Situación desesperada.
Pasaron dos días después del desastre provocado en las calles por culpa de los anuncios hechos por Twilight, no solo eso la semana se estaba volviendo un desastre, había oído de una cantidad preocupante de arrestos solamente los dos pasados días y todavía tenía encima el problema de "probar" mi inocencia, a pesar de estar a este punto convencida que Twilight era consciente yo no había sido. Para empeorar el asunto, el burgues no daba su casco a torcer, sabía no teníamos suficiente para inculparlo a parte de un vago testigo.
Aún tenía suficiente teóricamente para sacarme del problema, ¿pero le bastaría a Twilight? Tal vez, pero a los demás nobles seguro no les bastaría para nada. Sin embargo, podía buscar otra solución, de momento estaba esperando una última vez por el informe de Ciande, aunque ya todos sospechábamos que, como los anteriores intentos, iba a tener poco éxito, y así fue, Ciande salió de las celdas, decepcionado, frustrado, nos observó y lo único que dijo fue:
-Se burla de nosotros, no niega nada de lo que hizo, se mofa en el hecho de que, aunque nos lo diga no podemos hacer nada para inculparle, se cree intocable y casi lo es.
-¿De verdad no tenemos nada que lo ponga como el culpable? – cuestionó Amatista
-Ninguna prueba física, podríamos buscar un testigo, pero hasta ahora, no tenemos nadie que lo haya visto – continuó Ciande.
-Preguntare de nuevo a mis guardias de aquel día, no se preocupe alteza, la sacaremos de esto – me dijo Sergei, probablemente notando mi preocupación.
-Está bien, confió en ustedes, todavía nos quedan unos días, está bien. – dije tal vez tratando de convencerme a mí misma. – debemos descansar, hoy no lograremos nada más.
-Tenemos suficiente para defender su inocencia, ya que la princesa decida o no castigar al culpable será su responsabilidad. – dijo Amatista. – Era su hermano al final del día, Shining Armor, no creo dejé el asunto se quede así.
-Eso puede ser el caso, pero no será tan simple, aquí hay mucha política de por medio, hay algo que no podemos esperar, y es que Twilight dejé a Cozy regresar al palacio. – continuó Sergeí.
-No estoy acabada, no importa si Twilight no me deja volver al palacio, debo continuar, debo salvar este imperio, debo hacer todo lo que este en mis cascos por estos ponis que me han dado su confianza, por ustedes, no seré vuelta estatua de nuevo, no lo permitiré, sin importar que deba hacer. – dije – ahora no se preocupen más descansen por hoy, mañana solucionaremos esto.
Sergeí, Ciande y Amatista me observaron consternados, estaba tratando de animarlos, o tal vez de animarme a mí, sin embargo, la situación era desesperada y mi intento parecía no haber tenido mayor efecto, sin embargo, por más preocupada que pudiera estar mantuve mi sonrisa. Sali del cuarto seguida por Sergeí que iba al mismo lugar que yo, al fin y al cabo, me estaba quedando en su hogar.
-¿Estas bien? – cuestionó mientras caminábamos, una vez hubiéramos salido del bastión.
-Lo mejor que puedo estar, me preocupa demasiado que vaya a pasar de ahora en adelante en el imperio, Flurry está dejándose manipular demasiado, Twilight aprueba lo que quiere sin nada que se lo evite, nunca había el imperio estado en esa situación, Cadence hacia todo lo posible por que no pasara, un tiempo Shining y yo mejoramos el asunto, pero ahora.
-Comprendo lo que te refieres, el imperio está expuesto a la voluntad de Equestria.
Asentí con la cabeza pensando particularmente en las penalizaciones que Twilight aprobó para el imperio y peor aún que Flurry Heart permitió, no tenía ni que preguntar a nadie lo que opinaban de Flurry Heart, sabía que su reputación a con su pueblo estaba destrozada. Ni los nobles, ni los burgueses, ni el clero apoyaría a Flurry ahora, era la triste verdad, si la situación mejoraba veía difícil que le perdonaran lo ocurrido.
Una vez llegamos a la casa de Sergeí entramos y yo fui directo al cuarto de invitados que se me había cedido, dejé mi uniforme en la cama, preparé la bañera y me metí en ella, tenía que pensar muchas cosas. A pesar de mi discurso a con mis compañeros no sabía que haría, si las pruebas no le bastaban a Twilight me convertiría en piedra y a pesar de toda mi voluntad, no podría hacer nada para evitarlo, sin embargo, incluso si la evidencia hasta ahora la convencía ¿Qué le evitaba acusarme de todos modos y volverme piedra?
¿Debía confiar en la buena voluntad de Twilight? La verdad es que no me convencía de ello, no podía confiar en que no fueran mayores sus intereses a su sentido de justicia yo había conocido la peor cara de Equestria. Mi pensamiento, sin embargo, fue interrumpido por el sonido de la puerta abriéndose, volteé la mirada hacia esta y encontré a Janina, al verla me erguí sorprendida, no pensé que fuera a volver ya.
-¡Janina! ¡Has vuelto! ¿Cómo entraste?
-Bueno, llegué al Imperio esta mañana, pero me vine a enterar de muchas cosas que no esperaba, empezando por el hecho de que ya no vives en el palacio… aparte apenas llegué me corrieron a mí también. Después de eso fui a la tienda de Angelina, pero solo encontré a sus padres y no supe donde más buscar, fue hasta que me encontraron unos soldados al mando de Sergeí que me enteré donde estabas y vine de inmediato. ¿Cómo estás?
-Lo mejor que se puede estar cuando estas bajo amenaza de volver a ser piedra, tu padre está muerto y el imperio se va a pique, es un desastre. – respondí.
-¿Shining murió? ¿Qué ha pasado mientras no estaba?
-Si Shining Armor está muerto, ni siquiera me dio tiempo de reaccionar, de aliviar el dolor, de llorar su muerte, me inculparon por la misma y tuve que intentar huir solo para terminar al suelo y casi vuelta piedra de no ser por la intervención de Sergeí. A pesar de conseguir tiempo, me sacaron del palacio y el tiempo que eh estado fuera Twilight y Spike han aprovechado para convencer a Flurry Heart de aceptar sus propuestas, sus engaños, todo lo luchado se fue a la mierda.
-¿Ya enterraron al emperador?
-No, no aun no anuncian el entierro, no han de tardar demasiado en hacerlo, pero sé que no voy a poder ir, Twilight no me dejara entrar, Flurry menos.
-¿Cuánto tiempo consiguieron? – cuestionó Janina
-Una semana para encontrar al verdadero culpable, ya lo tenemos, sin embargo, no tenemos suficientes pruebas para inculparlo, solo para probar yo no lo hice.
-¿No debería ser eso suficiente?
-En el mejor de los casos lo será, en el peor los nobles equestres exigirán mi cabeza.
-¿Quién es el culpable del asesinato?
-Un burgues equestriano llamado Flare, estaba en tu lista.
-Lo recuerdo
-Acepta que lo hizo, pero se burla de nosotros sabiendo que no hay forma de que lo acusemos.
-Creo que llegué a investigar sobre él.
-¿Enserió? ¿Qué averiguaste?
-No recuerdo con claridad, pero puedo buscar mis apuntes y decírtelo, si no mal recuerdo el semental viaja seguido a Equestria a visitar a su hija.
-¿Tiene una hija?
-Creo, lo confirmare en mis apuntes. Iré a buscarlos y a acomodarme esperare afuera y una vez ahí me puedes poner al corriente de todo lo que haya ocurrido – terminó ella.
Yo asentí con la cabeza y volví a recostarme en la bañera, pasé un rato ahí antes de salir, encontré a Janina ya preparada había hecho una pequeña esquina del cuarto suya. La unicornio se encontraba revisando sus apuntes al escuchar la puerta del baño cerrarse, sin embargó, volteó a verme, sonrió y con su casco me indico me acercara.
-Tenía razón, Flare tiene una hija en Equstria en Ponyhattan que es la ciudad donde nació, tengo nombre y dirección de Rosa, descubrí su información gracias al correo que mantenían.
-Entonces es quien sospechabas, puede que haya una forma de obligarlo a confesar – dije antes de salir del cuarto indicando a Janina que me siguiera.
Fui hacia el cuarto principal de la mansión en la que encontré a Sergeí ya acostado en la gran cama que ocupaba el centró del cuarto, bastante grande para solo un poni.
-¡Sergeí despierta y ven a la sala tenemos una idea!
El militar que probablemente ya se había dormido hace un rato solo se quejó levantó el casco y dijo:
-Un momento… ya voy… solo… cinco minutos más.
Hecho esto Janina y yo bajamos hasta la sala aquí esperamos a que Sergeí bajara, sin embargo, me le quede mirando un momento cuando apareció, estaba tan acostumbrada a verlo en uniforme que verlo al natural me extraño. El miliar lo notó revisándose por si tenía algo encima y regresando la mirada antes de preguntar:
-¿Qué pasa?
-Nada, perdón estoy acostumbrada a verte en uniforme.
-Oh, bueno yo también estoy acostumbrado a verte a ti en ropas más regales – señalo riendo un poco antes de acercarse a la mesa y preguntar: - bueno ¿Qué paso cual plan tienen?
-¿Janina podrías explicarle lo que me contaste? – dije a Janina.
-Ah claro, bueno este grupo de conspiradores los estuve investigando continuamente mientras me alojaba en el palacio, corrobore los nombres fueran reales y me dedique a investigarles a fondo, de Flare en específico descubrí gracias a su correo que tenía una hija y también descubrí las direcciones de la misma, la hija se llama Rosa y vive en Ponyhattan, por el contenido de algunas cartas sé que continua el negocio familiar en la ciudad.
-De acuerdo, ¿A dónde vamos con esto? – cuestionó Sergeí
-De hecho, igual me gustaría saber – cuestionó Janina, ella me había dado la información, pero parecía algo sorprendida por mi subida de ánimo.
-Verán, no necesitaremos probar que él fue el culpable, el mismo lo hará, el confesará todo por sí solo.
-Espera, creo entender que su lealtad a Equestria es demasiado firme ¿Cómo conseguirás eso? – cuestionó Sergeí.
-Sí, su lealtad a Equestria será muy firme, pero me preguntó, que pesara más en la balanza, su causa o su sangre.
-¿Estas sugiriendo que lo manipulemos usando la información que tenemos sobre su hija? – preguntó Sergeí
-Eso es justamente lo que propongo, Janina y yo tenemos experiencia en este tipo de cosas, le intimidaremos primero, luego le cuestionaremos, le daremos un ultimátum, o habla y se condena así mismo o condena a su propia hija.
-¿Condenara a qué? – volvió a cuestionar Sergeí.
-A la muerte – le respondió Janina – Entiendo tu plan, lo pondrás entre la espada y la pared, o acepta su castigo o su hija pagara por él.
-Exacto – confirme
-Un plan en extremo maquiavélico, pero podría funcionar – dijo Sergeí.
- Tiene que funcionar – terminé.
-¿Cuándo lo haremos? – cuestionó Sergeí.
-Ahora mismo – dijo Janina decidida – me disfrazare eh iré al bastión con su permiso, entrare a las celdas y hablare personalmente con Flare, le haré saber la situación en la que se encuentra, tendré confirmación mañana mismo
Sergeí asintió, sabiendo que con el corto tiempo que teníamos, probablemente no había más opción que hacerlo de esta forma. Yo igualmente asentí dándole permiso de actuar cuanto antes "Que así sea" fue lo último que dije antes de retirarnos a los cuartos, Janina se preparó y me pidió descansara que ella regresaría más tarde, le pedí tuviera cuidado y partió. Fui a dormir aun con la mente llena de problemas, debía funcionar el plan, tenía que.
