así, pero es difícil enfrentar todo esto.

-Y por eso estamos aquí Flurry, Shining y yo, estamos aquí, te aconsejamos y te ayudamos, aparte, fuera de asuntos políticos siempre seremos tu familia y estaremos para ti.

-¿Segura?

-Claro, bastante segura.

-¿Y mi tía Twilight?

-Fuera de política, también estará siempre para ti, incluso si le niegas algunas cosas.

-Tal vez tengas razón, pero no sé, sigo pensando que esperaba que todo esto fuera tan distinto, que los ponis se comprendieran más entre sí, pensaba que el mundo era distinto.

Ante esto solo me mantuve callada, medite por un momento lo distintas que habían sido nuestras vidas, ella una princesa que había nacido con todo, yo una huérfana de las calles, nuestros mundos eran distintos, incluso cuando llegué al palacio jamás llegamos a vivir en el mismo mundo, hablando de forma metafórica, ella creció con muchas enseñanzas utópicas de su tía, yo con la ley de la supervivencia.

Una conoció lo mejor de los ponis mientras la otra llegó a ver lo peor que podían dar, lo peor que podían hacer, era comprensible hasta cierto punto que ahora se sorprendiera de lo que estaba pasando, pero Cadence por otro lado igual había tenido una vida bien acomodada y, sin embargo, conocía mejor el mundo, mucho mejor, no por nada había logrado reinar tan eficazmente. ¿Entonces porque Flurry era tan distinta? La respuesta no era tan difícil, Flurry había crecido además que con las enseñanzas de Cadence, con una fuerte influencia de Twilight quien la había bombardeado tal vez demasiado de las ideas de la amistad.

Sin embargo, aunque mucho del mensaje está bien, a Flurry le había llegado de forma utópica, y había crecido con esa versión que ella misma se había fabricado de como era el mundo que su tía le había contado, tal vez porque su misma tía suavizo ciertas cosas, ni idea, pero era claro que Flurry era demasiado inocente.

Esto era peligroso, al menos en el ambiente en el que vivía, como gobernante no se podía permitir serlo, y lo estaba descubriendo de dura manera. Para romper el silencio que se había formado después de la ultima frase dicha por Flurry ya solo añadí:

-Ya lo iremos solucionando, tranquila.

La abracé y ella se acurruco, nos quedamos así un rato hasta que ella misma se separo y me dijo:

-Gracias, me siento mejor, me alegra saber que a pesar de lo que esta pasando, no estas en mi contra de ninguna forma.

-Claro que no, estoy de lado del imperio, no en tu contra, solo hago lo que se el pueblo quiere.

Hecho esto nos despedimos y me dirigí a la salida del departamento imperial, no me retire a mi alcoba, tenia que atender unas cosas antes con Sergei, sobre el sabotaje a las rutas comerciales equestrianas, le había informado a Amatista para que estuviera presente en la charla y la llevaríamos acabo en las barracas en la parte superior de la torre del homenaje.

De camino, sin embargo, me tope con Janina, quien me sonrió y me dijo deteniéndome un momento:

-Voy a partir en la tarde a Canterlot, iré a continuar mi investigación sobre tu pasado, no se cuanto tarde en regresar, ¿Iras a despedirme?

-Intentare llegar Jani, sin embargo, si no nos vemos más tarde, cuídate mucho, no te arriesgues en sobremedida, si llegas a punto muerto regresa, no alargues la investigación innecesariamente.

-Lo hare, no te preocupes, extrañare mucho tu compañía.

-Igual te extrañare, te echare en falta.

Dicho esto, nos abrazamos, intercambiamos miradas y seguimos nuestros caminos. De ahí fui directa a las barracas, a la torre del homenaje, Sergeí ya esperaba, al verme entrar al salón solo se levantó y me siguió a las almenas, ahí observando al horizonte una vez más estaba Amatista.

Apenas aparecimos la pegaso shire volteó a vernos, me sonrió hizo reverencia le señale se levantará y procedió:

-Su alteza. ¿para qué me ha llamado?

-Serguei aquí presente quería discutir sobre el saqueo a las rutas comerciales, ya sabes, nuestra operación.

-¿Lo sabe entonces?

-Sí, parcialmente

-En ese caso ¿Qué necesita conocer?

-Más que necesitar conocer algo, tenemos que arreglar un asunto, en dado caso de que Equestria nos de fondos para el ejercitó, con la sola intención de que arreglemos el problema de los caminos, tendremos que pensar que hacer para no terminar atacándonos entre aliados. Tengo la idea de que para identificar a tu tropa usen algún distintivo que mis guardias puedan detectar con eficacia. – explicó Sergeí

-Se me ocurren algunas cosas que podrían servir, principalmente listones, solo tendríamos que acordar el color. – dijo Amatista.

-Tendría que ser algo visible, un color llamativo.

-Puedo sugerir rojo – intervine

-Sí, un rojo intenso, podría funcionar bastante bien, un rojo intenso que puedan ver desde la distancia cuyo color no se pierda fácil de noche.

-En ese caso conseguiré la manera de marcar a mis mercenarios con ese color, no deberá ser difícil de conseguir, por otro lado, quiero informarles que eh logrado reubicar de manera bastante eficiente toda la mercancía requisada.

-¿A dónde? -cuestioné interesada

-Como ordenaste les dimos una nueva imagen a los empaques borrando cualquier distintivo de alguna empresa y las llevamos a los pueblos entregando las mercancías a poblaciones necesitadas, caridad de la déspota del imperio.

-¿Agregando aun más fama a tu ya sonada y controvertida figura? – cuestiono Sergeí.

-Necesitan la comida, necesitan saber que al menos alguien dentro del palacio se preocupa por ellos, sin importar cuantos de ellos me conozcan.

-Créeme, te conocen fuera de la capital, los rumores, especialmente los que tienen que ver con el corazón viajan rápido. – continuó Serguei

-Además, tal vez deberías venir conmigo a la próxima repartición, los pegasos de mi especie quieren conocer a su emperatriz, la ciudad más grande con nuestra presencia esta en medio de las montañas, donde el corazón fue originalmente encontrado. Pronto va a celebrarse el festival de las luces, una tradición de la zona que tiene milenios de historia, siendo que no has podido salir demasiado de la capital, deberías considerarlo, conocer la tierra que gobiernas. – me sugirió Amatista

-No gobierno. – dije.

-Aun, sabes bien lo que se te considera a lo lago del imperio, sabes el poder que tienes. Acepta, deja que te llevé al norte a ver estos pueblos esta ciudad, acompáñame a repartir la mercancía, lo apreciaran. – me pidió Amatista

Me quede pensativa por un momento, aun no me terminaba de acostumbrar del todo a que una gran porción de la población de todo el imperio me tenia en alta estima, era cierto, muchos me consideraban la verdadera regente, debía hacer algo por al menos conocer las tierras que me llamaban emperatriz. Observé nuevamente a Amatista y asentí antes de contestar:

-Está bien, abriré espacio para poder hacer el viaje, hablare con Shining y Onyx, debería conseguir que se retrase cualquier evento esperado para esos días, dejaré a alguien a cargo de informarme lo ocurrido y defender mis posturas en caso de ser necesario. Iré, dejare que me guíes en el norte del imperio.

-Perfecto, le aseguro alteza que no se arrepentirá, la harán sentirse bienvenida, se lo aseguro, la aprecian. – me agradeció ella

-En ese casó no puedo esperar a realizar la visita. ¿dijiste que seria un festival? ¿Qué clase de festival?

-El festival de las luces es un festival típico del imperio, especialmente de las zonas del norte del mismo de los pueblos shire, la raza de pegasos de Amatista aquí presente, entre otros pueblos del área que la han adoptado igualmente, está centrada alrededor de unos cristales tratados mágicamente para producir brillo, una especie de linterna que estos pueblos aprendieron a hacer antaño. – Explicó Sergeí

-¿Mágicas? ¿Qué no son pegasos?

-Sí, pero la técnica que usamos para crearlos no requiere magia unicornio, es debido a propiedades del lago en el que se dice se encontró el corazón, flotando sobre el mismo, estas aguas al sumergir los cristales por cierto tiempo en ella les dan el brillo, añadido a esto les damos otros tratos artesanales para crear los cristales tan especiales para el festival. – añadió Amatista

-Ya veo, suena bastante interesante y estaré completamente encantada de conocer más al respecto.

-Lo hará majestad, en el viaje le mostrare muchas cosas.

Asentí con la cabeza y saqué de mi uniforme un reloj de bolsillo para revisar la hora, estaba apunto de partir el tren de Janina, volví a guardar el reloj, me despedí de Sergeí y de Amatista y partí. Apenas logré llegar a tiempo a la estación del tren para despedirme propiamente de Janina, y verla partir nuevamente a Canterlot. Hecho esto regresé al castillo, o esa fue mi intención pues mi carruaje fue interrumpido por una muchedumbre de ponis en protesta cerca del mismo, los conductores del carruaje se detuvieron uno se safo del mismo para ir a avisarme por la ventanilla:

-Alteza mantenga las cortinas cerradas.

-¿Qué está pasando?

-No sabemos, pero la prioridad es su seguridad.