Investigación

Desperté ya fuera del palacio desorientada, no sabía bien donde estaba, lo que notaba a mi alrededor me decía poco, la pared cristalina con bordes decorados, candelabro cristalino típico de imperio, unos libreros, mesa central y un escritorio, los muebles sí que tenían buen acabado. Me levanté lentamente y noté que no traía mi uniforme sí no que este estaba en la mesita del centro, probablemente me lo habían retirado pensando en mi comodidad.

Fue entonces que con un ligero dolor de cabeza recordé todo lo que había pasado, casi terminaba hecha piedra de nueva cuenta, y me habían expulsado del palacio, peor aún, habían asesinado a Shining y ni siquiera me había dado tiempo de procesarlo. Camine hasta mi uniforme, observe la cinta lila que me habían dado al ser adoptada, cuando me volviera princesa, con el escudo familiar en ella, ahora era mi último recuerdo de ellos ese uniforme.

Mientras me vestía entraron al salón Sergeí y Amatista, encontrándome ya despierta se dirigieron a mí y esta última preguntó:

-Se encuentra bien alteza, Sergei nos informó de todo lo ocurrido, la ayudaremos en todo lo que necesite.

-Lo sé, se muy bien que puedo contar con ustedes, pero Sergeí ¿No deberías estar en el palacio?

-Me relevaron, Onyx tiene ahora control de la guardia dentro del palacio. – aclaró Sergeí

-Bueno Onyx aun así tiene simpatía por nuestra causa, no será difícil que logremos nos apoye un poco de ser necesario. ¿Fue por la amenaza a los nobles Equestrianos?

-Sí, fue por eso que Twilight apelo a Flurry para que se me relevara del liderazgo de la guardia del palacio, pero mi rango no lo han podido tocar.

-Sigue Twilight en la ciudad entonces, supongo esperara la semana a que logre probar mi inocencia. Bueno creo que deberíamos empezar a investigar, tenemos el tiempo encima de nosotros.

-Lo más lógico seria preguntar a aquel que agregó el veneno al vaso de Shining sí me lo preguntan él puede saber mucho más de lo que ha dejado salir.

-Es obvio que mintió, por lo que sí, una de dos o es parte del atentado o lo compraron. – añadió Amatista.

-Tráiganlo a interrogación veremos que tanto sabe. – Ordené – Otra cosa, necesito mandar una carta, a Janina, sí vuelve estos días quiero que sepa que ya no estoy en el castillo.

-Probablemente la corran también apenas llegué. – comentó Amatista.

-Por eso mismo quiero informarle, que regresé aquí a… ¿Dónde me trajeron?

-Estas en mí casa, en el cuarto de huéspedes, en frente se encuentra el cuartel, por lo que todo lo que tienes que hacer para llegar es cruzar una calle, por eso decidimos traerte aquí. – respondió Sergeí.

-Gracias Sergeí, bueno empecemos

Con esto terminé, saliendo del cuarto, ambos me siguieron y fuimos directo al cuartel a la torre del homenaje de la fortificación, ahí nos dirigimos al cuarto de planeación Amatista por su lado se fue a buscar al responsable del envenenamiento para traerlo a los cuarteles para ver que podíamos sacar de él.

Mientras tanto Sergeí y yo nos encontramos en el cuarto de planeación con el líder de la gendarmería de la ciudad, un unicornio de pelaje cian y crin blanca, quien mandaría realizar todos los arrestos necesarios que se dieran a raíz de la investigación y a la vez nos prestaría sus servicios en la misma.

Sergeí me presentó oficialmente al unicornio puesto que realmente ya nos habíamos visto en ocasiones, su nombre era Ciande, no tenía la relación más cercana con él, pero era bueno en su trabajo. Antes de que regresara Amatista me acerqué a Sergueí para comunicarle mis sospechas:

-Creo tener una idea de quienes pueden estar detrás de esto.

-¿Enserio majestad? – cuestionó Sergeí.

-En ese casó de la orden y podemos traerlos a interrogación – añadió Ciande.

-No es tan simple, si son correctas mis sospechas, se trata de nobles equestrianos, lo que complica el poder simplemente arrestarles sin mayores pruebas, gracias a investigaciones que realicé junto a Janina un tiempo atrás, cuando se me intentara asesinar, descubrimos un grupo de aristócratas Equestrianos que habían estado detrás del atentado, sin embargo, no habíamos logrado tener ninguna clase de prueba contundente, ni siquiera los nombres teníamos comprobados, solo el de uno fue conocido para nosotros.

En un plan en cubierto de Janina logró quitarlo del camino y conseguir otros nombres, sin embargo, dejaron de actuar desde entonces paralizando nuestra investigación, hasta ahora. Aun tengo los nombres de los cuatro presuntos integrantes restantes, pero sin nada que lo conecte no sirve de nada.

-Es un inició, es muy probable que este grupo que ya intentó asesinarla, estén detrás de esto. Hay que esperar a Amatista, puede que el envenenador, nos de la información que necesitamos – continuó Sergeí

-¿Y si no? – cuestionó Ciande.

-Se la tendremos que sacar de alguna forma.

-Tenemos una semana para salvar mi honor y mi vida, pero más importante aún, al imperio. Temo que pueda pasar si ya no estoy, sin nadie que les ponga alto a los equestres. – terminé.

Justo mientras hablábamos regresó Amatista, sus tropas escoltando al prisionero, un poni de pelaje naranja con crin negra, aun traía el traje típico de la servidumbre del castillo. Sus guardias lo escoltaron hasta la celda asignada y Amatista por su parte se acercó a nosotros.

-Les sorprenderá escuchar lo que me enteré – dijo.

-¿Qué pasa ahora? – cuestioné.

-Las actividades en el palacio están funcionando de forma normal, aprobándose tratados y leyes nuevas mientras la despota está aquí, sin nadie que apoye el bando local ya se imaginan lo que se vendrá, todavía no se llega a cosas de gravedad, pero de momento, se ah vuelto a pedir la entrega de Angelina a las autoridades Equestrianas.

-¡Mierda! ¡Lo sabía, sabía iba a pasar esto, Sergeí, corre a casa de Angelina, antes de que se retiren los soldados de ahí por orden de Flurry Heart, necesitó que salga de ahí, infórmenle que tristemente ya no tengo el poder de defenderla!

Sergeí asintió sin cuestionar y salió del cuarto sin pensarlo dos veces, sabía que podía confiar en el así que no me preocupaba que Angelina no recibiera el mensaje, lo que me preocupaba, seria que no encontrara otra forma de ocultarse.

-Además de esto, Twilight ha abierto su propia investigación al respecto, aparentemente ni ella misma cree que hayas sido tú, pero aun así aprovecho el empujón para apoyar sus políticas. Si ni ella ni nosotros encuentra nada en la semana siguiente, te condenara. – Explicó Amatista

-¿No ha dicho nada Sobre Crystalia aun? - pregunté

-Aún no, pero seguramente lo hará. – aclaró ella

-Tenemos que hacer algo antes de que haga cualquier cosa de forma oficial.

-Manda refuerzos a Morfea, ella es completamente capaz de mantener su posición a pesar de todo. – dijo Amatista

-Pero, si lo ordena Flurry Heart no tendrá otra opción más que moverse.

-No, Morfea no se moverá a orden de Flurry – respondió Amatista – su lealtad en este momento no está ahí mucho menos con la labor que le dejaste.

-Eso la hará disidente armada – dijo Ciande

-No importa, Morfea no se moverá por voluntad – aseguró Amatista – y Twilight no arriesgara una batalla en media ciudad.

-Necesitó visitar a Crystalia apenas tengamos tiempo, necesito saber cuantos voluntarios ya hay en la Santa Guardia. – añadí pensado que eso sería mi mejor opción para reforzar la posición de Morfea.

-En todo casó respectó al poni que tenemos, deberíamos empezar la interrogación. – terminó Amatista.

-Estoy de acuerdo – confirmé

Dicho esto, fuimos a las celdas del bastión, puesto que no era una prisión en regla, las celdas no eran muchas, solo un pasillo con seis celdas, tres de cada lado. El sirviente había sido acomodado en la ultima celda del lado derecho del pasillo, fuimos Amatista, Ciande y yo, Ciande fue quien entró teniendo ya experiencia en interrogatorios.

-¡¿Qué van a hacerme?! ¡¿Van a envenenarme?! ¡¿Silenciarme?! ¿¡Piensan proteger a una criminal?! – cuestionó Paranoico.

-Relájate solo quiero saber que paso exactamente.

-¡Esa poni de ahí, esa pegaso me engaño! ¡Ella me dijo que era solo una medicina! ¡Me ah vuelto un asesino! – sentenció el poni señalándome

-Ni siquiera te conozco, es más ni siquiera recuerdo haberte visto nunca antes en el palacio.

-No tenia mucho de haber conseguido el trabajo, tanto que me costó y me lo arruinaste, tirana, ¿Qué ganas con esto?

-Escucha, nadie te creé, no aquí, es más dudo que la misma Twilight te crea, así que empieza a hablar. ¿Quién te ordeno hacer esto? – Sentenció Amatista acercándose.

-¡¿Qué?! ¡Fue ella! ¡Fue la despota Cozy Glow! ¿¡Que quieren que les diga?!

-No vale la pena nos mientas, no se que te habrán dicho, que te habrán ofrecido o no se si sea el caso que estés amenazado, si el caso es este ultimó, no tienes más que decirnos quien, seremos rápidos al actuar.

-Nadie me ha amenazado ¡Los únicos aquí con intenciones negras son ustedes! ¡Están secundando a una asesina, a una criminal que solo hundirá el imperio de tener la oportunidad!

La interrogación continuó con prácticamente nulo éxito, Amatista y yo observamos hasta que Ciande considero que dejáramos la zona pensando que tal vez mi presencia no ayudaba, eventualmente Sergeí regresó, suponiendo que ya habíamos iniciado la investigación bajo a las celdas donde nos encontró.

-¿Qué tal van las cosas? ¿resultados?

-No hay, Ciande está dentro ahora mismo aun intentándolo – respondí

-Es muy posible que ni siquiera sea alguien comprado, si no que este completamente coludido con los responsables, si es así no dirá nada. – dijo Sergeí

-Entonces tenemos un problema, si no le sacamos nada en la próxima semana y Twilight por su lado no encuentra nada, que tampoco confió lo vaya a intentar demasiado, me condenaran

-Esperemos a que salga Ciande, tal vez logra sacarle algo – intervino Amatista.

-Ojalá - terminé.

Esperamos entonces a que Ciande saliera, pasaron unas cuantas horas, esperamos algo ansiosos incluso, cuando finalmente salió su mirada nos lo dijo todo. Se acercó a nosotros solo para confirmar lo que ya suponíamos no saco nada de utilidad.

-Intenté convencerlo de varias formas, pero mantiene su historia a detalle, tampoco tiene indicio alguno de estar siendo forzado, no acepta ningún trato. Sí no supiera lo que su majestad ah intentado por nuestras tierras me hubiera hecho sospechar, claro hasta que volvemos al punto que para empezar es ilógico su majestad asesinara a su mayor aliado. – nos comunicó

-¿Entonces no hay nada eh? – cuestioné desanimada.

-No concluyente, pero una vez vi que no cedería, lo hice repetir su historia nuevamente, viendo que podía sacarle, escribí todo lo que contó, lo que "sucedió" ¿Esa noche te retiraste a dormir inmediatamente no?

-Sí, de hecho, mis guardias debieron haberme visto, y todos los guardias de la zona deberían ser capaces de corroborarlo.

-De momento que alguien tome esos testimonios. – aconsejo Ciande.

-Sergeí tu debes conocer los guardias de aquella noche, ¿puedes conseguir lo que requiere Ciande?

-Claro que sí alteza.

-Bien, será bueno tener al menos esa defensa.

-No creo les baste a los equestres – intervino Amatista.

-Lo sé, pero peor es nada – respondí.

-No se preocupen aun, con lo que hable con el buscare los agujeros en su historia y lo volveré a interrogar cuestionando estos puntos, sin embargo, puedo tardar un tiempo. – aclaró Ciande.

-Haga su trabajo como sea debido, no lo presionare en ello – le respondí.

Intentaba mostrarme fuerte, pero estaba genuinamente preocupada por lo que podría pasar si no conseguía las pruebas que necesitaba, tal vez Amatista lo notó pues alcance a verla titubear, como si quisiera decirme algo, pero decidiera guardárselo, se veía preocupada también, tal vez frustrada.

-En otro tema: ¿Qué te dijo Angelina, Sergeí?

-Esta fúrica, apenas le comunique lo ocurrido se molestó, no puede creer lo que esta pasando, no creo que se vaya a quedar callada al respecto, menos si fracasamos en probar tú inocencia. No parece importarle su infamia a con los equestrianos ni le temé a Gallus y sus lacayos.

-Ojalá no haga nada demasiado peligroso. – terminé, parecía que se me venía el mundo encima.

-Creó que encontré algo, volveré dentro a ver que logro sacarle – comentó Ciande levantándose de nuevo y regresando a las celdas.

Nuevamente esperamos, cayó la noche, paso otra hora más después del ocaso y volvió con nosotros, no parecía complacido, pero tampoco decepcionado.

-Definitivamente esta mintiendo, no sabe decirme ni la hora en que fuiste a verle supuestamente, ni una frase exacta que le hayas dicho, ni siquiera repite frases cercanas entre sí, tampoco me sabe decir cual fue el procedimiento para obtener el trabajo en el palacio, cuanto tiempo llevaba trabajando en el mismo, ni recuerda quien le entrevisto, y a pesar de todo no le logró hacer confesar nada.

Fue entonces que Amatista fúrica entro a las celdas, Sergei y yo la seguimos de cerca planeando evitar cualquier suceso desafortunado que pudiera darse. Apenas llegó a la celda Amatista fue contra el poni se planto enfrente de el y este molestó mirándola directamente dijo:

-¡No pienso hablar más con ninguno de ustedes! ¡Exijo que se me entregué a la guardia equestre!

-¡Lo único que harás es escupir todo lo que queremos saber maldito infeliz! – sentenció Amatista alcanzándolo con sus cascos lanzándolo al rincón y desenvainando su shashka.

La pegaso shire, sosteniendo el sable con la magia dada por la pulsera le sostuvo el filo al cuello y le dijo:

-Te doy una oportunidad.

-¡No me harías nada! ¡No te atreverías! – Dijo el poni asustado.

Puse mi cascó en el hombro de Amatista, llamando su atención, volteó a verme colérica, encontrándose con mi mirada serena y le dije:

-Tranquila Amatista, comprendo tu sentir, pero debes mantenerte tranquila.

La pegaso shire se tranquilizó, bajo la shashka y me llevó fuera de la celda, Sergei cerro y nos siguió, estando ya alejados de la misma me soltó y casi me suplicó:

-Dejeme encargarme de esto majestad, le prometo que le tendré respuestas antes de lo que cualquier proceso de Ciande podría dárselas, por favor, no tenemos tiempo que perder.

-Amatista no puedo…

-¡Sí no me deja hacerlo el imperio perderá a la única que puede salvarlo, no quiero que mi pueblo siga sufriendo! ¡Se lo pido déjeme hacerme cargo de esto!

-Amatista…

-Se lo pido, obtendré lo que necesitamos.

No supe responderle, volteé a ver a Sergeí, se veía muy serio, pensativo solo levanto su mirada para decirme:

-Tiene razón, y puede ser la única forma lo suficientemente rápida de obtener respuestas.

Volví mi vista a Amatista, quien a un me miraba suplicante, desesperada, no sabía que planeaba hacer, pero por su reacción podía imaginarme lo que haría, finalmente después de un momento de silenció acepte:

-Has lo que debas hacer

-Gracias majestad, no la decepcionare – respondió antes de dirigirse a la puerta de las celdas.

-¡Amatista! – llame su atención, la pegaso shire se volteó de nuevo a verme y solamente termine: - Intenta no ir demasiado lejos.

Ella solo me sonrió y respondió antes de marcharse:

-Déjemelo a mi majestad.

Una vez se fue quedando solo Sergeí y yo este me dijo:

-Imaginas lo que hará ¿no?

-Sí, pero, no parece que haya más opción ¿verdad? – respondí observándole.

-No recomiendo regresarles el prisionero a Equestria después de esto.

-Lo sé- fue lo ultimó que respondí.

Solo quedaba ver que conseguía Amatista.